Bueno, aquí la segunda parte para quien le interese seguir jaja no me hago problema por el poco acto de presencia lector; sin ofender, hago esto porque me gusta, y eso es lo principal aunque no me pesquen mucho. Aún así agradezco la toma en cuenta - lNoxl y Smithback - Y sí, esta versión es la triste, la más humana encuentro yo. En fin, ¡adelante gente!

Vida de Perros

II

Las últimas semanas habían sido un caos. Hace 17 días que se había unido oficialmente a la Orden y ya conocía a todos los miembros. Un escalofrío la recorrió al conocer a los gemelos Prewett, una copia exacta a Fred y George, o técnicamente al revés. Había asistido a sus primeras misiones, ausentándose algunas noches y días en el departamento. En ese momento, venía de una particularmente dura. Habían sido avisados de un ataque a unos muggles en Londres, y cuando llegaron uno había muerto y a los demás los torturaban. Los mortífagos jugaron un rato con ellos (pero un juego duro) y luego de herir a alguno de la Orden con alguna gravedad, se fueron, dejando en claro que su objetivo solo era molestar y causar disturbio, divirtiéndose. La chica llegaba a su hogar luego de pasar por la sede de la Orden y tomar una poción para las heridas que tenía. Entrando por la chimenea, se dirigió a su pieza en la oscuridad de la madrugada con paso perezoso y ahogando un bostezo.

- ¿Hermione? Soy Remus. ¿Puedo pasar?

- Eh, cla-claro – contestó luego de unos segundos.

- ¡SORPRESA! – Hermione salta del susto, alzando su varita en la luz recién prendida. Ve las caras sonrientes y burlonas de Sirius, Peter, James, Lily y Remus, con un pastel y globos.

- ¿Sorpresa? ¿Por qué si hoy no es-? – se corta, abre sus ojos con asombro y ve a Sirius doblado en risa.

- No… puedo… creerlo – decía entre jadeos - ¡Olvidaste …. tu propio…. cumpleaños!

Una sonrisa adornó sus labios. ¡Siempre lo había sospechado, y siempre fue así! Un deje de orgullo lo envolvió. Y su superego se rio en su cabeza. ¿Ahora eres asalta cunas, vejete? Déjate de huevabas y culéate a una buena tía. Pasó por alto el hecho que su superego era su lobo interior, así como la sensación de vacío que lo inundó. Escuchó como su acompañante le decía algo. ¿Estás bien, Remus? ¿Remus? Pero ya no estaba allí, se ubicaba lejos, en esos años de felicidad, en esos meses de aventura. Cáscara. Vacío y soledad. Volvió a reír irónico. ¡Qué cruel era la vida! Sí, Albus, hagámoslo. Te escuchaste sin reconocerte. Si tanto la quieres no lo permitas. Pero no podía hacer eso.

Cállate.

Entraron apresuradamente por las puertas abiertas, viendo a la medimaga atendiendo a un muchacho con el hueso de la pierna roto.

- Oh, Merlín Pónganla aquí, vengan, vengan ¿Qué le sucedió a esta chica? – pronunció en cuanto vio a Remus.

- La encontramos así – Formuló rápido. Su playera completamente manchada. La medimaga retiró su chaqueta y su blusa, dejándola en sujetador de encaje blanco, machado casi en su totalidad con un tinte borgoña.

- Ayúdenme a voltearla – dijo luego de examinarla por delante. Los merodeadores obedecieron enseguida. Y lo que vieron les quitó el aliento. Muchos cortes, algunos profundos y otros superficiales, con algo de lo que parecía carne quemada. Madame Pomfrey desabotonó el broche de su ropa interior, dejando desnuda su espalda salpicada de sangre y heridas.

- Oh niña por Merlín, ¿quién te hizo esto? – y comenzó a recitar hechizos de sanación, que para el horror de todos, no funcionaron. Las heridas sangrantes seguían abiertas y casi borboteaban. – Magia oscura. Aguanta, muchacha. – Recitó mientras corría a su despacho, en busca de algún artilugio que funcionara.

- ¿Estás segura?

- Sólo hazlo.

Y fueron uno. Vacío, entendimiento. Ambos lo sabían. Pero no bastaba, aunque nadie decía nada.

- ¿Ron?

- ¿Sí?

….

- Nada.

Déjame atravesar el viento sin documentos que lo haré por el tiempo que tuvimos… Porque no queda salida, porque pareces dormida, porque buscando tu sonrisa estaría toda mi vida.

- ¿Sabes cómo llegaste aquí?

- Un amigo… muy querido, e importante para la guerra, fue asesinado momentos antes de mi viaje. Su ex novia, que es mi amiga, se descontroló, y empujándola, recibí una maldición de luz morada que iba hacia ella. Creo que el hecho que haya estado portando esto pudo haber influido. – Sacó de su cuello una cadena de plata, con un reloj de arena del mismo material, con su contenido de un color oro deslumbrante. El vidrio que lo contenía estaba trizado y quedaba muy poca arena en su interior.

- Esto es mío – observó Dumbledore, la miró - ¿Cómo lo conseguiste?

- Usted… me lo dio… más adelante. – se movió incómoda. – Por si lo necesitaba, para la guerra.

Suaves risas.

- Él no dejó acercármele y me mantuvo ocupada hasta que llegaron los mortífagos – sonrió con nostalgia. – Fue bastante evidente ahora que lo pienso – frunció el ceño. – Luego en la caza, cuando nos abandonó, creo que sus palabras fueron con doble sentido… y ahora veo por qué, él también quería poner términos, pero no lo hizo, y el horrocrux se aprovechó de eso… lo hizo aún más celoso, lo hizo paranoico, llegó al punto de desconfiar de Harry. – susurró. Su tren descarriló en otros pensamientos dentro de su cabeza, y Remus no habló. Sus últimas palabras cavaron hondo en su mente. Desconfiar de Harry. ¿Realmente era tan estúpido como para ser cierto? ¿Realmente nunca podrían verse como algo más? Le parecía imposible. Sólo faltaba que alguien les quitara la venda ¿No?

Amargo.

Bendita y sádica guerra. Y digo bendita porque te conocí. Y digo sádica porque morí y mientras te conocía, estabas más lejos que nunca. Y vuelvo a maldecir. Y vuelvo a pensar. Te veo por la ventana de la infinidad, te veo arisca. Te veo dolida. Encapsulada. Sin vida. Lejos y cerca. Te observo omnipresente, impotente. Tentado a inmiscuirme en la eternidad. Vuelco la vista, me alejo, te dejo. Te abandono, como tú, como ellos. Te dejo, te dejo sufriendo y cagándote la vida. Te dejo para que te enamores, te dejo para que me recuerdes.

Te dejo para tener miles, y yo ninguno.

- No me has respondido – soltó un poco más brusco – sabes que me refiero en el sentido romántico.

- No lo sé… estoy… dividida. – La cara de Remus se frunció en confusión – Te quiero, Remus. Y me siento culpable por eso – evitó su mirada. – En parte es como si hubiera remplazado a Ron muy rápido. He tenido solo un mes para digerir que ya no lo veré nunca más y no siento haber vivido su luto como corresponde. – Hizo una pausa – Ese día… escuchaba sus voces, ¿Sabes? Ambos me culpaban, me decía lo que más temía oír de su parte. Ron me culpaba por su muerte, tú por jugar con tus emociones. Que no merecía a ninguno y era el error más grande para los dos. Veía a Tonks… reclamándome por ser una mala amiga, que ni siquiera debería verte así. Y yo sabía que era verdad – susurró.

Los chicos, impactados por el estado de la mujer y el hecho de que estaba en Hogwarts a la vista de todos, no quitaban su mirada de ella. La enfermera volvió a toda prisa y echó un líquido marrón en sus heridas que Remus reconoció de inmediato como díctamo, las heridas comenzaron a cerrar lentamente, provocando escozor. La chica soltó un quejido, despertando, e hizo ademán de levantarse. Una mano se lo impidió.

- Quieta, querida. – Y ella obedece, aprieta sus dientes y respira fuertemente. Realmente duele. Trata de ubicarse, de recordar, imágenes borrosas, sombras negras. Frustración.

Luego de unos cuantos minutos, las heridas cerraron por fin – te quedará cicatrices, querida. – Le dice Madame.

Derrota, lo sabía. Suspiró y se dispuso a hablar.

- Le pediré que al graduarnos vivamos juntos. Antes de las vacaciones de Navidad ella me comentó de un valle de magos que le llamó la atención y lo encontró fascinante. Antes de volver al castillo, fui a verlo y vi una casa en venta. Hablé con el dueño y si ella acepta, la compraré. Sé que no quiere volver a su casa junto a su hermana. Y a mí realmente me gustaría vivir con ella.

- Si eres tan cursi, amor – se mofa Sirius, apretando su mejilla. – Tienes mi bendición, compañero, y mi exigencia de una despensa llena – le palmeó la mejilla dolorida, con una sonrisa auténtica.

Quiero ser el único que te muerda la boca, quiero saber que la vida contigo no va a terminar. Porque sí, porque en esta vida no quiero pasar más de un día entero sin ti. Porque sí, porque mientras espero por ti me muero y no quiero seguir así.

- No – jadea – importa. – sus ojos permanecen cerrados. - ¿Dónde estoy?

- En Hogwarts, querida.

Y todo se vuele claro, recuerda lo último que vio. Los ojos castaños de Ginny llenos de temor y pánico. Y sí… una maldición, algo de dolor, asfixia y oscuridad. La batalla en el castillo. La muerte de Harry. Jadea y sus ojos se abren como plato, siente la sensación del llanto, levanta su mano a sus ojos para secar el líquido salino, pero en realidad no bota ni una lágrima. Siente un resentimiento en todo su cuerpo, resultado de no haber dormido en dos días por luchar toda la noche y huir de mortífagos, recibir varias maldiciones y unos cuantos cruciatus, las heridas de la última maldición la dejó sin energías. Vuelve a cerrar los ojos fuertemente intentando olvidar la voz siseante de Voldemort anunciado la muerte de su amigo, su cuerpo inerte en los pies de Hagrid quien lloraba lagrimones sobre él.


Como siempre, el crédito a las canciones utilizadas. Aunque en este caso es sólo una de Calamaro (Sin documentos). Aclaro de inmediato algo que necesitarán saber para el capítulo siguiente, podría utilizar la cita al pie de página, pero siempre la odié y no pienso usarla a estas alturas y menos aquí xD

Comala: pueblo de la novela Pedro Páramo de Juan Rulfo, (como dije en un principio, utilicé algo - bastante - de intertextualidad con esta novela, y no sólo en la forma de presentarles el escrito, sino también en una de las interpretaciones al pueblo ficticio (es ficticio ¿no? no lo sé xd) en que se desarrolla la novela -. Comala es la forma de representar el infierno lleno de almas impuras y lastimeras, imposibilitadas de descansar ya sea por no haber conseguido la bendición divina por sus actos en vida o por la forma de morir (suicidarse por ejemplo). Con esto, basta que entiendan la alusión próxima sin la necesidad de leer el libro (aunque háganlo, es pedazo de libro y cortito, pero weno weno)

PD: Por alguna razón, fanfiction me borra los espacios que quería integrar para dividir las "partes" del capítulo y hacérselo más fácil, pero la página no quiere. Lo siento :C

Espero que hagan pasado una feliz navidad y actualizaré antes de año nuevo, por ende no lo desearé aún haha. Saludos y abrazos :)