¡Hellouuu! ¿Que tal? Aqui está el segundo capitulo. Por cierto ¿os gusta la imagen que le he puesto? Es muy cuqui :3
Por cierto, Jack va a estar muy enfadado con el mundo y muy borde por la perdida de su amiga. Como resentido. Pero pronto volverá a ser el mismo.
Bueno, os dejo con esto.
—Os he reunido aquí por un asunto muy importante.—dijo Norte, en la sala principal de su taller. Había reunido a Tooth, Bunny, Jack, Sandy, Torv, Sophie, Jamie, Mary, Rory y Sahrek, aunque este ultimo se estaba retrasando. Estaban todos menos él.—Mim me habló anoche.
Hubo un gran revuelo entre el grupo.
—¿Y qué te dijo?—preguntó Bunny.
Norte respiró hondo y miró a Jack. El joven guardián notó que el hombre estaba nervioso y que no dejaba de mirarle.
—Pitch se ha unido a Isolda en matrimonio.—suspiró.
Jack abrió la boca ¿Qué? Se levantó de su asiento.
—¿¡Que has dicho!?
Tooth se llevó las manos a la boca y miró a Torv. Ellas dos compartían una cosa en común, al haber vivido como humanas hace siglos, comprendían que era casarse muy joven y sin poder hacer nada para remediarlo
Pero todos los demás no dejaban de asombrarse. Sandy retumbó en el asiento provocando que sus polvos se esparcieran y durmieran a Jamie. Bunny empezó a maldecir a Pitch y a trazar un plan en voz alta. Mientras, Rory se llevaba las manos a la cabeza y suspiraba:
—¡Ya decía que mi hermana era muy rara…! ¡A ella siempre le gustan los villanos! ¡Prefiere al hermano de Thor! ¡Le gusta el malo de Star Trek!
Mary y Sophie se pusieron a hablar gritando, indignadas.
—¡Calmaos todos!—gritó Norte aporreando la mesa con genio.
El grupo se calmó poco a poco, pero Jack seguía de pie, mirando a Norte con la cara encolerizada.
—Habla ya.—dijo el chico con la voz muy firme.
—Fue anoche, en cuanto el matrimonio fue consumado Mim me habló.—dijo el anciano.
Jack puso una cara extraña, como si no entendiera del todo lo que estaba pasando. En ese momento entró Sahrek por un portal.
—Perdonad, el reino hulcán está muy atareado últimamente.—todos se giraron para ver cómo se sentaba en la mesa.—Señor Claus, proceda con la información.
Sophie, que estaba sentada al lado de él, se giró para ver su reacción.
—Isolda se ha casado con Pitch.—dijo Jack, conteniendo su rabia.
Sahrek ladeó un poco la cabeza, como observando la rabia con la que Jack lo decía, como si le pareciera curioso. Pero no cambió de expresión. Parpadeó un par de veces y luego habló:
—De acuerdo ¿Qué podemos deducir de eso?
Jack achinó los ojos y miró con furia al hulcán.
—Te da igual ¿verdad?—le preguntó lleno de rabia mientras apretaba los puños y helaba sin querer su asiento.
Los guardianes y Torv conocían muy bien esa expresión que Jack tenía en la cara y se pusieron alerta.
—Respóndeme.—volvió a decir.
—Guardián, es mejor preocuparnos sobre para que la quiere el Rey Pesadilla, que del estado de Issy. Si se ha casado con ella, es que la necesita para algo.
—¡Lo sabía! ¡Ella podría morir y a ti no te importa!—como un rayo, Jack voló hasta el hulcán y le cogió del cuello estampándolo contra la pared.—¡Ahora entiendo porque ella te odiaba!
—Guardián, no podemos cambiar lo que ya ha pasado. Simplemente existe.—dijo tan serio como siempre.
Jack le apretó más el cuello, pero parecía que no conseguía hacerle nada. Se mordía el labio con mucha fuerza, estaba furioso, no se sentía tan enfadado y frustrado desde… desde…
—¡Jack Frost suéltale ahora mismo! —gritó Norte, en un tono autoriario.
Jack le soltó y miró a Norte. Él era el jefe y el más sabio. El joven miró hacia Torv y descubrió en su mirada decepción. Apretó los puños. Estaba solo. No tenía ni su cayado para hacerle compañía.
—Cuando puedas comportarte como un verdadero guardián de la infancia, vuelve. Quedas provisionalmente expulsado de nuestras reuniones. Ahora márchate.
Isolda abrió los ojos. Tardó un tiempo en volver a recordar que estaba en la fortaleza del Rey Pesadilla. Concretamente… en la cama. Y estaba sola.
Se irguió y se tapó con las sabanas. Corriendo fue al balcón ¡Era de día! Su mente no dejaba de darle vueltas a la pasada noche y en lo extraña que había sido. Entonces empezó a derrumbarse y a llorar.
¿¡Como había sido Pitch capaz de hacerle una cosa así!? No podía creerlo. Volvió de nuevo a la colcha y lo confirmó: había una manchita de sangre. No dejaba de llorar por su situación ¿Por qué le ocurrían a ella cosas así? Por meterse donde no la llamaban. Nunca tuvo que ayudar a Jack aquella noche. Nunca tuvo que meterse en esa guerra. Nunca tuvo que enamorarse de…
—¿Pero que estoy diciendo?—se dijo a si misma.—No. No voy a dejar que me coman la cabeza.
Se tapó con las mantas, como con vergüenza. Lo de la pasada noche fue extraño. Porque en ese momento ella si quería hacer todo lo que le mandaran y ahora no lo haría ni por todo el oro del mundo. Le dolió, pero supuso que fue por la pérdida de su virginidad. En otros aspectos estubo...
``Isolda Black, Reina Pesadilla.´´
—¡Suena fatal!—gritó.
De repente entró en su habitación una mujer gato.
—¿Quién eres? —preguntó tapándose.
—Soy su dama de compañía, mi reina.
Ah sí, que ahora era una reina. Lo típico que ocurre todos los días.
—¿Cómo te llamas?—le preguntó.
—Rasheida, mi reina. Déjeme que le ayude a vestirse.—la gata fue hasta un gran armario y extrajo unas ropas azules oscuras. Isolda se asombró al ver que ya no había ropa blanca. Por supuesto que no. Él le ponía ropa blanca porque significaba que aún era inocente. Y ahora no.
``Ja-ja que gracioso eres, Pitch. Verdaderamente gracioso´´ pensó con ironía.
Rasheida empezó a ponerle la ropa interior y ayudarla con el vestido.
—Rasheida ¿sabes por qué el rey se ha casado con migo?
—Ese no es asuntó para una Gut-nar, señora.
—Pues averígualo.—dijo un poco enfadada.—¿Sabes dónde estamos?—volvió a preguntar.
—No puedo decíroslo, mi reina.
—Como no… ¿Dónde está el rey?
—Se encuentra en la tierras de la noche, señora.
—En cristiano Sheila.
—Está en la parte del planeta donde es de noche. Y mi nombre es Rasheida.
—Es hora de comer, volverá por la noche.
De repente, entró por la puerta un conejo. Isolda se dio cuenta inmediatamente de que era SU conejo. Tardis.
—¿¡Tardis!?—dijo levantándose corriendo.
''¡Isolda!'' gritó el conejo, aunque solo la reina le oyó.
Isolda fue corriendo hasta él y le abrazó con mucha fuerza mientras empezaba a llorar.
—Tardis dios mío ¿Qué haces aquí?—le preguntó mientras le cogía como un bebe.
''Llevo siguiendo tu rastro desde que te marchaste. Estás muy lejos de casa.'' Dijo el conejito.
—Ay madre ¿Desde verano? ¿En qué mes estamos? ¿Dónde estamos?
''Ama, yo no sé ni de meses ni de tiempo. Solo sé que hacía calor y ahora hace frio.'' Dijo el conejito.
Isolda le llevó en brazos hasta el balcón.
—Por la forma del acantilado y el agua, parece el mediterráneo. Pitch era griego, no me sorprendería que estuviésemos en Grecia. —susurró para sí misma.
''Estoy muy contento de estar contigo.''
—¡Ay mi Tardis! Ven, quiero presentarte a Rasheida...
Lo que la nueva reina hizo el resto del día fue aburrirse o leer. La gata no dejaba de perseguirla a todos lados. Entonces llegó la noche y con ella… su esposo.
—Eres una reina muy vaga.—dijo Pitch apareciendo de repente.—¿Quieres?—dijo llenándose un vaso de vino.
Isolda caminó con precisión hacia él, le tiró el vaso y le dio una hostia.
—¿¡Porque!?
Pitch rio sorprendido.
—Olvidaba que eres una histérica.—dijo poniéndose otro vaso.
Isolda volvió a tirárselo a la cara.
—¡Que me respondas!
Pitch suspiró cansado.
—Los guardianes te adiestraron bien, no me tienes miedo desde hace mucho.—se acercó al oído de la joven y le susurró.—Ni siquiera anoche, antes de los efectos del vino.
Isolda se alejó de él con asco.
—Aun no me has respondido ¿Por qué te has casado con migo?
—Porque necesito que seas una reina.—dijo sentándose en la cama.
Isolda apretó los puños con rabia.
—¿¡Porque!?
—Da igual las veces que me lo preguntes, seguiré dándote los mismos rodeos a la respuesta.—dijo mientras sonreía maléficamente. —Y no puedes escapar, a no ser que quieras tirarte por ese acantilado. Desde luego los orcos no te dejarán salir.
Isolda seguía con los brazos cruzados.
—Te odio.
—Te creo, puedo sentirlo.—dijo sonriente.—Pero lo mejor es que me da igual. Ahora eres mi esposa.—dijo mientras se dirigía hacia ella y empezaba a apartarle el pelo de los hombros.
Isolda se alejó de él respirando hondo.
—Te mataré.
—Eres tan valiente como estúpida.—se acercó de nuevo a ella y la acercó para sí.—Mañana te daré cosas que hacer.—dijo mientras le levantaba la cara.—Puedes quedarte aquí, en el castillo o venir con migo.
Isolda estaba colorada, Pitch debía ponerse más alejado.
—Oh, pobre Rey Pesadilla que necesita drogar a una chica para que esté con él.—dijo retóricamente mientras los efectos de la droga en la comida empezaban a hacer efecto.
Pitch se rió.
—¿Vendrás con migo o te quedarás en el castillo?
—Me quedo.
—Bien.—respondió mientras empezaba a quitarle el vestido.—Isolda Black.
—Isolda Black es una mierda de nombre.
Pobre Jack :'( me da mucha pena que le hayan expulsado de la asamblea, pero en fin, atacó a otro miembro xD
Por lo menos Isolda ya no está sola, tiene a su conejo y su dama de compañía. Sé que tenía muchas cosas más que comentar, pero siempre que voy a escribirlo se me olvida jajajajaj
Espero que os haya gustado, un beso y un abrazo a todos :DD
