Título original: Rude Awakenings.

Autora Original: NatiFcs28.

Fecha original: 15 de septiembre de 2005.

Idioma original: inglés.

Disclaimer: no me pertenece absolutamente nada de lo que sigue.


RUDE AWAKENINGS

2. Medias perversas y libros inútiles

(Rude Awakenings - Annoying shoks, annoying books, by NatiFcs28)

Unas semanas después…

Lily abrió la puerta trasera de la biblioteca. Esa sección no se utilizaba a menudo, y en ella se almacenaban los libros más viejos. Giró automáticamente hacia la derecha y después hacia la izquierda, para meterse en el tercer pasillo. Después de echarle un vistazo al estante superior, se puso de puntillas y, con cuidado, sacó lo que buscaba.

No se le permitía a ningún estudiante, ni siquiera a la Premio Anual, sacar cosas que esa parte de la biblioteca. El aire de esa estancia era mágico y se encargaba de preservar los tomos antiguos.

Abrazando el pesado y polvoriento libro, se dirigió a la única ventana de esa zona y se sorprendió al encontrar a alguien allí a quien había estado evitando los últimos días.

— Oh, hola, Potter. Pensé que no habría nadie — dijo, esforzándose en sobremanera para no tartamudear. Empezó a retroceder. — Volveré más tarde.

— No, no te preocupes — dijo James. — Hay espacio de sobra para los dos.

Lily se debatió consigo misma sobre si quedarse. Sería raro, pensó, que no se quedase al menos cinco minutos, el tiempo suficiente para fingir que había encontrado lo que estaba buscando, lo cual sería en realidad imposible, porque iba a ser incapaz de buscar nada con James allí.

Había comenzado a llamarlo James para sí misma una semana antes, cuando empezó a soñar con él cada noche. Ahora eran algo habitual, algo que casi deseaba y por lo que esperaba cada noche, aunque odiase admitirlo.

— Está bien — accedió ella con la voz temblorosa, tomando asiento en la única silla que quedaba libre junto a la pequeña mesa. Él tenía razón: había espacio suficiente para los dos, habrían cabido hasta cinco personas apretadas, pero eso no ayudó para que Lily se sintiese más cómoda.

Lo observó por el rabillo del ojo y descubrió, para su total diversión, que estaba mirando un viejo libro de hechizos llamado "Dibujos Animados: cómo hacerlos". Le pareció extraño que ese libro estuviese en esa zona, pero no dijo nada. Entonces se le ocurrió que, tal vez, había sido él quien lo había puesto en ese lugar, solo para poder estar allí.

Trabajaron en silencio hasta que James la miró y le preguntó:

— ¿Qué estás buscando?

Lily parpadeó, dándose cuenta de que no había pasado más allá de la página del índice.

— Oh… Alguien ha encantado unas de mis medias y estoy tratando de averiguar cómo deshacer el estúpido encantamiento.

— Suena perverso… ¿quién lo ha hecho?

— No lo sé.

— ¿Y qué hacen las medias?

— Tampoco lo sé.

James levantó una ceja.

— A ver, ya sé que no somos exactamente amigos, Evans, pero creo que decirme qué es lo que hacen unas medias no sería contarme un secreto tan enorme — sonrió. — A menos que hagan algo muy travieso…

Sintiéndose algo acorralada por su tercer grado, e intrigada por haber calificado de "perverso" lo que pueden hacer unas medias, Lily no pudo evitar preguntar:

— ¿Como por ejemplo?

James se encogió de hombros, volviendo la vista hacia el libro.

— Eso tendrías que decírmelo tú. Eres tú la que tiene esas medias traviesas…

— No tengo medias traviesas. No de la forma que te estás pensando, al menos.

— Ya. No me imagino por qué crees que yo debería saber lo que hacen unas medias traviesas, de todas formas. Yo no tengo ese tipo de prendas…

A pesar de sí misma, Lily sonrió un poco.

— Yo tampoco me imagino por qué lo sabrías…

Se quedaron un rato en silencio y, esta vez más tranquilamente, Lily ojeó unas cuantas páginas antes de dar con la sección adecuada.

En muchas ocasiones, los magos y las brujas tienen sueños que no les resultan agradables. Hay, por supuesto, formas de eliminar este tipo de pesadillas, que pueden variar dependiendo del tipo de ensoñación.

Para sueños que predicen el futuro, vaya a la página 356.

Para sueños que empiezan agradablemente y se convierten en pesadillas, vaya a la página 548.

Para sueños que implican ahogamientos en piscinas llenas de malvaviscos, vaya a la página 45 para obtener referencias en el apartado "Características raras del Brujo".

Para sueños (más correctamente denominados como pesadillas) relacionados con una fobia infantil a bañarse, vaya a la página 498. Si esos sueños incluyen a Sandman casándose con un Bogeyman, los cuales engendran pequeños demonios anaranjados, vaya al hospital o psiquiátrico más cercano.

Para cualquier otro sueño que no encaje dentro de estas categorías, siga leyendo.

Lily frunció el ceño. ¿Y ella creía que tenía problemas? ¿Qué clase de locos sueñan con que se ahogan en piscinas llenas de malvaviscos o con pequeños demonios naranjas? Siguió leyendo.

Por desgracia, la mayoría de los sueños son incurables y, por lo general, desaparecen con el tiempo. Lo único que le podemos recomendar es tomarse un par de chupitos de ginebra antes de acostarse, y pensar en cosas agradables.

No obstante, tenga cuidado con dos peligros. Uno, volverse alcohólica. Dos, caer presa del insomnio.

Para más información…

Lily cerró el tomo, enfadada. Era el cuarto libro en el decían no tener remedio para los sueños recurrentes. Obviamente, no estaba prediciendo el futuro, porque ella y James nunca, jamás, se casarían. ¡Probablemente ni siquiera saldrían nunca!

Se puso en pie y recogió el libro y sus cosas para marcharse.

— ¿Estás teniendo malos sueños últimamente, además de los problemas con tus medias, Evans? — preguntó James, con un brillo en los ojos que Lily no se supo explicar.

— Si — admitió vacilante.

— ¿Son desagradables?

— No exactamente. Son perturbadores. Nos vemos mañana en clase — se despidió ella, dándose la vuelta y dirigiéndose a la sección adecuada para guardar el libro.

— En serio que tendríamos que empezar a chocar a propósito, Evans. No a va seguir pasando como accidental durante mucho más tiempo — dijo a sus espaldas.

Ella se giró y le respondió.

— Tal vez. Lo bueno es que no sucede muy a menudo, por lo que seguirá colando un tiempo más.

James se echó hacia atrás en la silla, con una sonrisa extendiéndose lentamente por su rostro. Así que no eran sueños desagradables, ¿eh? Bueno, sin duda podía trabajar con eso…


Un par de semanas después de haber estado con James en la parte de atrás de la biblioteca, Lily volvía a las andadas. No había vuelto por allí desde entonces, pero de repente, una idea se le había venido a la cabeza el día anterior.

¿Y si alguien estaba metiéndole deliberadamente esos sueños en la cabeza? La Legeremancia no era ninguna locura y ella, desde luego, era un desastre con al Oclumancia.

Estaba, por supuesto, la gran pregunta: ¿quién podía estar haciendo algo así? Pero cruzaría ese puente cuando llegase el momento.

James era la respuesta más obvia, pero, si bien el chico destacaba en muchas cosas, dudaba que la Legeremancia fuese uno de sus fuertes.

Después de interrogar a la señora Pince (que, pese a mostrarse extrañada por sus preguntas, respondió), Lily había dado con el libro que necesitaba.

Cuando lo encontró, Lily miró alrededor, como si buscase el resto de tomos. No debía de tener más de veinte páginas, mientras que el resto de libros que lo rodeaban tenían, por lo general, cientos de ellas.

Cogió el ejemplar y se dirigió a la mesa del fondo, abriéndolo de camino. Las páginas estaban en blanco, ¿por qué demonios estaban las páginas en blanco? Pasó la primera página y se encontró con unas pocas frases escritas en la siguiente.

Si alguien está utilizando la Legeremancia para meter pensamientos en su cabeza, no hay nada, excepto la Oclumancia, que pueda hacer para descubrir quién lo está haciendo. El único remedio, por tanto, es aprender Oclumancia.

Para obtener consejos sobre el aprendizaje de la Oclumancia, compre mi libro "Cómo Bloquear lo que se Supone que Debe de Estar Bloqueado"

- Mark DiClarko

Lily se quedó a medio camino de la mesa, tentada de lanzar el libro por los aires, pero segura de que, en el instante en que lo hiciera, la señora Pince aparecería por la puerta y la expulsaría de la biblioteca para siempre, y también a su futura descendencia, por haber maltratado un libro de esa manera.

¿Cómo podían haber hecho un libro con tan solo dos párrafos de texto? ¿Cómo podía estar eso en la biblioteca de Hogwarts? Estaba furiosa.

En la parte inferior de la misma página, estaban escritas unas pocas palabras: "Este trabajo recibió el premio al libro más corto jamás impreso".

Menudos imbéciles, ¡todos ellos!


— No sé qué más hacer, profesor Dumbledore — suspiró Lily, tirándose del pelo. Había llegado al extremo de confesarle sus problemas a Dumbledore. — Estos sueños están haciendo que me suba por las paredes y empiezan a afectar a mi rendimiento académico. Tengo que estar siempre cerca de Marlenne McKinnon porque tengo miedo de quedarme dormida de repente si me siento más de dos segundos.

El director asintió, con los dedos unidos a la altura de la nariz.

— ¿Sobre qué tratan sus sueños, señorita Evans, si no es mucho preguntar?

La chica se sonrojó.

— Preferiría no contárselo, señor.

— Entiendo.

— ¡No, no "entiende"! No es lo que usted se cree. Es solo que… Esos sueños implican a cierta persona que preferiría que no estuviese en ellos, profesor — explicó apresuradamente, queriendo desesperadamente corregir las impresiones del profesor, independientemente de lo correctas que hubiesen sido originalmente esas impresiones.

Dumbledore parecía estar tratando de reprimir una sonrisa, pero esta desapareció tan rápido que Lily pensó que se la había imaginado.

— Me gustaría poder decirle cómo aliviar esos sueños, señorita Evans, pero no tengo la menor idea. Nunca he soñado nada en absoluto.

— ¿Nunca, profesor?


— Ni siquiera un solo sueño.

— No estoy segura de si debería decir que lo siento, o felicitarlo — admitió.

— Creo que los sueños, al igual que el sufrimiento y otros problemas de la vida, son cosas a las que debemos hacer frente con el fin de crecer y madurar, señorita Evans. Tienen cosas positivas y negativas. Me he perdido esa experiencia, y eso es, en parte una bendición. Tiene ambas caras, de nuevo.

Lily asintió.

— Gracias, por escucharme, director. Ya me siento mejor, de verdad.

El director inclinó la cabeza y, cuando Lily estaba a punto de abrir la puerta, agregó:

— Según mi experiencia, cuando la gente ha acudido a mí para hablarme de sueños molestos, al final solía tratarse de una representación ficticia de lo que estaba ocurriendo en la vida real.

Lily no se dio la vuelta, porque estaba segura de que estaría roja como un tomate.

— Me temo que en este caso es imposible, pero gracias de todos modos, señor. Nos vemos mañana en la reunión de Premios Anuales

— Como se trata de la primera, probablemente nos llevará un par de horas, así que le sugiero que no haga demasiados planes.

— De acuerdo, profesor.


La tarde siguiente, James entró en su última clase del día para encontrarse una nota de Lily encima del escritorio. Decía que la reunión de Premios Anuales había sido trasladada a un aula vacía y que Dumbledore no podría asistir.

Mierda. Se había olvidado completamente de la reunión. Por suerte, a Lily se le daban bien esas cosas. Tendría que pedirle que le recordase las reuniones y tareas que tenían…

Se preguntó si ella sería consciente de la cantidad de tiempo que tendrían que pasar juntos ese año debido a las reuniones y las rondas. Ya habían tenido algunas conversaciones en el inicio de curso, básicamente para explicarles a los prefectos qué tendrían que hacer, pero no habían tenido ninguna interacción especialmente relevante.

Era hora de cambiar eso.

Tres horas más tarde, James entró en una de las aulas vacías del tercer piso. Lily ya estaba allí, mirando la pared del fondo, de espaldas a él. No se había dado cuenta de que estaba allí.

Se acercó lentamente, con todo el cuidado del mundo y con un claro propósito. Caminó despacio, pero sin esforzarse demasiado en no hacer ruido. No podría decirse que lo había hecho a propósito.

Cuando estuvo a su altura, se inclinó por encima de su hombro, poniendo los labios a una pulgada de su oído y susurró:

— ¡BUUU!

Lily cayó de la silla dando un grito, arreglándoselas para golpearlo en la cabeza justo antes de caer al suelo.

— ¡SERÁS IDIOTA!

James sonrió, ofreciéndole una mano. Ella lo ignoró y se levantó sin su ayuda.

— Estabas totalmente ensimismada, Evans.

Lily lo miró y se pasó una mano por el pelo, tratando de adecentarlo. Estaba angustiada, por dos razones. Una de ellas era que debía de verse desastrosa, porque acababa de despertarse de uno de sus sueños y seguramente tendría el maquillaje y el pelo hechos un horror. La segunda era que, la verdad, le preocupaba mucho verse así de desastrosa por el único motivo de que James estaba allí para ver el desastre.

Sacó un espejo con cuidado cuando pensó que no la estaba mirando y se sorprendió notablemente cuando James se lo sacó de las manos.

— Estás guapa, Evans — le metió el espejo en el bolso. — Siempre lo estás.

Ella asintió con la cabeza, insegura sobre si debería darle las gracias o no. Probablemente lo habría hecho, aunque solo fuese porque era lo habitual y debería de salirle de forma mecánica, pero en ese momento se encontró agradablemente turbada por el hecho de que le hubiese dicho que siempre estaba "guapa".

— Dumbledore tuvo que cancelar su asistencia en el último minuto, pero me dio una lista con las cosas que tenemos que hacer — explicó. — Cuando fui a su oficina después de la comida, me dijo que tendríamos que organizar una tabla con nuestras reuniones, y además tendremos que trabajar con él en varias cosas — dijo levantando la mirada. Le estaba prestando atención, así que siguió: — En resumen, nos vamos a ver mucho este año.

Él le sonrió tan dulce y encantadoramente que Lily no pudo evitar devolverle el gesto.


— Me estaba preguntando… ¿por qué no me has invitado a salir desde el año pasado? — preguntó Lily mientras caminaba de vuelta a la sala común de Gryffindor, casi cuatro horas más tarde. En algún lugar tras la primera hora, habían conseguido sentirse más cómodos uno con el otro. James se había quitado la corbata, se había desbrochado los dos primeros botones de la camisa y había enrollado las mangas hasta los codos. Ella había conjurado un sofá para que pudiesen trabajan con más comodidad, y se había quitado los zapatos y los calcetines.

Con las piernas de ella colocadas sobre las rodillas de James casualmente, habían pasado un buen rato, riendo y bromeando.

Eso la había sorprendido, desde luego.

La pregunta pareció pillarlo con la guardia baja, y se detuvo un momento.

— Espera, deja que te lleve eso — murmuró, cogiéndole los libros. — No sé por qué. Supongo que se volvió absurdo, ¿no crees? No tengo cinco años, simplemente pasé página. — La miró — Además, no parecías muy interesada, ¿no?

Lily asintió, un poco decepcionada. Había pasado página, y eso era el fin de… lo que fuese que tuvieran.

— Sí, lo entiendo. Tiene sentido. Gracias, supongo. Sí se estaba volviendo absurdo.

— Pero si quieres, estaría encantado de volver a las andadas, que lo sepas — rio.

Ella sacudió la cabeza, sonriendo.

— Eres de lo peor. Ahora que sé que ya no te intereso, tal vez podría lanzarte maleficios tan potentes que hasta tus antepasados sangre pura los sentirían.

Él no respondió durante un minuto, antes de decir:

— No creo que seas menos bruja que los que venimos de familias de sangre pura, ya lo sabes. Eres simplemente brillante. — no estaba seguro de si debería haber dicho eso. Por alguna razón inexplicable (más allá del hecho de que era un adolescente cachondo que pensaba en enrollarse con alguien todo el rato) estaba terriblemente tentado de inclinarse y besarla.

— Gracias, supongo. Eso ha sido un poco aleatorio.

— Creo que eso era lo que me atraía tanto de ti. Demostraste que no eras ni diferente ni peor que nosotros — reflexionó James y, en el último momento, agregó: — Aparte del hecho, por supuesto, de que ese temperamento tuyo es condenadamente sexy.

Lily rio.

— Eres un liante. ¿Cómo te llama tu madre, Satanás?

— Claro que no. Eso está reservado para mi padre — rió. — Yo soy el hijo del demonio. — Habían llegado al agujero del retrato y Lily murmuró la contraseña. James la detuvo. — Espera. Estaba pensando que, tal vez, podríamos empezar a llamarnos por nuestros nombres de pila, ¿no crees? Dado que vamos a pasar mucho tiempo juntos este curso.

Lily ladeó la cabeza y lo pensó por un momento.

— Me parece bien… James — se dio la vuelta y se dirigió directamente a su dormitorio.

James se quedó allí por un momento, congelado, dejando que la voz de la chica lo llenase por completo. No había nada mejor, decidió en ese momento, que oír a Lily Evans decir su nombre.


Y hasta aquí el segundo capi! Parece que estos dos se empiezan a acercar, sisi... u.u

Os espero en los comments!

Un besooo