Ah… ¿Cuánto ha pasado…? Desde que perdí a las dos personas más importantes para mí.
Han sido dos años desde lo ocurrido. Aquí el trabajo está todo tranquilo a pesar de lo sucedido con Haruka. No se ha mencionado nada sobre ese tema… y Camus… Bueno, él sigue sin aparecer, le eh llamado un millón de veces pero no contesta. Fui a su casa y resulta que se había mudado, ahora no se su paradero. No tengo ni la más remota idea de donde se encuentra, me siento angustiado, me desespera no saber dónde se encuentra o que hace, me deprime.
En el trabajo hay un nuevo muchacho, es muy apuesto, tengo que admitir. Es divertido y me llevo bien con él ya que por ahora es el único de confianza que me queda en el trabajo, cuando paso tiempo con él siempre termina levantándome los ánimos.
Como Camus se había ido, mi amigo el cual corresponde con el nombre de Kaname vino como su remplazo. Como decía, hoy hay junta general en la empresa, no sé si fue mi imaginación pero creo que duro menos de lo que me esperaba. Cuando la asamblea terminó fui directo a mi casa pues lo único que deseaba era descansar pero en la salida me encontré con Kaname.
—Que sorpresa verte por aquí, Kaname-San — Una sonrisa se dibujó en mi rostro después de haberlo saludado.
—Sí, lo sé, salí un poco más temprano y decidí esperarte, es que en la junta no te veías bien y pues quiero invitarte a salir por un trago ¿Vienes? —
—Yo…pues, está bien, creo— La verdad yo no tomo pero no quería dejar sólo a Kaname y aunque me sintiera cansado y quería quitarme el estrés así que sería una buena idea. Kaname siempre preocupándose por mí, eso me hizo sentir bien, al estar a su lado realmente me tranquilizaba. Al llegar al bar, fuimos a la barra y pedimos unos tragos, bueno nunca tomo pero este día será la excepción.
En un abrir y cerrar de ojos ya era bastante tarde, lo bueno es que al siguiente día no había trabajo así que no había problema alguno. Al ya ser las 3:00 am nos retiramos del lugar —juro que no volvía a tomar de esa manera—nos dirigimos a la casa de Kaname pues con mi estado él no me permitió irme a mi hogar ya que sería peligroso ir solo y borracho en la noche, y aparte su domicilio era la más cercana a donde nos encontrábamos. Al llegar a su casa nos dirigimos a su habitación y caímos rendidos en su cama, nos miramos a los ojos por unos segundos para después estallar en risas por las caras de ebrios que teníamos.
Después de tanta risa Kaname se puso un poco serio y me miró fijamente, era raro que Kaname se pusiera serio, asustaba algunas veces. Se acercó un poco a mí y me dijo. — Oye, ¿Tienes novia?… ¿O novio? —
— ¿P-Pero que estás diciendo? ¿Por qué me preguntas eso… tan de repente? — Realmente me puso nervioso, no quería contarle lo que había sucedido con Camus, aun no estaba listo para contarle. Enseguida noté que los ojos de mi amigo se apagaron; estaba triste… pero ¿por qué? No eh dicho nada malo para que se pusiera así. Ya no sabía que responder así que solo desvié la mirada.
—Responde… por favor. — Tragué saliva con dificultad, el me seguía mirando de esa manera, poniéndome más nervioso y sin contar de que estaba algo mareado por lo que bebimos.
—Amm… pues, se podría decir que no… Creo. —
— ¡Enserio? — Rápidamente salto hacia mí de alegría, siempre me asustaba con sus cambios tan repentinos, pero todavía no entiendo porque, solo con algunas palabras mías, el vuelve a su estado normal.
—Uhm Cecil… Usted me gusta…
— ¿Eh? — Me quede sorprendido al escucharlo, no sé si estaba sonrojado debido al alcohol o por su confesión pero al parecer él no me decía alguna broma. — Pero que dices… Kaname, ¿Eres Gay? — Ciertamente estaba asombrado, nunca pensé que mi amigo fuera así, bueno no lo culpo, yo estoy igual.
—Pues no sabría muy bien que digamos, solamente me siento diferente a cuando estoy contigo a cuando estoy con una mujer. Yo… Yo quiero que seas mío... Aunque se...que tu tal vez no necesites cuidado alguno, quiero ser yo quien a tu lado este en momentos de fragilidad, en esos momentos en los que no tengas a quien más recurrir...quiero que recurras a mí. Quiero estar para ti, ante todo—
Sus palabras calaron lo más fondo de mi ser, no sabía que decir, mi corazón latía con tal fuerza que sentía que se saldría en cual quiero momento, mis lágrimas me traicionaron, deslizándose por mis mejillas. Kaname realmente me quería, al mirarlo supe en ese instante que quería proteger aquella sonrisa, pero ciertamente no sé si le quiero, aun siento algo por Camus, lo habré querido, lo habré amado. Pero nadie le es tan fiel a tu Adiós, tanto que aún sigo esperándolo. Sin embargo nada me cuesta intentar algo nuevo, rehacer mi vida, eso creo.
—Si realmente piensas eso…Creo que estaría bien.— No sé si este bien lo que hago, pero como dije, creo que sería la mejor idea volver a restablecer mi vida amorosa con Kaname.
— ¿Eh? E-Entonces, estaría bien…Salir juntos, Cecil?
—Como eh dicho Kaname-San, estaría bien salir contigo— No sé qué me depara el destino, pero creo que al lado de Kaname podre estar seguro.
—Cecil…Oye, estaría bien si te doy… ¿un besito? —
—Un… ¿Un besito? Yo, bueno, supongo que estaría bien Kaname-San. —
Kaname se aproximó lentamente hacía mí, acercando sus labios a los míos, mi cuerpo se tensó un poco al tenerlo tan cerca, en todo este tiempo nadie se ha acercado tanto a mi desde aquella vez. Mis mejillas se tiñeron de carmesí al instante en que él unió sus labios con los míos. Me dio uno de los besos más lindo que nunca pude haber recibido; bastante tierno e inocente.
Se alejó lentamente de mí, sentí tanta vergüenza en ese momento, yo no tenía la experiencia que él tenía al besar.
—T-Tonto…— Hice un pequeño pero adorable puchero, aun mi cara ardía por lo sucedido segundo atrás. Él sólo me sonrió para después tomar mi rostro entre sus manos y jalarme hacía él para sentir como Kaname-San llenaba mi rostro de besos.
No hicimos nada más esa noche. Al día siguiente desperté con un poco de dolor de cabeza,
—Buenos días, Cecil— Bostezó mi amigo, despertando seguido de mí.
—Buenos días, y perdón Kaname-san ¿Lo desperté? —
—No, ya estaba por levantarme— Se acercó a mí y me dio un tronado beso en los labios, yo me sonroje un poco.
— ¿Se levanta tan temprano, Kaname-San? Apenas son las 7 de la mañana. —
—Pues sí, siempre digo que hay que madrugar. — Sonreí ampliamente, Kaname siempre ha sido así, tan energético. De alguna manera contagia a todos con su buen humor y alegría, fue algo que siempre admiré de él.
—Lo siento, supongo que ya es hora de irme. —
— ¿Ehh? ¿Por qué tan temprano? ¡Quédate, solo un poquito! ¿Sí? —
Solté una ligera carcajada ante lo infantil que era Kaname. — Realmente eres como un niño pequeño. Vale, Vale solo me quedaré un rato más ¿Esta bien? —
— ¡Sí! Vallamos a comprar algunas cosas, ¿Qué te parece? —
—Estaría bien Kaname-san, vamos. —
Hace tiempo que no despertaba con tanta energía, realmente podría acostumbrarme a esto… No puedo creer que tan solo vallamos a la tienda me emocione tanto, parezco un niño pequeño. Después de haber comprado lo necesario, Kaname y yo preparamos algo de comer y nos sentamos para así disfrutarla juntos, fue tan esplendido.
—Creo que ya es tarde, realmente necesito volver a casa. —
—Pero… Cecil…—
—No te preocupes, volveré más tarde, ¿Si? Es que necesito alimentar a Kanon—
— ¿Kanon? ¿Quién es Kanon? —
—Kanon es mi pequeña gatita blanca, se sentirá muy sola si no vuelvo, así que… ¡nos vemos!
Después el me despidió en la puerta de su casa dándome un pequeño beso, aun no me acostumbro a sus besos. Al tomar un taxi, no dejaba de pensar en cómo sería los demás días junto a Kaname, sin razón alguna ciento que traicionó a esa persona, no sé por qué pero creo que debería de dejar de pensar en eso.
— ¡Ah! ¡Por fin en casa! Kanon, ya llegue te traje algo de comida— Llamé a mi pequeña gata, siendo sincero, Kanon se parecía mucho a Camus, siempre me recordaba a él, y más por sus ojos, tan azules como los de él.
— ¿Eh? Qué raro, ¡Kanon!… ¿Dónde se habrá metido?—
La busque por todo mi residencia hasta que llegue a mi cuarto, el cual vi una sombra en la esquina, me sorprendí; pues mi gatita estaba junto a aquella extraña silueta la cual se me hacía tan familiar. Lentamente me acerque a aquella sombra para lograr ver quien era, es bastante raro, siento que eh visto aquella figura en algún lugar pero no recuerdo donde.
La sombra cada vez se hacía más visible, al ver quien era solté las bolsas que traía conmigo, llevando ambas manos a mi boca sin poder creérmelo.
— ¿Haruka…?
