DISCLAIMER.- Saint Seiya no me pertenece, todos sabemos que le pertenece a Kurumada-sensei aunque eso no quiere decir que no desee tener algún par de dorados y bronceados jejeje, Los primeros dos capítulos se encuentran basados así como algunos acontecimientos futuros en Saint Seiya: The Lost Canvas Meio Sinwa (Saint Seiya: El lienzo perdido, el mito de Hades) así que si no lo has leído no entenderás algunas cosas y/o escenas. También se tomaron algunos fragmentos o tomos del manga escritos casi al pie de la letra, se hará notar de que tomo se ha extraído la escena. Personajes que no conozcan son de mi entera creación por excepción de aquellos que mencione.
Simbología:
"DEJEN REVIEW"…Pensamientos
"DEJEN REVIEW"…Conversación telepática
Línea………………. Cambio de Escena
Palabras en cursiva… Palabras en otros idotas cuyo significado estarán al final
Advertencia.- En este capítulo hay un intento de lime, nada explicito por supuesto.
Capitulo 2
La historia del Ángel y el Demonio Parte II
Año 1741, 2 años antes del despertar de Hades
(Manga 155-157)
"Pensé que no tenía más que confiar en mi hermano mayor. Que el destino de la sombra es vivir cerca de la luz. Que se necesitaba fuerza para resistirse a aceptar ese destino. Que yo tomaría el papel de la sombra. Pero ¿Estaba equivocado? Dime Aspros…"
Sage levantó la mirada mientras se encontraba sentado en su trono, frente a él un Deuteros herido con su ropa sucia y rasgada se mantenía en pie mirándolo. Había angustia en su mirada y un profundo dolor.
- Vienes a matarme ¿No es así? – Preguntó Sage mientras se levantaba del trono y caminaba unos pasos
De pronto Deuteros alza su brazo y lanzo su puño iluminado con su cosmos directo al patriarca, sin embargo el patriarca lo detiene con la palma de su mano.
- Como era de esperarse del hermano menor de ese hombre. Esplendido puño, eso fue peligroso. No creerían que se trate del puño del hombre que ha vivido oculto.
- ¡¡Espera por favor!!
Una voz había interrumpido, al girar Deuteros se sorprendió al ver quien era.
- Ciertamente ese hombre es mi hermano menor, el de la estrella de mala fortuna que ha vivido oculto. El que ese hombre se haya levantado en rebelión contra usted, es un crimen para mí.
- "Aspros"
- Mi deber es castigarlo, ¿No lo cree así?
- "¿Por qué viniste aquí?" – Pensó Deuteros observándolo con sorpresa
- No deseo ver… - La voz del patriarca llamo la atención de ambos hermanos mientras él giraba dándoles la espalda – Yo también tengo un hermano mayor con el que comparto la sangre. En un principio hermanos y compañeros se mataban mutuamente.
- Si, es algo triste. Pero debo de matar a mi hermano frente a usted
- "Detente"
- Por favor permanezca así. Por favor no vaya a darse la vuelta.
- "¡DETENTE!" – El dolor de cabeza aumentaba, peleaba contra el control que Aspros tenia sobre él. No pudo salvar a su amor pero haría lo que estuviera a su alcance para detener a su hermano.
Aspros levanto su mano y la dirigió luego hacia el patriarca con intención de atacarle, sin embargo su ataque fue detenido por algo… o alguien, ante la sorprendida mirada del geminiano.
- El que no esta viendo eres tú, Aspros. – Exclamó pero sin mirarlo – Es una pena pero fallaste. Tenía la esperanza de que ese hombre no tuviera que interrumpir.
- "Ese hombre es…" – Deuteros sujetándose el rostro observo a un cuarto hombre aparecer, largos cabello rubios como hebras de oro y vistiendo un manto dorado – "Asmita de Virgo… el hombre mas cercano a Dios."
- Estábamos preparados, Aspros. – Dijo Asmita tranquilamente mientras caminaba y se ponía a un lado del patriarca – El patriarca ya había visto por completo a través de los movimientos de tu corazón. Solo quería asegurarse de tus verdaderos motivos antes de que se intensificara la guerra santa.
- Je impresionante táctica. ¿Significa que tendré que deshacerme de Virgo?... ¿Pensaron que estaba preparado para enfrentarme a Sisipho, a Manigoldo?
- Para crear un plan debía de elegir la emboscada. Como el que alguien calificado como tu… ¡Eligiera manipular a su propio hermano menor con el puño diabólico!
- Es cierto. Este hombre es mi sombra, una replica de mí, la llamada obra maestra. Su cosmos y habilidad me siguen en fuerza.
- "Aspros"
- ¡No será más que una marioneta!... ¿Lo entienden?... ¡Seremos llamados los dos humanos más poderosos que aplastaran la galaxia!
- Je – Sonrió Asmita
- Es terrible no conocer tu lugar propio – Exclamó el Patriarca Sage
- ¡No dudare en castigar a un rebelde! Incluso si… ¡Incluso si se libran dos guerra de los mil días!
- Jeh, ¿Dijiste una guerra de mil días? – Sonrió Aspros burlonamente – En una pelea de este nivel no serán necesarios los mil días.
- "Detente"
- Aquí estamos yo y mi otro yo, aquellos que poseen el poder de aplastar las galaxias.
- "Detente, Aspros. No debes…"
- ¡Mi marioneta recibió el puño demoniaco! Para mañana por la mañana… El traidor ya estará manchado con la sangre de los cadáveres del Patriarca y de Virgo.
- "No debes… seguir adelante"
- Que patético – Dijo Asmita – Rebajarte al camino del mal, Aspros. Parece que lo primero que necesitas es arrepentirte.
Asmita lanzo su ataque directo hacia los gemelos, pero algo paso.
- ¿Lo rechazo? – Se sorprendió Asmita pese que su semblante no cambio
- Es una pena virgo. Pero tu oponente será esta marioneta.
Deuteros había sido quien detuvo el ataque. Sage puso su mano en el hombro de Virgo llamando su atención.
- ¿Patriarca?
- ¡Esta bien! Yo me haré cargo de Aspros. Asmita, te lo encargo.
- Si
- "No vengas Asmita" – Suplicó mentalmente Deuteros con la esperanza de que lo escuchara – "¡No quiero peleas!... ¡No vengas!
Star Hill
Minutos después de que los gemelos se fueran
Ryssa subía corriendo por la ladera que llevaba a Star Hill. Había sentido desde su casa en Rodorio el cosmos no solo de Aspros sino también el de Deuteros incluso el de Kirse y temía que se estuvieran peleando. Escabulléndose por la ventana de su habitación esperaba llegar a tiempo para detenerlos pero, lo que encontró no era lo que se imagino. En el suelo yacía un cuerpo… un cuerpo femenino. Ryssa se llevo las manos a la boca horrorizada al ver el siempre hermoso cabello como hilos de plata de la hibrida manchado de sangre por el lago de aquel liquido vital que se esparcía debajo de su cuerpo, manchando no solo sus cabellos sino también su tunica.
- Oh mi dios, señorita Kirsebaer – Murmuró Ryssa mientras se acercaba a ella, se agacho a su lado y tomo su mano, al instante sintió algo. Era un débil latido – ¿Esta viva?
Un quejido salió de la boca de la herida chica y abrió sus ojos, aquellos ojos como la sangre que estaba derramando.
- Rrryy…ssaa
- ¿Señorita?
- "Escúchame Ryssa, no tengo mucho tiempo"
Ryssa se sobresalto al escuchar la voz de la hibrida en su mente. Pero aun así no le soltó la mano.
- "Hay problemas, Aspros esta controlando a Deuteros con el puño diabólico y ha hecho que Deuteros me hiera, reduje mis signos vitales para no perder mas sangre pero como jamás lo había hecho antes no me ha salido bien, necesito tu ayuda"
- Pero ¿Qué puedo hacer yo?
- "Necesito que me des un poco de tu energía. Estoy agotada y necesito energía para recuperar mi sangre. Solo cierra los ojos y concéntrate, yo haré el resto. Por favor Ryssa tenemos que detener la locura de Aspros, se que lo amas puedo sentirlo pero el quiere matar al patriarca."
Ryssa se mordió el labio confusa ¿Qué debería de hacer?... Unos momentos de indecisión después la chica tenía los ojos cerrados concentrando su energía y pasándosela al semi ángel. Las alas blancas como la nieve que generalmente Kirse mantenía ocultas fueron visibles de nuevo mientras el cuerpo empezaba a levitar junto con la sangre y entonces, ante la mirada de sorpresa de Ryssa un capullo de alas y sangre se formo ante ella.
- "Estaré débil y desprotegida en esta forma Ryssa, ahora eres responsable de mi seguridad hasta que termine"
- No permitiré que nada le pase siempre y cuando me prometa que hará algo por Aspros
- "Lo haré, te doy mi palabra"
Minutos, horas o días, ni Ryssa ni Kirse supieron cuanto tiempo estuvieron así; conectadas por aquel enlace mental y cósmico. De pronto las alas brillaron tenuemente y estallaron dejando caer una lluvia de hermosas plumas blancas que, con el contacto del suelo se extinguían como las estrellas. Una vez que estuvieron en pie, Kirse tomo de la mano a Ryssa y extendió sus alas – que aun permanecían afuera – elevo a ambas para dirigirse volando directo al templo principal. Ninguna dijo nada pero no era necesario, ambas tenían una misión que hacer: salvar a los hombres que amaban pero la pregunta es: ¿Podrán salvarlo a ambos?
Kirse aterrizó con cuidado en la entrada del templo, una vez en el suelo ambas se soltaron y salieron corriendo por los pasillos del templo hasta que se detuvieron frente a la puerta del salón del trono. Ambas puertas estaban abiertas así que podían ver lo que sucedía sin embargo, la escena frente a ellas las dejo sin respiración. Aspros mantenía al patriarca sujetado del cuello mientras que al mismo tiempo Deuteros atacaba a su hermano. El gemelo mayor retrocedió y termino chocando con una de las paredes con cortinadas, con la armadura manchada de su sangre.
- ¡¡DEUTEROS!!
- ¡¡ASPROS!!
Aquel llamado femenino sacó de balance a más de uno. Los gemelos abrieron enormemente los ojos al ver llegar a Kirse sana e ilesa, viva más que nada y a Ryssa con ella. La hibrida corrió de inmediato hacia Deuteros abrazándolo mortalmente preocupada, Ryssa corrió hacia Aspros sin importar que el patriarca estuviera allí, sin importar mancharse de sangre mientras lo abrazaba llorando, angustiada. Los gemelos solo atinaron a corresponder el abrazo sin salir de su estupor, hasta que la voz del patriarca los trajo a la realidad nuevamente.
- Aspros – El patriarca se acerco a la pareja, Ryssa aun se mantenía abrazada a él – Se suponía que la posición del patriarca sería para ti en un futuro.
Todos se sorprendieron ante aquella revelación, Kirse refugiada en los brazos de Deuteros miró con lastima hacia Ryssa y su "cuñado". Deuteros la aferró mas cerca de él sintiendo en verdad que estaba viva y que no era una ilusión.
- Sisipho ya había renunciado a ser candidato a Patriarca. Pensé que si eras él adecuado tenia que ser obvio. Debía de confirmar que no había perversión en tu corazón. Aspros ¿Por qué?... ¡¡¿Por que te dejaste llevar por mi plan?!!
- Jeje con que… Jeje ¿Con que así serían las cosas?... En ese caso – Sonrió mientras levantaba su mano, con la otra empujo a Ryssa lejos de él, ella sintió como su mundo se venia abajo al ver aquello.
- No… ¡Aspros!... ¡¡NO!! – Grito ella mirándolo con horror mientras caía al suelo
Aspros le dedico una ultima mirada a Ryssa, una mirada cargada de ternura, tristeza y dolor antes de ejecutar una técnica contra si mismo. Su corazón se estrujo con dolor contemplando la escena de cómo el amor de su vida se suicidaba mientras las lagrimas bajaban por sus pálidas mejillas. Kirse giro el rostro ocultándolo en el pecho de su amado, quien solo bajo la mirada apretando con fuerza su puño en los largos cabellos plateados de Kirse aun enrojecidos por la sangre anteriormente derramada.
- Moriré y en un futuro recibiré ese puesto – Exclamó Aspros – "Perdóname Ryssa"
Fue el último pensamiento de Aspros, Santo de Oro de Géminis, mientras la vida abandonaba su cuerpo el cual, cayó al suelo envuelto por la cortina de la pared en que se había recargado.
- Se lanzo así mismo el Satán Imperial.
- Que tenacidad – Murmura Deuteros mientras se soltaba de Kirse y se acercó a su hermano, la hibrida camino hacia Ryssa y la abrazó permitiendo que ella llorara en sus brazos.
- Lo siento mucho Deuteros – Le dijo el Patriarca
- No hay nada por que disculparse – Murmura Deuteros levantando el cuerpo sin vida de su hermano – Algo que me debilitaba y que continuaba ocultándose en mi corazón. Encarar al hermano cuyo objetivo era llegar alto.
- ¿A dónde van? – Preguntó Sage al ver como el gemelo menor empezaba a marcharse, Kirse se levanto trayendo consigo a Ryssa para alcanzar a Deuteros. A ni uno le extraño que hubiera hablado en plural y no singular.
- A la Isla Kanon. Me preparare para la batalla, iré mas allá de mis limites… cuanto mas fuerte mejor. Así como un demonio.
- En ese caso será mejor que te lleves la armadura de Géminis. Es posible que ahora no te interese pero… ten seguro que el momento llegará. El momento de tu propia batalla.
"Así es. Hasta ese momento yo seguiré en busca de la fuerza. Hasta encontrarme con mi mitad, mi viejo enemigo. Por ese hombre"
Templo de Géminis
2 horas después
- No tienes que venir si no quieres – Exclamó Deuteros recogiendo sus cosas del templo y metiéndolas en una maleta
- No voy a dejarte Deuteros, te lo dije antes, te lo digo ahora y te lo seguiré diciendo: A donde tú vayas yo iré, jamás te dejaré solo.
Deuteros levantó la mirada de su maleta y la dirigió hacia su acompañante. Kirse se encuentra sentada en la orilla de la cama cerca de la cabecera, con sus piernas cruzadas y su cabello cayendo como una limpia cascada plata sobre su hombro observándole con seguridad y determinación. Dejo lo que estaba haciendo, se acerco a grandes zancadas hacia ella arrodillándose una vez que llego y puso su cabeza en su regazo, abrazándola con fuerza.
- Creí que te perdía – Murmuró con voz ahogada, sintió las delicadas manos de ella pasearse por sus cabellos.
- Siento a verte asustado pero era necesario. Aunque sino fuera por que Ryssa me encontró y me dio parte de su energía si hubiera muerto.
Ambos se quedaron callados por un momento. Tan solo disfrutando la presencia del otro.
- Lo amaba – No fue pregunta sino afirmación
- Si, lo hacia – Suspiró Kirse preocupada por Ryssa que había caído en estado catatónico.
De pronto Deuteros se incorporo un poco alejándose de Kirse, alzo sus manos para alcanzar su rostro. Ella ladeo la cabeza y ponía su mano sobre la que el tenia en su mejilla. Sin decir palabra, se acerco y la beso, la beso con desesperación, miedo y amor. Ella cerró los ojos y se dejo llevar por sus besos y sus brazos. No supo cuando fue que terminaron en la cama o cuando fue que su ropa desapareció. Lo único que le importaba era tenerlo a él, piel contra piel. Sus cabellos se esparcieron por la almohada brillando como hilos de plata gracias a los rayos lunares que entran por la ventana.
Enterró sus dedos en sus cabellos, masajeando el cuero cabelludo mientras las caricias que el le proporcionaba vagan por su costado y sus piernas. Arqueo su cuerpo al sentir sus labios alrededor de su montículo succionándolo. El dulce gemido resonó en la oscuridad aumentando las llamas que en su interior ardían. Hizo un camino de besos desde sus pechos hasta el cuello, succionando y mordisqueando la piel sensible en él, una marca rojiza quedo en aquel lugar. Su sabor lo abrumó, su calidez lo encendió y su inocencia era lo que más amaba. El ronco gemido que salió de su garganta fue primitivo y varonil, las delicadas manos vagaron por la espalda dibujando distraídamente sus músculos, pronto las uñas rehicieron aquel dibujo logrando sacarle otro gemido. Esta vez fueron aquellos dulces labios quienes hicieron el recorrido desde el cuello hasta el pecho, bajando y bajando pero la detuvo y la jalo hacia arriba. Adoraba sentirla bajo él, sentir su cuerpo, su calor, su aroma envolviéndolo, lo volvía loco.
Y esa noche, más que nada necesitaba sentirla, necesitaba saber que estaba viva, que era real y estaba con él. Abrió sus piernas, lo acuno en sus brazos y su interior le dio la feliz bienvenida. Ambos gimieron al unísono y el juego continuo, el vaivén aumento con desesperación, con miedo, con lujuria, pero sobre todo con amor. Se necesitaban, eran un todo, uno no podía vivir sin el otro. Eran un solo corazón desde la primera noche en que la luna, testigo de su amor, los bendijo con su protección. Todo volvió a quedar en silencio, interrumpido solamente por las profundas y lentas respiraciones de la pareja; recargando parte de su cuerpo en la cabecera Deuteros acariciaba la espalda desnuda de su mujer con movimientos lentos y distraídos, Kirse apoyaba su mejilla en el calido pecho de su amante mientras lo abrazaba por la cintura.
Una hermosa melodía, tarareada por los dulces labios de un ángel rompió el silencio nuevamente pero, esta vez no solo fue del templo de Géminis sino de todo el santuario quien escucho la melodía. Aquella melodía llevada por el viento junto a la voz del Ángel del Santuario resonó por todos lados.
El pequeño niño en un sueño sumergido está.
Entre la luz y grises cenizas de dolor.
Uno, dos…
Tantos rostros…
Llego a los oídos de todo y tranquilizo los corazones intranquilos aquella noche de verano donde las estrellas brillaron con intensidad dándole la despedida al Santo de Géminis.
Entre todos solo uno es su verdadero yo.
Aún quedan mil sueños para recorrerlos.
Sueña…
Sueña siempre…
Su suave y pálida mano acaricio el brazo de él con la yema de sus dedos, deslizándose hasta la palma de la mano de Deuteros y entrelazando sus dedos. El apretó ligeramente su mano.
Esos ojos verdes temblando entre sueños.
Creando algo irreal…
En su propio mundo ideal.
Inmerso en la ilusión no quiere despertar.
Sigue allí… ahora yo…
Voy a proteger tu sueño.
Deuteros se inclino un poco y beso la coronilla de Kirse, enterró su nariz en las hebras plateadas y aspirando profundamente su aroma.
Dios Morfeo dale a este niño tu amor.
Mientras le prodigo una bendición.
Dios Morfeo dale a este niño tu amor.
Con un beso el niño… despertó. (1)
- No quiero volver a perderte – Murmuró él en cuanto la voz del ángel se apagó
- Somos dos partes de un todo Deuteros, mientras tu sigas con vida yo lo haré, en el sentido más literal de la palabra y lo sabes.
- ¿Por qué no morí cuando tu lo hiciste?
- Por que no estaba muerta, aparenté estarlo pero en realidad nunca morí.
A la mañana siguiente
- Buena suerte Kirse, Deuteros – Exclamó Sasha mientras observaba a sus dos amigos – Espero que no me olviden
- Jamás lo haríamos Sasha – Sonrió Kirse mientras abrazaba a la diosa – También te deseo mucha suerte. Cuídame mucho a Ryssa por favor.
- Haré lo que pueda.
- Cuídala mucho, Deuteros – Sage miro seriamente hacia el gemelo menor – Por que te estas llevando un gran tesoro
- Lo se patriarca y créame que la cuidare con mi vida.
- Kirse
El semi ángel giro al escuchar su nombre y entonces una gran sonrisa apareció en su rostro al ver quien llegaba, corrió hacia él y lo abrazo con fuerza. Ella, de todas las personas que viven en el Santuario es la única que puede – y que él deja – tocar al Santo de Piscis, al parecer el veneno de las rosas – y sangre del santo – no afecta a la híbrida.
- ¡¡Albafika!! – Chilló ella contenta – Creí que no vendrías a despedirte
- Jamás haría eso, eres mi mejor amiga después de todo.
- Lo se, te voy a extrañar mucho y también a tus rosas.
- No lo harás – Sonrió el Santo de Piscis misteriosamente
- ¿Ah no? – Pregunta confundida Kirse, como respuesta el santo le extiende una rosa blanca y un pequeño saco carmesí – ¿Son lo que creo que son?
- Tienes mejor mano para la jardinería que yo
- Muchas gracias Alba – Sonrió Kirse abrazándolo por última vez
- ¿Qué te dio? – Pregunta curioso Deuteros
- Algo para alegrar nuestro nuevo hogar
Después de terminar esa larga despedida la pareja se fue, Deuteros uso la Otra Dimensión para abrir un portal directo a la Isla Kanon, donde vivirían a partir de ahora y, donde Deuteros entrenaría para convertirse en un Demonio.
Año 1743, Isla Kanon (2)
Durante la Guerra Santa
- No lo hace tan mal y aprende rápido ¿No te parece? – Dijo Kirse mientras abrazaba por detrás a Deuteros
Habían pasado ya dos años desde que Kirse y Deuteros se habían ido a vivir a la Isla Kanon, dos años en que ambos empezaron un extenuante entrenamiento, él para convertirse en un demonio y ella para poder controlar su poder y serle de utilidad a su marido. Si, por que ambos se casaron un año después de su estadía en la isla. Hace poco sintieron el despertar de Hades, supusieron que la guerra santa había dado comienzo y no se equivocaron cuando vieron aparecer a Tenma, ya convertido en el Caballero de Pegaso. El castaño había llegado allí para ser entrenado por el demonio de la isla como era conocido Deuteros.
- Si, es muy tenaz – Murmuró él observando al castaño
- Iras ¿Verdad?
- Tengo que hacerlo
- Por favor regresa a mi, Akribos. Se que no puedo detenerte pero quiero que regreses a mi…
Deuteros miro a su mujer y la atrajo a sus brazos, ella enterró su rostro en el cuello de él mientras trataba de ahogar el llanto. No quería perderlo, se negaba a ello pero también sabía que no podía detener o impedir su destino.
- Lo haré, si bien no sea posible en esta vida lo será en otra pero regresare a ti.
Esa noche fue la ultima que ambos estuvieron juntos, a la mañana siguiente Tenma y Deuteros partieron a la batalla. Kirse no quiso salir a despedirse, no quiso verlos marcharse a su destino… la muerte. Se levanto de la cama y empezó a vestirse, una vez lista se acerco a una esquina de la habitación, una cuna hermosamente tallada en madera albergaba el gran tesoro de Deuteros y Kirsebaer, sus pequeños hijos: Aspros y Katia nombrados así en honor a su tío y su abuela. Ella tomo a sus hijos y envolviéndolos a los tres con sus alas desaparecieron de la isla hasta aparecer de nuevo en Rodorio o lo que quedaba de ella, camino a través de las ruinas y de las personas, quienes la miraban con sorpresa y embelesamiento, después de todo uno no ve a un ángel cargando dos bebes caminar entre ruinas todos los días. Ryssa abrió enormemente los ojos al ver aparecer al trío, los aldeanos cercanos a ella y que le ayudaban a reconstruir su casa la miraron también con sorpresa.
- Kirsebaer – Murmuró Ryssa con sorpresa
- Tanto tiempo Ryssa – Sonrió la hibrida mientras se acercaba a ella y le entregaba los bebes
- Ha llegado el momento
No fue pregunta sino afirmación, Kirse ya le había informado sus planes para con sus hijos. Ryssa se haría cargo y cuidaría a sus hijos como propios puesto que Kirse ya no podría hacerlo.
- Si, cuídalos muy bien Ryssa por que estos pequeños son el corazón de Deuteros y mío.
- Lo haré Kirse, cuidare de ellos como si fueran mis propios hijos pero siempre sabrán cuales fueron sus raíces, es algo que no les puedo quitar.
Kirse sonrió para luego extender sus alas y alzar el vuelo desapareciendo en el cielo. Ryssa mira a los pequeños quienes estaban profundamente dormidos, ambos son realmente hermosos de cabellos plateados como la misma luna y unos ojos tan preciosos y brillantes como esmeraldas. Ella cerro los ojos y trato de detener las lágrimas, si ella había venido a despedirse y dejar a los bebes significaba que el momento había llegado, su visión se haría realidad tal como se la confío a Kirse hace dos años.
- Aspros, mi amor espero que una vida futura podremos estar juntos por fin. – Murmuró ella dejando que el viento llevara sus palabras al alma de su amado.
Isla Kanon
El mar rugió con fuerza mientras las olas golpeaban con fuerza las costas, el viento azotó con fuerza, la tierra templo y el volcán hizo erupción una vez más. Parecía que la isla había sentido el dolor de sus dos habitantes y dueños. Hebras de plata danzaban con el viento, gemas rojas brillaban con las lágrimas derramadas, plumas como nieve eran llevadas con el viento. Kirse se mantenía sobre la punta de una de las montañas de la isla mientras sentía como la vida escapaba de su cuerpo lentamente… Deuteros estaba muriendo y con él, ella lo hacia. Su cuerpo se volvía puntos luminosos que se dirigían hacia el cielo… Kirse cerró los ojos y extendió sus manos y sus alas, cadenas hechas de luz aparecieron de la nada y la apresaron, mientras ella susurraba unas palabras, un cántico antiguo que sellaría su futuro…
Que mi voz viaje con el viento
Que mi historia leyenda se vuelva
Y que jamás se olvide.
Con este hechizo de luz
Canto mi canción
Pues dentro de muchas lunas y soles
Los dos regresaremos
Puesto que esta cuento de amor
Un final inconcluso posee
Que los astros y las estrellas
Brillantes de este día
Preparen el regreso
Del Ángel y el Demonio
Enfrentándose así
Al mal del pasado
Que brilla bajo la estrella roja
De la guerra.
- Mi alma dormida estará esperando por ti y mi corazón volverá a latir el día de nuestro encuentro. Pronto nos encontraremos, Deuteros…
Las palabras fueron llevadas por el viento, solo escuchadas por la otra mitad de su corazón y su alma, sacándole una última sonrisa mientras ambos desaparecían al mismo tiempo. El final había llegado para ambos.
Grecia, 30 de Mayo de 1958
Hospital de Rodorio
- ¿Quieres sentarte ya? Me estas poniendo nervioso – Gruñó Marcus mirando a su hermano menor
- No puedo, mi esposa esta dando a luz ¿Cómo quieres que me calme?
- Se la situación perfectamente Lysander, ahora siéntate o te siento
- Vaya, aun incluso en esta situación discuten ustedes dos – Espetó Kyrian divertido mientras llegaba en compañía de Melancton
Esa noche del 30 de Mayo estos cuatro hombres se habían reunido para recibir al hijo de uno de ellos. Los santos Lysander de Géminis, Kyrian de Sagitario, Melancton de Piscis y Marcus hermano menor de Lysander y asistente personal del patriarca Shion esperaban ansiosos la llegada al mundo del futuro santo de Géminis. Las horas pasaron y no había noticias, Lysander estaba a un paso de entrar en ataque de pánico pero afortunadamente uno de los doctores se acercó.
- ¿Señor Lysander?
- Soy yo, ¿Cómo esta mi esposa y mi hijo?
- Los tres están en perfecto estado, puede pasar a verlos si así lo desea
- ¿Los tres? – Preguntaron a coro sorprendidos los cuatro hombres
- Si, tuvo gemelos, ambos varones
- ¡¿GEMELOS?!
Gritaron a coro los hermanos con incredulidad y miedo. En la familia a la que pertenecían no era muy frecuente que nacieran gemelos pero, cuando lo hacían siempre terminaban mal, aquellos niños terminaban o matándose mutuamente o sufrir mucho en su vida a lo largo de su crecimiento teniendo un final inesperado. Era como una maldición que había caído en los gemelos claroscuro todos siempre nacían en esa fecha 30 de Mayo y siendo géminis. Lysander entro rápidamente a la habitación de su esposa donde ella muy pálida y cansada esta acostada sosteniendo a sus dos bebes, un par de hermosos hombrecitos de cabellos azules. Ella levanto la mirada de sus hijos y miro a su marido, pese a que estaba feliz por tenerlos también tenían miedo.
- Sander ¿Qué haremos? – Preguntó Analisse preocupada
- Amarlos Ana – Contestó Lysander mientras se acercaba a su esposa y la abrazaba con un brazo, el otro acaricio la cabeza de los pequeños durmientes – Cuidarlos y protegerlos lo más que podamos.
- Pero y si, ¿Ellos son los de la leyenda?
- Lo son – Se escuchó de pronto una suave voz, haciendo que el santo se levantara y se pusiera delante de sus hijos y esposa
- ¿Quién eres?
Delante de ellos una figura luminosa apareció, Lysander se quedo estático mirando con incredulidad a aquella figura, de inmediato se arrodillo antes ella…
- Princesa Atenea
Si, frente a esa pequeña familia había aparecido nada más que Atenea, Diosa de la Sabiduría. Ella sonrió mientras se acercaba al caballero y le pedía que se levantara. Luego se acerco a los gemelos y les miro largamente antes de pasar su mirada hacia el joven matrimonio.
- Estos bebes son especiales, puesto que tienen una misión que cumplir.
- Entonces ¿Son ellos los que contaba aquel diario? – Preguntó Analisse sorprendida y preocupada
- Aquel diario fue escrito durante la última guerra santa por una campesina de este pueblo, a ella se le fueron entregados dos tesoros. Ambos trayendo en si una poderosa y antigua sangre que hoy en día aun corren en sus venas pese al tiempo. La leyenda del Ángel y el Demonio es cierta y uno de estos niños es uno de sus protagonistas, no se cual de los dos pero su destino ya esta marcado incluso antes de su nacimiento.
Los tres adultos miran a los pequeños, uno de ellos se removió incomodo hasta que se puso de lado en los brazos de su madre, Lysander se acerco y cargo al pequeño pero ese movimiento provoco que la manta que lo envolvía cayera un poco revelando su espalda, al instante los tres adultos vieron una pequeña marca en la parte trasera de hombro cerca del omoplato, la figura se parecía mucho a dos alas plateadas.
Moscú, 1966
Mansión de la Familia Rynearson
Los gritos de la joven madre se oían por toda la casa, el parto era complicado y una posibilidad había de que ella no pudiera sobrevivir. Fuera de la habitación la familia esperaba impaciente el nacimiento de aquella criatura.
- ¿Qué haremos con esa criatura cuando nazca, papá?
El hombre mayor miro a su hijo de 20 años fríamente mientras le decía.
- Deshacernos de ella, esa criatura no debió de nacer
Un desgarrador grito de mujer, seguido casi inmediatamente por un llanto infantil lleno el lugar. De inmediato el hombre abrió las puertas bruscamente y corrió al interior seguido inmediatamente por su hijo. La mujer yacía cansada en la cama mientras sostenía en brazos a una pequeña criatura, una hermosa niñita con un poco de cabello rubio. En algún lugar del mundo un pequeño sintió el nacimiento de la criatura y algo muy dentro de su corazón despertó.
- Llévense a la niña, la quiero lejos de la casa
- Si señor
- ¡NO! – Gritó la joven madre mientras abrazaba con fuerza a su bebe
Antes de que alguien pudiera decir algo, un fuerte resplandor apareció rodeando al bebe tan fuerte que los cegó a todos. Lo último que la mujer vio fue como un ser alado se llevaba a su bebe y unas palabras.
- "Nunca pierdas la fe pues cuando la luna brille con el resplandor de la estrella roja tu hija regresará a ti, más bella de lo que nunca imaginaras, espérala con los brazos abierto y cuando la veas dale el Corazón del Ángel"
Y con esas únicas palabras todo regreso a la normalidad, lo único que quedo atrás y en manos de la joven madre fue un hermosa cadena plateada cuyos eslabones eran pequeñas plumas firmemente entrelazadas y de la cual cuelga una esfera hecha de diamante y en su interior giraba la elaborada figura de dos alas plateadas, un símbolo que estaba grabado en el vientre de su bebe.
- Sakura – Murmuró con tristeza aquella joven madre mientras sus cabellos rubios cubrían su rostro para llorar
Hamburgo, Alemania
- ¿Ha nacido? – Pregunta una voz femenina mientras observa por la ventana la hermosa noche que había
- Si, mi señora
En aquella habitación iluminada tan solo por los rayos de la luna que entraban por la enorme ventana que había, se puede ver a dos mujeres reunidas. Una de ellas de piel blanca, tan blanca como la nieve, largos cabellos negros como el ébano que danzaban suavemente gracias al viento que entraba por la ventana abierta, sus orbes miel brillaban en misterio y tranquilidad. Detrás de ella flotando en posición de loto una mujer de largos cabellos de finos hilos de rubí, piel de un hermoso color rosado como el melocotón y ojos cuales esmeraldas sostenía entre sus manos una esfera en la cual se veía a una pequeña bebe rubia dormir.
- Dime oráculo ¿Ella estará bien en aquel lugar?
Hubo un silencio ante aquella pregunta mientras la pelirroja observaba su esfera, esta brillo y levito de las manos de ella hasta flotar a la altura de su rostro. En su interior se mostraron las estrellas y constelaciones del universo. La mujer de cabellos negros giro para enfrentar al oráculo que le servía desde hace ya muchos siglos.
- Su camino no será fácil pero obtendrá la fuerza necesaria para seguir, si bien no puedo ver con claridad su estadía en ese lugar, se con seguridad que allí inició y terminara su camino.
Ella no contestó, sabia que no sacaría más pues los oráculos tendían a ser muy complicados y confusos. Se acercó a una esquina de la habitación donde había una especie de perchero, allí descansaba un hermoso cuervo de plumaje negro con reflejos azules y ojos violeta, ella lo tomo con delicadeza y luego se acerco hacia la ventana.
- Dile que quiero que las busque y las reúna, quiero a las Sombras Doradas en Alemania a más tardar una semana
El cuervo solo asintió y entonces ella lo lanzo, desplegó sus alas y voló por el cielo nocturno de Alemania para luego perderse entre las sombras del mismo. La rueda de la destino había iniciado su marcha y ahora nada ni nadie podía pararla.
- La historia del Ángel y el Demonio – Murmura la mujer de ojos miel y sonrió – ¿Cómo terminara esta historia, Kirsebaer, Deuteros?
- La historia del claroscuro y la doncella tampoco tiene final, mi señora
- Lo se, pero de ellos me ocupare luego. Por el momento hay que impedir que él encuentre al cerezo
La mujer observaba intranquila el brillo rojo en el cielo, esa noche el planeta Marte parece más brillante que de costumbre. Sabía que el se había enterado ya del nacimiento de aquella bebe.
Monte Olimpo
Entro corriendo al templo con agitación, había llegado al olimpo hace a penas unos segundos. Necesitaba una audiencia con su señor de inmediato, puesto que las noticias que llevaba eran de suma importancia. El templo esta bellamente adornado con escenas de grandes batallas del pasado, así como estatuas de ninfas y guerreros. Los pasillos eran largos aunque por fuera el templo era más pequeño.
Al final de aquel pasillo hay dos majestuosas puertas de madera, oro y joyas, estas fueron abiertas bruscamente por él revelando una amplia sala y bellamente decorada sala. Rodeado por bellas jóvenes y descansando sobre un montón de los mas finos cojines yacía un atractivo hombre, cuerpo atlético y muy bien formado, musculoso pero estético. Piel bronceada, cabellos negros con reflejos rojos y unos ojos rojos como la misma sangre. Era el pecado andante.
- Siento molestarte padre, pero traigo una noticia de mucha importancia
El hombre dejo de acariciar la esbelta pierna de una de las mujeres y miro a uno de sus hijos.
- ¿Qué sucede Phobos?
- Ella ha nacido nuevamente, padre – Contestó mientras lo miraba seriamente. El dios abrió enormemente los ojos ante eso
- ¿Estas seguro?
- Completamente, incluso se su nombre… Se llama Sakura
- Flor de Cerezo – Murmuró mientras una sonrisa maliciosa aparecía en su rostro – Perfecto, ahora solo hay que ir por ella
- Me temo que no será fácil, padre
- ¿A que te refieres?
Phobos se puso súbitamente nervioso. Sabía que Ares no tenia paciencia y esta noticia seria bomba, después de todo había estado buscando a su hija por años.
- La niña desapareció de la casa donde nació. Tan solo pude ver como un ser alado se la llevo lejos – Le dijo nervioso – Trate de seguirlos pero aquel ser me ataco
Ares guardo silencio pero de inmediato todas las mujeres que lo rodeaban se levantaron y se alejaron de el al sentir como el cosmos del dios aumentaba. Phobos trago saliva nunca le había gustado ver enojado a su padre.
- Maldita seas Katia que ni muerta me dejaras en paz – Siseó Ares antes de estallar… literalmente.
Sin que el dios se enterara, alguien más había escuchado todo. Salió rápidamente del lugar, él tenía que saber donde estaba ella. Por que a diferencia de su padre y sus hermanos, el si quería al pequeño cerezo, su pequeña y dulce hermanita.
- Prometí protegerte y eso haré Kirse – Murmuró aquella sombra
En alguna parte de Atenas
En una humilde casa a las afueras de Atenas y cerca de un grupo de ruinas en la sección turística del Santuario un llanto rompió la quietud de aquella noche. La puerta de la vivienda se abrió y por ella se asomo una mujer, la luz que venia de adentro permitía ver sus facciones: piel de un rosado tenue, cabellos castaños largos amarrados en una larga trenza y ojos azules bondadosos. Se veía que ella era pobre debido a la ropa que usaba y el estado de la casa. El llanto provenía del suelo frente a ella, allí descansaba en una canasta una hermosa bebita envuelta en una manta rosada muy fina, su piel es blanca muy blanca, su poco cabello es rubio y sus pequeñas mejillas estaban muy sonrojadas por tanto llorar y por el frío que hacia esa noche.
La mujer se acercó a la bebe y la saco de la canasta envolviéndola mejor con la manta. La bebe dejo de llorar en cuanto sintió los calidos brazos de la mujer cargarla, abrió sus ojitos mostrando un llamativo color rojo como el rubí y sonrió, simplemente le sonrió a la mujer mostrando sus vacías encías. Ella se sorprendió puesto que la bebe parecía tener horas de nacida debido al tamaño que poseía pero no puedo evitar corresponder la sonrisa de aquella preciosura.
- Vaya que eres la bebe mas hermosa que he visto en mi vida – Le dijo ella sonriendo – Pero ¿de donde saliste hermosa?
La mujer miro la canasta para ver si había una nota o algo y en efecto, allí había una hoja doblada por la mitad justamente encima de una pañolera. Se inclino y con curiosidad tomo la hoja, la desdoblo y empezó a leerla.
Deyanira:
A tu cuidado dejamos este tesoro, cuídalo y protégelo por que llegado el momento
Ella enfrentara su destino. Por orden del señor Gabriel serás la guardiana de Sakura
Esperamos que la eduques según nuestras leyes y le ayudes con los poderes que ella posee.
Atte.- Alexandria
- Así que tu eres la hija de Katia – Murmuró Deyanira mientras observaba a la bebe – Vamos a dentro, hoy empieza tu nueva vida mi pequeña cerezo
La bebe solo balbuceó contenta con el calor que aquellos brazos le brindaban, sin ser consiente que en ella recaía un destino que no muchos eran capaces de llevar. Pero ¿Cómo seria su vida de aquí en adelante?... Solo el tiempo lo dirá.
Notas de Autor: Especial 02
El segundo capitulo esta aquí, agradezco mucho a aquellas personas que leyeron el fic. Como se habrán dado cuenta del pasado ya pasamos al presente en el siguiente capitulo, créanme no fue fácil encontrar las fechas exactas del nacimiento de los caballeros dorados contemporáneos pero por suerte las hallé. Si tienen alguna duda con respecto a los eventos no duden en ponerlas en sus review y se las contestaré con gusto. Sin más que decir nos vemos en el siguiente capitulo. Otra cosa Deyanira, el oráculo y la joven de cabellos negros son personajes muy importantes en la trama sobre todo esta última y no salieron no más por que si, lo mismo va para la persona que escucho la platica de Phobos y Ares.
Opening de D-Gray-man llamado Tsunaide te ni kissu wo. Versiónespañol aunque con algunas modificaciones.
Isla Kanon. Según el Manga de Lost Canvas es la isla donde fue mandado Tenma a entrenar durante la guerra aunque no recuerdo en que tomo fue eso. Allí conoció a Deuteros conocido como el Demonio de la Isla Kanon, en este fic esa isla será conocida en un futuro como la Isla de la Reina Muerte. Ojo no estoy segura si sea la misma isla originalmente pero para beneficio de mi fic tiene que ser así.
Historia
Ares. Es en la mitología griega el Dios de la Guerra Bruta, hijo de Zeus y Hera. Conocido por los romanos como Marte.
Phobos. Dios del Miedo, hijo de Ares.
Gabriel. Uno de los Arcángeles al servicio de Dios nuestro señor según el Cristianismo, forma parte de los 7 comandantes del ejercito de los cielos.
