Segundo post: Mi mejor amigo
¡Hola a todos!
o primero que deben saber acerca de mi mejor amigo es, por supuesto, su nombre: Yuri Katsuki.
Sobre él: Tiene 24 años, su cumpleaños es el 29 de septiembre, es de japón, mide 1.73 (esto me duele, ojalá todavía me falte por crecer, tomaré más leche, lo prometo), su tipo de sangre es A, tiene el cabello negro y los ojos marrones rojizos, son muy bonitos (¡hermosos!) y extraños, me gustan. Es una de las mejores personas que he conocido en los veinte años que tengo de vida. (No por nada es mi mejor amigo.)
Lo conocí en Detroit hace años, y aunque no nos llevamos de las mil maravillas al principio, porque él era muy reservado y a mí me encanta hablar, me las arreglé para que poco a poco empezara a soltar la lengua. Y así nos tienen ahora, best friends forever.
Yuri, si algún día lees esto, ¡te quiero como a un hermano! Y mándale saludos a Viktor de mi parte. ¡Mándame fotos, muchas, muuuuchas fotos! Te quiero.
Phichit se rió de sí mismo por sonar tan cursi, pero no cambió una sola palabra ni borró tampoco. Que el mundo, de momento, las tres personas que habían comentado, supieran desde el principio cómo era él. ¡Y no sería Phichit Chulanont si no quisiera como un hermano a Yuri Katsuki!
Se recargó del espaldar de su silla y subió el segundo apartado. Giró levemente en la silla, acarició la cabeza de uno de sus hamsters con su dedo índice, sonriendo tiernamente cuando el animalito cerró los oscuros ojos. En ese momento recordó que no había hecho mención de sus preciadas mascotas en el primer apartado. Le dio un pequeño y efímero ataque de pánico. Se apresuró a ingresar a editar y agregar la información, que para él era de vital importancia, y se detuvo en seco antes de empezar con los nombres, en orden alfabético. Un momento, no tenía que dar aquel detalle aún... Era verdad. Esperaría a que su blog creciera un poco. Sí, eso haría. Seleccionó el fragmento, no tan corto, que había agregado y sin pena alguna lo borró. Ladeó la cabeza hacia el roedor que estaba junto a su mouse, y casi pudo jurar que le miraba con molestia. Le acarició la cabeza de nueva cuenta. La molestia del animalito se esfumó. Phichit rió.
- No se preocupen, chicos, los mencionaré sí o sí, se los aseguro.
Por si acaso, releyó el segundo post. Asintió con firmeza y lo colgó.
Pasados un par de minutos, se puso de pie, se estiró, y tras despedirse de sus hamsters, abandonó su habitación.
A entrenar.
