Muchas gracias a todos los que os habéis atrevido a leer mi historia, os lo agradezco sinceramente. Este capítulo quiero dedicárselo especialmente a BlackCherryBlood, quien me ha alegrado con su comentario. La respuesta a los reviews la pongo siempre abajo. Un besito

Cap.2. En casa del Gobernador.

20 de Septiembre de 1718

El carruaje corría atravesando la ciudad, acercándose a la zona rica, al pie de la ladera. Las casas allí eran mucho más suntuosas, por no decir que se trataba de enormes mansiones, con cuidados jardines de plantas exóticas y flores de aroma dulzón y colores brillantes.

-¿Sois en verdad Elektra Norringhton?- pregunté, tratando de romper el afilado silencio que se había formado. María me echó una mirada de enfado y miró por la ventana izquierda, mientras Elektra, que llevaba con una expresión ausente con la mirada perdida en el paisaje, se volvió hacia mí.

-Me temo que eso no os atañe, Jack Sparrow.

-Capitán Jack Sparrow, si no os importa.- solté ofendido.- Y claro que me atañe cuando usted, con sus ardides, me ha engañado, esposado y llevado ante la justicia. ¿De verdad espera que no me interese el nombre de la persona que ha realizado tal hazaña?- dije haciendo un mohín de disgusto. Aún no me podía creer que me hubieran vuelto a capturar, de nuevo en Port Royal. Esto ya se estaba haciendo una tradición. Desde luego, la próxima vez que arribe la ciudad, me quedaré en mi camarote encerrado bajo llave.

-Os lo diría si no creyera que podría ser un estorbo para mis planes. Tal vez a usted, del que dicen que es demasiado inteligente, se le ocurriera la idea de desvelar que Norringhton no es mi auténtico apellido, y decir mi falso ante el tribunal, mandándome a la horca junto a usted, Capitán Sparrow. Y créame cuando afirmo que ese no es el mayor de mis deseos. Sinceramente, no creo encontrar placer alguno en la horca- dijo burlona. Noté que se pesaba la lengua por los labios, algo resecos, y sentí que el deseo por besarlos se incrementaba hasta niveles peligrosos.

-Yo nunca haría tal cosa.

-Capitán Sparrow, lejos de ofenderle, mis más cercanas fuentes me han asegurado que usted, por un trago de ron, seríais capaz de vender vuestra madre, aquella persona que os trajo al mundo entre horribles dolores. Así que… ¿cómo puedo creerle a usted?- Sus movimientos eran increíblemente elegantes y calculados, como si supiera en qué grado debía batir las pestañas para volver loco a un hombre o cómo debía acomodarse en el respaldo para que sus pechos se alzaran hasta volverse hipnóticos. Estoy seguro de que cientos de hombres hubieran dado un brazo por poder rozar uno de ellos y sentir la exquisita piel cremosa.- Agradecería sinceramente que apartaseis la vista de mi escote por un segundo Capitán.- Si hay algo que odio es que no se me escuche mientras hablo, pues debo decirle que he estudiado suficiente como para que mis conversaciones sean tan interesantes como la que compartiríais dos hombres.

-No lo dude, mi Lady, pero comprenda que, si estos son mis últimos momentos, preferiría disfrutar de las vistas todo lo que pueda. Tal vez sus pechos sean los últimos que vea, y espero que no trata de quitarle el placer de esa visión a un condenado.

-Tsk. Haga usted lo que guste. Su charla me aburre increíblemente Capitán. Debo decir que me ha decepcionado usted mucho. Cuando me hablaron de su persona y aventuras, creí firmemente que sería un hombre interesante, y difícil de atrapar. Todo un reto. Pero ha sido más fácil atraparos que bordar, una auténtica lástima.

-Conociendo usted su atractivo, y llevando yo más de dos meses embarcado y falto de atenciones femeninas, estoy seguro de que entenderá que vos fuisteis para mi como un foco de luz en la oscuridad más absoluta.- en ese momento decidí tentar a la suerte. Sin duda se trataba de una mujer exquisita, y no sólo en apariencia.- ¿Me permitirías tocar uno de sus pechos? Tal vez sea la última vez que lo haga, y así podré comprobar si son tan exquisitos como parecen.

-¡Es usted un sinvergüenza, un puerco, un bárbaro! ¿Cómo podéis hablarle así a mi Señora?- gritó María, echándoseme al cuello, confirmando mis sospechas de que no se trataba de una criada. O al menos él no conocía a ninguna con tal falta de decoro como para lanzarse al cuello de un hombre, teniendo que apoyarse por tanto en su regazo. Miré a Elektra, quien miraba a la ventana, mordiendo sus labios para tratar de controlar la respiración y evitar que yo notara su sofoco. Pero para un hombre ilustrado en mujeres, era imposible no fijarse en el tenue color rosado de sus mejillas y la subida y bajada acelerada de su pecho.-¡Deje de mirar a mi Señora!- volvió a gritar María, soltándome una colleja en la nuca. –No sois digno de mirarla.

-María, cálmate. ¿Qué van a pesar el gobernador y sus invitados si ven a mi criada con las ropas mal puestas y el peinado deshecho?- La nombrada, avergonzada, se alejó de mí, volviendo a sentarse junto a su Señora.

-Señorita, hemos llegado- dijo un criado a través de la ventana, abriendo la puerta del carruaje y ofreciéndole su mano a Electra para bajar. Noté como el idiota se sonrojó ante el contacto de su mano a través del guante. Sin duda no era más que un adolescente de hormonas desatadas.

-Remercier, Robin (gracias, Robin). Tu as crû depuis la dernière fois que nous nous sommes vus (has crecido desde la última vez que nos vimos)-me sorprendió que hablara francés. Tal vez parte de su atractivo procedía de su nacionalidad, aunque no recordaba a ninguna dama francesa que no llevara esas pelucas altas y de cabellos blancos.- Nous eperan déjà le gouverneur et le roi Jorge ? ( ¿nos esperan ya el gobernador y el Rey Jorge?)

-Sí, Señorita, desde hace diez minutos están reunidos en su despacho esperándola.

Con paso acelerado, me condujeron por las estancias de la mansión que yo conocía de antemano de cuando vivían allí Elizabeth y su padre. Al abrir las puertas doradas, me sentaron en una silla y me pusieron otros grilletes en los pies. Me sorprendí al ver delante de mí al Rey Jorge II y por un hombre que no conocía, algo bajito, delgado y con unos grandes ojos azules huevo de pato destacando co la peluca blanca.

-Señorita Norringhton, sin duda es un placer volver a verla- la saludó el Rey. Ella por respuesta, se inclinó en una reverencia perfecta, y fingió timidez y coquetería ante Jorge. O tenía cambios bruscos de personalidad, o sin duda era una magnífica actriz.

-Oh, le plaisir est le mien, majesté.- contestó ella, dejando que el monarca, con una gran nariz de patata roja y unos pequeños ojos oscuros, besara su mano, momento en el que su máscara pareció caer con un gesto de asco pero que consiguió controlar al final. No pude evitar sonreír ante esto. Mientras los dos hombres hablaban con la dama, fui acercándome a la mesa, llena de suculentos manjares. Sin duda, mi estómago necesitaba recibir cualquier clase de alimento sólido.

-Sparrow, volvemos a encontrarnos.- soltó el monarca, mirándome jocoso.

-Capitán Sparrow- remarqué yo, algo cansado de tener que repetirlo cada dos por tres. Que de 13 años en que tuve la Perla como mía consiguiera mantenerla en mi poder 2, no era razón para no llamarme Capitán. Además, ahora la había recuperado, y llevaba ya dos meses en mi poder.

-Como sea. Debido a todos vuestros delitos y a la deshonra a la que me sometisteis, será colgado mañana al alba.

-Antes de nada, mi Señor, debo pediros mi recompensa. Sin duda, el Comodoro estará contento de que sepa valerme por mí misma, Sir.

-Cierto- dijo el rey, mandando a un criado a por la recompensa. Un saco de oro de mediano tamaño fue entregado a Elektra, quien lo miró con ojos brillantes. Justo en ese instante, María, quien se había mantenido en la puerta abierta, se acercó a su Señora, y noté como un brillo malicioso cruzó sus ojos.

-Me temo, mi señor que aquí ha habido un error.- soltó orgullosa y altiva, como jamás debería comportarse nadie ante un monarca.

-¿No contaron bien mis tesoreros, tal vez?- preguntó el Rey, desconcertado. Mientras, Elektra se metió una mano por el vestido sorprendiendo a ambos hombres y sacó una pistola cargada, apuntando con ella al monarca.

-El único error aquí, mi Señor, es que usted va a mandar ahora mismo que suelten al Capitán Jack Sparrow si no quiere que una de mis balas atraviese su frente. Y no estoy segura de que muera al instante, tal vez lo haga entre horribles sufrimientos.

-¡E-E-Esto es un ultraje! ¡Traición entre las paredes del Gobernador!- soltó chillando como un cerdo a punto de morir.

-Ordéneles desatarlo ya, su Majestad, o no tendré más remedio que hacer volar su cabeza.

-No- no os atreveríais.

-Créame que sí. Me estoy hartando de charla absurda. Le mato a usted y repito la operación con el Gobernador. Tal vez lo acabe repitiendo las suficientes veces como para poder escapar sin ser perseguidos.- dijo ella de forma fría y seductora, mirando con intensidad al Rey Jorge. Yo no podía evitar mirar todo divertido, aunque sin entender nada.

-¡Quitadle los grilletes! ¡Quitádselos, os lo ordeno!- chilló el monarca.

-Muy bien. Así me gusta.- sonrió ella orgullosa, haciéndole un gesto a María para que se situara a mi lado y me empujara hacia la ventana.

-Saltad, un carruaje nos está esperando debajo de esta ventana.- me susurró para que no pudieran oírnos. Al instante, Elektra se situó a nuestro lado sin dejar de apuntar al rey y, disparando hacia el techo, hizo saltar a todos los que estaban en la sala y se tiró, siendo seguida por María.

-Nos volveremos a ver- grité a los hombres de la sala quienes tosían por el polvo provocado por el boquete del techo, para después, lanzarme tras las damas.

Espero que os haya gustado.

BlackCherryBlood: me encanta que te haya encantado mi historia, me anima a seguir, te lo aseguro. Si no he podido actualizar antes es porque hasta este finde más largo de lo normal, no he podido escribir nada. Pronto se sabrá quién es en realidad Elektra, pero no es Angélica. A mí me encanta la pareja que hace con Jack, pero quería probar algo nuevo. Espero que no te decepcione por eso. Un beso

Por cierto, quería deciros que el miércoles pasado fui a la biblioteca, después de mucho tiempo en que no había podido ir, y me cogí un libro que se llama Amante Oscuro, de la serie La Hermandad de la Daga Negra, y quiero decir, que es el mejor libro que me he leído. En total son 9 libros, y quiero decir, que hoy, a Sábado, ya me los he leído todos. Si sois tan amantes de la lectura como yo, os aseguro que debéis leéroslo. Yo se lo he aconsejado a una amiga y tiene la misma opinión que yo. Son los típicos libros que te los empiezas a leer y no puedes parar. Me he emocionado mucho leyéndolos, porque son preciosos y el amor que se describe en ellos es genial, pero no empalagoso (cosa que yo no soporto). Si alguien me hace caso y se los lee, espero que me lo diga y así podremos comentarlo. Están todos en Internet, y buscando en Wikipedia tienes los nombres y el protagonista de cada uno de los libros.

Ahora sí, un beso y me despido.