You heard my voice I came out of the woods by choice
Shelter also gave their shade
But in the dark I have no name

So leave that click in my head

And I will remember the words that you said
Left a clouded mind and a heavy heart
But I was sure we could see a new start

So when your hope's on fire
But you know your desire
Don't hold a glass over the flame
Don't let your heart grow cold
I will call you by name
I will share your road

But hold me fast, Hold me fast
'Cause I'm a hopeless wanderer
And hold me fast, Hold me fast
'Cause I'm a hopeless wanderer

I wrestled long with my youth
We tried so hard to live in the truth
But do not tell me all is fine
When I lose my head, I lose my spine

So leave that click in my head
And I won't remember the words that you said
You brought me out from the cold
Now, how I long, how I long to grow old

But hold me fast, Hold me fast
'Cause I'm a hopeless wanderer
And hold me fast, Hold me fast
'Cause I'm a hopeless wanderer
I will learn, I will learn to love the skies I'm under
I will learn, I will learn to love the skies I'm under
The skies I'm under.


Recuerdo que después de salir por tu puerta, con el corazón hecho pedazos, sólo quise ir directo a mi casa, meterme en la cama y no salir nunca más. Me dolías tanto que hasta físicamente sentí un dolor profundo en mi pecho y tus palabras retumbaron en mi cabeza una y otra vez. En un punto del camino, tuve que aparcar el coche, por culpa de mis lágrimas que no me dejaron ver con claridad y antes de tener un accidente, lo estacioné en la cuneta.

Sólo oía tu voz en mi cabeza «Bo, ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué?». Veía tu rostro cuando cerraba los ojos. Mi dolor fue tan profundo, que poco a poco dio paso a la rabia, que me invadió completamente. Comencé a golpear el volante una y otra vez, hasta que el dolor en mis manos fue insoportable. Observé como los nudillos de mi mano derecha sangraron, pero yo sólo sentí tu dolor.

Me di cuenta que había sido una completa idiota y grité: «MALDITA SEA, HE COMETIDO UN ERROR» me dije a mí misma una y otra vez. Decidí dar marcha atrás, volver hasta ti, arrodillarme y implorar por tu perdón. Yo no podía perderte, no podía perderte así, Lauren.

Pasó una hora y yo no dejé de llorar. En mi intento de volver a tu casa, tuve que aparcar el coche más de una vez, porque fui incapaz de calmarme. Cuando llegué a tu casa, allí estaba yo, frente a tu puerta decidiendo si tocar o no. Te oí gritar un par de veces, te oí maldecir otras tantas y yo frente a tu puerta sin el valor de tocar, sin el valor de intentar quitarte todo el dolor que yo misma te había causando.

Pasaron varios minutos y de pronto no escuché nada más. Ya no había gritos, ya no habían maldiciones, ya no había llanto, sólo quedó el silencio. Supuse que te habías quedado dormida y de repente mi móvil comenzó a sonar. Me llevé la mano a entré mis pechos para apagarlo y en ese instante decidí que debía irme. No tuve el valor para enfrentarme a ti, porque fui consciente de mis propias palabras y supe que no te lo merecía.

Cuando llegué a mi casa, Kenzi me estaba esperando. Cuando vio mi cara y mis ojos, ella corrió hacia mí para saber que me pasaba.

—Bo, ¿Qué demonios... le pasó a tus manos? —inquirió Kenzi —. ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?

Ella me abrazó con fuerzas, hundí mi rostro en su hombro, pero mis lágrimas se convirtieron en llanto.

—Bo-Bo, tranquila, cariño, todo va a salir bien —dijo a media voz—. ¿Qué te ha pasado?Bo, ¿es Lauren?. Dime, ¿le ha pasado algo a Lauren?. Bo, dime qué te pasa que yo sólo quiero ayudarte.

No hice ni el más mínimo esfuerzo en contestar, mi voz estaba rota y mis palabras de poco servían.

—Bo, ¿me vas a decir qué ha pasado? —preguntó, nuevamente con desesperación.

Yo moví mi cabeza de un lado al otro negándome a hablar. Ella supo que no merecía la pena seguir preguntando. Kenzi me conoce muy bien, como para saber que yo en ese momento sólo necesitaba llorar.

—Nena, ¿te apetece un baño? —preguntó, intentando mirarme a los ojos—. Yo voy a poner el agua, te vas a la bañera y te relajas. Verás que es unos minutos te sentirás mejor.

Yo no dije ni media palabra. Sentí como Kenzi me sentaba en sofá y subía a prepararme el baño. Estaba totalmente agotada por todo lo ocurrido y me sentí miserable al recordar lo que soy. Vi en la mesa de la cocina una botella de vodka, fui hacia ella con las pocas fuerzas que tenia y vertí su contenido en mi boca, sin ninguna contemplación. Sentí como mi garganta ardió al instante de entrar el líquido en ella, pero en mi corazón siguió con el mismo dolor, así que repetí lo mismo un par de veces, intentando, de alguna manera, acabar con ese sufrimiento. Noté como Kenzi volvía del baño, me quitó la botella de las manos y ninguna de las dos fuimos capaces de pronunciar palabra, durante varios minutos.

—Bo, no sé que te ocurre, pero ahora mismo te vas a la bañera, te das un baño largo y luego a la cama, ¿ok? —dijo con preocupación.

Yo bajé mi mirada, deambulando hacia la escalera. Subí como pude mientras mis lágrimas seguía su camino y llegué a mi habitación sintiéndome totalmente sola. Me detuve enfrente a la cama vacía, recordando nuestra última noche en ella. Mis ojos ardieron ante la imagen de soledad que representaba mi cama y fijé la mirada en tu almohada que seguía en el mismo sitio que la dejaste. La busqué con desesperación y la abracé contra mi pecho con las pocas fuerzas que tenía y hundí mi cara en ella, intentando oler tu aroma.

Me senté en mi lado de la cama con la almohada entre mis brazo, oliendo la poca esencia que desprendía. Rocé con mis manos tu espacio vacío y me dolió pensar que a partir de ese momento jamás volverías a ocupar ese lugar. Me tendí sobre mi lado, como si fuera un bebe, llororando abrazada a lo único que me quedaba de ti y así me quedé dormida.

"¿Cómo puedes hacerme esto, Bo? ¿Por qué? ¿No entiendes que yo te amo? ¿No lo ves?. ¿Por qué, Bo? ¿Por qué me haces esto? Yo sé que nunca seré suficiente, pero te amo y sé que eso no es suficiente. ¿No es suficiente, verdad? Bo, tú eres el amor de mi vida, nunca había sentido esto por nadie, como lo siento por ti. ¿Por qué? Yo daría mi vida por ti sin dudarlo, pero eso no es suficiente para ti, ¿verdad? Bo, hoy quiero que sepas que he muerto para ti.

Mi ojos se quedaron atónitos ante lo que ocurría en ese momento, estábamos en la misma escena cuando maté a Nadia, pero era a ti a la que le hundía mi puñal y era a ti a la que estaba matando esta vez. Era a ti a la que le clavaba el puñal en el pecho y tú sólo sostenías mi mano para que no lo sacará. Mis ojos estaban fijos en tu mirada, en esa expresión de dolor que se dibujaba en tu rostro y saqué el puñal de tu corazón. Enseguida te derrumbaste ante mi. Mis manos estaban llenas de tu sangre, solté el puñal y cuando llegó al suelo hizo un ruido..."

Me desperté gritando tu nombre con toda mi voz. Me noté mojada porque estaba sudando, fue un sudor frió que recorrió mi cuerpo y las sabanas se empaparon de él. La habitación estaba a oscuras, pero por la ventana sólo entró un resquicio de las luces de la calle. En ese momento, busqué mi móvil para saber que hora era. Vi que marcaba las tres y diecinueve de la madrugada.

De pronto, sentí como alguien entró a la habitación. Pensé que eras tú y que todo era parte de una pesadilla aun mas grande, pero al ver y sentir mis manos rotas, supe que no todo fue producto de mi imaginación. Hundí mi cara entre las manos, intentado contener las lágrimas.

Kenzi estaba en mi habitación desde que la desperté con mi grito y mientras yo lloraba, ella se sentó a mi lado.

—Bo, vuélvete a dormir, vamos nena —murmuró Kenzi—. Mañana hablaremos de lo que ha sucedido, pero prométeme que me dirás lo que te pasa... porque me duele el alma verte así. ¿Lo prometes?

Yo afirmé con la cabeza mientras ella me ayudaba a volver a mi posición para dormir, me dio un beso en la frente y nos miramos unos segundos.

—Nena, ahora a dormir que mañana será otro día y todo va a estar bien —dijo pausadamente—. Yo estaré aquí como siempre y juntas resolveremos todo lo que te pasa. ¿Ok?

Sus palabras me recordaron el porqué de toda esa situación. Kenzi era humana al igual que tú y ella también iba a morir. Cerré mis ojos y volví a sentir como mi corazón se desahacia.

Noté como Kenzi salió de mi habitación y busqué otra vez mi móvil. Lo desbloqueé para ver tus fotos «dios, eres hermosa» pensé mientras veía cada una de ellas. Tenía un montón de fotos tuyas, tenía un montón de fotos de nosotras y perecíamos tan felices. Mi corazón se encogió con cada una de ellas, y me dolió ver como una vez fui feliz.

En ese momento, decidí escribirte un mensaje:

"Lauren, siento mucho todo el daño que te he causado. Lamento no ser suficiente para ti y me duele no tener eso que hace falta para hacerte feliz... Yo también te amo, Lauren Lewis "

Pulsé la tecla de enviar, sin esperar cualquier respuesta. Dejé mi móvil en la mesilla de noche. Poco a poco, volví a sentir el agotamiento, que en ese momento dolía como un clavo en mi cabeza, pero no pude dejar de pensar en ti y como todas las noches desde ese día hasta hoy, sólo susurro tu nombre diciendo: "Buenas Noches, Lauren".