-No la quiero-
Las palabras frías de Naoki sonaron por el pasillo de la prepa frente a un chico de aspecto peculiar a diferencia de todas las chicas que le habían dado una carta de amor. Él lo miró molesto al ver cómo rechazaba la carta que le ofrecía. Él se dio la media vuelta ignorándolo, asumiendo el papel de todo un rey.
-Oye!- Él gritó con contundencia, a lo que ignoró por supuesto. -Vuelve aquí-
Él siguió caminando con la sombra de su mejor amigo avanzando a la par con él. Un chico de lentes y cabello rubio rizado que ocupaba el segundo lugar en el puesto académico.
El chico corrió hacia él retumbando el pasillo con cada paso que daba, se plantó frente a él tomándolo de la corbata atrayendo su inexpresivo rostro al de él.
-Acepta la carta- Ordenó con el ceño fruncido y la voz amenazante.
-No me gustan los chicos- Aseveró en tono despectivo, haciendo que él se irritara con la afirmación fría de el.
-No deberías de juzgar a las personas antes de conocerlas- Tiró más la corbata hacia el rostro de él que hacia expresión de fingida sonrisa y al momento en que él abrió la boca para decir algo, le metió la carta en su boca soltando de golpe la corbata, de modo que se fue para atrás quedando en ridículo frente e todos los que lo miraban con respeto. -Lo que hagas con ella me tiene sin cuidado, puedes hacerle lo que quieras- Sonrió orgulloso, frotándose las manos como si hubiera agarrado algo asqueroso y deseaba desinfectarse. -Mi trabajo aquí ha terminado-. Se retiró sin decir más.
Al recuperarse de la confrontación con aquel chico, Naoki decidió desechar la carta en cuanto terminara la clase. Se sentía fastidiado por la acción de esa persona. Esa humillación era indignante para él, perjudicaba su impecable reputación como el chico perfecto.
Saliendo del receso, su mejor amigo, Watanabe se le acercó desconcertado.
-Naoki-kun?-
-Sí- Habló frío y un poco fastidiado.
-Esa persona que rechazaste- Dudaba si terminar la oración por lo que Naoki presionó en que dijera el resto. -No es un hombre, es una mujer-
-No parece una- Aseveró molesto. -Además no me interesan las mujeres-
-Solo quería que supieras- Aseguró tímido.
A pesar de ser amigos desde la secundaria, aún se sentía intimidado por la personalidad fría de Naoki.
-Eso me tiene sin cuidado- Se encaminó al bote de basura y desechó la carta sin importarle que le viera el resto de sus compañeros.
-Te refieres a Aihara-san?- Preguntó confundido.
-Quién?- Abrió su Bento, sentado en el patio trasero de la escuela, donde nadie lo interrumpía.
-La chica que rechazaste- Aclaró con la voz baja.
-Te dije que eso me tiene sin cuidado-
La conversación de Watanabe con respecto a la supuesta chica que le entregó una carta de amor le tenía sin cuidado y comenzaba por fastidiarse por la humillación que recibió por parte de esa persona. Acaso no tiene educación?
-Pero…-
-No quiero hablar de eso- Pareció más una orden que otra cosa.
A pesar de que no querer hablar de eso, no dejó de pensar en el aspecto varonil de la chica. Su físico era diferente al resto, porque usaba el uniforme de hombres, el cabello negro corto y bien peinado. Sin embargo, los ojos color avellana le llamaron la atención y la actitud de estar confiada en lo que hacia y decía le parecieron diferentes, porque las chicas que se le declaraban solían sonrojarse y ponerse tímidas, pero esta no.
Regresó a su salón de clases tranquilamente, cuando alguien lo tomó del brazo con fuerza. Al voltearse para ver quién era, se sintió fastidiado porque de todas las personas de la escuela, era la chica de esta mañana.
-Vi que tiraste la carta de mi amiga- Sonaba molesta. -Más respeto, no?-
-Y qué me dices de ti?- Fanfarroneó en tono molesto. Ella frunció el entrecejo, moviendo la cabeza en negación. -Marimacho-
-Qué dijiste?- Se alteró, soltándolo del brazo luciendo amenazada. Él notando su punto débil lo tomó como invitación a continuar hablando.
-Deberías de asumir más el papel de ser mujer, porque a mi ver, estás más cerca de tener una novia que una pareja decente- No vio venir el golpe en el estómago con la mochila que ella traía por detrás.
-Y tu deberías de analizar lo que dirás antes de decir pura estupidez- Remató su argumento frente a los estudiantes de la clase A, donde él asistía siendo el mejor de todos. -Perro que ladra no muerde-
Qué clase de chica es esa? Como se atreve a hablarme de ese modo? Nadie en esta escuela se ha atrevido a hablarme así, pensó con el estómago echo nudo y un dolor de cabeza intenso. Ya iban dos veces en el día que ella lo humillaba frente a sus compañeros, y no solamente de la clase A, sino, de todas las demás clases del mismo año. No se quedaría callado. Demostraría ser el mejor y la mejor forma de hacerlo era la indiferencia. Lo que mejor hacía. Le demostraría a esa chica que no le importaba nada lo que ella le dijera.
