Prólogo 2: Religión
Los saiyajin era un pueblo guerrero, cuyas creencias religiosas eran de origen politeísta. Sus dioses eran los siguientes:
Esus.- Dios de los muertos y del inframundo.
Dagda.- Dios de la guerra
Brigid.- Diosa madre, dadora de vida y bendiciones, diosa de la naturaleza. Deidad de mayor jerarquía entre los dioses, madre de Esus y Dagda.
Se tiene la creencia que cada saiyajin, al comenzar su existencia en el vientre de su madre, Brigid le da el soplo de vida que le brinda el alma, y comienza a escribir el destino del bebé en un libro de oro, Dagda continúa la escritura y es quien brinda la fuerza y poder al guerrero, y finalmente Esus determina el momento y modo de la muerte de la criatura.
Adjunto a la parte posterior del palacio Real, se encontraba el Gran Templo Sagrado, dedicado a estos dioses, y a cargo de éste estaban los sacerdotes, así como los aprendices.
Al Gran Templo acudían los saiyajin previo a alguna batalla para pedir la bendición del Dios Dagda. También en caso de un funeral, había un sitio especial dedicado al Dios Esus, donde se incineraba el cuerpo del guerrero fallecido frente a los que asistieran a dicho evento. Cuando un matrimonio se celebraba, era ante la presencia de la Diosa Brigid.
La máxima festividad religiosa era al inicio de cada año (digamos, en año nuevo), cuando todo el pueblo celebraba y honraba a los 3 dioses, una celebración que duraba 3 días y 3 noches, período en el cual, se tiene la creencia, cualquier oración puede ser escuchada y concedida.
El Gran Libro Sagrado de los Saiyajin, contenía todos los lineamientos religiosos, rituales, normas de conducta, etc. Así como también había una sección especial dedicado a profecías.
Hay un segundo libro, el "Gran libro Místico de los Dioses", que los sacerdotes guardaban celosamente, esperando la llegada de la reencarnación de la Diosa Brigid, bajo la creencia que sólo esa guerrera podría abrir y utilizar dicho libro.
En el libro sagrado está escrita la aparición del Super Saiyajin, así como otras profecías que, a su tiempo, y de esto estaban bastante concientes los sacerdotes, poco a poco cada profecía se deberá realizar.
