¡Hola!

Bueno, he aquí el segundo capítulo de este mini fic, ya saben, el próximo es el último, así que espero lo disfruten, y gracias por sus reviews ^^

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Capítulo 2: Mía

Aquella tarde decidió tomar otro camino para llegar a casa, era lo mejor que podía hacer para no tener que encontrárselo, así tardara veinte minutos más de lo normal en llegar.

Yo te amo Matsuri… - Esas palabras no dejaban de repetirse en su cabeza una y otra vez. Ya había pasado una semana, pero ella no lograba creerle una sola línea.

Los chismes en toda la escuela habían volado como si tuvieran alas, pero a ella no le importaba, lo único que quería era mantenerse alejada de Gaara, a pesar de que de todas maneras debía verlo a diario en el salón, pero no le dirigía la palabra y cada vez que él trataba de hablarle, ella lo evitaba o le ignoraba, como si no existiese.

A pesar de que toda esta situación la mataba, era lo mejor, la única manera de seguir viviendo, resignándose a no volver a sentirlo nunca más como estaba acostumbrada ya.

Al doblar por una esquina, sin querer –y por estar mirando al suelo- chocó contra el pecho de alguien. Al levantar la vista posó sus ojos sobre un guapo y alto muchacho de cabellera rojiza y alborotada, que la miraba algo sorprendido, pero con una leve sonrisa en sus labios.

—¿Eres tú, chibi Matsu? – Preguntó él, sorprendiendo a la chica, que hace tiempo no escuchaba aquel apodo. Sonrió entonces graciosamente, olvidándose por un momento de todo su sufrimiento.

—¿Sasori? ¿De verdad eres tú? – Cuestionó, mirándole más detenidamente. Era verdad, desde que él se había graduado se comunicaban poco y nada, hace más de seis meses que no le veía en persona y por eso había sido un tanto difícil reconocerle.

—Claro que soy yo, ¿a quién esperabas, Chibi Matsu? – El chico no tardó en abrazarla cálidamente, a lo que ella correspondió con gusto, después de todo eran muy buenos amigos, siempre lo habían sido a pesar del poco contacto que tenían ahora.

—Vaya, cuanto has cambiado ¿En que momento te quitaste tu disfraz de nerd?

—¿Cuál nerd? – Se quejó el pelirrojo, cruzándose de brazos y haciendo un desprecio. Era cierto, Akasuna No Sasori solía ser el mayor nerd de la escuela, siempre con su aburrido peinado hacia la derecha, los enormes anteojos para leer y el uniforme perfectamente puesto, no había ni que mencionar sus increíbles notas en todas las materias excepto deportes, claro. La verdad era que ahora era total y completamente diferente, de hecho Matsuri podía hasta recordar que solía ser algo barrigón, pero viéndolo ahora, estaba en un excelente estado físico, lucía realmente sexy.

—Es en serio, recuerdo que ninguna chica de la escuela te hacía caso, con suerte yo era tu amiga – Siguió en el tema la castaña, estaba realmente interesada en el cambio de imagen que se había dado Sasori.

Éste, finalmente resignado, se dignó a contestar.

—Verás, una vez que entré a la universidad me di cuenta de que las cosas allá son muy diferentes, lamentablemente a la gente, sobre todo a las chicas, les importa demasiado la apariencia externa – Matsuri no podía negarlo, incluso ella misma estaba ahora dudando en dejarlo hablar o callarlo con un beso, no es que fuera una lanzada, pero vamos, era muy sexy —. Y bueno – Continuó hablando él —. Decidí cambiar un poco, la verdad es que así nunca iba a conseguir novia y pues… estaba aburrido de ser un nerd sin estilo.

—¿Y ahora ya tienes novia?

—Tenía, pero terminamos hace unas semanas – Le restó importancia al asunto, como si el tema no fuese para nada relevante —. Esa chica era extraña ¿Sabes? Del tipo que le gusta tener varias relaciones a la vez, y pues yo no soy de esos, así que la dejé – Explicó, sin darse cuenta de que sus palabras le hacían recordar a Matsuri la situación en la que estaba con Gaara, aunque él sí pudo notar que algo no estaba bien en ella —. ¿Estás bien chibi Matsu?

—¿Eh? S-sí – Respondió, algo nerviosa por la pregunta, a pesar de que ya muchos sabían –medianamente- lo que sucedió entre ellos dos, no quería que más gente se enterase de su desgracia, que había sido usada como un trapo viejo —. Lo que pasa es que ya debo irme a mi casa, así que te tengo que dejar.

—Oh, bueno, entonces hasta luego – Ella hizo una leve reverencia y comenzó a alejarse, pero fue detenida por la voz del muchacho —. Pero espera, dame tu número de móvil, así seguiremos en contacto.

—Oh, claro ¿Por qué no? – La chica sonrió, mientras pasaba el número al pelirrojo, que lo anotó con bastante interés. Luego de eso Matsuri volvió a despedirse y ésta vez se alejó caminando, al tiempo que Sasori leía su nombre en la pantalla de su celular.

—Estás realmente bonita, Chibi Matsu… - Susurró, para luego guardar el aparato en su bolsillo y continuar con su camino.

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Miró la fotografía de ellos dos juntos en aquella pantalla del celular, para luego dejarlo tirado sobre la mesita de noche con enfado. Sí, estaba en verdad molesto, la extrañaba demasiado y no sabía qué hacer.

Había intentado por todos los medios arreglar las cosas con Matsuri, explicarle que todo lo acontecido no fue más que un error, un malentendido que él estaba dispuesto a aclarar cuanto antes, pero ella hacía como si no existiera y eso le dolía demasiado.

Aún podía recordar como era que se peleaban a cada instante por cualquier cosa, siempre quería estar cerca de ella, la amaba realmente tanto que no lo supo hasta que la perdió definitivamente. Si tan sólo hubiese tenido el valor de decirle antes que la amaba, de pedirle que fuese su novia sin importar lo que dijeran los demás.

Pero ahora era muy tarde, demasiado tarde.

—Matsuri, Matsuri perdóname… por favor – Rogó a la nada, porque estaba claro que ella no estaba para oírlo. Lentamente fue cerrando sus ojos, afuera estaba oscuro, muestra clara de que era ya la hora de descansar por hoy, de olvidarse de todo por un momento, aunque no podía olvidarse de ella por más que lo intentara.

Cuando sus ojos estuvieron completamente cerrados y sintió su cuerpo relajado, unos golpes a su puerta lo hicieron despertar. Miró con fastidio a la entrada de su habitación, deseando que le dejaran en paz.

—Gaara, soy yo – Escuchó esa suave voz que tanto alivio traía a su persona ¿Pero qué estaría haciendo ella aquí a esta hora?

—¿M-Matsuri? – Preguntó dudoso, tal vez temiendo que fuese sólo una ilusión, pero eso cambió cuando la castaña abrió la puerta y se mostró ante él, tan hermosa como siempre, con esa mirada que mezclaba la inocencia y la dulzura que sólo ella poseía. Gaara se quedó boquiabierto al verla cerrar detrás de su espalda, para luego caer como una gata sobre su cuerpo, aún recostado en aquella cama —. ¿Q-qué sucede?

—Gaara, ya no puedo más, no puedo seguir lejos de ti – Decía Matsuri, acercándose a su oído de manera felina; lo estaba volviendo loco —. Te necesito, necesito estar entre tus brazos.

—¿Pero no estabas enojada? – Interrogó, extrañado de aquel comportamiento más bien despreocupado que presentaba su amada, porque se suponía que en este punto ella no deseaba verlo ni en pintura, sin embargo eso se le olvidó por completo al sentir la sutil caricia de esa pequeña mano femenina sobre su miembro.

—¿Y para qué pensar en eso? Lo mejor será desnudarnos rápido, ya no puedo esperar para sentirte dentro – Volvió a susurrar ella, sobre la comisura de los labios masculinos, los cuales comenzó a besar fogosamente, con una pasión tan desenfrenada que por un momento el pelirrojo se sintió en el verdadero paraíso. Tomó a Matsuri por la cintura y comenzó a corresponderle, encontrando sus lenguas para hacerlas bailar ese ritmo tan salvaje, que a ambos fascinaba.

Con mucha prisa, Gaara quitó la blusa de la castaña, que ahora se encontraba en brasier, sentada encima de él y moviéndose suavemente sobre su ya erecto sexo masculino, lo que lo excitaba tanto que pensó que se iba a incendiar en ese momento.

Pero unos golpes a la puerta lo distrajeron y cuando Gaara abrió los ojos, se dio cuenta de que estaba completamente solo, de que todo lo sucedido con Matsuri había sido un estúpido sueño.

—Maldita sea, otra vez… fue un sueño… - Se dijo, llevándose una mano a su frente. Su cuerpo estaba sudado y aquella parte entre sus piernas estaba totalmente despierta. Volvió a maldecirse por lo bajo, antes de tomar uno de sus cojines para cubrir sus partes nobles, tomó un libro e hizo como si se encontrara concentrado en la lectura —. Adelante – Dijo sin más, deseando que esa persona fuese Matsuri.

—Gaara, permiso – Pero no, se trataba de su hermana mayor, Temari, la cual se veía bastante contenta, como siempre —. Perdón si interrumpo tus estudios, pero venía a dejarte esto – Mostró unas especies de boletos que llevaba en sus manos.

—¿Qué es eso? – Preguntó Gaara, poco interesado.

—Me los regaló Shikamaru, son entradas para la piscina este domingo, me dio muchísimos, como su padre es amigo del dueño, ya sabes – Comentó la rubia con alegría, dejando los boletos sobre la cama de su hermano, el que no se veía muy entusiasmado —. En serio, me dio tantos que hasta me alcanzó para invitar a todas mis amigas, estoy tan emocionada, hace tiempo que no veo a Sakura ni a Tenten, y Matsuri, seguro que lucirá muy linda en bikini.

Al oír lo último Gaara instantáneamente se apoderó de los boletos ¿Con que iría Matsuri y además estaría en bikini? Nada más perfecto para él, podría hablarle sin rodeos y disfrutar de la hermosa vista que tendría.

—Iré Temari – Comunicó simplemente.

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Era sábado por la noche, faltaba sólo un día para ir todos juntos a la piscina, cuando de pronto Matsuri recibió una llamada de un número desconocido (aunque claro, ella no tenía la menor idea de que Gaara iría a aquel lugar).

—¿Bueno? – Habló un tanto dudosa, pues no tenía idea quién podría estarla llamando.

Chibi Matsu, soy yo.

Reconoció la voz enseguida, lo que le hizo aparecer una sonrisa en el rostro, pues le daba gusto oírlo nuevamente.

—Sasori ¿Qué haces llamando a esta hora? – Preguntó, mientras se alejaba del portátil, sin haber desconectado su sesión primero, por lo que no prestó atención cuando alguien comenzó a hablarle.

Bueno pequeña, quería oír tu voz ¿No me has dado tu número para que te llame? – Preguntó gracioso, haciendo que una gotita resbalara por la frente de la castaña, que se sentó sobre su cama.

—Claro que te lo di para eso, tonto – Rió divertida. Sin darse cuenta la conversación se volvió bastante amena y estuvieron varios minutos hablando, hasta que ella notó las entradas que Temari le había regalado para la piscina, le dio dos, pero no tenía a quién invitar puesto que todas sus amigas estaban ocupadas ese día en otras actividades, así que de pronto se le ocurrió una idea —. Oye Sasori ¿Qué harás mañana?

¿Mañana? Pues nada ¿A qué viene esa pregunta chibi?

—¿Quisieras ir a la piscina conmigo? – Preguntó sin rodeos, después de todo eran amigos, no había nada de malo en invitarle ¿No?

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Aquella mañana estaban todos reunidos en la piscina. Gaara miraba para todos lados con fastidio, Matsuri aún no llegaba y la montonera de chicas desesperadas no dejaban de verlo como si lo fuesen a devorar vivo. Temari había venido con el odioso de su novio Shikamaru, Gaara no lo soportaba porque era un vago, no tenía nada que ver con su hermana ¿Cómo es que se había fijado en él? Estaba Kankuro con su novia Sari, una de sus compañeras de la escuela que era muy amiga de Matsuri. Hasta se encontraban las otras amigas de Temari, Sakura, Tenten, Ino y Hinata, pero de Matsuri ni sus luces.

—Que maldito día tan aburrido – Masculló, pateando la sombrilla que Temari había dejado sobre el suelo.

—¡Perdón por la demora! – Escuchó de pronto su alegre y melodiosa voz. Alzó sus ojos aguamarina y pudo verla tal y como deseaba hacerlo, en un pequeño y sexy mini bikini. Su cuerpo no tardó en pedirle a gritos deshacerse de ese diminuto conjunto de color negro con algunas flores blancas, para tomarla y hacerla suya, y cuando estaba a punto de pararse para cumplir su cometido, notó como un chico de cabello rojizo como el suyo, se acercaba a su Matsuri por la espalda, abrazándola como si fuese su novia.

¡Quería reventar de la rabia!

¿Pero quién carajo era ese sujeto?

Fue entonces que le miró más atentamente, descubriendo por fin su identidad; Akasuna No Sasori. Vaya cambio que había tenido, pero eso no era lo relevante, sino la relación que podía tener él con Matsuri. De una cosa Gaara estaba más que seguro, y esa era que Matsuri era sólo suya, que él era el único hombre que la había hecho mujer y nadie, absolutamente nadie, tenía derecho a abrazarla de esa manera.

—Ese bastardo, se va a enterar… - Susurró, apretando su puño.

Cuando Matsuri posó sus ojos sobre la figura de Gaara, inmediatamente pudo darse cuenta de que estaba molesto ¿O es que acaso estaba celoso? No sabía, pero le divertía verlo sufrir, se lo merecía por ser un descarado.

—Hasta que llegas mocosa, y tú ¿Eres Sasori verdad? – Se acercó Temari, mirando asombrada al muchacho que lucía realmente guapo. Se acercó entonces a su amiga (Temari no estaba enterada de lo que había sucedido entre Matsuri y su hermano, porque ellos supieron como ocultarlo a la perfección) y le miró con picardía —. No sabía que tuvieses un novio tan apuesto amiga.

—T-Temari, por favor – Le regañó Matsuri sonrojada, al mismo tiempo que la rabia de Gaara aumentaba y Sasori reía simpáticamente.

—Pero no te apenes Matsu Chibi, que tú y yo hacemos una hermosa pareja ¿No es verdad? – Dijo, volviendo a abrazarla, mientras hacía que la castaña se sonrojara.

Gaara quiso estallar de los celos ¿Acaso eso que dijo confirmaba que ellos eran novios? ¡Matsuri no podía hacerle eso! Ella le pertenecía y él se lo iba a demostrar, le demostraría que él era su único dueño.

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Cuando Matsuri fue al baño, aprovechó de arreglarse un poco su desparramado y húmedo cabello, al tiempo que sonreía divertida por la cara que había visto en Gaara todo el tiempo, ese idiota estaba realmente molesto. Al final le daba gusto aquello, saber que podía ponerlo celoso, aunque eso significara que seguía enamorada.

—Será mejor que deje esta tontería – Suspiró. Iba a salir del baño, pero al dar un paso notó como Gaara entraba al lugar, cerrando la puerta detrás de su espalda con firmeza. Matsuri lo miró asombrada —. G-Gaara… ¿Qué haces aquí?

—¿Qué crees? Vine a enseñarte que no puedes escapar de mí – Dijo serio, inexpresivo, pero en el fondo escondiendo todos los celos y la rabia que sentía que le nublaban la razón —. ¿Quién demonios es ese tipo?

—Es un amigo, pero eso a ti no te importa ¿Por qué no me dejas en paz?

Gaara no respondió, simplemente la tomó bruscamente por los hombros, estampándola en contra de una de las paredes, asustándola.

—No te voy a dejar en paz, porque tú eres mía, eres sólo mía ¿Entiendes?

—¿De qué hablas? Lo que sea que hubo entre nosotros ya se terminó, tú lo acabaste cuando te enredaste con esa, así que déjame en paz de una vez, porque no soporto a los infieles como tú – Dijo, desviando la mirada. Gaara sonrió arrogantemente,

—¿Infiel? Pero si tú y yo no éramos novios ¿O sí? – La tomó del mentón, obligándola a que lo viera a los ojos, al mismo tiempo que la aprisionaba más fuertemente con su escultural cuerpo, ese que enloquecía a Matsuri cada vez que estaban en la cama —. Ya sé, lo que pasa es que tú lo creíste así, dime Matsuri… ¿Tú me amas?

—Y-yo… - Ella no sabía como responder a esa pregunta ¿Por qué rayos la había hecho? Era un idiota, un idiota insensible.

—Respóndeme, porque yo sí tengo algo que decirte, yo sí te amo, lo que pasó con esa chica no fue intención mía, ella me tendió una trampa, pero no me interesa – Gaara volvió a acercarse más a ella, hasta el punto de hacer que sus respiraciones se mesclasen la una con la otra, hasta estar a sólo centímetros de besarla —. Yo te amo a ti ¿Cómo te lo hago entender? Nunca has sido un juego para mí, desde la primera vez que estuvimos juntos quise decírtelo y no me atreví.

—Gaara… - Nuevamente Matsuri no sabía que decir, se sentía tan asustada de que esta fuese una nueva mentira, tenía miedo de admitir que durante años había estado enamorada de la persona que decía odiar con todas sus fuerzas, que fue capaz de entregarse a él en cuerpo y alma una y otra vez, sin importarle lo que pudieran pensar los demás. Pero ahora él estaba siendo sincero y le estaba hablando de sentimientos, no era sólo sexo como había pensado al principio, era mucho más que eso.

—Dime algo Matsuri, dime la verdad ¿Sasori no es tu novio cierto? – Insistió con el tema, aún no podía olvidar esos abrazos ni esos estúpidos comentarios que lo llenaban de ira.

—No, Sasori no es mi novio – Respondió al fin la chica, mirándole fijamente —. Y sí, yo te amo Gaara ¿Pero qué hago con esto? Incluso la primera vez que me entregué a ti ya te amaba, y tenía miedo de decírtelo, de que tú sólo me vieras como una más.

—Eso no es así ¿Acaso no te das cuenta que lo único que hacía era buscar excusas para llamar tu atención? Cada vez que me peleaba contigo era sólo por eso – Rodeó con sus manos la delicada cintura de Matsuri, al mismo tiempo que depositaba un beso dulce en sus labios, uno que decía todo lo que los dos sentían.

Era amor verdadero.

Continuara…

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¿Qué celoso es nuestro Gaara, no es verdad? Pero bueno, al menos sirvió para que se volviera valiente xD

¡Nos leemos en la conti! ^^

¡Bye!