hola pues aqui subiendo el segundo capitulo, me parecio importante despejar el camino un poco, ahora veremos que pasa en el tercero, planeo confrontaciones entre los dos prospectos...

gracias por leerlo

un saludo

Isa


Capítulo II

Desde el punto de vista de Edward

Estaba rogándole al cielo y esperando que Jane aceptara mis razones que se quedara a mi lado, no podía siquiera pensar el no tenerla cerca, desde mi regreso a Thornfield ella había estado conmigo, ese mes que se ausento fue una tortura, si no llegaba pronto creí que iría tras ella, y ahora la situación era completamente diferente dependía por completo de ella, tenía mi destino en sus manos y temía su rechazo, estaba horrorizado de que su carácter nos distanciara, la dejaría dormir unas horas ; después iría con ella, me arrodillaría y suplicaría que se quedara a mi lado la convencería de aceptar mi propuesta nos iríamos lejos, ella no volvería a ver a la loca que tengo por esposa y seriamos felices.

El sol salía justo a tiempo, no podía un segundo mas con esta incertidumbre, Salí de mi habitación y en segundos llegue a la puerta de la suya.

Jane- dije con voz calmada – tenemos que hablar, por favor ábreme, Jane amor mío, por favor- no se oía nada al otro lado así que abrí la puerta; vi el vestido de novia perfectamente doblado en la cama, encima de el un collar de perlas, regalo mío para Jane, comprendí enseguida lo que había pasado; la verdad cayo como plomo en mis venas, se había ido, mi jane me había abandonado, se fue , busque sus cosas y todos los regalos estaban en su lugar no se había llevado dinero, ni el collar o el anillo, que sería de ella sin recursos en el cruel mundo.

Salí de la casa buscándola en los desiertos terrenos, tal vez aun la encontraba, iría a Millcote y la buscaría, corrí a las caballerizas y trepe en Mesoar, en minutos estaba de camino al pueblo, cualquier campesino que pasara era interrogado por mí, nadie la había visto, llegue al cruce de caminos , un hombre estaba en el campo de enfrente recogiendo leña.

Disculpe – dije el hombre me observo y se precipito a acercarse, después de todo yo era un Rochester.

Sí, señor Rochester – dijo haciendo una reverencia

Ha visto por aquí a una joven de unos 20 años, cabello castaño, vestida de gris(lo supuse ya que todos los vestidos que traía de lowood lo eran)

Si hace como media hora estaba sentada en esa roca- dijo señalando a mis espaldas- , y en cuanto paso la diligencia, hablo algo con el cochero y subió.

Sabes hacia donde iba esa diligencia?- pregunte bruscamente tomándolo por el cuello de su camisa

No señor, - dijo espantado, - disculpe

Solté al pobre hombre le deje unas monedas y regrese a Thornfield tenía que buscarla saldría cuanto antes, ella no podía ir muy lejos.

Desde el punto de vista de Jane

Tiene razón Sr Rivers- dije a St John no debo pensar en el pasado

Pasamos la tarde hablando sobre el progreso de las niñas, el parecía algo distraído, pero no me sentía en la confianza de preguntarle que le ocurría, así que lo pase por algo, cuando dieron las 5 de la tarde anuncio que se iba, lo invite a tomar el té.

Es usted muy amable señorita Elliot (aun me sentía extraña al escuchar ese nombre) pero no pretendo abusar de su hospitalidad, y mis deberes de clérigo me obligan a dejarla ahora, debo ver a un pobre labrador enfermo, su hijo me ha pedido que valla esta tarde, así que si me disculpa, nos vemos mañana.

Diciendo esto salió de la casa, lo seguí con la vista hasta que se perdió en los arboles que rodeaban los páramos, me gustaría poder enamorarme de alguien como St John, leal, creyente y libre, sin mentiras y ataduras a otras mujeres.

Los días pasaron y St John no había vuelto por la escuela, dos semanas pasaron y solo lo vi unos instantes en la iglesia, me sentía sola y abatida Diana y Mary me mandaban cartas a las que respondía rápidamente pero el correo tarda hasta dos semanas en llevar las cartas por lo que las tardes eran solitarias, me dedicaba a dibujar, aunque las la pinturas eran cada vez mas sombrías, en todas había algo que me recordaba a Thornfield.

Una tarde cansada de estar encerrada, Salí a tomar un paseo por los alrededores de la escuela, el tiempo aunque fresco era muy bueno para un corto paseo, llegue a los riscos, enormes formaciones de roca repletos de musgo verde, era un escenario hermoso, aunque muy distinto a todo lo que conocía, camine sin rumbo por unas horas, hasta que el sol estaba por ocultarse y la tarde se hacía más fría.

Así que volví a la pequeña casita que ahora es mi hogar, estaba a unos metros y vi al señor Rivers esperándome en la entrada, apreté el paso ; el vino a mi encuentro.

Debí imaginar que estaría disfrutando de la excelente tarde-

Si estaba algo aburrida de estar en casa

¿A qué debo el honor de su visita?- pregunte extrañada, ya que estuvo esperándome, no sabía desde hacia cuanto tiempo.

Su expresión cambio, de una totalmente jovial, a una llena de cautela y seriedad.

Señorita Elliot, ¿porque ese es su nombre verdad? – pregunto con la mirada clavada en mi rostro, yo no le conteste, simplemente le hice señas para que me siguiera a la casa, el me hizo caso.

Encendí el fuego y el se sentó cerca, no paraba de mirarme y me confundía un poco.

Señor Rivers….- comencé pero no sabía cómo seguir esa conversaciones, los nervios hacían que las palabras salieron inseguras de mi boca – que puedo hacer por usted?

Señorita Elliot- pronuncio el apellido recalcándolo, haciéndolo notar, se que ese no es su verdadero apellido, no había querido corregirlo por qué no me parecía importante, usted tenía sus motivos, del por qué esconderlo y creo que ahora se cuales fueron esos motivos…

Estaba sorprendida St John parecía de verdad saber quién era yo en realidad, el señor Rochester ¿lo habría encontrado?¿ Estaba el aquí?¿ Había relacionado de alguna manera al clérigo conmigo?, me moría de ganas de saber a que venían todas estas preguntas.

Tiene razón, ese no es mi verdadero nombre – dije con la voz más tranquila posible, pero como es que usted dice comprender el por que lo calle?

A mis manos ha llegado una carta, preguntando por la joven Jane Eyre- contesto mi corazón latía tan aprisa que creí que se saldría de mi pecho- a ella la busca un tal Rochester, según me he informado, dicho caballero estuvo a punto de desposarla, pero en el altar ella se entero que el ya estaba casado, la joven que al igual que usted es huérfana, y que como usted estudio en la institución Lowood, era la institutriz de la pupila del señor Rochester, la joven al descubrir la trampa huyo, en las mismas fechas en las que la encontré moribunda en el paramo, como puede ver son muchas coincidencias..

Señor Rivers por favor pare- dije incapaz de asimilar las palabras, pero el no me hizo caso, siguió con el discurso.

pero lo que me decidió a indagar más en su pasado, fue la carta que llego hace dos semanas, justo el día de nuestra última conversación, recibí la carta del abogado de mi difunto tío John, donde me notificaba que este había muerto en Madeira legando toda su fortuna a un pariente de Mary, Diana y yo, pariente que no conocemos, es una prima que al morir sus padres fue dada al cuidado de la esposa de su tío, una señora de nombre Red, ella no pareció gustarle mucho el cuidarla y a los diez años la mando a Lowood…

Si lo que St John decía era cierto, ellos eran mis primos, y ahora era rica…no sabía cómo afrontar esta nueva realidad, peor aún estaba ansiosa por preguntarle si tenía alguna noticia del señor Rochester.

St John , ¿sabe algo del Sr Rochester?- pregunte incapaz de contenerme

No sé nada sobre ese señor, pero si fue capaz de engañarla así, no creo que sea un buen cristiano

Usted no lo conoce- dije fríamente, me dolía que hablaran mal de él, para mí era el mejor de los hombres y siempre lo seria aunque no estuviéramos juntos.

Me agarre del respaldo de la silla incapaz de ocultar el asombro.

20,000 libras – dijo dándome su pañuelo ya que algunas lagrimas salían de mis ojos.

Disculpe- dije distraída mientras tomaba el pañuelo.

Esa es la suma que le dejo su tío.

Levante la vista y me encontré con los azules ojos de St John, entonces es verdad, somos primos?

Si, primos hermanos, mi madre, era hermana de su padre- contesto serenamente.

Sin poder contenerme lo abrase, aun estaba preocupada por no tener noticias del señor Rochester, pero al fin después de toda una vida de soledad tenía una familia, y Diana y Mary serian mis hermanas, con St John no estaba tan segura, pero me sentía inmensamente rica y no por el dinero si no por el afecto que sin duda ahora merecía.

Debe escribir a Diana y Mary, -dije liberándolo de mi arrebato de alegría.

Y por que haría eso? –pregunto extrañado

Por que deben volver a casa, ahora somos ricos

No, usted es rica.

Nuestro tío tenía 3 sobrinas y un sobrino, lo más natural es que su dinero se divida en 4 personas

No puedo aceptarlo, Jane (era la prima vez que me hablaba por mi nombre de pila) usted no sabe lo que es tener el dinero, si piensa casarse bien necesita una dote.

Yo no voy a casarme, además de que me serviría ser rica si no tengo familia, no St John, asi como yo no se tener dinero, usted no sabe lo que es estar sola en el mundo.

Nosotros seremos su familia aunque no compartas el dinero con nosotros

Y entonces que, los veo pasar penurias y yo muy cómoda con 20,000 libras, no lo creo, por favor escríbele a tus hermanas que vengan lo más pronto posible.

Eres una chica extraña Jane Eyre- dijo rindiéndose al fin a mis peticiones. – debo irme, mañana escribiré a Diana y Mary, cuídate mucho prima.

Esa noche no podría dormir estaba segura, era demasiada la nueva información, pero sobretodo quería saber de el, se habría marchado de Thornfield, había pasado cerca de un año desde mi partida, seguro que ya no estaba en Inglaterra, me dormí muy entrada la noche pensando en mi señor, sus palabras venían una y otra vez a mi mente ´´entonces me condenas a una vida sin amor y morir maldito ´´

Continuara….