CAPITULO I

Disclaimer: Vocaloid no me pertenece, si no a sus respectivos creadores.


-Buenos días señorita Hatsune- dijo amablemente una estudiante de enfermería en cuanto vio a pasar a la joven peli-azul.

-Buenos días- respondió sin mucho ánimo dirigiéndose a su oficina y pasando casi por alto a la muchacha que la había saludado, al parecer ya empezaban a llegar los novatos, pero no pensó demasiado en ello, ni siquiera le importó en lo más mínimo, estaba perdida en sus pensamientos, estaba confundida y se hacía cientos de preguntas, que, lamentablemente, no tenían respuesta, ¿dónde estará?, ¿qué estará haciendo?, ¿se acordará de mí?, ¿volveré a verla algún día?

Mientras tanto la joven estudiante veía como se alejaba su superior, no la perdió de vista hasta que ésta entró a su oficina. Había decidido seguirla, pero todos los presentes la verían raro, así que decidió que era mejor quedarse ahí. El único que pudo notar sus verdaderas intenciones fue su hermano, pero no dijo nada al respecto y siguió observando a su alrededor, mientras comenzaban a avanzar escuchando las indicaciones del docente que los acompañaba.

Por otro lado, Miku se encontraba sentada en su escritorio leyendo algunos papeles, estaba todo tan tranquilo, por fin había conseguido distraerse, aunque sea por un momento, de sus pensamientos, con todo el trabajo que tenía, no le daba mucho tiempo hacer otras cosas.

Después de un buen rato, en medio de la tranquilidad en la que estaba sumergida, vino una gran duda a su cabeza, ¿cómo es que esa estudiante conocía su nombre? Para empezar, ellos no llevaban ahí más de dos semanas y ella era muy reservada como para hablar con otras personas, es más, la mayoría de los empleados ni siquiera se sabían su apellido, entonces, ¿por qué ella sí?

-De seguro conoce a alguien aquí, si, debe ser eso. - Empezaba a inquietarse y a ponerse nerviosa, así que decidió levantarse a caminar dentro de su oficina mientras tarareaba una canción. Estuvo así por un buen rato, pero no había funcionado, nunca le había pasado algo como eso, tenía un mal presentimiento y no sabía qué hacer, su última opción era salir a tomar algo a la cafetería del hospital, tendría que dejar su trabajo para más tarde, aunque no quisiera.

Camino por los pasillos hasta llegar a su destino, pidió un café y se sentó en una mesa, ya estaba un poco más relajada, comenzó a revisar su celular mientras ingería su bebida caliente.

-Hola, que coincidencia, nos volvemos a cruzar. – Miku se sobresaltó, a tal punto de casi escupir su café al escuchar una voz detrás de ella.


Ok, ya no se me ocurrió que otra cosa poner así que hasta ahí lo dejo, espero tener mejores ideas en el siguiente capitulo, bueno... creo que ya es todo de mi aprte, nos leemos después.