Parte 2
Seiya ignoraba el hecho de que los sentimientos de Saori fueron heridos por lo sucedido con Hestia pero era una buena cucharada de su propia medicina. Por su parte, la diosa del hogar disfrutaba el tour del Pegaso y le gustaba la actitud del chico.
-Oye Seiya, ¿tienes novia?-preguntó la diosa socarrona mente.
-No, la mujer que yo quiero no siente lo mismo que yo-explicó el joven algo deprimido.
Hestia conocía la situación de Seiya con Athena y la verdad es que no era justo que ambos sufrieran por ser de distintos mundos en su opinión.
-Apuesto a que si le dijeras tus verdaderos sentimientos ella se alegraría mucho-le respondió la mujer.
-Lo dudo, siempre está ocupada en su trabajo y ahora ya no soy importante para ella-suspiró el castaño.
-Supongo que esa chica necesita recordar el porqué te ama. Apuesto a que Athena o Saori como le dices te ve más que un santo-le comentó la mujer.
El guerrero se quedó con la boca abierta y la diosa sonrió divertida. En ese momento, se fijó en que Athena había entrado en acción y esta empezó su treta tomando de la mano a Seiya.
-Sígueme la corriente-le susurró la mujer.
El jovencito asintió sin tener idea de qué hacer y la diosa empezó a reír como si hubiera dicho algo divertido para ella.
-Eres muy interesante, Seiya. Sígueme platicando del Santuario-le pidió la deidad y empezó a abrazar muy acarameladamente al castaño.
Saori empezó a deprimirse de nuevo en donde estaba espiando a Seiya y deseaba estar en el lugar de Hestia en este momento.
-Mejor me rindo, espero que Seiya sea feliz-suspiró la diosa y fue detenida por sus santos de bronce.
-Tú no irás a ninguna parte, vas a enfrentar a ese idiota e invítalo a salir-le dijo rotundamente Ikki.
-Pero me da mucha pena decirle. Por lo común es Seiya quien me propone salir y así funcionan las cosas-le respondió muy ruborizada la diosa.
-Debes ser valiente y llamar su atención de nuevo. Si tanto lo quieres lucha por él-le tranquilizó Shun amablemente.
-Lo voy a intentar-suspiró la chica con miedo.
Un rato después, Athena siguió a Seiya y notó que estaba solo descansando un poco de sus obligaciones y se sentó sin avisarle al santo.
-Hola Saori, ¿qué te trae por acá?-saludó amablemente el chico.
-Oh, es que solo quería pasar a saludarte. Eso es todo-se volteó muy sonrojada la diosa.
En un lugar se veía a Hestia mirando divertida a Athena y jamás la había visto actuar como una colegiala enamorada tímida e invisible del chico bad boy.
-Shion te dejó salir ahora-comentó divertido el castaño.
-Digamos que me escapé, no sabe donde estoy-admitió la diosa algo apenada.
-¡ATHENAAAAAAAAA!-se escuchó la voz de Shion en todo el Santuario.
-Debo hablar con él acerca de limitar mi trabajo-suspiró Saori molesta.
-Es bueno verte de nuevo-sonrió el santo feliz.
En ese momento, Saori tragó saliva y es que debía aprovechar para invitar a salir a Seiya o lo perdería para siempre a su Pegaso.
-S-Seiya, ¿q-quieres salir a… dar una vuelta…conmigo esta noche… si estás libre?-le propuso con mucha timidez la diosa.
El Pegaso abrió los ojos ya que era muy raro que Saori tomara la iniciativa en estas cosas y sonrió porque tal vez no todo estaba perdido con ella.
-Claro que sí, estaré allí esta noche-aceptó el sujeto alegre.
-Me voy porque debo hablar con el ogro, digo el Patriarca-se despidió Saori muy feliz.
En la noche, se veía a Shion bien regañado de lo lindo por su diosa y Dohko estaba riéndose de la desgracia de su amigo.
-Te lo advertí Shion, esta reencarnación de Athena es muy diferente a la señorita Sasha. Sabía que te iba a poner en tu lugar tarde o temprano-le echó en cara el antiguo maestro rejuvenecido.
-Siempre Athena obedece a su Patriarca. Nunca me imagine que me iba a sermonear de esta forma-declaró con depresión el joven.
-Tocaste una fibra sensible en ella cuando tocaste el tema de querer a todos sus santos por igual. Es obvio que a la mayoría les tiene mucha desconfianza por haberla querido asesinar hace años-le recordó Libra lo de Saga.
-Ambos sabemos que fue cuando le dije que tiene cosas más importantes que ir de paseo con Pegaso que detonó la furia de Athena-recalcó con mucha seriedad el Patriarca.
-¿Acaso se te olvidó que Sasha y Tenma eran muy cercanos, como Saori y Seiya? No vas a poder evitar que Athena tenga cierta preferencia por Pegaso a pesar de esa ley-le dejó en claro el santo de Libra.
-No debí haber abierto la boca, ahora me cedió varias tareas y mi valioso tiempo libre se redujo drásticamente-suspiró con decepción el sujeto.
Desde ese día Shion aprendió una importante lección: Si a Athena le tocas a Pegaso, date por muerto. La prueba de ello el mismo Hades que murió literalmente por jugarle al dios conquistador del mundo.
Mientras tanto, Hestia estaba muy asombrada de que Seiya se había convertido en el primer ser viviente en ser cortejado por la diosa que decía nunca querer tener amantes. ¿Ahora que seguía, que Afrodita se vuelva pura y casta?
-Así que Athena te invitó a una cita-comentó divertida la diosa.
-No es una cita, es solo un paseo-negó Seiya sonrojado por eso.
-No pareces ser consciente de lo que significa que la diosa de la guerra justa te haya invitado a salir-le dijo sonriente la mujer.
-¿De qué hablas?-.
-Es la primera vez en toda su existencia que Athena se ha tragando su orgullo para cortejar a un simple mortal-mencionó Hestia aún sorprendida de esa hazaña.
-Es que Saori es una chica muy linda, he escuchado de que muchos hombres la corteja cuando ella asiste a las fiestas de esos multimillonarios hijos de papi-comentó el castaño.
-¿Te sientes inferior a Athena por ese detalle?-.
-Sí-.
-Recuerda que ella sólo es rica en esta vida. En su encarnación pasada tengo entendido que era una niña pobre de un orfanato-le comentó la diosa.
-Pero a veces pienso que no valgo la pena para ella-..
-Yo contemplé otra cosa, Seiya. Notó en la mirada que te da que eres su todo para ella, nunca la vi sonreírle a alguien de esa forma-afirmó la diosa sería.
-¿En serio? -.
-Así es, la diosa Athena que yo conocía era otra persona literalmente-.
-¿Cómo era antes?-.
-Una perra total-sonrió divertida Hestia.
-¿En serio?-.
-Así es, ella no era distinta a Hades o Zeus en como veían a los seres humanos. Para la diosa de la guerra todo era blanco y negro, y pensaba que el amor era una estupidez y que la fuerza lo era todo. Pero algo cambió como para que Zeus le diera la Tierra a su cargo-determinó la deidad.
-¿Qué fue lo que pasó?-preguntó Seiya curioso.
-En la era del mito, el hijo bastardo de Poseidón llegando volando con sus alas blancas para servir a Zeus. Este era el caballo alado Pegaso que podía alternar su forma humana y la de su animal insignia-le reveló la mujer.
-Wow-.
-A pesar de que Athena detestaba a Poseidón, fue obligada a ser escoltada por su primo a todas partes. Aunque ella hizo de todo para que este renunciara a su tarea, Pegaso era muy terco y no tuvo opción que rendirse ante su persistencia-contó Hestia.
-Eso suena a como era Saori cuando era una niña-recordó con cierto pesar el castaño.
-Recuerdo que tenía cierto fetiche con los caballos. Siempre le pedía a Pegaso que lo montara de a caballito-.
-Sí, eso suena a Saori-murmuró enojado el chico.
-Nunca supe que pasó para que Athena cambiará poco a poco pero fue de tal magnitud que su personalidad se tornó más dulce y considerada con sus semejantes. Siempre sospeché que fue gracias a su eterno guardián del cual eres su encarnación. Te pido solo un favor, no abandones a tu diosa o ella estará perdida-le guiñó el ojo el sujeto ante lo que Seiya asintió.
En la noche, se veía a Athena caminando por una laguna donde las estrellas se veían muy hermosas y llegó a su encuentro Seiya. A ambos esto le trajo recuerdos y al mirarse no necesitaban hablarse ya que las palabras estaban de más.
Lo que nadie sospechaba era que Shion y el resto de la orden dorada estuviera espiando en un arbusto cerca de allí para vigilar a su diosa.
-No deberíamos invadir la privacidad de Athena-mencionó Dohko preocupado por cómo actuaría su amigo.
-Algo trama ella que no me gusta-respondió Shion serio.
-Yo solo quiero ver que tontería hace ese idiota-alegó Máscara de Muerte.
-Cállense que nos va a escuchar-susurró Saga tratando de calmar las ansías.
Por su parte, los 4 santos de bronce estaban por otro lado espiando a los tórtolos para presenciar en vivo lo que fuera a surgir de Seiya y Saori.
-No sé porque me convencieron de venir hasta acá-murmuró Ikki molesto.
-Admite que deseabas ver esto-comentó Shun feliz.
Mientras tanto, Saori y Seiya conversaban un poco como lo hacían antes de que surgieran las guerras santas y reían un poco.
-Seiya, hace mucho tiempo que no estábamos a solas-señaló la chica inmensamente feliz.
-No te culpo por tener tantas obligaciones, eres muy importante después de todo-decía comprensivo el joven.
-Eso no quita la excusa de que debo hacer espacio para mi tiempo personal. Lamento mucho lo que ha pasado-se disculpó la diosa.
-No me debes explicaciones, yo no soy nadie para reclamarte cosas-dejó en claro el joven.
-Te equivocas, si eres algo para mí-dijo la diosa pero se tapó la boca al hablar de más.
Todos los que estaban escondidos quedaron en shock por lo ocurrido y Saori se volteó por vergüenza pero Seiya hizo que la mirara a los ojos.
-¿Soy importante para ti?-preguntó el Pegaso sorprendido y con cierta alegría.
La chica no sabía si decirle la verdad porque implicaba no volver atrás pero recordó la insistencia de sus amigos de arriesgarlo todo por amor.
-Eres… mi… todo, Seiya-dijo con mucha dificultad la chica.
Shun quería llorar de la emoción, Ikki solo bufó, Hyoga y Shiryu sonrieron ante la valentía de Saori. Los santos dorados y el Patriarca estaban con la boca abierta porque era prácticamente una confesión.
-Seiya, yo te amo-soltó de golpe la diosa sus sentimientos dejando muy sorprendidos a todos.
La frase Te amo resonaba en la mente de nuestro héroe y su corazón palpitaba a mil por hora porque esa frase la quería escuchar hace mucho tiempo.
-¿En serio?-preguntó Seiya incrédulo de haber escuchado esas maravillosas palabras.
Ella solo asintió tratando de cubrir su rubor con sus manos pero el Pegaso no la dejó y vio la cara roja de vergüenza de la chica. En ese momento, el joven tomó su rostro con delicadeza y le robó un beso para consternación de todos y lo peor es que la diosa de la guerra le correspondió.
-¡ESTO ES INAUDITO!-gritó el Patriarca saliendo de su escondite rompiendo el encanto.
Saori y Seiya estaban sorprendido de ver a Shion con toda la orden dorada viéndolos con desaprobación pero el Pegaso se interpuso adelante para protegerla.
-¿Qué cosa es inaudito, amar a Saori?-le preguntó con molestia el castaño.
-¡ELLA ES TU DIOSA, NO ESTÁS A SU NIVEL PARA HACER ESTO!-le regañó Shion muy furioso.
-Eso nunca le ha importado a Saori. Puede que yo sea un simple santo de bronce pero he estado para ella más que ustedes. La amo más que a nada y pienso pelear por ella aunque muera-les dijo serio el muchacho.
En ese momento, los 4 santos de bronce llegaron y se dispusieron a proteger a Seiya y Saori de la furia de los dorados.
-Hyoga, apártate de aquí. Esto no es tu asunto-le ordenó Camus sorprendido.
-Seiya es mi amigo y si yo estuviera en sus zapatos él me ayudaría-le respondió con convicción el rubio.
-Maestro, no quiero lastimarlo pero si le hace algo a Saori no voy a dudar-le advirtió Shiryu con pesar a Dohko.
-¡PERO SEIYA HA COMETIDO EL. PEOR ACTO CONTRA EL SANTUARIO Y LA PENA ES MUY SEVERA!-exclamó un furioso Aioria.
-Amigos, no creo que sea para tanto-comentó Aioros bajándole con un zape los humos a su hermano.
-No hay nada más hermoso que el amor, además varios de aquí no están en posición de reclamar-señaló Afrodita muy consciente de sus actos.
-Esto no quita el pecado que ha cometido Seiya. No pienso dejar pasar esto-determinó Shion haciendo valer su posición.
-¡YA BASTA!-se escuchó la voz iracunda de Saori quien ya no aguantaba más.
Todos notaron las lágrimas de rabia y dolor de su diosa ante el alboroto de sus hombres y aunque ella tuvo la culpa por haber hecho esa ley en sus vidas pasadas, no iba a dejarse llevar por los mandatos del Santuario.
-Aquí la que manda soy yo, no se les olvide. Para mi malestar he escuchado las opiniones de ustedes y sé que gran parte de la orden va a decir lo mismos y no pienso oír más cosas. He tomado una decisión: Renuncio a seguir encabezando el Santuario-decidió la mujer muy dolida.
-¡NO PUEDE HACER ESO!-dijo en shock Milo.
-Eso es inaudito-balbuceó Mu ante esto.
-Nunca he sido la Athena fría y contundente que esperaban. Mu, una vez me dijiste que Athena debe querer a sus santos por igual y traté de hacerlo, pero no pude. Esperaba más apoyo de ustedes pero no pienso seguir encabezando un ejército donde no se tome en cuenta mis decisiones así que búsquense otro dios-determinó finalmente la mujer.
La diosa hizo aparecer en su mano a su armadura reducida y tomó la mano de Seiya muy convencida de su decisión.
-Chicos, si desean ir conmigo están en su libertad. Gracias por apoyarme-le comentó Saori a sus 4 amigos.
Ellos asintieron y se fueron con su diosa a Japón dejando perturbados a la orden dorada. Estaban jodidos ahora que Athena renunció a proteger al mundo.
