"¡Marinette! ¡Marinette!"
"¡Lo siento! Me esperan en el taller."
"¡Pero Marinette!"
Ignoró la voz que le llamaba, y corrió hacia su próxima clase fingiendo no haberle escuchado. El golpeteo en su corazón era intenso, y la manera en la que su estómago se retorcía no era normal, porque el escuchar a Adrien nombrarle con dicha emoción le partía el alma, pero no tenía otra opción.
Tiki desde su bolso solo negaba, Marinette estaba dejándose llevar por sus emociones. Pero confiaba que la chica encontraría una perfecta solución a ello, no por nada el maestro Fu le había elegido.
Es por ello que Marinette tomó la decisión de alejarse de él. Era lo mejor, estaba confundida, y pasar a su lado todos los días era lo peor que podía hacer, su presencia le intoxicaba. En su mente cada vez que sus ojos verdes se posaban en ella le decían una única cosa Adrien es Chat Noir. Tenia que distanciarse de él, aunque le doliera hasta lo profundo. O podía cometer un error garrafal que les costará su amistad y su dinámica de equipo.
Comenzó sutilmente, llegando lo más tarde posible y quedándose en la parte de atrás del salón, a diferencia de su salón de primaria, este tenía dos entradas, y a pesar que ella acostumbraba a entrar por la que se encontraba frente al salón, fue necesario cambiar su rutina para así, evitar totalmente el contacto con el Rubio en algunas clases. Evitando almorzar en el instituto, llegando más tarde de lo normal y siendo la primera en salir o saliendo a horas después de la salida. Los horarios de Adrien no le permitían esperarle si se tardaba, lo que le daba un escudo protector ante sus interrogantes.
Y no se molestaba en esperarle. Nop.
¿Eso la hacía una mala amiga? Probablemente. No, estaba más que segura que le hacía una mala amiga. Pero no podía ver a la cara a Chat Noir sin sentir una mezcla de sentimientos que no estaba lista para lidiar. ¿Cómo estarlo? ¿Es que todas las Ladybugs tenían que pasar por este embrollo? ¿Todas habían sufrido de la manera en la que ella lo hacía?
Ahora, en medio de su habitación, estaba siendo regañada por su pequeño kwami.
"Marinette no creo que sea lo mejor ignorar a Adrien." Marinette sabía que no era lo mejor pero su mente estaba cansada para pensar otra mejor idea, sabía que en su momento tendría que lidiar con las consecuencias de sus actos. Pero por el momento era mejor no preocuparse. Deseaba tener un botón para callar la vocecilla que constantemente le repetía lo que sus ojos vieron el día anterior. " Menos por casi dos semanas."
"Lo sé Tikki pero no puedo pensar en otra forma de solucionar esto... ¿Tú no puedes borrar la memoria? Eso sería muy útil." Tikki negó con su cabeza. Aún si pudiera, huir de los problemas no era la solución a los mismos, y esa era una medida drástica, demasiado dramática. Marinette tenía que reaccionar de una forma madura como siempre lo ha hecho toda su vida.
"Tienes que pensar bien las cosas, sé que necesitas tiempo pero no por eso vas a dejar que Adrien se sienta solo." ella era la única amiga cercana en las clases que compartían y ella había decidido abandonarle. No podía seguir haciendo eso. "Él está pagando por algo que no sabe que ha hecho. Él no sabe que tu sabes que es Chat Noir."
"¡Arg! Lo sé Tikki, ¿Crees que debería confesarle que sé su secreto?" Tikki negó, eso solo generaría problemas. Los Chat Noir solían ser más volubles en sus sentimientos, blancos más fáciles para un akuma, y tener al dios de la muerte y de la destrucción como consejero no era de mucha ayuda. Ella sabía que estaban próximos a la batalla final, que tanto Reena Rouge y Marinette habían dedicado arduas horas de investigación, y cada vez se acercaban más de poder atrapar a Le Papillon. Chat Noir debía estar libre de todo problema, suficiente tenían con el porvenir.
Un ruido tosco les distrajo de su conversación, Marinette abrió la compuerta y sacó su cabeza. Un despistado Chat Noir se encontraba en su balcón, había tropezado con unas plantas, terminando por botarlas. Gato torpe... Espera... ¡¿Chat Noir?!
"¡Chat Noir! ¿Qué estas haciendo acá?" Marinette tenía una expresión de sorpresa, mientras salía de la trampilla para ayudarle a Chat Noir. Este solo le brindó una sonrisa de disculpa. Marinette se acercó hacia él ofreciéndole su mano para levantarse, rápidamente la tomó y se paró.
"Venía a darle una visita rápida a mi princesa favorita..." Marinette no pudo evitar sonrojarse mientras escuchaba esas palabras. Oh por todos los dioses si Adrien es Chat Noir es Adrien quien me dijo princesa y no solamente eso, es quien me dice todo el tiempo bugaboo o buginette... ¡Oh por Dios! "¿Estas bien? Te has puesto sonrojada de repente, ¿Estas enferma? ¿Tienes fiebre?"
"Sí, ¿Por qué no habría de estarlo?" Oh no, oh no, oh no...
"Cuentan los rumores que has estado distinta, rara... ¿Tienes algún problema?" Chat Noir había cruzado los techos de París para saber si le ocurría algo a ella, Adrien, había abandonado su ajustado horario para saber sobre su bienestar, debido al comportamiento inmaduro que había tenido con él, y de verdad ajustado porque el día de ahora tenía dos sesiones fotográficas y una clase de portugués. Ahora si se sentía horrible. Marinette puso sus manos sobre su rostro, era una idiota.
"No Chat Noir, no te preocupes. Estoy estupenda... Es más, ¿Quieres un poco de pan? Estoy segura que mis padres acaban de sacar unas tartaletas que te encantarán..." Si claro, huye cobarde, podía escuchar Marinette hablar en su mente con una voz similar a la de Tikki.
"Oh, ¡No te molestes prrrrincesa! Solo vengo de paso."
"No es ninguna molestia Chat, espérame acá."
Marinette volvió en menos de lo que esperaba, trayendo todo tipo de repostería que estaban disponibles en ese momento. Sabía que eso no era una disculpa, pero al menos, alegraría el corazón del Gato callejero que tenía en su balcón. Con cada pensamiento que le otorgaba, ya no era tan difícil ver a Chat Noir como Adrien. Por muy extraño que pareciera.
"Toma, están calientes... Así que ten cuidado." Chat estaba sentado en una banca que Marinette tenía en su balcón. El olor del pan inundaba su nariz, era delicioso. Marinette podía leer el pensamiento de Chat Noir en su rostro.
"¡Gracias !"
"De nada... No tenias que venir hasta acá para comprobar mi bienestar." Marinette le miraba fijamente, mientras la molestia en su estómago se incrementaba. "Estoy bien..."
"Es solo qué... No importa." Chat Noir siguió comiendo, aprovecharía esa oportunidad sin dudarlo. La panadería de Marinette era de las mejores de París, y si fuera por él, los comería todo el tiempo. Pero su régimen de alimentación tenía limitados carbohidratos, y no podía darse el gusto todo el tiempo. A pesar de que sus platillos no tenían nada que envidiarle a nadie, él realmente deseaba comer más chucherías de vez en cuando. "Me alegra que estés bien. De verdad."
"Si... A Mi alegra... Digo, a mi me agrela... Digo... A mi también." Oh no. Chat Noir soltó una risilla mientras escuchaba tartamudear a Marinette. Extrañamente, cuando se encontraba en el traje, ella suele ser más libre y confiada que con su alter ego. Es algo peculiar que le había gustado todo el tiempo, aunque no podía explicarse el porqué. "Deberías irte... No porque deseo que te vayas, porque nadie desearía que te fueras, pero... ¿No tienes una agenda apretada?"
"¿Cómo sabes que tengo una agenda apretada?" el color se fue del rostro de la pelinegra.
"Supongo... Eres el gran héroe de París, ¿No tienen todos los héroes una agenda apretada?" la expresión de Chat Noir se relajó, por un momento, temió lo peor. Marinette era una chica inteligente, demasiado brillante, y no se sorprendería que ella descubriera quien era él detrás de la máscara. Marinette suspiró aliviada, y podía jurar que escuchó la risita de Tikki.
"Sí " En menos de lo que cantaba un gallo, el plato que Marinette había dado repleto se encontraba vacío. Chat Noir, con una sonrisa se levantó de su asiento, había corroborado que Marinette se encontraba de la mejor manera, pero, no había encontrado respuesta de su actitud en el instituto. Tal vez, debería abordarla con su identidad de civil y no como un gato callejero con super poderes. "Por mucho que ame tu compañía, debo de irme."
"Oh, es una lastima..." Marinette se paró junto a él. Estaba a punto de partir cuando el rubio tomó la mano de Marinette y besó su dorso. ¡Oh por Dios! ¡Oh por Dios!
"Nos vemos, princesa... Espero, que sea lo que te tenga mal, se solucione."
Ella no tuvo tiempo de responder, Chat Noir ya había partido.
"Tikki, ¿Qué voy a hacer?" Marinette se dejo caer nuevamente en la silla. Debía de hablar con él, ¿Pero como iba a hablar si sus sentimientos seguían siendo para ella algo desconocido? ¿Cómo tan siquiera iba a pedirle perdón, si no podía justificar su comportamiento sin revelarle su identidad?
¿Qué era lo que ella sentía?
Tenía mucho por pensar esta noche.
Hola!
Muchas gracias por sus favoritos y sus seguimientos. Mueven mi corazón, sus comentarios también, Nao-K, Deidydbz y Princess Mko.
Espero que les haya gustado, nos leemos pronto.
