¡Hola! ¡Aquí Zakki! Ya ha pasado una semana y se fue tan deprisa que cuando menos esperaba ya estaba editando el segundo capitulo. ¡No lo puedo creer! Recibí más comentarios de los esperados y no es que viva y respire de ellos pero me alegra mucho saber que hay más personas leyendo esto y se reporten con un ¡OYAOYAOYA! aunque sea para saber que esto está siendo agradable y no repusilvo (?)

Muchas gracias a esos curiosos que pese a no amar el BokuKuro se detienen a leer y ríen como focas con las ocurrencias de estos dos. Sigan este capitulo y sabrán lo que es diversión.

¡Arriba el telón!


No vamos a caber todos en mi auto…—dije girando la llave viendo a los tres pasajeros que intentaban colarse en mi hermoso camaro.

¿Qué dices, Kuroo? Somos cuatro, es obvio que vamos a caber —dijo Oikawa como si hubiese descubierto una verdad irrefutable, yo solo reí.

Somos cuatro y todo tu ego, no cabemos aquí —Bokuto rió a carcajadas, Oikawa se cruzó de brazos haciendo un puchero.

Podré ser hermoso, popular, fabuloso, la mejor persona que existe en el universo pero jamás ególatra —se defendió tontamente, rodé los ojos y nos acomodamos dentro del auto. Era día de celebrar, habíamos avanzado a las semifinales.

Esa vez todos habían accedido, hasta el mismísimo Ushijima, señor padre de familia, dueño de toda la granja y sus cosechas, capitán único y supremo de la selección había movido la cabeza hacia arriba y abajo como seña de que aceptaba nuestra humilde petición. Nadie podía creerlo, ahora había dos cosas por celebrar por lo que en varios vehículos el equipo partió hacia el bar de siempre, o al menos donde siempre arrastrábamos a los que podíamos entre Bokuto y yo.

El lugar era amplio. Algunas luces neón y un bartender que hacia un espectáculo genial. La música buena para bailar, no tan alta para charlar, zona de fumadores y el área V.I.P que reservamos para ocasiones como estas. Ahí estamos todos en la mesa larga y ovalada tras repartir bebidas, algunas alcohólicas, otras que parecían más un chiste.

Brindemos…por qué el capitán y Oikawa están en la misma mesa sin intención de matarse —Oikawa alzó un dedo, uno muy irrespetuoso pero después fue reprendido por Iwaizumi debido a esos malos modales ¡Con justa razón! —La verdad es que quiero brindar por ustedes, puede que a veces no nos soportemos pero recorrimos un largo camino, lo entendemos, y lo sobrellevamos. Lo importante es triunfar y saber que aun en nuestras diferencias sabemos disfrutarlo.

Todos alzaron su vaso, el choque del vidrio hizo eco y empezamos la celebración. Entre charlas diversas y todo decidí centrarme en mi cometido y promesa a Kenma que era estabilizar la salud mental del pequeño Hinata. Aún cuando habían pasado muchos años desde sus años en Karasuno la realidad es que no había cambiado gran cosa. Bueno, ya era todo un hombre de veinticinco y de vez en cuando se le veía un lamentable y solitario bello facial pero seguía siendo el enérgico, bobo y animado cuervo de siempre, tan inocente y tan jovial, tan temible cuando se ponía serio.

Renacuajo...—me senté a su lado de golpe colocando mi brazo tras de él como cuando se coquetea, una simple broma, obviamente se tensó ansioso —Hay algunas cosas que quiero hablar contigo.

Eh, yo…—buscó que alguien lo salvara con la mirada pero Kageyama estaba tan concentrado en su bebida y en que nadie colocara alguna cosa ilegal. No desconfiaba (tanto) de nosotros pero recientemente hubo todo un drama pues un seleccionado italiano sufrió un incidente similar en un bar, lo drogaron y en el antidoping dio positivo por lo que lo tenían pendiendo de un hilo entre expulsarlo o esperar una resolución a la investigación. Desde entonces Kageyama quedó tan traumatizado que a veces no deseaba beber nada en los bares y si lo hacía no despegaba la vista del vaso. Algo paranoico, a decir verdad.

—Hey, relájate…no pienso decirte nada malo—Hinata bajó la vista, al otro lado de la mesa Bokuto hacía su propia fiesta combinando bebidas para emborrachar a Akaashi, nuevamente.

Si le preocupa yo no he dicho nada a nadie, Kuroo-san…bueno, solo a Kenma pero yo…

No, bueno eso lo agradezco…—tallé mis cabellos, tal vez debía defenderme pero de igual forma quería moldear un camino en el cual Hinata entendiera que lo que vio no era tan raro en el mundo actual —Bokuto y yo no estamos en algo así ¿Bien? Pero si asi fuera ¿Qué pensarías?—Hinata parpadeó al fin viéndome como si no entendiera la pregunta, como si digiriera cada palabra.

Bokuto y usted en algo así…—y tal vez los engranes de su mente viajaron a hacer una comparativa de una relación heteronormativa ante poniéndolea a una de dos hombres— ¿No es eso extraño?

No actualmente…—respondí, no es que me considerara de ese bando pero parte de mi pensaba en Kenma y su compleja relación con ese hombre ahora medio ebrio frente a nosotros. Hinata era otro amigo preciado para él ¿Cómo reaccionaría el día que lo supiera o descubriera algo inusual en la convivencia de esos dos? Si se asustara, si le dijera que no es normal, si solo se alejara y lo evitara posiblemente Kenma fingiría no importarle pero, pienso yo, que se sentiría herido.

No podría culpar a Hinata ni a nadie de sus ideas, después de todo la sociedad Japonesa es muy reservada hasta para besarse públicamente ¡Imagina su reacción ante una relación de ese tipo! Por eso estas se mantienen en secreto, nadie habla de ellas, es como un tema tabú.

Bueno, solo no te asustes ni pienses mal de nosotros —revolví sus cabellos —Bokuto y yo hemos sido amigos por diez años y ni él ni yo tenemos esos gustos ni romperemos esa barrera es solo que estábamos tonteando…— reí, Hinata lo hizo como si lo entendiera pero tal vez no lo hacía mientras que Kageyama había iniciado una guerra por que Oikawa había lanzado una pastilla de menta a su bebida con afán de molestar y el ambiente se había vuelto a animar.

Yo por mi parte me quedé sentado en ese rincón con un Ushijima que revisaba su móvil de vez en cuando. Curiosamente era, detrás de esa cara de tótem y vocabulario limitado, un orgulloso padre de familia. Se veía por su fondo de pantalla donde había un niño aferrado a un balón de vóley junto a una hermosa mujer de cabellos cortos y negros que le ayudaba a mantenerse en pie. Ese tipo de cosas no se ocultaban, se mostraban con orgullo y la gente las admiraba y apreciaba.

Creo que esa vez fue la primera vez en mi vida que me pregunté ¿Por qué? ¿Cuál es la diferencia entre eso y aquello? Fácil, mera biología.

Las personas crecemos en una estructura social elitista e injusta…—ya había soltado la lengua junto a Noya quien reía golpeando mi hombro —donde pensamos que las mujeres nacen para tener hijos y los hombres para trabajar ¿No somos libres de elegir lo que queremos hacer?

Tienes razón, Kuroo—dijo convencido de mi discurso, él estaba un poco peor que yo.— Si quiero o no casarme es cosa mia, si quiero o no tener hijos también… no todos somos blanco y negro, hay un mundo de colores….

Pero la sociedad te presiona a ser así —le dije ofendido, él se aproximo ondeando su vaso

Es lo que hay pero de ti depende tomar las riendas…. ¡Abajo la opresión!—gritó arriba de la mesa mientras todos alzaban la copa sin entender de que rayos hablaba Noya pero apoyándolo en sus ideas neoliberalistas.

Si, estábamos algo ebrios.

Apenas salimos del lugar, Bokuto arrastrando a un Akaashi a medio dormir y yo guiando los pasos de Oikawa que no dejaba de decir incoherencias. Deportivamente estuvimos mal, si al día siguiente tuviéramos entrenamiento seguro nos molería el entrenador pero para nuestra suerte vendrían más días de descanso para retornar y entrenar por las semifinales. Algo temeroso del destino del tapiz de mi camaro dejamos al par de ebrios en el asiento trasero abrazados y tomamos una foto para la posteridad, obviamente.

—Espera, espera —Bokuto sacó su móvil de nuevo —necesitamos una selfie de esto —y así con una sonrisa y un símbolo de amor y paz teníamos una hermosa foto de recuerdo.

Conduje hasta casa de Akaashi, primeramente. Al menos yo aun estaba consciente como para no matarnos en el trayecto, Bokuto de igual forma había obtenido resistencia. Tantas noches de diversión e incidentes de lo más divertido nos dio la habilidad de aguantarlo todo en cambio ese par de atrás apenas podía seguirnos el ritmo.

Cuando entramos a la universidad fuimos a diferentes juergas de la facultad donde Bokuto estaba, eran de lo más intensas pues esos artistas realmente saben divertirse. Recuerdo la primera vez que accedí ir a una, era en una casa enorme muy estilo americana con un montón de pinturas en las paredes y una fuente gigantesca de una mujer semidesnuda lanzando agua de un caldero. Parecía una galería, misma que no quedó en buen estado después de todo el alboroto. En esos tiempos, cuando apenas teníamos diecinueve años, eramos un poco más desinteresados por la vida y el futuro. Una chica, una de esas fanáticas de la literatura y la correctitud que ansiaba una noche de libertinaje y despojo social, se había sentado en las piernas de Bokuto gran parte de la velada tomando una bebida de color azulada. Era obvio que le coqueteaba, es decir prácticamente se lo devoraba con la mirada pero él no dejaba de hablar sobre las glándulas mamarias de las abejas. De hecho cada vez que salimos era de esa manera, Bokuto se hacía de una conquista pero jamás daba un paso hacia delante solo las quería para compartir de una platica, al final se despedia y se iba tambaleando a casa. Yo relacioné sus reacciones aunque aun era muy infantil para percibir el coqueteo o tener alguna especie de libido pero después de tantos años seguía siendo de esa manera.

No es que actualmente salieramos con mujeres, creo que en parte eso afectaba. El hecho es que casi todos, si no es que todos, los integrantes de nuestro equipo habían hecho familia, tenían novia o una fiel pretendiente. Solo nosotros seguíamos por ahí, yo ignorando modelos rusas, él tan distraído como para notar de la existencia de mujeres deseosas de él en la vida...

¿Recuerdas a Maya?—comenté a Bokuto, él intentaba hacer memoria—de lentes grandes, cabello castaño…

Oh, el ratón de biblioteca, la recuerdo…—dijo después de haber durado unos segundos chasqueando los dedos.

Era linda ¿No?—no se por que lo pregunté, tal vez deseaba escudriñar dentro del misterio del por que nunca la buscó o solo convencerme a mi mismo de que había algo de emociones románticas dentro de Bokuto y que esas estaban dirigidas a las femeninas. Tal vez así me rompa la esperanza, por que vamos, tontamente me había fabricado una anormal esperanza ¡No me culpen! ¡Soy humano! ¡Es normal tener ideas tontas! Sobre todo si se trata de mí. Pensar que a mi amigo le había gustado esos dos besos había sido una de esas.

—Si lo era…supongo— respondió sin mucho interés. Por algún motivo hubo incomodidad en el ambiente.

—No se por que la recordé, pero me vino a la mente que tu le interesabas…—Bokuto ladeó la cabeza, casi como lo hacen los búhos —ya sabes, que quería algo contigo.

—Oh si, lo sé. Me lo dijo…—comentó, pareciera querer cortar la charla.

—Y entonces…

—Eso fue algo que pasó hace siete años bro, no lo sé…

—Es solo que pasó igual con Chihiro, Kumiko, Keiko…—solo por enlistar a algunas de las que podía recordar los nombres.

—No lo sé, bro. No las conocía ni ellas a mi —dijo con obviedad—creo que si me conocieran se hubieran decepcionado.

—Bueno, creo que ellas querían conocerte, tal vez si les hubieras dado la oportunidad…—sugerí, él respondió rápidamente.

—Y siempre estuvo la oportunidad pero ese es el asunto bro… ellas solo se acercaban cuando era fácil hacerlo —un ruido detrás nos hizo cotar la charla, Oikawa balbuceaba cosas extrañas y ahora había empujado a Akaashi lejos de él tanto que su cabeza chocó contra el vidrio haciendo eco pero ni así reaccionó. Bokuto y yo nos miramos, reímos, la tensión se había roto por causa de ese par.

—Perdón por preguntar cosas tan raras… creo que es decisión tuya a quien aceptas y a quien no —palmee su hombro amistosamente.

—No hay problema… es solo que es raro ¿Sabes? En la escuela dijeron que soy demisexual, algo asi…—dijo pensativo —no es nada gay, solo no puedo establecer un lazo con gente desconocida… —nos detuvimos frente a la casa de Akaashi, envie un mensaje a Kenma mientras seguíamos serios, mientras divagaba en sus palabras y su explicación que era para mi un enigma. Más valia preguntar directamente, solo para sacar la espina.

—¿Te has enamorado? —Bokuto parpadeó, un par de veces para ser exactos.

—Ese es el problema, bro. No hay nadie a quien conozca lo suficiente como para sentirlo… —y aun cuando rió divertido había un dejo de melancolía.

Decepcionante, inseguro tal vez. Bokuto se había cerrado a las oportunidades por que pensaba que nadie las tomaría de todas formas y como en una especie de bucle sin fin se había negado al amor por no generar lazos que el mismo temía generar. Tan complicado, una mente como él que parece solo pensar en la cantidad de autos blancos que pasan por la avenida o la cantidad de chispas que vienen en cada empaque de galletas tenia emociones tan profundas y complejas. Mientras arrastrábamos a Akaashi hasta su habitación y Bokuto reía de su poca resistencia pensé que realmente en estos diez años a su lado jamás había creado ese lazo con él, tal vez ni el mismo Akaashi lo conocía lo suficiente por que Bokuto no quería ser conocido…

O tal vez porque nadie se había detenido a conocerlo.

Cuando nos dirigíamos a casa de Oikawa el camino se volvió más ameno, ya no había temas serios ni silencios incómodos solamente eramos nosotros siendo nosotros mismos nuevamente. Suspiré aliviado, tenía esa punzada en las entrañas temiendo que mis divagaciones y dudas arruinara aquello que él ansioso deseaba conservar: nuestra amistad. No había nada más después o aparte de eso.

Mmh… alto…—empezó a emitir Oikawa a tan solo unas calles de su casa —voy a…—esa era la señal. Frené el auto de golpe, para mi suerte en el camino a la casona en que vivía el extravagante de Oikawa no había gran trafico por lo que no había problema de realizar tal hazaña pero no me importaba, igual hubiese hecho lo mismo en ciudad con tal de salvar mi tapiz.

Agradecí los reflejos nocturnos que tenía Bokuto pues apenas se percató de lo que ocurría cuando bajó del auto de inmeditato arrastrando a Oikawa fuera de él. Solo escuché el nauseabundo ruido y un grito.

— ¡Maldición, Oikawa! Ahora me has decorado el pantalón! —y reí desde dentro del auto mientras Bokuto luchaba por mantener a Oikawa de pie y consiente. Si, eran esa clase de memorias invaluables que conservaría por siempre, para burlarme obviamente de ambos.

—Tira esos pantalones, no quiero que te subas a mi auto así…

¡Pero son mis favoritos!—se quejó infantil.

—Te compraré otros igual de ridículos y serán tus favoritos ¿Bien? Andando —Bokuto empezó a patalear y tras tirar a Oikawa al asiento trasero se botó los pantalones lanzándolos al descampado. Salieron dos cosas buenas de eso, Bokuto pudo estirar los brazos al aire libre usando solamente sus boxers y gritando "Admiren todos mi semidesnudez" y lo otro fui yo d admirando el divertido paisaje del estampado de búho que tenia su ropa interior en la parte trasera. —Oya…—esos fueron mis cinco minutos de homosexualidad mensual, ya saben, por que no lo seré toda la vida.

Continuamos el trayecto, pues a Oikawa se le ocurrió vivir tan lejos de a ciudad ya que era "una celebridad" y quería privacidad, y así llegamos a una zona residencial moderadamente exclusiva. Tenían vigilante y estaba tan bardeado que parecían prepararse para la invasión zombie. Tras saludar al ya conocido policía entramos por un camino perfectamente pavimentado admirándonos nuevamente por las enormes casas que había en tal sitio. Finalmente llegamos a la residencia de Oikawa.

No piensen que nosotros ganábamos la millonada, nos iba bien pero no lo suficiente. Oikawa tenía más bien un complejo de derrochador afortunado pues su padre había invertido en unos buenos negocios anexando el hecho de que tenía varias firmas con varias marcas para ser su rostro. Ahora fallecido su padre y con tantos trabajos en puerta (hasta presumía de ser posiblemente actor de doramas) Oikawa despilfarraba dinero en excentricidades como su lujosa casa o un auto que nunca sacaba "para que no se ensuciaran las llantas". Era todo un divo contemporáneo.

La casa de Oikawa no era ni la más grande del fraccionamiento pero si una muy bien cuidada. Tenía un buen jardín con una fuente tallada en piedra de río, su más grande orgullo. Obviamente y como a Bokuto y a mi nos encanta joderle el orgullo decidimos aprovechar la fresca noche y la inconsciencia de Oikawa para bautizar la fuente.

—Bien, ni una travesura más —dije mientras subía mi pantalón con orgullo. Poco nos duró la promesa pues tan pronto entramos a casa de Oikawa lo tiramos al sillón y asaltamos el refrigerador.

—Hey, siempre quise hacer esto…—justo cuando iba a cerrar el refrigerador para preguntar que cosa un puño de harina se estampó en mi cara. Tosí un par de veces, seguro tenia una expresión de lo más chistosa pues Bokuto se partía de risa en medio de la cocina.

¿Esto es guerra?—cuestioné mientras tomaba un par de huevos del refrigerador y se lo lanzaba en la cara y pecho.

Y así había iniciado la tarea de tirar toda la comida de la quincena de Oikawa. Las bebidas, cerveza, los tomates y algunos postres se pegaban al suelo, paredes y en nosotros. Aun cuando no pudiéramos ver nada seguimos tirando a puntos aleatorios hasta que la respiración se nos iba a casa de la risa. Ahí estaba Bokuto con betún en la cabeza, un jitomatazo en la cara y las ropas sucias de quien sabe cuanta comida. La cocina pulcra y lujosa ahora era toda una obra abstracta y nosotros un par de guerreros exhaustos.

A Oikawa no le gustará nada esto —dije cruzándome de brazos, aún con una sonrisa.

—Si, pero en mi defensa fue venganza por mis pantalones—golpee su pecho, lancé una sutil sugerencia.

—Es hora del tercer paso de la noche, la lujosa tina ¿Qué dices?—Bokuto ensanchó una sonrisa, después de todo entre las muchas cosas que Oikawa presumía era la gran tina de su casa.

Y si, era grande, rectangular y blanca como la nieve. Tenía unos detalles grabados en la orilla y hasta una caída de agua como cascada tranquila. Las ropas salieron regadas por el suelo de todo el baño hasta hundirnos en las relajantes aguas. Un suspiro unísono, nuestro pequeño paraiso. Estando ahí pensé que en esos diez años a donde fuera con Bokuto habiá diversión asegurada, llevábamos la fiesta a donde fuese.

Logramos grandes hazañas como robar la ropa del casillero de Kageyama y dejar un traje de bailarina que usó en gran parte del entrenamiento. Ni que decir que cuando hacia sus pases alzando los brazos todos, hasta el mismo Ushijima, no pudimos aguantar la risa. También, durante el cumpleaños de Tsukishima, cantamos la canción de Barney el Dinosaurio a todo pulmón pero cambiamos el nombre del dinosaurio por Tsukki, extrañamente se vio conmovido por la broma o por la canción, es todo un dinasauriofilico.

—Me pregunto si Oikawa estará bien— preguntó sacándome de mis pensamientos. Ahí estaba él, con sus cabellos bicolor aplanados por el agua mientras leia el contenido de una botella de burbujas y vertia parte de su contenido en la tina.

—A saber...

—¿Crees que dure mucho con su novia? Se la pasó toda la noche quejándose de ella. Tú no lo escuchaste por que hablabas con Hinata. Hey ¿De que charlaban?—dijo hablando rápido como era su costumbre cuando quería llegar inmediatamente a un tema. A veces tomaba atajos, caminos, pensaba en ellos para poder preguntar finalmente algo. Reí mientras las burbujas empezaban a crecer en latina.

—Umh, nada importante —respondí para hacerme el interesante y logré el efecto deseado, ahora Bokuto tenía un puchero gracioso en la cara acompañado de una bola de espuma en el cabello. —Solo le pregunté algunas cosas, aclaré otras…

Oh bueno, es que se veían muy serios —y ahí la charla se truncó, nosotros nos estábamos poniendo serios nuevamente y eso no iba para nada con nuestro estilo, eramos más relajados y de cierta forma era ese nuestro trabajo en el equipo: aliviar las tensiones. ¿De que servia que nosotros estuviéramos tensos? Charlas así eran una nimiedad, destruir la casa de Oikawa era una nimiedad, arrojar los pantalones de Bokuto al descampado lo era y el morete que tendría Akaashi al día siguiente a causa del golpe en el vidrio lo era, besarnos fue una nimiedad y pensar que Bokuto tenia cierto atractivo masculino debía serlo.

Si, eso debía ser, un tema irrelevante. Me hundí en las burbujas mientras él se hacía una barba con ellas e intentaba llamar mi atención y robarme las risas. ¿Qué había despertado en esos días que en los últimos años había dormido? Repentinamente hasta el acto de estar a su lado en la tina me producía un mareo y ardor en las mejillas. Sopé la montaña de burbujas delante de mi mientras estas se desbordaban y me quise golpear contra el mármol pensando que sentirse así no era divertido, que hubiera preferido no besarlo si me iba a sentir así.

Tal vez solo estaba sexualmente frustrado, tal vez era por que hacia mucho no besaba a nadie. Básicamente era como un efecto secundario de mi abstinencia, y fue ahí que encontré la respuesta. Bokuto estiró los brazos después de un rato y solo pude decirle mentalmente un "todo estará bien", él me miró con duda, me sorprendí, ¿Acaso lo abre dicho en voz alta? Él entrecerró los ojos y se recargó en mi hombro.

Podía todo estar bien mañana pero justo en ese momento me estaba hundiendo en un nerviosismo real que me tensaba cada poro de la piel. Mientras sus cabellos estaban estampados en mi mejilla y la piel de la suya estaba contra mi hombro pensé que, definitivamente, debía empezar a actuar si no quería perder esa valiosa amistad.

No te duermas aquí…—susurré pero ya era muy tarde, ahora dormía plácidamente contra mí. Como pude y parte de un acto circense lo saqué de la tina, pude ver su cuerpo desnudo y aunque no era la primera vez esa había sido la primera en que si observaba con detenimiento partes que no se debían de ver. Después de todo Bokuto era lampiño así que el misterio de si su cabello era blanco o negro seguiría siendo un misterio.

Lo tiré sobre la cama de Oikawa, era una King Size y ya lo podía imaginar diciendo que era una cama digna de su realeza. Troné los dedos, me había olvidado por completo de él y apenas bajé a prisa lo encontré de boca sobre la alfombra con el móvil en la mano. Aun cuando lo cargué jamás lo soltó y agradeciendo que fuera algo ligero por sus dietas de super estrella lo boté a lado de Bokuto. Vaya noche esa, marcaban las tres de la mañana y ahora la cabeza empezaba a dolerme, aun en mi pena una foto del recuerdo sobre la noche loca que tuvo Oikawa quedaba plasmada en mi celular. Sería la risa para nosotros el resto del mes, ahora con un Bokuto desnudo aferrado a él seguro el hombre haría todo lo posible para que esa foto no viera la luz del día. Solo suspiré, vestí a Bokuto (quien por cierto es demasiado rígido para dormir) con su bóxer y me tiré a lado de Oikawa.

Estando ahí desee que días como esos nunca terminaran, que fuéramos de esta manera otros diez años. Mucho habíamos pasado para llegar a este punto, algunos de los nuestros se habían ido, casado, ocupado en otras cosas. Algunos solo salieron de nuestras vidas. La vida es corta pero más para quien no la vive plenamente. Viéndolos ahí, totalmente dormidos y roncando desee que esta fuese muy larga para nosotros.


Omake : Oikawa

Despertó cuando la luz de la habitación empezó a ser molesta, cuando se sintió demasiado apretado y su celular no dejaba de vibrar en su mano. Se quejó, giró la cabeza y se encontró con el rostro demasiado próximo de un Bokuto que no dejaba de babear, al otro lado Kuroo lo tenía aferrado como si se tratase de un dakimakura así que pudo concluir que estaba atrapado entre los dos idiotas de su equipo ¿Punto a favor? No estaban totalmente desnudos y al menos estaba en su cómoda cama.

Miró el móvil, nuevamente estaba su nombre en la pantalla. Cuarenta y nueve mensajes, quince llamadas. Apenas entró a ver el último y otro más había llegado.

"Si me entero que estás con otra, Oikawa Tooru, lo diré a todos los medios y te vas a hundir"

Oikawa suspiró, su novia es una loca. Alzó el teléfono, hizo el habitual signo de amor y paz. El click del obturador sonó.

"Estoy con dos, ¿Está bien así?"

Después de eso botó el teléfono lejos y volvió a dormir. Que importaba si Bokuto le aplastaba las costillas o si Kuroo lo estaba apretando demasiado era mejor esa tortura que tener que hablar con su chica.


Yay, como pueden ver estos dos son un caos y entre toda la diversión Kuroo sigue con ideas raras con respecto a Bokuto y es que ¿Como no caer rendidamente a los pies de alguien que es atractivo, divertido y te entiende? Pronto Kuroo, pronto.

Algunas definiciones que hay que aclarar, creo que la más importante es demisexual, en resumen son personas que no sienten atracción sexual hacia alguien con quien no tengan un lazo de amistad o amor. Por ahí va el asunto de Bokuto.

Inventé la palabra dinousariofilico, denme un premio.

Al final de algunos caps habrá Omakes sobre personajes, por el momento les dejé el de Oikawa.

Espero que lo disfrutaran, nos vemos la otra semana.

Atte. Zakki, Tsukki es un dinosaurio que vive en nuestra menteeee.