Sakura Card Captors © Clamp
Carpe Diem
II
Carpe Diem…
Sakura estuvo con aquella frase en la cabeza buena parte del día. No tenia ni idea de que significaba, pero estaba segura que la había escuchado en alguna parte y no supo decir de donde.
Al salir de clases se despidió en la puerta de sus compañeras y se fue caminando a su casa con el miedo de que se largara a llover otra vez.
Miró el cielo un poco preocupada, las nubes otra vez amenazaban una lluvia torrencial así que apresuró el paso.
Se alegro cuando vio la casa amarilla, abrió la reja y se adentro en su hogar.
A esa hora aún no había llegado nadie, normalmente ella era la primera en llegar siempre. Se fue a la cocina, se sirvió un jugo de manzana y se preparo unas tostadas con mermelada. Sirvió todo en una bandeja y se fue hacia su habitación.
La habitación había cambiado poco y nada a través de los años. Los osos de peluche, en su mayoría los había conservado por su valor sentimental. En cambio la casas de muñecas la reemplazo por cd's que estaban perfectamente apilados y ordenados en una esquina, junto al equipo de música.
El televisor estaba justo en diagonal a la cama, junto a la ventana que daba a la calle.
Prendió la tele y acomodo la bandeja con la merienda sobre el escritorio. Una vez que terminó de hacer zapping y se rindió con la desagradable seguridad de que en los doscientos canales no había nada como la gente, apagó la televisión y encendió el equipo de música con el control remoto.
"Let's Spend the Night Together" de los Rolling Stones comenzó a sonar en volumen máximo y mientras tarareaba y hacia de cuenta que tocaba una batería, preparó la ropa que se pondría después de la ducha.
Una vez que acabo y se puso unos elastizados jeans y una musculosa rosada se peino de la misma manera que la había peinado Tomoyo esa mañana. Estaba por agarrar el morral para salir cuando miro la cartuchera con los maquillajes sobre el escritorio y su mirada fue a parar al espejo; donde tenía varias fotos pegadas de ella con Tomoyo y Meiling y otra grupal con los chicos del salón adjuntado con la típica foto individual. Se acerco y la miró con detenimiento y se observo en el espejo. El cabello aún húmedo, pero bien peinado. Los ojos grandes y verdes le resaltaban el rostro tan blanco que le daba la sensación de estar sumamente pálida y ojerosa.
Miro con detenimiento la foto. Al menos tendría unos trece o catorce años.
Volvió a mirarse en el espejo…
No, salvo la estatura o los pechos que aún eran pequeños pero más maduros, no había cambiado demasiado.
- Bueno, un poco de rimel y corrector de ojeras nunca han matado a nadie. – Pensó en voz alta, se maquillo con cuidado y un poco de curiosidad y se asombró del cambio que se hacía con tan poco. Con una feminidad recién descubierta y renovada se miró satisfecha y le sonrió al espejo, aliso su remera y orgullosa salio de la habitación.
Por suerte había sacado provecho de la amenaza constante de la lluvia. Prácticamente en el correo no había gente y la fila para pagar los impuestos estaba vacía, así que no tardo nada en salir y aprovechar para mirar vidrieras.
No iba a llegar muy lejos con el vuelto que le había quedado, pensó con un suspiro frustrado. Pensándolo bien y con profundidad analizo aquel punto.
Primero y principal, su mesada no cubría sus gastos. Si bien la ayudaban para darse algunos gustos, comenzaban a no ser suficientes. Ya lo había notado, pero no se había permitido pensarlo con detenimiento para no sentirse como una desagradecida.
Sus padres le daban lo que podían, siempre y cuando respetara las normas y saliera bien en la escuela. Se le podía llegar a descontar algo de dinero en el raro caso que estuviera castigada, pero en realidad eso nunca había sucedido. Las pocas veces, aunque no podía recordar ninguna, que había amagado a contradecir a sus padres no habían ido tan lejos como para llegar a tal extremo.
Además, no podía olvidar que provenía de una familia de clase media.
No les faltaba nada, medianamente siempre tuvo lo que quiso, pero nunca en exceso.
Y la verdad era que algunas veces le incomodaba pedirles dinero a sus padres aparte de la mesada. No es que no lo mereciera, pero sentía que ya estaba en edad de hacerse responsable de sus propios asuntos.
Solo faltaba un año para la graduación y para el viaje.
Si bien se solían organizar eventos para reunir el dinero para que pudieran ir todos tenía que llevar dinero propio, sin contar las cosas nuevas que se vería obligada a comprar.
Lo mejor sería conseguir un trabajo. Pronto cumpliría los dieciocho y ya estaba en edad de ocuparse de lo suyo.
Entro a una de las galerías que tanto le gustaban y miró un local de zapatos. Antes que nada y encariñarse mucho con alguna cosa, hizo lo que hacia siempre, miró el precio.
Mejor era seguir de largo.
Estaba por darse la vuelta y regresar por donde vino cuando vio un local nuevo. Le llamó la atención la luz azul que decoraba un mostrador giratorio lleno de piercings, que pasaban muy rápido para su gusto. Aunque en realidad ella no llevaba ninguno adoraba ver piercings. Nadeshiko podría morir infartada si solo se hacia un agujero en el cuerpo. Pero no podía negar que amaría hacerse uno.
Ese descubrimiento era sorprendente.
En el mismo día ya se había peinado y maquillado. Y ya pensaba en un piercing.
Una nueva Sakura Kinomoto estaba floreciendo, sin duda.
- Cuidado mundo, allá voy. – Susurró para si.
Desde afuera vio que había varios morrales y camisetas teñidas con dibujos sicodélicos colgados en la pared. Entro y comenzó a mirar las prendas una por una.
Atrás de ella había un biombo, que, desde donde estaba ella, prestando atención por encima de la música, se podía escuchar el sonido de la maquina de hacer tatuajes. Le dio curiosidad y se acerco al mural de fotografías de piercings y tattos.
Había de todo, desde obras de arte hasta las cosas más impensables.
¡¿A quien demonios se le ocurre tatuarse el ojo!
Desvió la vista por la impresión y miro la pared.
Carpe Diem.
Ahí estaba otra vez,
- Disculpe. – Llamo tímidamente al hombre gigante lleno de tatuajes que estaba en la caja. - ¿Qué significa Carpe Diem?
El gigante miro el mismo lugar que había mirado ella y sin mirarla le respondió.
- Significa "aprovecha el día y…"- no pudo terminar porque detrás del biombo salio el tatuador y otro chico, que era obviamente quien se había estado tatuando.
Iba a preguntarle más pero su coraje se esfumó y su timidez floreció cuando los tres hombres siguieron hablando y riendo entre ellos.
Además no tenia suficiente dinero para comprar nada.
De todos modos, ni que le importara.
Salió de la tienda y se encontró con una tormenta que amenazaba piedras. Abrió el paraguas y se perdió entre la gente.
oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*-
La casa del hombre que acogió a Kero bajo sus cuidados era un hombre de lo más curioso. La casa era de una sola planta y estaba decorada al estilo de los años '70. El empapelado del living-comedor era de unas figuras circulares naranjas con el fondo blanco y los muebles eran muy de aquella época. Los pufs que hacían juego con los almohadones del sillón estaban adornados con fundas con símbolos árabes.
En la esquina había una pequeña chimenea, adornada con portarretratos de gente desconocida y estatuillas del Buda y Yemayá, la diosa del mar.
Pero lo más impresionante de todo era la rockola de aquellos años que estaba situada en el minibar que estaba en una esquina, al lado de la mesada y butacas de roble.
El protector de Kero trabajaba durante casi todo el día, y según el nuevo integrante del grupo, el hombre acostumbraba a ir a los alter office y no aparecía sino hasta la hora de la cena.
Eso era una suerte, pensó Shaoran. Sino iba a ser un lío tener que explicarle la razón de tanto humo e incienso al hombre.
Encendiendo el sexto sahumerio.
Yamazaki rió estúpidamente – Hombre, aquí hay más humo que en la capilla sixtina en una reunión Conclave.
- Nunca entendí como Yamazaki puede ser así de gracioso así… - Respondió Eriol.
- Estando así, todo es gracioso. – Aseguró Shaoran riendo.
Kero, por su parte no podía dejar de toser.
- Esta sensación es genial. Deberíamos sentirnos así todo el tiempo. ¡Puedo sentir todas las moléculas de mi cuerpo!
- Hombre, mis manos son enormes ¡Tengo las manos mas grandes del mundo!
Kero lanzo al aire una risa sin sonido – ¡Dios, el techo se mueve! ¿Esto es legal?
- Kero, hombre, si no te descubren, todo es legal. – Le dijo riendo Shaoran mientras se levantaba para inspeccionar el artefacto que tanto le había llamado la atención desde el primer minuto que entro en la casa.
La máquina era definitivamente de los 70', para nada era una imitación como había pensado en un primer momento. Era preciosa y lo hacia sentir sumamente feliz, estaba delante de una que era autentica. Sintiéndose como un niño comenzó a buscar alguna canción.
- Shaoran, el círculo es sagrado. – Lo regaño Eriol hasta que presto atención al objeto de admiración de Shaoran. - Oye, es preciosa.
- Ten cuidado, por favor, mi padre sustituto colecciona artefactos de época y ama a esa cosa.
- ¡Oye, mas respeto!- Lo regaño Shaoran.
- Shaoran, hombre, no me digas que vas a poner música para viejos. – Se quejo Yamazaki recostandose en el sillon.
- ¿Música de viejos? – Repitió Shaoran horrorizado. – Cierra la boca y escucha, que se nota que no sabes nada.
- Si quieres evitarte un problema con Shaoran, nunca menosprecies la música inglesa ni la de los 60'ni 70' - Advirtió Eriol.
Shaoran eligió el tema "Nobody But Me" de The Human Beinz y volvió a ocupar su puesto.
- Oye, es bueno. – Dijo Yamazaki estirandose cruzando los pies.
- Claro que es bueno, Tarantino usa toda esta música en sus películas, por eso comencé a prestar atención, pero el resto lo sé todo por Shaoran. – Comento Eriol.
La temperatura no había bajado con la lluvia, si no todo lo contrario, la humedad iba en aumento y la alfombra del suelo les daba mas calor y ya no sabían donde sentarse. Shaoran sentía el culo dormido en el almohadón y cambio la postura.
- Tenemos que comenzar a planear la fiesta de este muchacho. – Dijo Yamazaki de pronto abrazando a Kero por los hombros, dándole un ligero y amistoso apretón.
- Las chicas dijeron que se encargarían de todo. – Comento Eriol imitando la postura de Shaoran y haciéndose sonar el cuello. – Solo dijeron que nos encargáramos de la bebida.
- Que no es poca cosa, la verdad. – Refunfuño Shaoran. – Conseguir alcohol es lo más difícil de todo. Y ninguno de nosotros tiene un solo pelo de barba.
- Quizás deberíamos tomar solamente gaseosa. – Les aconsejo Kero apoyando la espalda contra el sillón.
Los otros tres chicos lo miraron como si le hubiese salido otra cabeza.
- ¿¡Estas loco! -
- Bueno, no se sulfuren. – Tranquilizó Eriol riendo por lo bajo. - Tengo algunos amigos que cursan el ultimo año, solo tendremos que invitarlos a la fiesta y ellos se encargaran de eso.
- Bueno, entonces todo esta resuelto. – Declaro Yamazaki cruzando los pies arriba de la mesa.
- Y bueno, más o menos esta es nuestra bienvenida para ti, Kero. – Le dijo Eriol amistosamente – Hasta el momento, ¿que te parece todo?
Kero se estiro un poco para aflojar los músculos y una lánguida sonrisa se formo en sus labios.
- Adoro su país y todos han sido muy amables conmigo. – Dijo, obviando el suceso del vestuario. – Y adoro a sus mujeres, todas ellas son muy bellas.
Todos estuvieron de acuerdo.
- ¿Hay alguna de nuestras compañeras que te haya gustado? – Le pregunto Yamazaki alzando las cejas.
- Más te vale que no digas Tomoyo porque vas muerto. – Aconsejo amenazadoramente Eriol frunciendo el ceño ante la risa de Shaoran y Yamazaki.
Kero lo miro sin entender hasta que recordó a la mencionada chica.
- Es muy bonita. – reconoció. – Pero la más bonita de todas es Sakura.
- ¿Sakura? – Preguntaron todos y de golpe un silencio se instalo en el salón. Ninguno pensaba que Sakura fuera una fea muchacha, para nada. Pero hasta el momento no la relacionaban al resto de las chicas. No tenía nada que envidiarle a las demás pero… era Sakura.
- ¿Sakura? – Repitió Shaoran consternado. – No hombre, busca por otro lado, es muy niña y torpe. Además tiene la costumbre de reírse de todo.
Aquel comentario despertó la curiosidad del resto.
Eriol negó con la cabeza sin entender y se incorporo sentándose en indio y apoyando los codos en la mesa. – Que Sakura es muy inocente, no lo niego. Pero no es inocente al punto de parecer tonta, es más bien dulce. - Hizo una pausa ante el chasquido de Shaoran y asentimiento de Yamazaki, mas bien de acuerdo con él. - ¿Torpe? Bueno, un poco, pero sin darse cuenta es muy graciosa. Por ultimo, no menos importante, se ríe porque es una persona alegre y a gruñones que se fastidian por todo, como Shaoran, les molesta.
- Ya cállate. – Gruño Shaoran arrojándole un almohadón.
- Tiene razón Eriol. – le dijo Yamazaki a Kero mientras se servia Coca-Cola. – Sin darse cuenta es muy graciosa. Es muy patosa. Esta en el equipo de animadoras y siempre se da el bastón en la cabeza. – Hizo una pausa mientras bebía y recordó algo que casi hace que escupiera todo por la nariz. - ¿recuerdan cuando se resbalo por la escalera y aterrizo sentada en el suelo? – Pregunto y todos se echaron a reír. – Nadie se rió en el momento porque cayó desde arriba y el golpe fue tan fuerte que todos nos asustamos, pensamos que se había lastimado en serio, se levanto muerta de risa.
- Si, tiene esas cosas. Ella me cae bien porque se ríe de si misma y jamás se burla de los demás, ella es muy buena persona.
- Oye, ¿estas seguro que no te gusta ella y no Tomoyo, Romeo? – Le pregunto Yamazaki y se gano que Eriol le revoleara el almohadón que le había lanzado Shaoran.
- Es que es la mejor amiga de Tomoyo, soquete. Ella me ayuda y me hace de Celestina.
- Entonces, Eriol, se podría decir que tengo el camino libre con Sakura, ¿verdad? – Pregunto Kero.
Eriol les mando una mirada al pasar a los otros dos chicos… ni en el sueño más raro la veían a la dulce y tierna Kinomoto con alguien como Kerberos. Los dos eran demasiado inocentes, y conociendo a Sakura como la conocían, ella solo lo vería como un amigo para ir de compras.
Pero no le iba a decir eso a Kero.
- Algo es seguro; no es del tipo de chica fácil, a la que estos – dijo apuntando a los demás - están acostumbrados. Es inocente, pero ya sabes lo que dicen sobre las calladitas...
- ¿Quien te dice que la pequeña Sakura un día no se destape y nos sorprenda a todos? - dijo Yamazaki.
Aquella fue la primera de varias reuniones que no tardaron en hacerse una rutina diaria en el grupo de los varones. Toda la semana se la pasaron reuniéndose en aquella casa y ya habían asumido que durante el verano seguirían así.
Las chicas por su parte estaban plenamente abocadas a organizar la bienvenida de Kero y empezando con los preparativos para reunir el dinero para el viaje.
Sakura estaba muy ansiosa. Finalmente había conseguido una entrevista de trabajo de medio tiempo y horario completo los días feriados.
Después de clases Sakura se apresuró hasta llegar al restaurante nuevo que había abierto en Tomoeda.
- Bien, Sakura, es hora de la verdad, pase lo que pase todo estará bien- Se dijo así misma para darse valor y tomó aire varias veces. – Muy bien, no te olvides de respirar, no balbuces y todo estará bien.
Tomo aire por última vez e ingreso procurando entrar con el pie derecho.
Cuarenta y cinco minutos mas tarde salía de allí y caminaba rápidamente hasta la esquina. Una vez que llego, se apoyo en la pared y se permitió gritar y reír tanto como quiso.
- ¡Es mió, es mió! – Grito con alivio. Era una pena que no le hubiera dicho nada de la entrevista a las chicas. ¡Tenia muchas ganas de festejarlo con las demás!
- Bueno, si antes pensaba que estabas loca, ahora lo confirmo. ¿Siempre hablas sola?- Le dijo una voz detrás suyo.
Y por algún motivo, en aquellas circunstancias no le importo que Shaoran Li no fuera su persona favorita en el mundo, ni que no fueran amigos, ni que apenas se hablaran. Ella estaba simplemente demasiado feliz y necesitaba canalizar tanta adrenalina.
¡Su primer trabajo!
Sin pensarlo demasiado saltó y se colgó del cuello de Li y comenzó a saltar.
El le llevaba casi dos cabezas así que al muchacho no le quedaba otra que agacharse e intentar desprenderse de ella.
- ¡Oye, suéltame! – le ordenó mientras miraba completamente ruborizado a la gente que pasaba. - ¿Estas totalmente chiflada, mujer?
- ¡Si, si! ¡Estoy demasiado feliz! –Le dijo agarrándolo del rostro y apretándole las mejillas hacia delante. Un destello de lucidez se le cruzo por la cabeza y le dijo que ese era prácticamente un desconocido que hacia mas de diez años que se sentaba detrás de ella y con quien jamás cruzaba mas que un par de palabras al año mas que para pedirse algún lápiz o algún apunte que no habían llegado a copiar después de que dictara el profesor. Y ahí estaban, el mas que un poco enojado por la escena y ella ahí pensando que el se veía muy tierno todo colorado, con los labios para afuera por la manera que ella lo tenia agarrado.
Y demasiado cerca.
¿¡Sakura, que estas haciendo! Le dijo una alarma en su cabeza. Reconocía que podía ser que algunas veces sus neuronas estuvieran algo cruzadas y no hicieran conexión. Pero de ahí a hacer algo tan altruista como besar justamente a Shaoran Li estaba más allá de sus límites.
Así que en esos segundos donde Shaoran estaba seguro que ella lo iba a besar se quedo de piedra cuando Sakura se puso de puntillas y le beso… la frente.
Bueno, eso ha estado cerca. Pensó ella exhalando un suspiro y soltándolo dándose la vuelta, llevándose las manos atrás como una niña buena.
- ¿Ya esta? ¿Te calmaste? – Le preguntó él estirando los brazos entre ambos, temiendo un posible nuevo ataque de euforia. - ¿Ya no corro peligro de morir estrangulado?
- ¡Oh, no exageres! – Le respondió ella riendo y sacándole la lengua. - ¡Conseguí trabajo!
Cuando amago a tener un nuevo ataque Shaoran dio un paso atrás con las manos extendidas.
- Bueno, ya, mucho acercamiento y toqueteo por un día.
- ¿Toqueteo? – Repitió ella. - ¡Pero que viejo anticuado eres!
- ¿Viejo anticuado? - ¿desde cuando el había cambiado mas de dos palabras con Kinomoto? No, mejor aun, ¿desde cuando alguien le hablaba así? La única mujer que osaba a hablarle de una manera no tan cordial era su prima Meiling, pero ella misma conocía los límites de su paciencia.
Y esta chica los estaba sobrepasando con creces en menos de cinco minutos, después de tanto tiempo.
Frunciendo el ceño gruñó y se dio media vuelta para seguir su camino.
- ¡Oye! ¿A dónde vas? - Le pregunto ella detrás de el, siguiéndolo.
- ¿Y a ti que te importa?
- ¡Ay pero que grosero eres!
- Si tanto te molesta, ¿por que no te vas?
- Porque todas las chicas están en la clase de porristas y yo me la salte. No puedo regresar tan rápido a casa.
- ¿Y justamente tienes que usarme a mí para pasar el tiempo? – Pregunto él mirándola extrañado. – Espera, ¿te saltaste una clase? – Y antes de que ella pudiera responder la interrumpió.- ¿Por qué?
- Por la entrevista de trabajo, aun no les he dicho a mis padres. Se los diré esta noche. – Comentó, sin darse cuenta ninguno de los dos que ya estaban caminando a la par. - ¿Por qué pareces tan sorprendido?
- No te veo como al tipo de chica que miente y se salta clases.
Ella se ruborizo y se cruzo de brazos.
- Para tu información yo no miento y tu no sabes que tipo de chica soy.
- Cierto, pero tu misma admitiste que en tu casa no saben donde estas ahora.
- Bueno, eso es cierto. – reconoció. – Pero no le dije a nadie, quería obtener primero el empleo antes de decir algo.
Aquello era algo que el respetaba, la privacidad ante todo. Y antes de que se diera cuenta, estaba teniendo una conversación con ella. Cosa rara, las mujeres conseguían exasperarlo. No se lo podía culpar por ello; con cuatro hermanas y una prima que valía por dos…
Siguieron conversando y llegaron al local de tatuajes que Sakura había visitado días atrás.
- ¿Oye, que hacemos aquí?
- Yo vengo a hacerme un piercing. – Le dijo sin inmutarse pero cuando la miró vio que se había quedado pálida. - ¿Te da miedo?
Ella lo miró con asombro.
- ¿Ibas a venir aquí solo?
Shaoran lo pensó. Ella no parecía asustada por la idea de los piercings y tatuajes, ella más bien estaba aterrorizada por la sola idea de venir a un lugar como éste completamente sola.
- Si – Le dijo como si nada.
- Te acompaño
- Bueno, ya estas aquí. - Le contestó, no muy contento.
Entraron y Sakura reconoció a los mismos hombres del otro día. Saludaron a Shaoran con familiaridad y enseguida los hicieron pasar a la parte trasera detrás del biombo. A Shaoran lo hicieron sentar en una camilla y ella se paro a su lado mientras preparaban las agujas. Cuando le terminaron de pasar alcohol por la ceja y vio el tamaño de la aguja creyó que iba a vomitar.
- ¿Te sientes bien? – Le preguntó el tatuador y Shaoran la miró con atención.
- Eres una miedosa, Kinomoto.
Ella se ruborizo - ¡No lo soy!
El tatuador lo miró a él. – Bueno, ¿listo?
- Siempre.
Sakura abrió mucho los ojos y se los tapo con las manos.
- Kinomoto, me estas poniendo nervioso. Vete a tu casa con tu mamá.
- ¡¿Qué dijiste? – le gritó. - ¡Que grosero eres!
- Chicos, cálmense. – Les hablo el hombre más grande. – No puedo trabajar así
- Lo siento. – Se disculpo ella.
- Si no te gustan estas cosas, vete. – Estaba siendo deliberadamente grosero con ella reconoció Shaoran para si mismo, pero era divertido picar a la tranquila y tímida de Kinomoto. No tenia idea de que era algo tan fácil sacarla de quicio así que volvió a intentarlo. – Además estas muy fuera de lugar aquí con tu uniforme de escuela y tu cara de niña buena.
- ¿Cara de niña buena? – balbuceo ella furiosa e instintivamente se miro el uniforme de gimnasia. ¡Pero si él llevaba exactamente la misma ropa que ella! La camiseta de la escuela y unos pantalones azules oscuros, a excepción de las zapatillas de distinto color, el resto era igual. – Para tu información Li, ¡tienes la misma ropa que yo!
- Voy a hacer que no escuche eso último. – Dijo el tatuador intentado ignorar el hecho de que ambos chicos fueran menores de edad. Un poco tarde para lamentaciones. No solo porque ya había pasado la aguja por la ceja del muchacho, sino que a ese mismo chico ya le había tatuado medio brazo.
- Tranquilo, Yue. – Lo tranquilizo Shaoran. – Yo no diré nada y ésta esta demasiado verde aun como para hacer algo tan temerario.
El tonito irónico de Shaoran desquició a Sakura.
- ¿¡Quieres dejar de ser tan grosero! – Le grito. – ¡Además deja de tratarme como a una niña que tenemos la misma edad!
- No estoy escuchando. – Canturreo Yue otra vez.
Shaoran esta vez lo ignoro y le respondió a ella sin mirarla cuando le colocaban el piercing. – Si, pero en tu vida harías algo como para desafiar a tus padres. – Apenas las palabras salieron de su boca se arrepintió. Pero ella no pareció darse cuenta del detalle. Una sola vez al pasar Meiling había hecho aquel mismo comentario a Tomoyo cuando intentaban organizar una salida clandestina por la noche para irse de fiesta, pero Sakura no quería escabullirse a la noche por temor a ser descubierta por sus padres.
Sakura, por su parte, sabía que Li tenía algo de razón. Rara vez tenía algún acto de rebeldía, y cuando decía raro, quería decir nunca.
- ¿Estas desafiándome? – Le pregunto entornando los ojos, cruzada de brazos.
- Si. – Le contesto él sabiendo que se echaría atrás una vez que se bajo de la camilla y se acercaba al espejo.
- Yue, quiero un piercing en el ombligo, por favor. – La escucho decir a sus espaldas y vio su propia cara de asombro frente al espejo.
Si Yue no corriera el riesgo de tener un serio problema por aquello se hubiera reído de la situación. Aquella mocosa que no llegaba al metro sesenta lo miraba con tal decisión que se sintió ridículo con su metro noventa temiéndole a una niña.
Lo miro a Shaoran sin saber que hacer.
- Hazlo, no habrá problema, yo me hago cargo. – No muy seguro de haber entendido que Sakura lo haría.
- Si, yo no te delatare. – Aseguro ella comprendiendo la indecisión de Yue. Ella se sentó en el asiento reclinable que estaba junto a la camilla y se recostó. – Tú, ven aquí. – Le ordenó a Shaoran.
- ¿Estas segura de lo que vas a hacer? – Le preguntó él con sorna, sin terminar de creer que ella realmente lo haría.
- ¿Miedo, Li?
- Tú eres la que tendría que tener miedo en todo caso.
- No es nada. – Aseguro ella no estando muy convencida por dentro. Tenía los nervios a flor de piel. De repente un nudo se le había hecho en el estomago dejándola completamente tensa y el sudor en las manos la delataba. Se las seco rápido en el pantalón para darse valor.
¿Quién lo diría? Un día con Shaoran Li y se convertía en una chica mala.
Chica mala penso con una pequeña sonrisa. No era tan malo como imaginaba y se imagino lo orgullosa que estaría Meiling de ella cuando se enterara. Ese pensamiento casi la hizo sonreír. Era muy duro para sus amigas algunas veces convencerla de que pensara por si misma y dejara el miedo de decepcionar a sus padres en cada cosa que quisiera hacer.
Y antes de pensar lo que dirían sus padres, sobre todo su madre y su hermano, se dijo que en definitiva era su cuerpo ¡y era solo suyo!
Además las chicas lo hacían todo el tiempo, y ella ya tenia 17 años y…
- Sakura, no tienes que hacerlo. – Le susurró Shaoran, temiendo haberla empujado demasiado.
- Puedo pensar por mi misma, gracias. – Le contesto ella secamente.
- Bueno, está bien, no te pongas nerviosa.
- ¡No estoy nerviosa! – Chillo exasperada - ¡Dame la mano! – Le dijo una vez que vio que Yue se sentaba junto a ella y preparaba todo. Sakura intento tener especial cuidado de no mirar nada por miedo a salir corriendo.
Se aferro tan fuerte a la mano de Shaoran que éste hizo un esfuerzo enorme por no retorcerse del dolor.
Sobre todo cuando evidentemente la aguja pasó porque lo apretó aún mas fuerte.
Intento tranquilizarla.
- Esta todo bien, ya casi esta. – Le dijo y cometió el error fatal de mirarla. Ella se había levantado la camiseta, doblándosela justo a la mitad, dejando ver buena parte de piel.
La sangre se le fue directamente al sur y la respiración se le atravesó en la garganta.
¡Por dios era solo un ombligo!
¡Joder, pero quien diría que estuviera tan formada, teniendo las curvas en los lugares tan adecuados!
No mires para arriba, no mires para arriba… Se repitió mil veces.
No hizo caso, ya era tarde. En la postura que ella se encontraba los pechos estaban para adelante… y hablando de curvas...
Eran perfectas, pequeñas y redondas, ideales para sus manos. Se le seco la garganta como si hubiese tragado una cubeta de arena.
A Sakura ya le dolía la espalda por la tensión y se recordó que debía respirar. Desde que Yue la había comenzado a desinfectar para comenzar a hacer su trabajo había tomado una bocanada de aire y no lo había soltado. Intento pensar en otra cosa y miro el brazo de Shaoran, que tenia arremangadas las mangas de la campera de la escuela, seguramente para tapar semejante tatuaje. Pobre, con el calor que hacía, tenia que andar así.
- ¿Qué significa Carpe Diem? – Le pregunto ignorando por completo el escrutinio al que estaba siendo sometida por Shaoran en ese momento.
- Aprovecha el día y no confíes en el mañana. – Le contesto él obligándose a mirarle la cara y no se sintió orgulloso en lo absoluto cuando escucho su voz ronca. Tuvo que arrodillarse para ocultar cierta parte de su anatomía que dolía como el infierno.
Respira, llevas haciéndolo toda la vida, relájate. ¡Se trata de Kinomoto! Piensa en otra cosa. Se repetía como un mantra.
- Es parte de un poema. – Explico intentando estar más cómodo. – Quiere decir que vivas tu juventud y no te arrepientas de nada.
Ella dibujo una perfecta "O" en sus labios y el estaba malditamente seguro de que su cabeza, y no precisamente la de arriba, explotaría cuando imagino la calidez de aquella boca abierta para la suya y en otras partes de su cuerpo.
Dios, estaba enfermo. Era Sakura Kinomoto. O como le decía su madre, Sakurita. Por alguna razón Ieran Li adoraba a Sakura desde que era una niña e iba a jugar al té con Meiling a su casa.
Y el la invitaría a jugar a su casa, pero no a el té.
No, no. Esto estaba muy mal. ¡No había manera!
No, lo que sucedía era que ella no era una fea niña y ya llevaban un buen rato juntos… y tomados de la mano.
Bueno, diciéndolo así sonaba peor de lo que realmente era. No era un agarre delicado, la muy bruta ya estaba a punto de generarle una gangrena.
- ¿Me devuelves mi mano? – Le pregunto una vez que Yue hubo terminado.
- Oh, lo siento. - ¡Otra vez la maldita "O"!
Se llevo las manos al lugar que deseaba ocultar y exagero un poco de dolor para mantener ambas manos hacia abajo.
Yue lo miró y sonrió una vez que se dio cuenta cual era el verdadero problema de Shaoran y le dio una palmada en la espalda cuando pasaron por el biombo para ir a la caja. Una vez que Sakura saludo alegremente y salio por la puerta Yue le susurró a Shaoran en el oído. – Alguien muy sabio una vez dijo "La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella"- dicho esto dio media vuelta y se fue, riendo cuando oyó mascullar una maldición a Shaoran antes de que sonara la campana de la puerta haciéndole saber que se había ido.
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A la mañana siguiente, un rayo de sol se filtró por la persiana y dio justo en el ojo cerrado de Sakura obligándola a abrir y cerrar los ojos. Se estiró en la cama. Cosa rara, normalmente le costaba mucho levantarse por las mañanas. Se sentó y finalmente se dio cuenta cual era la molestia que había tenido entre sueños.
- ¡Que calor! – Se quejó en voz alta. Tenia la camiseta y el short de dormir húmedos, pegados a la piel. No podía soportar ni las sabanas encima.
Se levanto y fue directamente al baño para lavarse los dientes y una ducha de agua tibia. Aun no se había levantado nadie así que se dio el lujo de pasar por el pasillo nada mas que envuelta en una toalla. No podía recordar cuando fue la última vez que no tenía que salir corriendo y que podía vestirse con tranquilidad.
Abrió el armario para sacar el aburrido y demasiado normal uniforme de la escuela; una camisa blanca con el escudo del Seijô y la minifalda azul tableada. Las chicas y los chicos podían prescindir de la corbata y saco azul en las épocas de temperatura alta. Aunque si no fuera así, con un día como este, le hubiera revoleado la corbata al mismísimo director.
Distraídamente agarro el borde de la puerta con la intención de cerrarla cuando se vio en el espejo.
Jamás, jamás se había mirado desnuda en el espejo. Sorpresa, sorpresa. Solo llevaba una cadenita plateada con una libélula y el piercing de estras blanco con el colgante de estrellas y nada más.
¿Sus senos estaban más grandes? Se miro de perfil y los pesó con sus manos, si definitivamente estaban más grandes, no enormes, pero más grandes. El abdomen liso y la piel blanca como la porcelana. Y el trasero irremediablemente prominente, eso desde siempre. Toda la vida intentándolo ocultar pero ahora ya no parecía tan fuera de lugar. Todo perfectamente proporcionado y en su lugar.
Y de repente lo supo.
La sensación de sentirse atractiva, mirarse en el espejo y gustarse. Sentirse más segura de si misma. Algo despertó dentro de ella y no supo darle un nombre, era una sensación maravillosa. Se peino con los dedos y se sonrió.
Volvió a la cama junto a su ropa y agarro el sostén deportivo y lo tiro en el fondo del armario; ya no veía la necesidad de esconder su cuerpo. Ella se acababa de dar cuenta que amaba su cuerpo. Que se amaba ella.
Abrió el cajón de ropa interior y saco la bolsa con bragas y sostenes de encaje sin estrenar que le había regalado su madre en un intento de que vistiera mas como mujer y no tanto como niña. Pero antes de esos diez minutos de auto inspección ella se había avergonzado de tener el trasero más grande que su cabeza y que los sostenes que realmente sostenían, le quedaran enormes.
Eligio uno de encaje blanco y suspiró ante la suavidad contra su piel, se volvió al espejo y volvió a mirarse.
- Vaya, eres una Narcisa. – Le sonrió a su reflejo y se vistió. Aun faltaba una hora para el inicio de clases así que le quedaba tiempo.
Repitió el mismo proceso que días anteriores, se maquillo con naturalidad y peino. ¡Maldito frizz!
Y lo recordó, ¡Tomoyo le había regalado una planchita para el pelo cuando se había comprado otra! Busco en el fondo del armario y ahí estaba.
Una vez que termino se volvió a mirar en el espejo del escritorio y satisfecha bajo a comer tranquila el desayuno.
Cuando bajó su hermano preparaba el desayuno.
- ¡Oh por Dios, caerán piedras del cielo! ¡Los monstruos amanecieron temprano! – Exclamo y después la miro con desconfianza. - ¿Por qué tan arreglada?
Ella se imagino convirtiéndose en una gigante para poder aplastarlo con el pie, pero como vivía en el mundo real solo se limito a patearlo en la pierna.
- ¡No soy ningún monstruo!
Se sentó y empezó a comer el desayuno. Cuando termino se levanto para recoger sus cosas y se despidió de su hermano Touya. Estaba saliendo de la cocina cuando se la topo a su madre.
- Cariño, te levantaste temprano hoy. – Comento acariciándole con ternura el cabello y le brillaron los ojos cuando sonrió. – Estás preciosa.
- ¡Mama…! – Comenzo a decir avergonzada pero Nadeshiko la interrumpió.
- Oh, ¿Por qué te abotonas la camisa hasta arriba? – se quejo y le desabrocho los tres primeros botones. – Ahí esta mejor.
- ¡Mama! – grito Touya desde la cocina viendo toda la escena. - ¡Se le va a ver todo! Y nadie quiere quedarse ciego por ver un monstruo semidesnudo.
- Oh, cállate Touya. – Refunfuño Nadeshiko.
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Shaoran había dormido mal y estaba de pésimo humor. Las pocas veces que había dormitado durante la noche se había despertado sudoroso y frustrado. Los sueños generalmente se le borraban cuando despertaba, pero lamentablemente tenía más que una vaga idea sobre lo que había soñado por la noche.
Estaba recostado sobre la mesa con los bracos cruzados, esperando a que llegaran el resto de sus compañero cuando vio el motivo de su insomnio cruzar por la puerta, deteniéndose para saludar alegremente a Tomoyo.
¡Maldita sea!
Lo que necesito es una buena descarga de hormonas.
No había manera, esto era una locura.
Definitivamente era cierto que el verano causaba revuelo hormonal.
Se estaba quedando nuevamente dormido cuando percibió un perfume, perfume de mujer pasar a su lado.
Gruñó y decidió ignorarlo. Cuando ya estaba en el limbo entre el sueño y la realidad la música casi le perfora los oídos y se levanto de un salto, provocando la risa de los que miraban la escena.
Miro hacia arriba.
¡Maldita sea, Eriol!
Desde donde estaba lo veía parado a Eriol a su lado, a Kerberos en la fila de al lado junto a Yamazaki, delante de Tomoyo y a Meiling sentada arriba del escritorio de Sakura cruzada de piernas, y esta ultima mirándolo sonriente apoyada contra la pared y la ventana.
¿El perfume era de ella…?
Frunció el ceño y lo miro a Eriol.
- Te estuve hablando un buen rato sin darme cuenta que tenias los audífonos puestos, ya me estaba enojando. – Le dijo Eriol, apoyándose en el escritorio de Tomoyo.
- ¿Qué quieres? - Pregunto sonando mas rudo de lo que pretendía.
- ¡Pero que carácter!
- Alguien se levanta de mal humor por las mañanas.- Canturreó jocosamente Meiling haciéndolos reír todavía más.
- Y yo no veo motivo para estar feliz todo el tiempo.
- Es mejor que estar amargado todo el tiempo. – Le respondió Sakura sin pensar.
- ¿Eso lo dijiste por mí? –
- ¿Y por quien más iba a ser? – Le respondió sin siquiera mirarlo, mordiéndose la cutícula de las uñas.
Cuando tomo aire para responder Yamazaki lo interrumpió arrojándole una bola de papel a la cabeza.
Shaoran, presta atención.
Eriol se reclinó sobre el escritorio de Shaoran para bloquearle la vista.
- ¿¡Pero que quieres!
Eriol se rió ya acostumbrado a su mal carácter. – Te decía que Kerberos tiene una bonita piscina en su casa que recién hoy limpiaron y llenaron, esta lista, fresca, esperando nuestros hermosos y masculinos cuerpos.
Los ojos de Meiling se agrandaron con emoción.
- ¿De verdad? – Salto del banco y fue hasta Kero. - ¿Podemos ir?
Automáticamente la miro a Sakura que tenia una mirada de terror y la miraba a Tomoyo que sonreía. Sakura negó con la cabeza, implorándole silenciosamente que intercediera y suspendiera los planes de Meiling.
- Kinomoto, ¿Qué te pasa?
- ¿A mi? Nada…- Respondió con voz temblorosa.
El la miro entornando los ojos.
- Kinomoto…
- ¿Qué?- Chillo.- ¡Déjame en paz!
El resto del salón los miro con curiosidad y los interrumpió el profesor ordenándoles que volvieran a sus respectivos lugares.
- ¿Que pasa Kinomoto? – Le pregunto estirándose hacia delante. - ¿Tienes miedo que te vean el nuevo chiche y todos sepan que no eres la niña buena que todos creen?
- Oh, por favor.
- Entonces no tienes nada que perder.
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¡Estúpido Li!
Aunque tenía razón, ya no tenía nada que perder. Esa misma mañana se había dado cuenta que estaba a la altura que todas las demás. Y mirando al resto se dio cuenta que el miedo a las burlas solo provenían de su cabeza. Nadie parecía mirar a nadie.
Ok, si había visto algunas miradas de los chicos hacia las chicas en bikini, pero era lógico. Se tendría que preocupar si no fuera así. Pero ni una sola mirada de burla o despectiva.
La piel había comenzado a arderle y se acerco al parador para esquivar el sol. Miro alrededor, era una casa rara pero extrañamente la encontraba muy agradable. Lo vio a Li salir por la puerta corrediza y acercarse al barril de las bebidas para sacar un refresco desde el fondo. Tenía una camiseta blanca sin mangas y cuando estiró el brazo los músculos se le estiraron, dibujando unos lindos globos fuertes y bronceados que le hicieron secar la boca.
Trago varias veces y se obligo a apartar la mirada.
- ¿No te meterás a la piscina? - Preguntó ella.
- Eso quiero hacer desde que llegue. - Contestó secamente. – Pero desde que he llegado he estado peleando con Meiling, no logro que se vaya.
Sakura abrió mucho los ojos.
- ¿Por qué harías algo asi?
- No me mires con esa cara, como si fuera un tirano. – Se defendió. – No puede andar delante de todo el mundo con esa… cosa que simula taparle la raya, como si no se le viese nada.
- Shaoran, todo el mundo usa el hilo dental.
- Tu no. – Bueno, quizás ese comentario no fuera el mas inteligente, pero le salio así y no iba a permitir que ella supiera que él, y otros tantos, le habían estado mirando el trasero así que prefirió no salirse del tema. – Además una cosa es ir con eso a la playa y otra muy distinta aquí, delante de todos mis amigos.
- ¡Vaya!- Exclamo mientras sostenía el vaso para que Shaoran le sirviera. – No sabía que eras celoso.
- No lo soy. – Dijo indignado, como si la sola idea no le entrara en la cabeza. – No quiero aguantar los comentarios de los idiotas de mis amigos que sé que vendrán. Lo bueno es que la convencí de que usara un short, al menos.
Ella bebió de un trago hasta la mitad del vaso y se lo ofreció. No había ningún vaso limpio a la vista. El la miro primero a ella y tomo el vaso. El gesto parecía de lo más íntimo, como si compartieran un beso. Y aquella sensación le produjo una gran incomodidad. La miro de reojo; ella estaba ahí, mirando a los demás jugar dentro de la piscina y así distraída como estaba aprovecho y dejo vagar la vista para evaluarla un poco.
Mas de diez años de conocerse y la notaba distinta, pero todo eran distintos realmente. Pero ella estaba… bonita. Y no hasta hace mucho se había reído de Kerberos por hacer un comentario similar. Pero ella siempre lo había sido, solo que ahora ella estaba… más… estaba más… mujer.
Apoyo el codo en la mesa y la miro de arriba abajo, Desde los pies, con las uñas pintadas de rosa chicle, las largas piernas con curvas… decidió saltarse algunas partes y pasar directamente a su rostro, pero ya era tarde. Una parte de su cuerpo ya estaba muy interesado y se negó a escucharla; era antinatural, lo sabia, pero la camiseta blanca que ella tenía puesta estaba humedecida y no cubría nada. Dos lindos montículos resaltaban divinamente, únicamente tapados por el bikini violeta, llevando su mirada directamente allí.
¡Corre!
Dejo el vaso en la barra repentinamente haciendo sobresaltar a Sakura y se quito la camiseta.
Ella se acerco a él.
- ¡Ay pero que bonitos pezones! - le dijo jocosamente pellizcándole uno. El se aparto un poco. – ¡Son como unos pequeños timbres, son tan tiernos!
- Puesto que yo nunca he visto tus pezones, siento no poder devolverte el cumplido, encanto.
Sakura se dio cuenta justo en ese momento que había sido un error fatal provocarlo. Pero se había quedado absorta mirándolo. Ella normalmente era distraída pero había que ser tonta para no percibir la mirada de Shaoran, no era una simple mirada. Era una inspección en toda regla que le había puesto todos los bellos del cuerpo en punta y le había hecho un nudo en el estomago.
Sentía mucho calor y no era precisamente el efecto del verano.
Había sentido mucha curiosidad de verlo sin camisa, y como si le hubiera leído el pensamiento, el lo había hecho. La sensación al ver toda aquella carne, toda esa piel que se estiraba con cada movimiento, los bíceps y los abdominales… ¡Hacia demasiado calor!
Temiendo que el le volviera a leer la mente le había dicho aquello ¡que vergüenza!
- Pero podríamos rectificarlo ahora mismo. – Siguió diciendo él. – Quítate la camiseta.-
Bueno, eso no lo había esperado. Definitivamente la había pillado con la guardia baja. La expresión de su propia cara que seguramente era muy cómica porque él exploto de risa y corrió tirándose al agua de cabeza.
¡Hola!
Bueno, este capitulo me quedo mas largo. No tengo idea pero al subir el capitulo se me borran los guiones de dialogo...
Gracias a todas las chicas que comentaron el capitulo anterior, fue una hermosa bienvenida :)
Me gustaría saber que les pareció esta segunda parte. Recién ahora se los va conociendo un poco mas a todos los personajes.
No recuerdo si lo comente en el capítulo anterior pero el apellido de Kero (Parthenopaeus) es el nombre de Acheron, un personaje muy importante de la saga "Cazadores oscuros" de Sherrilyn Kenyon. Gaby, adoro saber que hay alguien que tambien lo ama y comparte mi sentimiento.
Asuka Hime, me sacaste varias risas y adore cada palabra que me dijiste XD
Algo que varias se preguntaron antes era "¿Que hacen los chicos en las reuniones en la casa de Kero?" Creo que la pregunta ya fue respondida, pero si queda algún alma decente con algun brillo de inocencia, no dude en preguntarme. En ningun momento se va a decir claramente que es lo que hacen.
Otra cosa; me parece muy interesante colocar a Kero de forma humana. Creo que es un personaje muy rico y se le puede sacar mucho más provecho de esa manera que como mascota, adoro leer fics donde lo humanicen.
Si alguien vió That '70s Show se dará cuenta que algunas cosas son similares, pero salvo el circulo o el caracter de Kero, muy similar al de Fez (por él me inspiré) lo demás en la historia brotó únicamente de mí.
La historia no va a quedar truncada y prometo actualizar mas rapido la proxima vez. Gracias a todas, nuevamente por dejarme quitarles un poquito de su tiempo.
Espero haberlas hecho pasar un buen rato!
BzO!
