Disclaimer: Las Tortugas Ninja no me pertenecen
Raph POV
Mis hermanos quedaron de acuerdo con el trabajo. Lamentablemente, mi hermano Leonardo no me dejó ni siquiera respirar. Tuve que llevar a mis hermanitos a mi habitación y hablarles en voz muy baja para que no me esuchara el otro.
Fui al otro día para terminar nuestro trato. Hablamos tanto sobre la propuesta que se me había pasado la hora. Volví a la guarida con el menor ruido posible y me dirigí hacía la cocina. Conocía tanto la guarida que no necesitaba la luz para saber donde estaban las cosas ubicadas, pero en aquella ocasión, prendí el interruptor cuando sentí la presencia de alguien muy cerca de mí. Después de acostumbrarme a la luz, pude ver a mi hermano mayor durmiendo en la silla. Su cabeza colgaba flojamente hacía un lado y sus piernas estaban estiradas. La silla estaba dirigida hacía la puerta, donde estaba parado. Obviamente estuvo esperando a que llegara.
Conteniendome las ganas de reir, me acerqué lentamente hacía él y con una gran sonrisa en mi cara, le tape la boca al mismo tiempo que le hacía cosquillas en uno de sus costados. Era muy tentador esa manera... sí que fue divertido.
Sus ojos eran muy grandes del miedo y la risa que no podía aguantar mis ataques. Cuando lo solté, él me miro tratando de controlar su respiración y el creciente miedo que le había agarrado por no recocerme y pensar que era un enemigo.
-¿Qué te pasa? ¿A caso estás loco?- Me dijo mientras se paraba del lugar.
-Jajaja, es que solo te quise despertar de tu sueño hermano.
-Pero podrías haberme despertado de otra forma, ¿No crées?
-¿Por qué estas durmiendo en la silla?- Aunque ya sabia que me esperaba, quise tener un poco de conversación.
-Para esperarte a vos. ¿Por qué llegas tarde?
-Eso no te incumbe.
-Sí que me incumbe, Raph. Sos mi hermano y-
-Si, si. ¿Por qué me esperabas con la luz apagada?
Leo reprimió un bostezo.
-No tengo que darte explicaciones cuando tú no me las das.-Se tocó los ojos cansados.
-Lo que sea. Ve a dormir en la cama y no vuelvas a quedarte en la cocina, la silla no es cómoda.
Después de que se retiró sin antes mirarme de reojo, tomé la bebida que deseaba y fui a mi habitación a descansar también ya que sería un día largo. Al otro día, mis hermanos y padre estaban en la mesa desayunando. Mikey con sus huevos revueltos, Donnie con su café y Leo y Splinter tomando su té. Yo me preparé el cereal y fui a sentarme.
Primero mire al líder y luego pase la mirada a mis hermanos restantes. Casualmente ellos también me miraban. Volvi a mirar a Leo y a Splinter y después entre dientes les dije que hablaría con ellos. Mikey no entendió lo que dije, pero no me importo. Bastaba que Don supiera lo que dije para realizar dicha tarea.
Luego del entrenamiento, espere a que Leonardo fuera a meditar con Splinter y me dirigí donde Mikey y Don estaban jugando. Les dije que ya estaba el trato y que empezariamos esta misma noche. Como sabían que Leonardo no participaría, prestaron mucha atención al entorno, incluso Michelángelo.
-Estamos preparados. Lo más dificíl es distraer a Leo.
-Sinceramente no estoy de acuerdo en que dejes a Leo de lado.
-Donnie tiene razón. Él es muy intrépido como nuestro líder pero es nuestro hermano también.
-Pero Leonardo es muy metido. Le podría decir a Splinter y se arruinaría esta oportunidad. Además, hay que demostrarle secretamente que también somo mejores como ninja y que no lo necesitamos.
-Es que-
-¿Van a estar conmigo o no?
Me estaba arrepintiéndome pero interiormente quería que estuvieran de acuerdo conmigo por una vez.
-Sólo para controlar que no te pase nada.-Donnie cruzaba sus flácidos brazos.
-Yo si Raphie.
-Esta bien. Y no me llames así. Esto es un trabajo que se hace entre tres. Choquén las palmas.
Mikey los chocó con ganas, en cambio Don lo hizo con una gran lentitud que estaba por darle una palmada en la cabeza pero me contuve.
-Bien. Nos iremos cuando Leo y Splinter vayan a dormir. Vamos a estar hasta las 3 AM así dormimos un rato después.
Mikey fue el primero en quejarse.
-¿Todos los días?
-No. no duraríamos mucho. Intercalaremos los días.
Con el tratado hecho, nos retiramos a descansar para poder hacer nuestra primera misión.
