Aquel día, la estación de King's Cross se podría definir en un solo adjetivo: ruido, mucho ruido; demasiado para el gusto de Hermione, que miraba desesperadamente de un lado para otro en busca de sus amigos. Aquel lugar se mantenía como hace 5 años; columnas que llegaban a lo más alto, muggles caminando de aquí para allá, y aquel cartel que indicaba el 9/10. Entre todo el lío de personas, Hermione pudo distinguir 4 cabelleras pelirrojas. Ella estaba totalmente segura de que eran ellos, así que, se acercó para comprobar la veracidad de sus palabras.
Ginny fue la primera en verla, la saludó, y a continuación siguieron Ron, los gemelos George y Fred, Harry (que se había quedado este verano con los Weasley) y Molly. -¡Hermione!, querida, mi marido me ha pedido que te pregunte la utilidad de las aspiradoras- dijo Molly cariñosamente, esbozando una sonrisa en cada palabra pronunciada.
-¿Qué son aspiradoras?- preguntó Ron, que miró un poco extrañado a su madre
-Una máquina muggle, tú no lo entenderías Ron- le dijo guiñandole el ojo a su amigo
-Sirve para limpiar, absorbe el polvo o pelusas del suelo- contestó Hermione
-¿Quién utilizaría eso teniendo magia?
-Son muggles Fred- contestó Ginny mirándolo extrañada
Ginny y su hermano Fred se pusieron a discutir en medio de la estación sobre cosas muggles y mágicas. Cosa que hacía que todo muggle que pasara por ahí los mirara extrañado.
-Oye, no me gustaría interrumpir esta conversación familiar tan entrañable, pero los muggles nos están mirando- dijo Ron interrumpiendo aquella discusión
-Será mejor que pasemos dentro
El primero fue Fred, que cogió carrerilla para atravesar la columna sin que los muggles pudieran verle. El segundo fue George, seguido de Ron, Harry, Hermione, y Ginny con su madre Molly. Había muchísimo ruido en el andén, cosa que a Hermione seguía sin gustarle ni un pelo. Los alumnos ya estaban subiendo al tren.
-¡Ron ponte la bufanda!
-¡Pero mamá, no hace frío!
Ron no obtuvo respuesta de parte de su madre, que sólo sonrió a Hermione antes de que desapareciera entre la multitud, la quería tanto como a una hija.
Los amigos entraron al expreso y se entraron en la primera cabina que vieron libre.
-Este es nuestro último año Fred
-Lo sé George
-¿Qué haremos el último día?
-¿Ya estáis pensando en el último día?- preguntó la castaña
-¿Sabes lo que se tarda en preparar los fuegos artificiales?
-¿Una semana?
-Cállate Ron- replicó George
Estuvieron hablando un buen rato sobre dragones y ratas. A través de la puerta se podían ver sombras de alumnos caminando de aquí para allá. Algunos inocentes alumnos de 1º abrieron la puerta pensando que estaría vacía, se disculparon un poco avergonzados y la cerraron de nuevo. Hacía un día no muy caluroso, pero tampoco muy frío, de cielo gris y nublado, como aquel viaje en 5º curso. Unas ligeras gotas mojaron y empañaron el cristal. Fred aprovechó el temporal para dibujar a su hermano Ron rodeado de arañas gigantes. Quiere demasiado a su hermano pequeño.
Pero una figura pelinegra rompió el silencio de la cabina. -¡Neville!- Ginny se levantó y le dio dos besos. Se sentó al lado de Ron y Harry, y empezaron a hablar de sus desastrosas vacaciones de verano.
-Yo me tuve que quedar todo el verano con los Dursley, no sabéis que tortura es esa.
-Mi abuela me mandaba cada día a fregar toda la casa. Decía que el perro ensuciaba mucho.
-Nosotros nos tuvimos que ir de campamento, papá quería que conociéramos a muggles; había muchas arañas...
