El Dragón Slayer Legendario.

En la biblioteca de Fairy Tail, Natsu se encontraba buscando algún libro en específico con mucha insistencia.

-Vamos, tiene que estar por aquí-. Decía el hermano de menor de Zeref.

-¿Qué es lo que estás buscando Natsu?-. Preguntaba Levy, que estaba ahí en una mesa llena de libros.

-Habrá algún libro relacionado con los Dragones, Levy me es urgente-. Decía Natsu, lanzando libros al azar que no le eran de utilidad, o no estaban relacionados con el que buscaba.

-¿Por que tanto interés en buscar algunos libros de dragones?-. Preguntaba Levy, sin entender nada.

-Igneel dijo, que ahí un libro de el primer Dragón que él es mucho más poderoso que cualquier Dragón conocido hasta ahora -. Decía Natsu, buscando sin descanso.

De pronto aparece la primera maestra, flotando por la biblioteca felizmente.

-¡Primera, espere necesito hacerle unas preguntas!-. Gritaba Natsu, saliendo de tras de ella, ya que había libros que estaban desde hace mucho tiempo, y ese libro debería ser el más antiguo de todos, el primero que el gremio tuvo en su poder.

-Hola Natsu, dime que es lo que ocurre-. Decía Mavis, mirándolo con curiosidad.

-¿Alguna vez a escuchado de un Dragón legendario?-. Preguntaba Natsu, desesperado sin haber notado que la primera se le había teñido la cara de un gran rubor.

-Que…yo…no…no…quiero decir…yo jamás había escuchado algo así-. Decía Mavis, nerviosa y sumamente sonrojada.

-Mi padre, dijo qué hay un mal muy oscuro, que se avecina, y el único que nos podrá ayudar a derrotar ese mal que se aproxima es ese Dragón-. Decía Natsu, decidido a cumplir la misión que le había encomendado su padre.

-Y…sabes cómo cual es su elemento o algo por el estilo-. Decía Mavis, tratando de saber si es "él" al que Natsu estaba buscando.

-No tengo la menor idea, pero se dice que es muy viejo, tal vez la criatura más vieja en toda Earth Land-. Decía Natsu, imaginándose a un Dragón sumamente, viejo calvo y con arrugas.

-(No tienes ni idea)-. Pensaba Mavis, recordando la primera vez que se había encontrado con él.

Flash Back

Hace mucho tiempo en un pequeño, pueblito se encontraba una pequeña niña, caminado por las calles con cara deprimida, tras haber tenido un día difícil de trabajo arduo, recibió muy poco dinero.

-Suspiró, al menos es mucho mejor que nada-. Decía la niña, de forma deprimida.

-Pero debo ser positiva, no sirve de nada derramar unas lágrimas-. Decía la pequeña, volviendo su mirada a una determinada.

De pronto la niña, pasó junto a un pobre chico, que estaba tirado en un callejón, desnutrido al igual que deshidratado.

-(Pobrecito, de seguro él la está pasando peor que yo)-. Pensaba la pequeña, mirando al pobre chico, por fortuna había una pequeña tienda de víveres frente a ella.

-Hola, disculpe me podría decir, ¿Cuánto cuesta un tarro de leche, y una barra de pan?-. Preguntaba la niña, amablemente y un poco nerviosa de el precio que le diera el vendedor.

-Sí como no, mi dulce niñita, la leche te cuesta 3 Jewels, y el pan te cuesta 2 Jewels-. Decía un ancianito, con una sonrisa humilde.

-¡En serio, en ese caso me da uno de cada uno por favor!-. Gritaba la pequeña, de forma ansiosa.

-Si como no, permíteme un momentito-. Decía el ancianito, entrando en la pequeña despensa buscando su encargo.

La dulce niña, solo asintió y espero ansiosa sus encargos.

-Aquí tienes, mi dulce niñita, que tengas un buen día-. Decía el ancianito, entregando el pedido.

-Muchas gracias, señor que tenga un lindo día-. Decía la pequeña niña, con una sonrisa, tomando su encargo y cruzándose hasta donde se encontraba el pobre chico moribundo.

-Oye, resiste sé que esto no es mucho, pero espero que te sirva de ayuda-. Decía la niña, dejando los alimentos frente de él.

-Mi nombre es Mavis Vermillion, espero que podamos ser amigos-. Decía Mavis, con una sonrisa.

Con la fuerza que tenía el muchacho, agarro el pan y lo dividió en dos, uno para él y el otro se lo extendía a la chica que lo estaba ayudando.

-Ah…no…no…no, tranquilo yo estoy muy bien, en serio-. Decía Mavis, de forma avergonzada agitando sus manos de forma negativa.

-Nos vemos después-. Decía Mavis, levantándose de el suelo y alejándose.

Un mes después.

Mavis se la pasaba trabajando arduamente, hacia mandados, barría las calles, tiraba la basura y tras su jornada de trabajo, compraba un poco de comida o intentaba cocinar un poco de comida y se la entregaba a el chico, pero ese día él ya no se encontraba en el callejón.

-Suspiró…tal parece que él ya se marchó-. Decía Mavis, de forma deprimida.

En ese momento, unos hombres rodean a Mavis, y la empiezan a molestar.

-Hola pequeñita, por qué no vienes con nosotros, seguro y nos divertimos un buen rato-. Decía un sujeto, arrogante mirando a Mavis con una mirada sumamente perversa.

-No, gracias, yo ya debo irme a mi casa-. Decía Mavis, un poco asustada.

-¿Pero por qué tan temprano? Si apenas nos estamos conociendo-. Decía otro de los matones, bloqueándole el paso.

-No, en serio, por favor déjenme ir-. Decía Mavis, comenzando a almacenar unas cuantas lagrimas alrededor de sus ojos.

Justo cuando le iban a poner las manos encima, el misterioso chico que ella había estado ayudando se apareció en frente de los matones, mirándolos con unos ojos que desprendían terror absoluto eran de un color obscuros y teñido de sangre (El Mangekyō Sharingan Eterno de Sasuke)

-Aléjense de ella ahora mismo-. Decía el misterioso chico, de forma molesta.

-Así y si no lo hacemos, ¿Qué harás muchacho?-. Preguntaba el líder de la pandilla, encarando al chico que se trataba de hacer el héroe.

-¿En serio quieres saberlo?-. Preguntaba el chico, levantando su mano, rodeándola de electricidad sin ninguna mirada de duda.

-¡Elimínenlo!-. Gritó el líder, tomando de rehén a Mavis y mandando a todos sus subordinados.

El chico corrió a sus oponentes, evadiendo a todos fácilmente para momentos después golpearlos a todos en el estomago, nuca, piernas e incluso a uno le atravesó el hombro con su técnica de el rayo.

-Atrás…o…o…te juro que la mato-. Decía el líder, al ver a todos sus compañeros fueron derrotados, fácilmente.

El chico al ver la mirada de miedo que tenía Mavis, simplemente se relajó un poco, para segundos más tarde mirarla y decirle algo que la tranquilizó.

-Tranquila, te salvaré-. Decía el chico, moviéndose de forma lenta, pero con cada paso que daba el chico, el líder de los bandidos se aterraba, por el instinto asesino que salía de él.

-Te lo diré una sola vez, deja a Mavis ahora, llévate a tus compañeros y jamás vuelvan a meterse con ella o de lo contrario tendrán que volver arreglar las cosas conmigo…e sido claro-. Decía el chico, de forma realmente aterradora.

-Si, si, si-. Decía el líder, soltando a Mavis y escapando de el lugar con sus compañeros.

-Suspiró, lamentó que hayas tenido que ver eso, supongo que ya no querrás volverme a ver-. Decía el chico, desactivando sus ojos y volviéndolos a tener el color azul de él océano que desde el primer momento que Mavis los había visto, se volvió loca por dichos ojos.

Tras unos segundos de incomodidad, el chico simplemente se dio la vuelta listo para marcharse.

-¡Espera!-. Decía Mavis, recuperando la compostura, agarrándole la manga al chico antes de que se marchara.

El chico se detuvo por completo, mirando hacia el frente, temiendo de que la chica le tuviera miedo y se viera reflejado en sus ojos.

-Muchas gracias, por haberme salvado, y gracias por no haberlos matado-. Decía Mavis, abrazando la espalda de el chico, que con ese acto ella sentía una gran seguridad cerca de él.

-Por cierto,¿Cual es tu nombre?-. Preguntaba Mavis, ansiosa de por fin poder conversar con su amigo.

-Mi nombre…es Naruto-. Decía Naruto, algo avergonzado desviando la mirada.

-Eres asombros Naruto-Kun, ¿Acaso eres un mago?-. Preguntaba Mavis, ansiosa por haberlo visto en acción a su amigo.

-De hecho si, soy un mago ambulante, pero creo que ya va siendo hora de que me establezca en un lugar-. Decía Naruto, con una sonrisa.

-¡De veras, eso es genial, y ¿Dónde vives, tienes lugar donde quedarte?!-. Preguntaba ansiosa Mavis, al saber que el chico se quedaría en la ciudad.

-De hecho, no aún no e buscado un sitio dónde quedarme, pero no es necesario, ya que vivo en mi dimensión de requipamiento o como yo le digo dimensión de bolsillo-. Decía Naruto, sin ninguna importancia.

-Yo tengo una cabaña a las afueras de la ciudad, si quieres podrías vivir ahí conmigo-. Decía Mavis, un poco sonrojada.

-Descuida Mavis, no es necesario-. Decía Naruto, tratando de no comprometerla.

-Para nada, es más a mí me sobra una habitación, te lo digo en serio-. Decía Mavis, insistiéndole.

-(No creo que ella me vaya a dejar en paz, así que lo mejor será aceptar su oferta, porque si no lo hago siento que me hará un gran puchero)-. Pensaba Naruto, con suspiro sabiendo que no le quedaba otra opción.

-De acuerdo Mavis, tú ganas, aceptó tu propuesta-. Decía Naruto, resignado siguiéndola hasta su casa.

-¡Si, vámonos ahora!-. Gritaba Mavis, ansiosa caminado con entusiasmo.

En casa de Mavis.

-Aquí es hogar dulce hogar-. Decía Mavis, abriendo la puerta de su pequeña cabaña.

-Es acogedora-. Decía Naruto, mirando el interior de la cabaña que era algo humilde.

-Gracias, el baño es la primera puerta a la izquierda, la cocina en el centro, y tu habitación está junto a la mía-. Decía Mavis, señalando cada amenidad de su casa.

-Entendido-. Decía Naruto, caminado a el baño, de los cuales segundos después comenzó a escucharse el sonido de la regadera.

10 Minutos después.

La puerta se abrió, revelando a Naruto completamente aseado, lleva puesto un una camisa blanca, pantalones de mezclilla, sandalias de color negro, y una chamarra negra. (Estilo de Roger cuando era joven, en el recuerdo de Rayleigh)

Tras haber visto el cambio tan drástico, Mavis no pudo evitar sonrojarse toda la cara por completo.

-(Vaya se ve tan apuesto en con esa ropa)-. Pensaba Mavis, sin lograr poder apartar su vista de su compañero.

-Mavis, Mavis,!Mavis!-. Grito Naruto, trayendo devuelta a su amiga de imaginación.

-¿Huh, qué pasa?-. Preguntaba ella, recobrando el conocimiento.

-¿Estas bien, parece como si te hubieras quedando pensando en algo?-. Preguntaba Naruto, con una ceja alzada por el comportamiento de su amiga.

-Jejejej, lo siento-. Decía Mavis, avergonzada rascándose la nuca.

-Así que Mavis, ¿Te gusta la magia no es así?-. Preguntaba Naruto, recordando la reacción que tuvo cuando ella observó su magia en acción.

-Si me fascina, mi sueño es abrir, un gremio donde todo los magos tengan usen su magia para el bien, y así todos puedan ayudar a la gente-. Decía Mavis, con ojos brillosos imaginado su sueño.

-Tienes un gran sueño-. Decía Naruto, con una sonrisa.

-Por cierto Naruto-Kun,¿Qué clase de magia son las que utilizas?-. Preguntaba Mavis, con mucha curiosidad.

-Jejeje te sorprendería, las magias que puedo hacer Mavis, te sorprendería-. Decía Naruto, levantando su mano derecha con la cual se formaron una pequeñas llamas de un color azul, como si fuera una pequeña Galaxia formándose en la palma de su mano.

-Wow, eso es asombroso-. Decía Mavis, con sus ojos brillantes.

-Me alegra que te guste-. Decía Naruto, satisfecho de haberle causado una gran impresión.

-Naruto-Kun, quisiera hacerte una pregunta, es un poco personal espero que no te sientas incómodo-. Decía Mavis, de forma seria sabiendo el chico perfectamente que era lo que ella quería preguntar.

-Dime te escucho-. Decía Naruto, dandole muy poca importancia sabiendo que no podría hacer nada para evadir el tema.

-¿Qué son esos ojos que usaste cuando me salvaste, acaso es alguna de tus tipos de magia?-. Preguntaba Mavis, curiosa recordando la transformación de que tuvo.

-De hecho Mavis, yo tengo estos ojos desde que nací-. Decía Naruto, activando sus ojos, haciendo que cambiaran forma y de diferente color.

Sus ojos ahora eran de tres aspas en cada uno de sus ojos, a Mavis le incomodaban un poco, pero no lo demostraría ya que pensaba que pudiera hacer sentir mal a Naruto.

-Así no fue como los había visto antes-. Decía Mavis, observando que ese no era la forma en la que lo había visto.

-Estos ojos son muy especiales Mavis, tienen diferentes niveles, en este nivel se le conoce como Sharingan, me ayuda a ver los movimientos en cámara lenta de las personas, también si ahí alguna ilusión o trampa detrás de todo esto, al igual de poder meter a la persona que mira mis ojos en una ilusión-. Explicaba Naruto, la primera función de sus ojos.

-¿Eso…quiere decir que puedes hacer que cualquier persona se someta a tu voluntad?-. Preguntaba Mavis, algo inconforme al saber que lo que los ojos de su amigo podían hacer algo tan horrible a los demás.

-Así es…pero eso solo lo hago cuando no me dejan otra alternativa, créeme Mavis yo jamás le haría algo así a alguien-. Decía Naruto, levantado las manos, al ver cómo le estaba mirando.

-De acuerdo, te creo Naruto-Kun-. Decía Mavis, tranquilizándose al saber que él no haría algo como eso.

Pasó el tiempo y la relación entre Naruto y Mavis se hizo cada vez más cercana, al punto en el que ella se dormía sobre el pecho de él, y en ocasiones cuando alguna mujer le coqueteaba a Naruto le daban un gran ataque de celos, para momentos después de que llegarán a la casa, Mavis actuaba de una forma realmente cortante y furiosa con él.

-Vamos Mavis, por qué te molestas conmigo si fue ella la que estaba de coquetea conmigo-. Decía Naruto, sin comprender los arranques de celos de su amiga.

-Ahí si,"soy Naruto, y tengo a muchas chicas hermosas detrás de mi, bu-bu pobre de mi"-. Decía Mavis, imitando a su amigo.

-Si no te conociera lo suficiente Mavis, podría jurar que estás celosa de mi-. Decía Naruto, con los ojos cerrados rascándose el cabello de la frustración.

-Sabes que estoy cansada Naruto, me iré a dormir un rato-. Decía Mavis, entrando a su recámara dejándolo solo en la sala.

-Suspiró…aveces me gustaría saber por qué los humanos son tan complicados-. Decía Naruto, exhalando una gran llama desde su boca para segundos después salir de la cabaña.

En la habitación de Mavis.

-(¿Por qué, porqué no te has dado cuenta por mis sentimientos por ti?)-. Pensaba Mavis, molesta en su cama aferrándose a la almohada, derramando unas cuantas lagrimas.

-Te amo, Naruto-Kun siempre te e amado desde el día en el conocimos-. Decía Mavis, para momentos después dejar que Morfeo la abrazara en sus brazos.

En el bosque.

-¿Cuánto tiempo a pasado desde aquel día?-. Preguntaba Naruto, mirando las estrellas viajando en su pasado oscuros.

Flash Back de Naruto.

Se encontraba un chico, tirado en el suelo lleno de heridas sumamente graves sangrando, apenas estando de forma consciente.

-Malditos sean todos ustedes-. Decía el chico, mirando el cielo con odio.

-Los protejo, los apoyo, y teniendo la primera oportunidad ellos me apuñalan por la espalda-. Decía el chico, apretando sus puños con fuerza haciendo que de sus manos salieran un chorro de sangre.

-(¿Quieres poder?)-. Se escuchó una voz, tenebrosa dentro de la cabeza de el chico.

-¡¿Quién está ahí?!-. Preguntaba el chico, alarmado tratando de encontrar la voz desconocida.

-(Respóndeme, ¿Quieres tener más poder?)-. Volvió a preguntar la voz, siniestra, ignorando la pregunta.

-Si…si…!Si quiero tener más poder para que los que se metan de nuevo conmigo se vuelvan a meter conmigo lo piensen dos veces!-. Gritaba el chico, apretando los colmillos con mucha fuerza.

-(Bien, entonces el poder que recibirás, será uno que jamás hubieras imaginado, pero para poder obtenerlo debo de destruir cada parte de tu cuerpo)-. Le advirtió la voz, por el proceso que debía pasar para obtener dicho poder.

-Lo entiendo, pero en cuanto yo me vuelva más fuerte pasaré por las tortura más dolorosas que debas de hacer, esto sólo serán unos cuantos momentos-. Decía el chico, preparado para conseguir el poder que le estaban ofreciendo.

-(Bien ya que los términos, están aclarados, vamos a comenzar)-. Dijo la voz, rodeando a el chico de una especie de energía oscura.

-¡Aaaahhhh!-. Gritaba el chico, al sentir tremendo dolor entrando por todo su cuerpo.

Fin del Flash Back de Naruto.

-(¿Me preguntó, si Mavis supiera sobre mi pasado, las cosas que hice, seguiría a mi lado?)-. Pensaba Naruto, con temor de como la observaría.

En casa de Mavis.

-(Creo que me quede dormida, supongo que no debí haber tratado tan mal a Naruto-Kun, el no tiene la culpa después de todo)-. Pensaba Mavis, con algo de culpa.

-Naruto-Kun, lamentó como me comporté hace rato-. Decía Mavis, saliendo de la habitación creyendo de que él estaba en la sala.

-¿Naruto-Kun estás aquí?-. Preguntaba Mavis, abriendo la recámara de su amor platónico.

/Toc/Toc/Toc

-¡Naruto-Kun, lamentó mi forma en la que actúe!-. Gritaba Mavis, abriendo la puerta para encontrar a un sujeto, sumamente extraño que jamás había visto antes.

-Hola señorita, ¿Dime aquí se encuentra Naruto?-. Preguntaba el sujeto, de energía oscura.

-¡Aaahhh!-. Soltó Mavis, tremendo grito que se escuchó en todo el bosque.

-Esa fue Mavis, y esa energía es de…tengo que darme prisa-. Decía Naruto, levantándose de golpe de el suelo, para segundos más tarde rodearse de un aura azul y salir a gran velocidad hasta ella.

De vuelta en la casa.

-Te lo volveré a preguntar niña, ¿Se encuentra aquí Naruto?-. Preguntaba el sujeto, de forma molesta mirando a Mavis.

-No, no sé dónde está-. Decía Mavis, de forma seria, un poco asustada.

-Pues yo no lo creo, ya que siento su energía, y tal parece que viene aquí muy rápido-. Decía el sujeto, sonriendo de forma satisfecha.

-¡¿Y tú qué rayos quieres de él?!-. Preguntaba Mavis, irritada.

-Ya lo veras, además ese maldito y yo tenemos asuntos que arreglar-. Decía el sujeto, comenzando a desatar su magia.

-¡Aaaahhhh!-. Gritaba Naruto, rodeando su mano de un relámpago.

-Cuanto tiempo sin vernos Naruto-. Decía el sujeto, materializando una guadaña oscura.

-¿Qué rayos estás haciendo aquí?-. Preguntaba Naruto, activando sus ojos, mirándolo de forma intimidante.

El sujeto no respondió, solo levanto su arma comenzado a atacarlo, sin responder la pregunta de Naruto.

-Ahora veras, Rugido del Dragón Galáctico-. Decía Naruto, inhalando un gran bocado de aire, soltando una llamarada de azul fosforescente a el sujeto, dejando sin palabras a Mavis.

El sujeto levanta su arma en el aire, girando de forma veloz, frenado el aliento de Naruto sin nada de dificultad.

-Tsk, esto no va nada bien-. Decía Naruto, al ver como su ataque fue frenado de forma sencilla.

-Parece que el tiempo no a sido nada bueno contigo-. Decía el sujeto, de una forma reprochosa.

-Yo no lo creo de esa manera-. Decía Naruto, desapareció de forma y lanzándole un puñetazo en la cara.

-(Tal vez me equivoque)-. Pensaba el sujeto, sorprendido.

-Jejejeje, ahora si vamos a luchar en serio-. Decía Naruto, apareciendo su propia arma que resultó ser una espada.

La espada tenía la forma de la forma de una calavera con los brazos a bajo, como si estuviera dormida. (Rebelión Devil May Cruz 3)

-¡¿Alguno de ustedes me quiere decir que es lo que está pasando aquí?!-. Gritaba Mavis, siendo la única que no comprendía lo que estaba sucediendo.

-Te lo explicaré después Mavis, te lo prometo-. Decía Naruto, dandole la espalda, mirando con el ceño fruncido a su oponente.

Tras haber dicho eso, ambos desaparición de la vista de la chica, para reaparecerse con sus armas chocadas por ganar así más territorio.

-Veo que tus habilidades con la espada, no han perdido su brillo-. Decía el sujeto, forzando la guadaña.

-Si quería pasar desapercibido, debía de mantenerme en forma en el arte del Kenjutsu-. Decía Naruto, con gran facilidad ganando el territorio.

De un movimiento veloz, Naruto desarmo al sujeto de forma sencilla.

-No creas que esto será el fin Naruto, seguiremos viniendo por ti hasta que regreses-. Decía el sujeto, sonriendo.

-Pues yo estaré más que listo, en recibir a cada uno de ustedes desgraciados-. Decía Naruto, levantando su espada y atravesándole con su arma quitarle la vida.

-Tsk, aún creen que pueden venir a tragarme-. Decía Naruto, molesto extrayendo su espada de el cuerpo sin vida de Naruto.

-Naruto-Kun, explícame qué rayos está sucediendo-. Decía Mavis, sin entender nada.

-Claro que lo voy a hacer Mavis-. Decía Naruto, guardando su arma, y caminado de vuelta a la casa de ella.

-Mavis, yo…hice cosas muy malas, las personas que creí que eran mis camaradas me traicionaron, me apuñalaron por la espalda, pero tiempo después se dieron cuenta de los poderes que conseguí me volvían demasiado valioso como para poder estar por el mundo, así que cada cierto tiempo me rastrean y buscan para volver a llevarme a ese infierno-. Explicaba Naruto algunas cosas de su pasado oscuro.

-¿Pero no entiendo Naruto-Kun quien en su sano juicio sería tan despiadado para poderle hacer algo así?-. Preguntaba Mavis, sin entender por qué le hicieron eso a su amigo.

-Mis padres, Mavis mis padres son los responsables-. Decía Naruto, con los ojos helados.

-¿Qué?-. Fue lo único que pudo decir Mavis.

-Ahora que ya saben dónde estoy vendrán a buscarme, es hora de que me vaya-. Decía Naruto, causando que la piel de Mavis se volviera pálida.

-No, no, no ¡No, no, no por favor no me dejes Naruto-Kun! No quiero que me dejes sola!-. Gritaba Mavis, asustada por lo que le acababa de decir.

-Lo siento Mavis, pero no ahí marcha atrás-. Decía Naruto, con melancolía sacando una pequeña carta con un par de pergaminos y libros viejos.

-¿Qué…que es todo esto Naruto-Kun?-. Preguntaba Mavis, sin comprender lo que le estaba dejando.

-Estos libros te ayudarán para que aprendas la magia, Mavis y esto es un pequeño regalo por todo lo que hiciste por mí hasta ahora-. Decía Naruto, sonriendo y comenzando a caminar fuera de la casa.

-¡Espera, no te vaya!-. Gritaba Mavis, parándose de golpe de la silla persiguiéndolo.

Pero cuando Mavis salió de la casa observó algo asombro, vio como Naruto se había transformado en un gigantesco Dragón pa segundos después tomar el vuelo alejándose de ella.

Fin del Flash Back.