Una mirada diferente

Pareja:

Soma & Rindou


~Dame un descanso~

La vida de un chef no es para nada sencilla; pinta ser algo fácil que cualquier persona puede imitar, pero al contrario de lo que se ve, es una vida cuyo trabajo forjó el sazón de cada uno. Todos los alumnos que han ingresado a Tōtsuki se han visto envueltos en arduo trabajo para forjarse a si mismos en el mundo culinario. Dentro de esos estudiantes destacaba una chica que era conocida por ser extremadamente habilidosa en su cocina, pero que rompía con todos los esquemas que aquella prestigiosa escuela suponía.

—¡Quiero descansar!

Kobayashi Rindou se mostraba molesta. Incluso en su última etapa del segundo año, ella sabía perfectamente que sus tan ansiadas vacaciones se perderían por culpa de un castigo que ella no merecía, al menos no del todo.

—Tienes que acabar tus deberes. Erina ha sido muy complaciente contigo—una voz interrumpió el lamento de la chica quien de inmediato miró con ojos iluminados al dueño de dicha voz—. ¿Cómo has estado, Rindou-chan?

—¡Soma!—exclamó la chica con felicidad para ir a abrazar a su compañero—. ¡No rompiste tu promesa!—los ojos de la chica tenían lágrimas cómicas que hicieron reír al chico—. ¡Hey! No debes burlarte de mí, además Nakiri me ha dicho que tengo que terminar estos papeles tuyos como castigo.

El joven chef soltó una risa; desde que fue nombrado primer asiento, ha tenido mucho trabajo, en especial vigilando a los antiguos miembros de la élite diez. Para Soma era un arduo trabajo, pero todo había cambiado cuando su senpai, Rindou, le dijo que lo ayudaría en todo como su secretaria. Lo que la joven no supo al momento de proponer eso, era que Nakiri se iba a vengar de cada una de las cosas que ella le había hecho cuando eran compañeros de la élite diez.

Muchos de los alumnos ya habían terminado las clases por lo que ya no había necesidad de quedarse. Algunos debían terminar algunos proyecto y otros debían pasar algunas materias teóricas a base de documentos e investigación, por lo que aquel lugar no estaba del todo muerto. Soma se acercó al escritorio, su escritorio, para ver lo que estaba asiendo su bella asistente.

—¿Es el nuevo programa que Erina va a implementar?—preguntó con cierta impresión por lo que mandó la cabeza de la familia Nakiri.

—¡Correcto!—contestó ella—. Tal parece que Erina ha sido influenciada por ti y va a dejar que los chefs de nuevo ingreso puedan hacer sus platillos sin necesidad de un ingrediente principal.

—¿No es muy flexible de su parte?—bromeó él—. Aunque es obvio que aceptaría ya que le estuve dando a probar mis platillos nuevos.

Sorpresivamente Rindou lo tomó de sus hombros y lo puso contra el escritorio haciendo sudar al chico por el repentino cambio de humor en su compañera. Por un momento pensó que era un juego de ella, pero tras echar un vistazo a los ojos felinos que Rindou poseía, se había dado cuenta que había un sentimiento en ella que simplemente parecía una broma el simple hecho de imaginarlo.

—Así que pasabas tiempo con Nakiri para cocinarle, mientras a mí me dejas sola y con todo este papeleo—sus ojos mostraban la ira que solo una mujer llena de celos podría mostrar—, sabes que, olvídalo. Vete con Nakiri y déjame sola como siempre.

No supo cómo ni porqué, pero Rindou se había retirado y salió de ahí con un rostro herido que mostraba tristeza. Al inicio no entendió que sucedió, pero lo que su materia gris logró captar fue que su compañera y amiga se había sentido traicionada. Como si por instinto se tratase, el joven chef salió corriendo tras ella para encontrarla golpeando una máquina de golosinas que hace poco había sido instalada. Tras ver que él se encontraba parado viéndola, Rindou trato de huir para se detenido por su kohai quien se mostraba algo serio.

—¡Suéltame!—ella en verdad se mostraba furiosa—. ¡Vuelve con Nakiri a cocinarle tus platillos!

—No—respondió con firmeza—. Quiero saber qué sucede, ¿Por qué te comportaste así en primer lugar?—Soma podía ser un chico despreocupado, pero a la hora de tratarse de sus amigos, él podía cambiar su actitud de un momento a otro.

Rindou decidió no responder. Ella giró su rostro hacia la derecha para evitar tener que ver aquellos ojos firmes que el chico solía dar en situaciones serias. Viendo que su táctica no iba a servir en estos momentos, Soma decidió probar con algo diferente. Liberando a su compañera de su agarre, él se dispuso a ir de regreso a su oficina para dejar ahí a una triste Rindou que miraba como él se iba.

—Idiota—murmuró ella para darse vuelta y seguir golpeando aquella máquina—. ¡Regrésame mi dinero, estúpida máquina de comida!

Viendo que su lucha no daba frutos, decidió retirarse lejos de todo, pero de repente un dulce aroma llegó a su nariz haciendo que todos sus sentidos se agudizarán. Ella ya sabía de quién se trataba, pero en el fondo en verdad se hallaba molesta. Para su sorpresa, ella se encontró a si misma caminando al despacho del joven chef quien la esperaba con una sonrisa en su rostro.

—Sabía que vendrías tras oler mi nuevo platillo—declaró él con confianza.

—¡Maldito!—exclamó Rindou con ligera vergüenza—. ¡Es injusto que me quieras comentar con uno de los platillos que le has cocinado a tu querida Erina!

—¡Dios! ¿No puedes ser más celosa?

—¡Tonterías! ¡Yo no estoy celosa de nadie!

Soma no supo en que momento comenzó a divertirse con esta nueva faceta de Rindou, pero en el fondo le agradaba ver a la chica actuar como una joven normal en vez de esa chica algo intrépida y desafiante de la autoridad con la que solía ella mostrarse. Él viendo que no había otra forma de tranquilizarla, sacó un contenedor metálico que lo hizo destacar durante su combate con la otra Nakiri.

Los ojos de Rindou se abrieron un poco tras ver aquel brillante contenedor de donde se desprendía aquel aroma. En ese momento su cuerpo mostró señales de debilidad ante lo que el chico había preparado.

«¡Maldita sea! No importa cuánto resista, no puedo esconder cómo me siento. Ese aroma es tan dulce, pero al mismo tiempo no se muestra cargado; podría ser cálido y también… ¿Canela y vainilla? Sí, eso es, puedo reconocerlos junto al aroma del arroz… Con que de eso se trataba.»

Sin perder tiempo, Soma le entregó el termo a Rindou junto a una cuchara. Al echar un pequeño vistazo, vio que se trataba de arroz con leche, un postre sencillo, pero que en manos de un chef como lo era Soma podía ser algo muy superior a lo habitual. Por un momento dudo en probarlo, pero le fascinaba la idea de saborearlo por lo que sin desperdiciar otro segundo más, de inmediato dio una probada al tibio postre.

Grande había sido la sorpresa de ella tras sentir aquel postre común hacer una gran explosión de sabores en su boca. El aroma de la vainilla y la canela eran simplemente una fachada para el sabor dulce y a la vez amargo que dejaba mostrar el postre que sin duda realzaba cada elemento del mismo. Un sabor diferente para algo tan común, fue entonces que reconoció aquel elemento que cambió todo para bien y ese era alcohol de arroz que al combinarse en proporciones correctas daba paso a un postre muy diferente que seguía manteniendo sus principales cualidades.

Soma había notado el rostro de felicidad en Rindou, por lo que fue hacia ella para quitarle aquel contenedor de sus manos.

—Eres la primera en probar mi nuevo postre, ¿lo sabías?—ella al oír eso sintió un poco de pena por la forma en que se había comportado—. Además, de ti ya he escuchado que amas mis platillos, por lo que a ti quiero cocinarte aquellos que sean dignos de la gran Rindou Kobayashi.

La forma en que él había dicho todo causó en ella un sonrojo tan fuerte que hizo que está escondiera su rostro en el pecho de él quien se sorprendió ante esto. No debía ser complicado entender para muchos que ella no estaba celosa de Erina, sino que estaba preocupada de Soma. Tal vez aún no lo entendían ambos por su forma de ser, pero en el fondo los dos eran así. Con algo de valor, ella se separó de él un poco para verlo a los ojos regalando una sonrisa que lo había hecho feliz. Rindou había decidido que era hora de marcar lo que era suyo, pero de una forma que él se diera cuenta de que lo que ella quería en verdad.

—Eres un tonto, Yukihira Soma

Y así ella alcanzó los labios del chico quien se había quedado en shock tras sentir el apasionado y cálido beso que Rindou le había dado. Fue en ese momento que ya no había vuelta atrás en su relación y que no iba a ceder ante nadie para mantenerlo a él a su lado, pero aún así, Kobayashi Rindou se merecía un descanso antes de luchar por él y ese descanso lo incluía a él y a todos sus platillos.