Hola a todos, lamento mi tardanza pero es que tuve muchas cosas que hacer y nada mas no me gustaba como quedaba así que lo re hice una y otra vez, espero que sea de su agrado.
Ya saben que los personajes de YOI no son míos, solo los uso por que los amo.
Gracias a las personas que apoyan esta historia, los amo profundamente. Sin más por el momento espero les guste el cap.
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-Recuerda, tienes que ser encantador- le dijo Phichit mientras le enredaba una bufanda de color bronce en el cuello al Omega.
-No dejes que se propase Yuuri-kun- Le aconsejo su amiga castaña acomodándole suavemente el cabello. Si querían que todo saliera según lo planeado debían hacer que el pequeño Yuuri luciera despampanante para su cita de esa noche.
El esposo de Yuko estaba recargado en la pared sin apartar su mirada del joven Omega. Todos le indicaban de que manera comportarse, que hacer para llamar la atención del Alfa, que no hacer para no parecer desesperado pero todos olvidaban que el joven en medio de todo ese alborota era demasiado nervioso como para estarles prestando atención. El japonés lucia que en cualquier momento se desvanecería.
-Intenta estar tranquilo Yuuri y recuerda ser tu mismo- dijo Takeshi mirándole fijamente haciendo que el otro fijara su aturdida mirada en el. – Eres demasiado transparente, se notara si mientes así que evita hacerlo, no dejes salir tu aroma de manera descontrolada porque eso quiere decir que el Omega en cuestión está desesperado por atención- le aconsejo y para Yuuri le parecieron consejos reales, cosas que si podría hacer así que asintió.
Nerviosamente se puso de pie ya completamente listo para salir del hotel, sus amigos le habían preparado todo, le dijeron que llevara los pantalones de mezclilla mas gastados que tuviera ya que según Phichit esos hacían resaltar su cadera y se pegaban a su cuerpo como una segunda piel, le pusieron una camisa negra que también le marcaba sus delgados hombros, su cabello fue cuidadosamente peinado hacia atrás y llevaba puestos sus lentes, todos le dijeron que era mejor que los dejara pero se negó rotundamente, no quería tener que pasar vergüenza al no poder ver nada frente a él.
Se despidió de todos con una temerosa sonrisa y se encamino al restaurante donde había quedado de ver a Viktor. Su hermana había investigado la ubicación del lugar para que no le costara trabajo llegar, por lo cual no tardo mucho en estar en el establecimiento.
Al llegar se percato de que había arribado al lugar 20 minutos antes por lo cual espero que la hostess le anotara en la lista. –Buenas noches, ¿tiene reservación?- pregunto la hermosa chica de cabello blanco.
-No, podría anotarme por favor…Yuuri- le estaba diciendo cuando repentinamente una voz grito su nombre.
-¡Yuuri!- grito Viktor abriéndose paso entre la gente hasta llegar a su lado – Gracias señorita, viene conmigo- le dijo a la albina y con una amable sonrisa se hizo a un lado para que el japonés pasara antes que él.
En su camino a la mesa el Alfa le saludaba alegremente y cuando llegaron el peli plata se movió rápidamente para apartar la silla de Yuuri haciendo que este le mirara sorprendió – Por favor, toma asiento- le dijo sonriente.
-Gracias- murmuro Yuuri acomodándose y sintiendo como el otro empujaba la silla para acomodarla, después se dirigió a tomar su asiento frente a él. –Llegaste temprano…- dijo el japonés.
-Suelo llegar 30 minutos antes, no me gusta hacer esperar a las personas importantes para mí, es de mala educación hacerles eso- le respondió dando un sorbo más a su copa de vino tinto. –Tu también llegaste antes- le dijo sonriéndole mientras se relamía los labios.
-Me desespera hacer esperar por eso prefiero llegar antes- respondió el pelinegro.
- Que considerado, ¿gustas una copa?- le pregunto educadamente alargando su mano para tomar la botella de vino.
-La verdad, no suelo tomar alcohol- dijo Yuuri, eso era completamente cierto, detestaba el efecto que el alcohol tenía en su cuerpo, le hacía realizar todo tipo de locuras, las pocas veces que bebió termino quitándose la ropa y subiéndose a las mesas, así que evitaba a toda costa ingerir alcohol.
Viktor soltó una leve risa que para el Omega sonó como lo mas encantador del mundo - ¿Te pones salvaje cuando lo haces o algo así?- le pegunto sin apartar su mirada azul del cuerpo de Yuuri.
-Un poco, suelo intentar bailar sobre las mesas y definitivamente tu no quieres ver eso- le respondió también entre risas, por algún motivo el ruso le hacía sentir muy tranquilo, como si se tuvieran una especie de confianza.
-Definitivamente quiero verlo, КРАСИВЫЙ (BELLO) - le respondió el peli plata dirigiéndole una traviesa mirada que le hizo sentir cada centímetro de su piel erizarse – Bien, ¿tienes hambre?- murmuro cambiando drásticamente de tema.
Yuuri no sabía que ordenar ya que no había comido mucha comida rusa así que Viktor cortésmente le ayudo con la carta – Si quieres probar algo tradicional te aconsejo la sopa Shchi es muy típica, está hecha con patata, col y carne. Una delicia.- le murmuro sonriéndole.
-Gracias, creo que si la probare- respondió el pelinegro sonriéndole.
-No sueles comer comida rusa, ¿no te gusta? Si quieres podemos cambiar de restaurante, puedo llevarte a comer comida francesa o italiana, también conozco un restaurante japonés muy bueno- el ruso estaba hablando demasiado rápido ya poniéndose de pie por SI Yuuri quería cambiar de restaurante.
-¡No, no, no! Está bien, aquí es perfecto- le dijo tomando la mano de Viktor para evitar que se levantara, el lugar en verdad era muy hermoso y se sentía bien estar ahí, no quería que el Alfa sintiera que debía complacerlo en todo, eso no le agradaba – Escogiste este lugar porque te gusta, quiero quedarme – le dijo amablemente, con una sonrisa en su rostro.
Los ojos azules de Viktor brillaron bellamente y en un elegante gesto llevo la mano de Yuuri a sus labios, besando ligeramente sus nudillos y sonriendo de forma traviesa al notar que ese gesto hizo que el Omega se sonrojara furiosamente.
-Gracias, en verdad eres una persona muy amable- le dijo el ruso guiñándole el ojo.
El japonés ya no pudo decir nada ya que el mesero llego a la mesa y Viktor pidió los platillos con su fluido ruso, eso le dio unos segundos al otro para poder tomar aire y calmar a su corazón que latía desesperadamente. Estaba tan concentrado que no se dio cuenta en qué momento desaprecio el mesero ni cuando Viktor paso a mirarle fijamente, parecía que estaba esperando que el dijera algo.
-Perdón ¿Dijiste algo?- pregunto un poco avergonzado.
-Te pregunte si te gusta Rusia. Dijiste que llegaste hace poco- le repitió volviendo a dar otro trago a su copa sin borrar esa amable sonrisa de su rostro.
-No he visto mucho pero… lo que he visto me ha gustado bastante- murmuro Yuuri haciendo una ligera pausa para dirigirle una cautivadora mirada a Viktor, solo unos segundos y bajando sus ojos color chocolate a sus manos en un gesto bastante coqueto.
Una sonrisa aun más pronunciada apareció en el rostro del peli plata, agradeciendo el claro cumplido que le acababan de hacer, la verdad era que desde el momento en que vio a ese pequeño Omega en la pista le pareció bastante hermoso, no solo físicamente sino la manera en la que su cuerpo se movía sobre el hielo, te incitaba a seguirle, a tocarle y por ello no pudo contenerse, sus dedos le ardían por poder tocar a ese chico. Aun ahora seguía sintiendo pequeños piquetitos en sus dedos, el Alfa en su interior le estaba apresurando a que devorara al japonés.
Los platillos llegaron y ambos comenzaron a disfrutar de una deliciosa cena, haciendo preguntas ocasionales acerca de si sus platillos estaban ricos o de su vida diaria – Que puedo decirte de mi… soy patinador profesional de la selección Rusa- le dijo Viktor.
-Eso lo sé, eres el mejor de Rusia- le dijo Yuuri sonriendo – Soy tal vez… fan tuyo, solo u poco- murmuro haciendo un gesto con la mano indicándole que solo era un poco fanático del.
-Jajaja, pues gracias, apuesto a que puedo cambiar a que seas un gran fan mío- le dijo en forma de broma.
-Como si eso fuera posible, literalmente conozco todas tus rutinas. Eres un patinador extraordinario- respondió el japonés acariciándose el cuello en un gesto que a Viktor se le hizo apetecible, fue ahí cuando noto que la piel de su cuello estaba intacta, sin ninguna marca de ningún Alfa.
El ruso se moría de ganas de preguntarle la razón por la cual un Omega como el aun no tenía un Alfa que le protegiera, Yuuri era una persona divertida, atractiva que solía sacarte fácilmente una sonrisa sin mencionar que le encantaba que no era tan fácil poder leerlo, era una persona muy cambiante.
-Tu también patinas extraordinario- dijo el ruso dejando su copa vacía a un lado – La manera en la que patinas de verdad es hermosa-
Yuuri sonrió levemente ante el cumplido, recordó con nostalgia como se sentía al estar en la pista de patinaje, sentía que tenia las alas que siempre quiso tener, no se sentía solo o atrapado, para él el hielo significaba libertad y por eso amaba cada segundo que tenía en el.
-Me sorprendí mucho cuando me entere que tu también eres patinador profesional- le dijo Viktor mientras se limpiaba los labios con su servilleta de tela, finalizando su comida -¿Por qué lo dejaste?- le pregunto en verdad interesado.
Yuuri se quedo pensando unos segundos su respuesta, quería decirle que la Organización le había prohibido seguir patinando si no era un Omega marcado pero no sabía muy bien como el peli plata podría tomar aquello, ahí estaba en el momento en el que debía decir su primera mentira en toda la noche. ¿Qué podría inventarle?
De pronto como un pequeño rayo de luz vino a su mente el rostro de Takeshi diciéndole que no mintiera por que siempre se daban cuenta cuando lo hacía, sería mejor para el plan decir una mentira pero también pensó que eso no se lo merecía Viktor, no cuando había sido tan encantador.
-Me obligaron a hacerlo- respondió el japonés con una triste sonrisa y mirando su plato ya vacio. Enseguida el Alfa noto como el chico frente a él parecía completamente triste, había tocado un punto delicado para el Omega y de pronto se quiso patear a sí mismo por su error.
-Lo siento, no quería meterme- le dijo apresuradamente el peli plata.
-No, está bien… es solo que me encanta patinar y odio rotundamente que por un detalle se arruine la parte de mi vida que más amo- le dijo volviendo a mirarle con esos ojos cargados de nostalgia – pero al parecer me dejaran competir esta temporada, será mi última temporada-
Viktor le sonrió con un poco de tristeza y extendió su mano para atrapar la de Yuuri, queriendo transmitirle seguridad – Me gustaría que no fuera la última, en verdad eres talentoso. Me encanta ver cómo te desplazas en la pista, areces una persona completamente distinta- le dijo intentando cambiar de tema.
-Lo soy, siempre he sido un tanto inseguro pero cuando estoy en el hielo me siento tan liberado como si ese fuera mi lugar- Yuuri había cerrado sus ojos recordando esa sensación, no se había dado cuenta que su mano y la del Alfa aun estaban unidas.
-Se a lo que te refieres, cuando yo estoy en hielo siento que tengo alas y que puedo ser lo que yo quiero ser- la conversación siguió unos minutos en los que ambos explicaban cuanto amaban estar en el hielo, además de que el japonés le preguntaba un sin número de cosas acerca de sus anteriores rutinas y le elogiaba por esa maestría que tenia al crear historias que encantaban a la gente.
El mesero les volvió a interrumpir para ofrecerles algún postre. Yuuri internamente se relamió los labios al ver el carrito con los diferentes postres pero intento componer su expresión para que el otro no notara que quería comer uno. Sin embargo el alfa lo noto enseguida, los ojos color chocolate brillaban entusiasmado y sin más le indico al mesero que dejara un tiramisú y un pastel de chocolate blanco con remolinos de frambuesas. Además de que le pidió que le trajera dos copas de vino rosado para acompañar los postres.
-Estos dos son mis favoritos de este restaurante además del kartóshka, pero creo que estos pueden gustarte- le dijo el ruso con una alegre sonrisa, tomando un tenedor y pasándoselo a Yuuri – Empieza, por favor-
Yuuri algo apenado por su entusiasmo decidió comenzar con el tiramisú, robando un pequeño trozo de la orilla y sintiendo como sus mejillas se teñían de rosa, el postre estaba delicioso y con aun más emoción comenzó a tomar más porciones del pastel. Viktor soltó una leve risa y comenzó a comer el pastel de chocolate blanco pero sin dejar de ver al japonés.
Corto un pequeño trozo del suyo y lo acerco a Yuuri – Prueba este, te encantara- le dijo. El pelinegro se sonrojo aun mas pero no queriendo ser grosero se acerco tomando el trozo de postre que le estaban ofreciendo, también estaba delicioso. Se relamió los labios con lentitud y ese gesto no paso desapercibido para el ruso que extrañamente sintió como sus propias mejillas se calentaban.
Viktor aparto la mirada, no podía creer que acabara de sonrojarse como un chiquillo inexperto pero el rostro lleno de gusto del pelinegro le hacía sentir un hueco en el estomago, cuando volvió a levantar la mirada vio un tenedor con tiramisú muy cerca de sus labios, no se había percatado que Yuuri le había estado ofreciendo su postre.
-También quiero que pruebes del mío- le dijo sonrojado y el ruso abrió su boca, degustando el postre.
Sin hablar mucho ambos comieron los postres, cada uno robando del plato del otro y riendo cuando ambos quisieron tomar la misma frambuesa del plato. Viktor salió victorioso de esa pelea así que tomo la pequeña fruta y se la llevo a sus labios, mordiendo la mitad para después darle la otra mitad a Yuuri que sonriendo la acepto gustosamente.
En ningún momento el ruso perdió detalle del chico sentado frente a él, cada movimiento, cada leve gesto, todo era analizado con fervor y a cada segundo sentía mas y mas interés por él, quería conocerle más a fondo ya que para su grata sorpresa el Omega tenia puntos de vista muy interesantes y le contaba cosas graciosas. No era como la mayoría de omegas que solo buscaban decir lo correcto para gustarle, Yuuri se desenvolvía con naturalidad y para el eso era algo fresco que no era fácil de encontrar.
Se fijo en sus delgados labios que tenían rastros de crema de café y llevo su dedo índice a ellos, quitándole la crema de su comisura izquierda y ante la atónita mirada llevo su dedo a sus labios, saboreando sin dejar de mirarle en un claro gesto provocador. Las mejillas de Yuuri se encendieron aun más y sus ojos se agrandaron en sorpresa.
-Delicioso- murmuro Viktor sonriendo encantadoramente.
El Ruso pidió la cuenta que enseguida fue llevada a su mano - ¿Cuánto es?- pregunto el Omega.
-No te preocupes por eso, yo te invite- le dijo colocando su tarjeta platino y pasándosela al mesero. Sin embargo noto como Yuuri detenía al hombre y le pedía de nuevo la cuenta. -¿Qué haces?- pregunto Viktor desconcertado.
-No dejare que pagues todo- Vio la cantidad y saco de su cartera el dinero y se lo dio al mesero – Mitad y mitad por favor, gracias- le dijo y enseguida el señor se retiro asintiendo con la cabeza.
El peli plata miro asombrado al japonés y soltó una leve risa – Jamás me habían hecho eso, por lo general las personas con las que salgo me dejan que les invite todo- le dijo aun con su risilla nerviosa.
-Bueno, yo no soy como los demás- murmuro Yuuri llevándose la copa de vino a sus labios, terminándosela por completo y relamiéndose levemente su labio inferior.
El mesero regreso devolviéndole la tarjeta y dándola las gracias por su visita, diciéndoles que les esperaban de regreso. Ambos agradecieron la comida y se pusieron de pie para abandonar el restaurante. Viktor no podía apartar la mirada del otro que caminaba a su lado, ambos en completo silencio.
Yuuri pensaba que tal vez había sido un poco brusco en sus acciones, pero en verdad detestaba que le dieran cosas ya que por lo general significaba que buscaban algo a cambio por lo que jamás dejaba que le dieran cosas personas fuera de sus familiares y amigos cercanos. Recordó como apenado le dijo a Phichit que el pagara su cuenta cuando apenas comenzaron a hablarse. Así era él y justo ahora estaba un poco arrepentido, tal vez no le agrado ese gesto al ruso y ya no quería verlo y si eso sucedía adiós a su sueño de volver a patinar. Quizá había arruinado todo, pensó cruzándose de brazos, abrazándose a sí mismo.
-¿Tienes frio?- pregunto repentinamente el ruso, sacándole de sus pensamientos. En un elegante movimiento Viktor se quito su gabardina negra y se la coloco sobre los hombros a Yuuri, sorprendiéndole.
-Gracias…- murmuro apenado bajando la mirada – Lamento si te molesto que pagara la mitad, es solo que estoy acostumbrado a hacerlo, en verdad lo lamento si te incomode- le dijo con rapidez.
-Jajaja… así que eso era lo que te quedaste pensando. No me molesto Yuuri solo me sorprendiste, de buena manera- le dijo Viktor sonriéndole. – No estoy acostumbrado a eso pero me agrado que lo hicieras, me encanta tu sinceridad-
Yuuri soltó una leve risa sintiéndose aun más relajado, para ser la primera vez que salían le había parecido una gran noche. Caminaron de nuevo hablando de cosas triviales, Viktor le conto que al inicio de su carrera en verdad era muy inseguro y Yuuri le narro la primera vez que entro al hielo, ambos sintiendo nostalgia por esos tiempo. Caminaron hasta que llegaron al hotel donde Yuuri se hospedaba y entraron al Lobby.
Viktor llevo su mano a la nuca del pelinegro y suavemente se inclino para dar por terminada esa cita, muriéndose de ganas de tocar los labios del otro por primera vez. Yuuri tembló al ver su intención y algo apenado giro levemente el rostro, haciendo que los labios de Viktor chocaran contra su oreja.
Sorprendido por el movimiento de Yuuri tardo unos segundos en reaccionar pero al hacerlo sonrió con picardía, mordiéndole levemente el lóbulo de su oreja haciendo que un pequeño quejido se escapara de los labios del japonés y que este diera un pequeño brinco alejándose de Viktor.
-Jajaja… lo lamento pero en verdad quería poder tocarte, Yuuri no quiero que esta noche termine- le murmuro acercándose de nuevo peligrosamente a su rostro – Quisiera seguir con esto, No sé si quisieras… ir a mi casa… podríamos seguir con esta hermosa velada- le dijo llevando sus dedos a los labios de Yuuri delineándolos sin apartar sus ojos de los de color chocolate.
El latido del corazón de Yuuri era tan intenso que estaba seguro que el ruso podría escucharlo, se sintió repentinamente mareado, su parte Omega estaba en la superficie haciendo que su piel le cosquillara. Ese bello Alfa le estaba ofreciendo una noche con el y extrañamente se moría de ganas de aceptar, quería acercarse a él, complacerle, cumplir cada uno de sus caprichos solo con tal de verlo sonreírle.
Su mente no dejaba de dar vueltas, envolviéndose en un delicioso aroma que cada vez le nublaba más sus sentidos, sintió como el rostro de Viktor se acerco un poco más, apunto de atrapar sus labios. Se sentía tan bien, tan deseado que…
De pronto Yuuri abrio los ojos sorprendido, saliendo de la pequeña burbuja que se había creado, se aparto bruscamente de Viktor mirándole con enfado – Tú… Alfa egocéntrico… ¿Cómo te atreves a usar tus feromonas conmigo? ¿En serio creíste que caería solo por eso?- le murmuro con los dientes apretados.
-Yuuri… yo no…- intento hablar el ruso pero en seguida fue acallado por la voz del japonés.
-No soy como todas tus conquistas, me dan asco los Alfas que usan sus habilidades para doblegar a los demás, Es lo que más odio y desprecio. Gracias por arruinar una gran cita señor Nikiforov- le dijo alejándose y comenzando a caminar hacia el elevador.
-¡Yuuri espera!... por favor- le grito Viktor queriendo alcanzarle pero el pelinegro le volteo a ver con verdadero rencor.
-No te me acerques, los alfas como tu me dan asco- le dijo subiendo al elavador y desapareciendo en el. En cuanto las puertas se cerraron sintió como sus ojos se llenaban de lagrimas, a pesar de su enfado no podía controlar a su parte Omega que lloraba por sentir que había perdido una oportunidad única de estar con ese maravilloso Alfa.
Más que nunca odio ser un Omega, odiaba sentirse tan necesitado de amor y cariño, odiaba que su parte racional desapareciera, odiaba profundamente que cualquier alfa podría manejarle aun en contra de su voluntad. Intento calmarse, no quería que sus amigos le preguntaran que había sucedido, no quería tener que enfrentarlos esa noche.
Había echado todo a perder, ahora seguramente debía avisar a la organización, debía decirles que había fallada y nunca más podría tocar la pista de hielo, toda su vida estaba arruinada. Intento contener su respiración, si no se calmaba comenzaría a hipar de tanto llanto y entonces si no habría forma de ocultarles a sus amigos que estaba mal.
Las puertas del elevador se abrieron y cuando miro se encontró con la figura de Viktor, con el cabello revuelto y la respiración agitada, Yuuri aun sentía que sus lagrimas caían por su rostro y al verlo intento rápidamente oprimir los botones del ascensor para volver a bajar pero el ruso fue más rápido, colándose por la puerta, quedando ambos dentro en ese reducido espacio.
-Yuuri, lo siento mucho- le dijo inclinándose de manera de disculpa, aun a una prudente distancia. – Se que no me creerás por que es muy impropio de los Alfas pero en realidad no me di cuenta que estaba dejando salir mi esencia, no me percate que te estaba envolviendo y no era mi intención obligarte a nada. Me deje llevar por que en verdad pienso que eres encantador- le dijo sin mirarlo, aun viendo al suelo.
Viktor estaba apenado y lo que decía era la verdad. No supo la razón pero su Alfa le había jugado una mala pasada, le había hecho que sacara su esencia para noquear la voluntad del pequeño Omega y no entendía muy bien la razón, jamás le había sucedido y odiaba que le hubiera pasado con Yuuri, de verdad le interesaba el chico.
-¿No te diste cuenta?- le pregunto Yuuri aun un poco dudoso, con los brazos cruzados frente a su pecho de manera de protección.
-Te juro que es la verdad- respondió Viktor mirándole de nuevo, sus ojos azules brillaban con intensidad – Jamás lo volveré a hacer, por favor… no soporto la idea de no conocerte más.-
El pelinegro bajo su mirada con las mejillas de nuevo rojas y sintiendo como un relajante calor se situaba en su pecho, no solo eran sus instintos de Omega, era esa parte racional también la que se sentía alegre al escuchar la disculpa de Viktor y simplemente no podía negarse. – Acepto tu disculpa- le dijo esta vez mirándole directo a los ojos y con una leve sonrisa.
-¿Puedo llamarte de nuevo?- le pregunto el Alfa sintiéndose algo temeroso por la respuesta.
Yuuri aguardo unos segundos que a Viktor le parecieron eternos – Mas te vale que lo hagas- le dijo sonriéndole de nuevo de manera amistosa. Sonrisa que contagio a Viktor, este asintió entusiasmado y mucho más tranquilo de lo se hubiera sentido en mucho tiempo.
Las puertas del elevador se volvieron a abrir, esta vez en la planta baja y Viktor salió del lugar despidiéndose alegremente con la mano, sin querer volver a cometer el error de acercarse a Yuuri, si quería que funcionara tendría que hacer todo con calma. –Descansa Yuuri- le dijo cuando el elevador volvía a cerrar sus puertas para esta vez subir.
Yuuri dejo salir un largo suspiro y llevo su mano a su corazón notando su pulso acelerado, una sonrisa en su rostro se instalo con seguridad y comenzó a reír de manera descontrolada. Se sentía tan feliz que no pudo dejar de sonreír. Entro a su habitación donde todos le esperaban, se pusieron de pie al verle entrar.
Phichit vio a su amigo y le sonrió al notar el rostro sonriente y sonrojado de Yuuri – Me alegro tanto por ti- le dijo acercándose al japonés y rodeándole con sus brazos. – Incluso te dejo su abrigo- le dijo el tailandés.
Yuuri no se había percatado de ello y miro la prenda sobre sus hombros con sorpresa. – Eso es un claro pretexto para volver a verte- le dijo Takeshi sonriente.
-Eso es perfecto Yuuri-kun- le dijo Yuko también sonriendo,- además de que al dejártela tu aroma casi no se percibe- agrego la castaña
Mari le sonrió a su hermanito y se acero para revolverle el cabello – Así que mi futuro cuñado es celoso, jajaja pequeñajo- le dijo dándole varios golpecillos a modo de broma.
-Ya basta chicos, déjenme tranquilo- les reprocho volviendo a sonrojarse algo avergonzado, tomo los extremos de la gabardina cubriendo su cuerpo casi en su totalidad, notando como el rico aroma de Viktor le invadía, nublando de nuevo su mente. Su piel se erizo con el simple aroma del Alfa y extrañamente se sintió de nuevo feliz. Querido.
Todos le miraban algo sorprendidos por los gestos del Omega, jamás le habían visto actuar de esa manera tan dulce. En verdad se notaba que a Yuuri le había encantado salir con Viktor y todos se alegraron enormemente ya que todos temían lo mismo, les parecía injusto que el pequeño y alegre Yuuri tuviera que atarse a alguien que no amaba pero al parecer eso no sucedería, Yuuri en verdad se estaba encariñando, eso les dejaba un poco más tranquilos.
Solo un poco.
CONTINUARA…
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Hola a todos, quiero agradecerles a todos por su paciencia y si te gusto el capitulo dímelo, también como les dije en el cap pasado soy nueva en este universo así que espero que me vayan guiando y dándome consejos del Omegaverse. Gracias por su apoyo y ahora voy a responder a los reviews que me hicieron tan feliz.
Anis
Hola, primero que nada gracias por leer y dejarme un review, soy muy feliz por ello. No me pareció tedioso ni nada de hecho te agradezco que me ayudes en este universo. Bien, si la organización si son bastante maquiavélicos ya que quieren que las cosas se hagan como ellos desean. Según leí este universo puede llegar a ser un poco injusto con los omegas y por ello si quise poner ese lado porque muchas veces los alfas se sienten superiores pero en este caso no es así. Viktor no se siente superior a Yuuri.
De igual manera nuestro Alfa si comienza a sentir cosas intensas así que espero te guste como se va desarrollando. Gracias por tu review y espero que me digas que te pareció el segundo capítulo.
Aly Zama
Hola, gracias por leer y por dejarme tu review. Yo pienso igual, Viktor no es un mujeriego sin sentimientos, solo que no quiere comprometerse por qué no ha encontrado amor de verdad. Eso se verá más adelante. Espero te haya gustado y que me digas que te pareció. Saludos
Serena Azul
Gracias por tu review y me agrada que te este gustando esta locura jaja. Pues en efecto Viktor aun no encuentra a esa personita especial pero parece que ahí va poco a poco. Espero te haya gustado este capítulo y me digas que te aprecio. Nos vemos pronto.
kotoko-noda
Hola!, gracias por tu review, me alegro mucho que te guste y espero este capítulo también sea de tu agrado, ya me dirás que te pareció, verdad?. Saludos.
Bueno gracias a todos por su apoyo y espero sigan apoyando esta historia. Ya saben cualquier cosa díganme que les pareció y nos leeremos pronto, lo prometo. Saludos a todos
