Capítulo 2
Un Regalo inesperado
Los puestos empezaron colocarse entre los sonidos de la mañana y el aroma de la comida caliente que se disipaban por toda la plaza, llenos de vividos colores reflejaban la paz y tranquilidad del valle de la misma manera que reflejaban su alegría y optimismos al ser anfitriones de un evento de tanta expectación como el Torneo de los Gran Consejo de Maestros.
—Mira Tigresa no te parece maravilloso colores y comida por todas partes, recuerdo cuando era niño me encantaban los festivales las ferias y ni qué decir del Gran Torneo —decía Po mientras levantaba su mirada haciendo remembranza de sus viejos recuerdos— siempre estaba de un lado para otro viendo las demostraciones de Kung Fu, llegaba a desesperar a Papa.
—Bueno… yo no solía venir a los festivales, de hecho ahora que lo pienso era muy raro que saliera Templo, casi siempre me pasaba mis días practicando y entrenando —Tigresa por un momento miro hacia atrás con un poco de nostalgia al ver unos niños jugar— Aunque creo que fue mejor así.
—Víbora me dijo que desde que te conoce nunca has hecho nada para divertirte, nunca te vio reír o jugar siempre estabas muy concentrada en tu entrenamiento— mientras Tigresa volteaba a ver a Po, este coloco su mano sobre el hombro de Tigresa— La verdad me gustaría mucho que por una sola vez dejaras descansar a la Maestra Tigresa y dejaras salir a esa niñita que llevas dentro.
—Po… —dijo Tigresa mientras miraba sus ojos fijamente— gracias, pero nos llega a todos un momento en el que tienes que crecer y dejar la infancia atrás, eso ya pasó por mí hace mucho tiempo, la verdad no creo que sea algo que pueda recuperar.
—Vamos —contesto Po a la vez que le daba unas palmadas en la espalda— si me dejas te ayudare, se cómo hacer que te diviertas.
—Pero Po y el regalo de tu papa —dijo Tigresa con un cierto tono de preocupación— esa era la razón del porque estamos aquí.
—Si ya sé, no se me olvida pero seguramente nos sobrara algo de tiempo como para que encontremos algo para divertirnos —Po retiro la mano de la espalda de Tigresa y siguió hacia el puesto que estaba frente a ellos— ¡Mira! Esto podría ser una buena opción.
— ¡Dulces de Tofu! —decía Tigresa con una expresión de ligera sorpresa — ¿quieres regalarle a tu padre dulces de Tofu?, que él no los vende en su restaurante.
—Pues… si pero sé que le gustan —respondió el panda con una sonrisa en su cara— Aunque por otro lado ¿no se si alcance a llevárselos antes de que yo me los coma?
—Bueno… emm que te parece esto —dijo Tigresa señalando con su vista puesto de vasijas y utensilios— A tu padre podrá serle de utilidad algo de aquí después de todo administra un restaurante seguramente algunas vasijas nuevas le podrán servir ¿no?
—Vasijas, ¡hohoho! No se creó que papa ya tienes muchas —dijo en un tono burlón— pero buen intento.
—Bueno al menos es mejor que unos dulces —dijo con una mirada de desaprobación al Panda— aparte no todas las vasijas de aquí son para cocinar algunas son de ornato, supuse que un cocinero como tu sabría eso.
—A por supuesto que lo sabía —contesto Po con una sonrisa que demostraba su total ignorancia, para el solo eran vasijas sin mayor gracia— de hecho esta se me hace algo familiar.
—A que te refieres, ¿tienes una igual? —dijo Tigresa mientras veía intrigada la vasija— es una vasija muy bonita.
— ¡Ha! lo dices solo porque tiene tigres pintados —le dijo el panda mientras inspeccionaba la vasija— pero hay algo que me hace pensar que esta vasija ya la he visto antes, puede ser un buen presentimiento.
—Me parece que sería un buen obsequio, siempre y cuando no la rompas de camino allá —dijo Tigresa mientras se lo quitaba de las manos a Po— mejor la llevo yo.
—¿Que de que hablas?, yo nunca he roto vasijas.
— ¿En serio? —dijo Tigresa levantando la ceja con una ligera sonrisa en sus labios —no creo que el Maestro Shifu opine lo mismo.
—¡Ahhh… estaba entrenando…! en la cocina claro, pero estaba entrenando.
—Rompiste toda la vajilla de gala y por cierto favorita del Maestro, todo solo en una mañana de "entrenamiento" es una hazaña el simple hecho de que sigas vivo… y entero —dijo Tigresa al momento que pagaba la vasija al tendero y volteaba a ver de reojo a Po— La vasija es muy bonita y se ve que es antigua me parece que podría ser un buen adorno.
— ¡Oye pero yo iba a pagarla! —dijo el panda extrañado.
—Bueno siempre podrás regalarle dulces de tofu y veremos que regalo le agrada más —dijo la bella felina mientras le mostraba con mirad triunfante la vasija a Po— A menos claro que pienses que la vasija podría ser una buena opción.
—Ok está bien… me parece que es un buena elección —dijo el panda con una mirada de conformismo pero satisfecho por haber encontrado algo distinto a los dulces— Bueno, ahora ya tenemos algo de tiempo para buscar algo para que te diviertas.
—Si… puede que… que si —contesto Tigresa mirando a ver el fondo de la vasija— no quisiera hacerte perder tu tiempo y tu esfuerzo, Po si quieres déjalo así.
—Por su puesto que no, yo te asegure que pasarías un día divertido —le dijo esbozándole una enorme sonrisa— tú me ayudaste a elegir la vasija así que creo que es lo justo.
—Po… —dijo Tigresa con tanta suavidad que pareciera que su eco se perdía dentro de la vasija— gracias…
—Anda vamos ya sé adónde podemos ir primero, a la muestra culinaria del pueblo es justamente hoy en honor del gran torneo vendrán chefs de varias partes de China te imaginas todos esos sabores.
—Bueno Po debo admitir que no soy una ferviente fanática de la cocina —dijo Tigresa mientras metía la vasija en un morralito que cargaba a su espalda— de hecho aún me cuesta un poco acostumbrarme a tus fideos, aunque debo admitir que saben muy bien. Bueno… podemos ir, solo espero que no me hagas quedar en vergüenza comiéndote todo— dijo mientras volteo a ver a Po con más seriedad.
— ¿Quien yo?, por supuesto que no aparte es solo una muestra culinaria.
—Pues las fiestas pasadas del templo no dejaste ni "muestras" y eso si que era un banquete —dijo la felina mientras le dedicaba una picara mirada al inmenso estomago del panda.
—Vamos Tigresa sabes que como cuando estoy nervioso , igual que tu, solo que tu no comes cosas, solo las rompes.
— ¿Perdón? Cuando he roto algo que no sea apropósito.
—Ese precisamente es tu problema que lo haces con propósito ¡jejeje! —dijo el panda mientras empezaba a reír.
—Sabes algo Po tu risa me pone nerviosa —dijo la Tigresa tronándose los nudillos y viendo con expresión seria al panda quien en el acto paro de reír.
—Bueno… este que te parece si mejor vamos a donde no ría tanto —dijo en panda con una ligera sonrisa entre dientes.
—Me parece buena idea Po.
De esa manera Po y Tigresa partieron de la plaza hasta la muestra culinaria al otro lado del Palacio de Jade.
Frente a ellos se encontraba los platillos más selectos y exóticos de la provincia, deliciosas mezclas de mar arroz y verdura puestas sobre la mesa no asían mas que hacer que el corazón del panda latiera mucho muy rápido por un momento Po olvido que estaba acompañado al verse tan rebasado por su apetito.
—Mmmmm... Huelen deliciosos, ¿que probare? este se ve bárbaro pero este se ve que tiene mucha sabrosidad —decía Po mientras no paraba de ver y admirar los platillos frente a el en busca del platillo perfecto— mmmm… Tigresa tienes que probar este... Y este también. —aun con su boca llena de diversos bocadillos lograba articular muy bien las palabras, cosa que ya no sorprendía en nada a Tigresa desde que los vio comer 40 panes de frijol .
—No gracias creo que mejor probare algo de por acá —dijo Tigresa con una sonrisa falsa recorriéndole el rostro, el oso está haciendo justo lo que le habías solicitado que no hiciera, acabar con todas las muestras— esto se ve bueno, ¿perdone de que es este platillo? —pregunto Tigresa a la cabra de color marrón con sombrerito de chef que atendía el puesto.
—Pues vera es salmón a las finas hierbas es traído de aguas muy lejanas —replico la cabra mientras observaba la cara de Tigresa— acabo de terminarlo, me haría el honor de probar mi comida Maestra.
—Ok pero solo una muestra pequeña —respondió muy atenta la Tigresa— una pequeña porción sobre una galleta bastara, gracias.
La felina que solo estaba acostumbrado a comidas simples y a los fideos de Po entro en un mar de sensaciones prodigiosas que la recorrían todo el paladar.
— ¡Estas delicioso! —dijo notoriamente sorprendida— ¿puedo probar otra vez?
—Por su puesto Maestra para mí es un honor —dijo el pequeño chef mientras bajaba su sombrero en acto de reverencia hacia la Maestra.
—Gracias pero el honor es mío, cocina bastante bien —dijo a la vez que se llevaba otro delicioso bocadillo a su boca— Po, deberías probar esto, solo no vayas a devorar todo el puesto ¿quieres?
Al voltear vio de frente a Po que la veía incrédulo, observándola casi analíticamente pero a la vez con una sonrisa misteriosa, esto le provocó un ligero sobresalto.
— ¿Po? … ¿que haces?, ¿porque me ves así? —dijo Tigresa con un poco de confusión—¿ Tengo algo en la cara o qué?
—Noooo solo que hacía mucho que no te escuchaba decir que algo fuera delicioso —dijo Po mientras una sonrisa se dibujaba en su cara— es bueno saber que hay más cosas que te gustan aparte del Ginkgo.
—Bueno ya sabes cuido mucho mi dieta, además lo único que tu preparas son panes de frijol y fideos, no me lo tomes a mal, pero sería bueno que le dieras un poco de variedad al menú de vez en vez.
—Si probablemente necesito aprender cosas nuevas en la cocina —dijo el Panda mientras le sonreía alegremente— después de todo eres un tigre, creo que debería meter algo con carne en el menú.
—Bueno… no tiene que ser necesariamente carne… aunque la verdad no vendría nada mal —dijo con una pequeña sonrisa maliciosa en sus labios— como sea, ¿ya acabaste con las muestras de los demás puestos?
Volteo a ver a los puestos a tras de Po, pareciera como si un huracán hubiera pasado y arrasado todo a su paso, empezó a sentir un rubor en su cara al ver que todos los demás locatarios los observaban, por un momento la felina sintió como si varios alfileres se clavaran en su espalda.
—Po…
— ¿Que pasa Tigresa? —contesto mientras devoraba una charola con muestras de galletas con Salmon— Oye tenías razón esto esta delicioso.
—Po, creo que es mejor que nos vallamos —dijo mientras volteaba a verlo— ¡PO! Deja eso, ¿que no puedes estar sin comer algo?
— ¡Ohh, lo siento! —dijo con la boca llena— Ok, Ok déjame termino y nos vamos.
Los dos guerreros salieron rumbo al centro de la ciudad , Po seguía con la idea de lograr hacer pasar un día de diversión a Tigresa, sin embargo la tarea parecía complicársele cada vez más pues conforme más tiempo pasaba con ella más se daba cuenta de lo poco que sabía de los gustos de la furiosa, su mente estaba hecha una maraña de idea pero no le daba crédito a ninguna, requería pensar en algo rápido, las horas pasaban entre los actos espectaculares del festival y las exposiciones de algunas artesanías.
— ¡Mira Tigresa! ¿Que te parece eso de allá? —dijo Po emocionado— se ve que puede ser divertido.
—Si vuelvo a escuchar que algo "parece" divertido… —algo distrajo la atención de Tigresa por un momento, se fijó claramente en lo que Po señalaba, era un teatro de sombras— ¡Esto…! es un teatro de Sombras y además es infantil. ¿Que tiene esto de divertido?
Por un momento en el corazón de Tigresa algo retumbo, un recuerdo del pasado, un deseo reprimido de una niña pequeña que no la dejaban juntarse con sus iguales ni siquiera para ver una inocente función de teatro. Ambos entraron a la carpa que estaba llena de conejitos por doquier todos impacientes por que empezara la función.
— ¡Vamos Tigresa! no seas amargada deja salir a tu niña interior, yo disfrutaba mucho de estos cuando era niño —dijo Po mientras se sentaba y despejaba un lugar para Tigresa— Anda ven hay mucho espacio.
—Ok está bien… —dijo mientras baja su morral y se sentaba al lado de Po— ¿De que trata la obra Po?
— ¡Ohhh te va encantar! – dijo el oso entusiasmado y frotándose las manos esperando impaciente por que anunciaran el título.
—Damas y Caballeros, seas ustedes bienvenidos al Teatro de sombras de Hong Tou —dijo una voz que resonó por toda la carpa del teatro— ahora para su complacencia me permito iniciar sin más preámbulos la obra de esta noche, La Leyenda del Guerrero Dragón.
—Ya veo por qué te llamo la atención "Guerrero Dragón" —dijo la felina con una disimulada pero encantadora sonrisa— Me pregunto qué tan fiel será a la historia Real.
—Solo espero que pasen la escena donde salvo a todo el Valle de Tai Lung —dijo el panda visiblemente emocionado— y la pelea de los 5 en el puente.
—Pero si Mantis no se cansa de contártela —dijo la Tigresa mientras volteaba a ver y le sonreía al panda— y la verdad ya me estoy cansando de escucharla —decía mientras cambia su sonrisa por una expresión seca de fastidio.
La función dio comienzo con la imagen de un Panda volando por los cielos en una silla impulsada por dragones que lo dejaron descender grácilmente en el suelo donde los 5 furioso ya esperaban y reverenciaban al guerreo Dragón.
—Que yo recuerde esos "dragones" eran más coloridos y tu entrada no fue exactamente grácil —replico Tigresa con un sonrisa en su rostro.
—Shhh!... le haces perder el encanto —dijo Po con un tono de voz un poco serio.
La función transcurrió alegremente entre el asombro de los infantes y algunas pequeñas risas de Tigresa sutilmente disimuladas al término de la obra Po y Tigresa salieron del Teatro, ya era de noche y las estrellas adornaban el cielo la luz aunque débil resplandecía afuera del recinto.
—Po hay que ir a entregarle a tu padre su regalo antes de que sea más tarde —dijo Tigresa volteando a ver al panda que se le adelantaba unos pasos.
—Claro… aunque con respecto a eso, no tiene que ser precisamente hoy —dijo el panda entrecruzando sus dedos y disimulando con un pequeño silbido mientras tomaba distancia.
— ¿Qué?, ¿A que te refieres con que no tiene que ser hoy Po? —dijo Tigresa mientras entrecerraba los ojos a la vez que los clavaban como cuchillos en el panda— Creí que hoy era su cumpleaños.
—A bueno pues yo iba a festejar un cumpleaños... bueno no es exactamente un cumpleaños pero quería festejarlo —dijo el panda volteando para todos lado intentando esquivar la mirada de Tigresa— digamos que es un día especial.
— ¡Po! al grano —dijo Tigresa un poco impaciente— ¿ a que o quien tenías planeado festejar entonces?
—Bueno no quería decírtelo hasta que llegáramos al templo pero bueno... —dijo el panda con una sonrisa resignada— a decir verdad hoy no es su cumpleaños, ¡jeje! de hecho nadie sabe con exactitud cuándo cumple años pero después de mucho insistir el maestro Shifu... accedió a decirme.
—¿Y entonces a quien planeas festejar? —dijo Tigresa confundida.
—Pues... A ti —dijo el panda mientras extendía su mano con un pequeño obsequio envuelto en una cajita de rábanos— disculpa la caja pero es que no encontré nada mejor Tigresa.
—Po... Esto es para mí —dijo la felina visiblemente sorprendida a la vez que relajo sus expresiones— ¿Pero porque…?
—Bueno Shifu me dijo que en realidad nunca supo la fecha exacta en que naciste, porque ni siquiera tú te acordabas y que nunca te festejo porque le pareció que tal vez pudiera abrir alguna vieja herida, así que él dijo que si yo quería festejarte era bajo mi riesgo —decía el panda mientras extendía su mano hasta Tigresa— así que lo más parecido a tu cumpleaños que se me ocurrió fue el día llegaste al Templo, casualmente ese mismo día años más tarde te conocería, aunque bueno no creo que ese momento sea de los que te agraden recordar...
—Po... —Tigresa tomo el regalo de las manos de Po mientras lo observaba detalladamente—cuando era pequeña, veía como los demás niños festejaban, pero a mí nadie quería festejarme, me tenían miedo, así que mejor preferí olvidar esa fecha —su mirada se clavó súbitamente al suelo— y nunca festeje un cumpleaños... Y ahora tanto tiempo después tu...
—La verdad nadie debería olvidar el día en que llego al mundo una de las mejores maestras de Kung Fu de la historia, una de los 5 furioso, y sobre todo mi amiga, te prometo que no dejare que nadie lo olvide Tigresa —decía mientras ponía su mano sobre el hombro de Tigresa— tu eres muy especial, y sé que has sufrido mucho, por eso tu más que nadie merecía divertirse, merecía ser festejada... Yo solo quería que recuperaras un poco de esa infancia que perdiste que te sintieras feliz.
Tigresa seguía mirando al suelo un silencio sepulcral se formó no se escuchaba ni al viento Po la miraba, ella seguía viendo al suelo no demostraba ninguna expresión, Po empezó a preocuparse pensando que esto tal vez había sido un error y entonces...
— ¿Tigresa? Oye si dije o hice algo que te molestara, pues lo siento no pensé que...
—Po... —en un instante antes de que el panda terminara de decir algo Tigresa lo rodeo con sus brazos, el panda sintió ese abrazo firme pero cálido, igual que el que el había recibido en la prisión pero de mayor intensidad esta vez, Po no pudo articular palabra alguna y sus ojos solo estaban esperando la reacción de Tigresa — Gracias... por ser... por ser tú.
—Bueno yo también me siento feliz de ser yo jejeje —de repente la risa del panda se interrumpió, sentido un ligera humedad que recorría su hombro—¿ Tigresa tu estas…?
—Estoy Feliz Po... —dijo con una voz seria separándose un poco del panda y esquivando su mirada— Estoy bien Po, muchas gracias por tus palabras, por tu aprecio y tus atenciones, perdona que no te lo dijera antes, pero tú sabes que no suelo ser así, yo soy más... "radical".
—Hasta los "radicales" merecen descansar y ser felices —dijo Po poniendo ambos brazos sobre los hombros de su amiga y volviendo a obtener su mirada— y te prometo que hare lo posible porque tú lo seas, tu más que nadie se lo merece, ahora abre tu obsequio —dijo mientras ponía una sonrisa traviesa y de mucha alegría.
— ¡Oh! Claro, gracias —dijo Tigresa recobrando la compostura mientras volvía a ver el pequeño obsequio —Creo que me vendrá bien un dulce de Tofu - dijo mientras sonreía y abría el regalo.
— ¿Querías dulces?, yo pensé que no te gustaban —dijo mientras su expresión se tornaba algo decepcionada y se llevaba la mano a la frente— ¡Rayos! porque nunca logro elegir bien un regalo.
— ¿Acaso no son los dulces que compraste? —mientras decía esto su mano sintió algo duro en la cajita, definitivamente no era un dulce, ni una vasija, lo saco lentamente y quedo admirada por un instante— Po esta es...una de tus figuras de acción...
—Yo prefiero llamarles replicas escala —dijo el Po frunciendo ligeramente el ceño— es para ti espero que te guste.
—Esta… soy yo —miraba detenidamente la figura de madera tallada era casi idéntica a ella hasta conservaba su pose de batalla clásica con los puños abiertos y hacia afuera— es muy bonita.
—Por su puesto que lo es, es Maestra Tigresa la más furiosa de los 5 y está lista para la acción —dijo Po mientras recreaba la pose de la figurita y hacia sonidos de pelea.
—Po es un obsequio hermoso, es la primera vez que alguien me regala algo, Po... Muchas gracias —dijo a la vez que sus ojos se conectaban con Po, sus ojos parecían brillar por si solos en la oscuridad en un color fuego intenso, Po solo se le quedo viendo mientras sonreía— No sé cómo compensarte por todas las molestias que te tomaste incluso el intentar alegrarme todo el día, simplemente me siento muy afortunada de ser tu... tu amiga Po.
—Gracias Tigresa —dijo Po— la verdad es que este día estuvo bárbaro espero que lo hallas disfrutado.
—Así es Po, lo he disfrutado mucho —decía mientras veía tiernamente al panda— bueno creo que ya se está haciendo tarde que te parece si vamos regreso al Templo.
—Si por un momento se me olvido que le había prometido a los chicos que iba a preparar la cena, aparte tengo otra sorpresa —dijo Po mientras jugaba con sus dedos— vamos a cambiar un poco el menú esta vez en honor a la cumpleañera.
—Enserio, solo espero que no quieras preparar fideos sin agua esta vez —dijo Tigresa mientras sonreía y veía a Po sacar un enorme filete de Salmon del morral— ¿Que haces Po?, ¿y eso cuando lo metiste?
— ¡Ah, ah! He mejorado mi modo sigiloso —dijo Po visiblemente contento— solo puedo decirte que la cena de esta noche tendrá un poco de carne fresca en honor a la Cumpleañera.
—Me parece perfecto Po, pero te importaría si dejamos lo que paso en secreto —dijo mientras tocaba el hombro de Po— me gusta festejar discretamente.
—Ok Tigresa como tu gustes. A por cierto Tigresa…
— ¿Que Po? —preguntaba la felina mientras volteaba a verlo directo a sus ojos.
— ¡Feliz Cumpleaños...!
—Gracias... Po.
Diciendo esto los dos empezaron a subir las escaleras al palacio donde una deliciosa cena los esperaba.
