Capítulo dos.

Exhaló, quizás un tanto nerviosa, quizás un tanto ansiosa, sus manos le sudaban y no podía dejar de golpear el piso de madera con su pie mientras los ansiosos minutos transcurrían lentamente, miraba el reloj cada dos por dos y apretaba la grabadora en su mano, simplemente no podía estarse tranquila en una situación así. Llevó sus manos a su rubio cabello dorado comenzando a desesperarse. La puerta se abrió y allí encontró a Gialla, quien estaba pulcra, tal y como la recordaba, alta, elegante y perfecta.

—Te tardaste—Acusó rápido—Casi me voy por mi cuenta.

—Ja—Ésta sonrió con cierta malicia—¡Qué impaciente! Pero bien, vamos, fuera.

Se levantó del sillón en un salto y la siguió hacia afuera.

La luz del sol la cegó un momento cuando dio con la puerta, luego de eso recuperó su visión y bajó las escaleritas de la entrada hasta llegar a la acera en donde Gialla la esperaba, se irían caminando al trabajo, así que supuso que no estaría muy lejos y lo creyó momento perfecto para poder aprenderse el camino.

Desde que había llegado a la ciudad la había encontrado muy pintoresca, casas más o menos con la misma arquitectura y calles impecables, justo lo esperado en un país desarrollado como aquél, inclusive el cielo se veía más azul y los pájaros parecían cantar mejor. Todo esto le hizo sentir que la andada era muy agradable y corta. Se deleitó al ver a los conductores respetando las señales de transito, semáforos y los rayados en las calles, cosa que en su país natal no ocurría, ni soñando.

Luego de más de quince minutos de caminata en silencio, levantó la mirada hacia Gialla, quien sonreía tontamente mirando su smartphone. A decir verdad, casi no conocía a Gialla, eran primas, primas muy lejanas que admiraban y compartían la misma opinión sobre la jefa de toda la familia amarilla, a la que pertenecían las dos. Solo la había visto dos veces hasta hacía veinticuatro horas. La primera vez fue cuando tenía diez años, Gialla para ese entonces tenía quince, luego el año pasado la había vuelto a ver y habían conversado de la mala situación del país, allí fue donde se le ocurrió la idea de irse y su prima accedió en ayudarla. La escuchó reír.

—¡Qué buen meme!—Exclamó la joven, adelantándose y guardando el celular—Ven, ya llegamos.

Observó la fachada, un lugar pintoresco con una pizarra de tiza donde estaba escrito en una perfecta caligrafía el menú del día. Ella siguió a Gialla, entró por la puerta y detalló el lugar, todo estaba hecho de madera, pisos, techos, mesas, la barra, todo, las ventanas cerradas daban oscuridad al lugar pero algunas luces prendidas, no todas, permitían una perfecta visión, el sitio era elegante y clásico, había buen olor y un ambiente agradable. Notó entonces a las personas allí, primero observó aquél cabello rosa en rulos perfectos que estaba a tan solo unos metros, una mujer de perfecto cutis y mirada profunda que parecía llevar la nobleza en la sangre, una mujer hermosa con una sonrisa cálida. Cercana a ella habían dos chicas idénticas a Gialla, solo que una llevaba el cabello azul ondulado que cubría sus ojos y la otra cabello melocotón y entristecidos ojos turquesa, por otra parte estaba una muchacha de piel oscura, lentes oscuro y afro, se encontraba recostada a la barra, tenía labios gruesos y un cuerpo escultural, a un lado estaba otra chica alta, musculosa y de cabello largo, intimidante, verla hacía temblar a cualquiera. De último y en una mesa a parte una muchacha de ojos azules y cabello azul oscuro, no parecía muy amable pero sí fina, ésta chica le dirigió una mirada algo molesta.

Gialla hizo las presentaciones, Rose, Perla, Blu, Garnet, Jasper y Lapislázuli, nombres que ahora y por obligación debía tener presentes, más todavía a la hermosa dueña del restaurante y la que parecía eternamente molesta Lázuli, pues éstas eran sus superiores. Pronto comenzó a discutirse sobre el nuevo oficio que haría Peridot, ésta estaba callada esperando a que no la designaran como chica de limpieza, y por lo que pudo ver, en aquel negocio faltaban bastante personal, pronto se dio cuenta que no había nadie que hiciera las reparticiones a domicilio, así que intervino orgullosa.

—Puedo decirles que yo tengo licencia de conducir avalado por la organización internacional de tránsito, esto quiere decir que puedo conducir en casi cualquier país de forma legal, miren—Sacó su cartera de su bolsillo y lo mostró a sus nuevos compañeros de trabajo—Creo ser perfecta para el trabajo.

—Ajá—Lapis giró sus ojos con cierto fastidio, no parecía convencida—¿Y te sabes las direcciones de la ciudad? ¿No, verdad?

Quedó muda ante eso. Rose exhaló y dibujando una suave sonrisa en sus carnosos labios rosados, comentó.

—No servirá por ahora, no mientras ella no sepa las direcciones, puede estar como limpieza...

—¡Esperen!—Exclamó Peridot, desesperada—No, yo... ¡Yo me sé las calles de este lugar! ¡En serio! ¡Me las estudié antes de venir! ¡Me las sé! ¡Me las sé!

Hubo silencio, todas la observaron atentamente y luego cruzaron miradas entre ellas por unos cuantos segundos antes de echarse a reír, incluso Lapislázuli se carcajeaba con aquello. Peridot frunció el ceño sintiéndose humillada, un minuto más tarde se le fue entregado los utensilios de limpieza mientras Perla explicaba con qué debía limpiar, desinfectante, desengrasante, algunos eran para pisos, otros para muebles, y más. No había empezado a trabajar y ya estaba malhumurada.

—No salí de mi país para esto.

Se dijo a sí misma en voz baja mientras arrastraba el cepillo de barrer y la pala para recoger basura hacia el frente, donde Perla le había mandado a limpiar aunque ya estuviese impecable. Gruñó para sus adentros con cierto fastidio, Rose acababa de irse y con ello cada quien se fue a sus puestos preparándose para el día, la única que deambulaba por allí era Lapislázuli que había detenido a Blu mientras decía.

—Amatista no llega y no atiende el teléfono. En dos minutos abrimos.

Lapislázuli era la encargada del lugar, por ello debía supervisar de que todo estuviese y saliese bien al momento de abrir, por otra parte era la primera vez en el día que mencionaban a la supuesta 'Amatista', que parecía ser uno de los males que amargaba a la peliazul. No quiso acercársele, creyó que hacerlo solo le causaría su despido en el primer trabajo en su país nuevo, cosa que definitivamente no podría permitirse pues había tenido la suerte que nadie en la vida tenía cuando se iba del país.

A metros de la puerta de entrada, ésta se abrió de golpe. Peridot se sobresaltó asustada y enfocó para ver bien qué había causado aquello. Sus ojos verdes se iluminaron con la luz que entraba por la puerta y detalló perfectamente esa silueta baja y rellena de una chica, el largo cabello lila se movía con el viento de afuera y enmarcaba aquél rostro redondo, un mechón de cabello cubrió un ojo de la fémina, el otro pudo observarse perfectamente el color purpura que estaba oscurecido por el contraste con la luz. Ella tenía labios carnosos que dibujaron una gran sonrisa en su rostro, una sonrisa elocuente, orgullosa, distraída y pícara.

—¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!—Exclamó la chica entrando—¡Viejo! ¡Mirate! ¡¿Eres la nueva?! ¡¿La que Gialla dijo traer?!

—Ahm, sí—Peridot apretó el cepillo en sus manos—Me llamo Peridot, soy la prima de Gialla—Se presentó la rubia acomodando sus lentes en su rostro—Es un gusto poder trabajar contigo.

—¿Por qué tantas formalidades?—Amatista la palmeó con fuerza en el hombro, Peridot casi cae de cara al suelo—Soy Amatista, un gusto en conocerte, nueva

Oh, era ella la Amatista que Lapislázuli había nombrado con una infame voz de odio, algo que le pareció increíble, pues parecía una persona divertida. Sintió un aura negra detrás de sí misma y al voltear, observó a Lázuli hirviendo en ira. Tuvo que quitarse.

—He, Lapis—Amatista exhaló—Ya me voy a la cocina. Adios.

—No, tú me escucharás, Amatista—Amenazó la encargada pero Amatista la ignoró—¡Amatista! ¡Ven para acá!

Las vio a las dos irse a la cocina, una siguiendo a la otra mientras reclamaba. Peridot sintió el ambiente tensarse y quedó congelada un segundo, solo fue cuando una suave mano se posó en su espalda que reaccionó, volteó, allí estaba Garnet.

—No te preocupes por ellas. Ve y haz tu trabajo.

Peridot aceptó y se retiró para comenzar a limpiar.

Su primer día fue un asco, ella no era buena limpiando, más bien, no era buena en casi nada, solo en las pocas cosas en las que destacaba y le hacía ser aquella prodigio que realmente era. No quería quejarse pero internamente lo hacía mientras limpiaba cada centímetro del restaurante, solía mirar a Garnet atendiendo la barra y a Lapislázuli en la caja, prefería estar en caja, aunque las personas eran fastidiosas era mejor que ser cenicienta. Por otro lado observó sorprendida como Gialla, Perla y Blu se movían entre las personas llevando grandes cantidades de platos y ordenes a la cocina, eran sencillamente agraciadas, cada paso, cada sonrisa, cada palabra que decían, parecían dejar una estela detrás de sí de finura y elegancia que encantaría a cualquiera.

Fue llamada para que limpiase mesas, pisos, baños, inclusive un desastre en la barra y el vómito de un bebé, el día fue un infierno. Ya terminando la jornada, después de cerrar y que el último cliente se fuese, ella cayó agotada a una mesa, afincó su frente a la madera esperando morir lentamente, nunca había hecho tanto esfuerzo físico en su vida. Pronto se dio cuenta que todas se reunían allí y no supo por qué.

Después de quince minutos, Lapislázuli comenzó a hablar del día y pidió el inventario de las cosas, Peridot observó como todas hablaban del desempeño del restaurante de la jornada y daban recomendaciones. Se quedó callada, no había hecho nada más que limpiar y no tenía que cosa aportar.

—Bien, creo que con esto terminamos—Dijo la encargada—Ah, Rose me llamó, dice que siente mucho tampoco haber estado hoy y que no podrá venir mañana. Estará para el fin de semana.

—Agh, otro día contigo al frente.

La voz de Amatista se sintió. De inmediato la mirada de Lapislázuli se volvió afilada pero volvió a sus cosas.

—Lapis—Dijo Garnet—Mañana llegaré un poco tarde, tengo unas cosas que hacer.

—Está bien, que bueno que avisas, suerte que no eres de esas que llegan cuando se les viene en gana.

—Tampoco es de esas que odian al mundo—Otra vez la voz de Amatista. Peridot se acomodó en su silla al sentir el ambiente algo tenso.

—¡Bien!—Perla intervino—Eh, pues creo que... ahm... debemos retirarnos para descansar, ha sido un muy fructífero día, además, nuestra nueva integrante está agotada.

—Sí—Habló Blue—Además, debo ir a comprar unas cosas. Me debo ir ya, más bien.

—Está bien—Lapislázuli aceptó—Bueno, salgamos, debo cerrar.

Agarró sus cosas, Peridot se levantó tambaleante y salió del establecimiento junto con las demás, se detuvo en el frente esperando a que Gialla terminase de chismosear con Perla y Blu, Jasper estaba en su celular concentrada, la joven rubia no tuvo problema en decidir no hablarle, todavía se sentía algo intimidada, por otra parte, Garnet seguía allí esperando a que cerraran el local. Amatista salió y Lapislázuli quedó cerrando todo.

—Bien, ya nos vamos nosotras—Dijo Gialla, agarrando a Blu y a Perla por los brazos—Tenemos unas cosas que comprar y...

—¿Irte?—Preguntó Peridot algo nerviosa—Es de noche, no recuerdo bien el camino...

—¡Por mis estrellas!—Exclamó Gialla, tapándose la boca con sus manos—Me olvidé de ti y ya había prometido con...

—Tranquila—Dijo Amatista un segundo—Puedo llevarla yo. Tengo tiempo.

—Que veo, tú siendo responsable—Comentó Lapislázuli, guardando la llave en su bolso.

—¡Oh! ¡Y mira Lapislázuli! ¿Acaso estás celosa?—Gruñó la chica de cabello largo.

—¿Celosa? ¿De qué? ¿De ti? Enana.

—Sí, de mi, flacucha, de que yo si puedo tener compañía y tú estás pútrida y sola.

Peridot tragó en seco, incómoda. Las dos chicas se miraban con odio y parecían querer matarse, fue entonces que Garnet intervino, jaló a Amatista hacia atrás y Jasper alzaba a Lapislázuli, tumbándola sobre su hombro y comenzando a caminar hacia su moto mientras decía, algo despreocupada.

—Hasta mañana, buenas noches.

La encargada gritaba malhumorada y le golpeaba la espalda para ser liberada y continuar con la pelea. Hubo silencio después de eso, nadie habló, finalmente se Perla se despidió, Gialla dio la dirección de Peridot, las tres meseras se fueron, Garnet fue por su lado y quedaron solo Amatista y Peridot. La rubia no supo qué hacer más que caminar por donde ella creía que era la dirección hacia su nueva residencia. Había silencio, mucho silencio, quizás algo incómodo.

—¿No vives con Gialla?

—Ahm, no, no, yo logré alquilar una habitación desde antes—Contestó—No sé donde vive ella.

—Pues no vive por esta dirección—Amatista sonrió—¿Qué es eso, Peridot?

—Ah, nada, solo mi diario—Contestó, sacando la grabadora de su bolsillo—Hago notas, ya sabes, cosas importantes que necesito recordar y así poder organizar satisfactoriamente mi día—Explicó con cierta seriedad y orgullo, pero la escuchó reír, volteó a verla—¿Qué?

—¡No! ¡Nada! ¡Nada!—Se carcajeaba Amatista, deteniéndose y apretando su abdomen—Solo que... eso de las notas—Intentó explicar, retorciéndose entre risas. Fue entonces que de su bolsillo se cayó su telefono—¡Oh men! ¡Ahora si valió!—Exclamó, agarrándolo del suelo—Ya qué, ya estaba dañado.

—¿Dañado?—Peridot se acercó—¿Me permites verlo? Soy buena en estas cosas.

—¿Arreglando celulares?

—Con máquinas soy buena—Peridot tomó el aparato y lo observó detenidamente—Sí, está desgastado pero creo que puedo arreglarlo.

—¿En serio?

—Sí. Podemos apresurarnos y lo intento arreglar hoy...

Comentó, adelantando el paso. Las dos se apresuraron en la noche hasta que luego de varias cuadras Peridot logró identificar su puerta. Entraron, todavía había algunas maletas por aquí y por allá, la rubia pasó directamente a su cuarto dejando el celular en la mesita de la sala y a los minutos regresó con una serie de instrumentos cual colocó el misma mesa, Amatista estaba allí observando y autoproclamándose 'enfermera'. Desarmó el teléfono fácilmente y observó dentro.

—Encontré el defecto, creo que podré solucionarlo, necesito mi palanca optimizada...

—¿Palanca optimizada?

—Sí, eso dije.

—¡Oh!—Exclamó Amatista riéndose—¿Hablas del destornillador? Toma.

—¿Qué te causa risa?—Preguntó Peridot, volviendo a lo que hacía.

—Por nada, solo que... nada, nada.

Hizo un ligero mohín y luego continuó con lo que hacía, notó que cada que nombraba una herramienta, Amatista se reía y luego la pasaba, no entendió cuál era la gracia así que decidió ignorarlo hasta terminar su trabajo, luego armó el celular, lo prendió y Amatista lo revisó, encontrándolo en perfectas condiciones, aquellos ojos purpuras se iluminaron.

—¡Viejo! ¡Está genial!

—Je, de nada—Peridot sonrió orgullosa—Esas cosas son lo mio.

—Oh ¡Eres la mejor nerd del mundo! ¡Perri!

—¿Nerd?—Entrecerró los ojos, Amatista se seguía riendo.

—No es malo que seas una nerd ¡Esto es genial! ¡No todos pueden hacer esto!

—Simplemente tuve que hacer un desarme y evaluar individualmente cada pieza antes de emitir un diagnóstico de lo que creí que era el problema antes de empezar un procedimiento...—Quedó callada, pues Amatista se ahogaba de la risa.

—¡Peridot! ¡Me matas!

—¡¿Qué?! ¡No te hice nada!

—No ¡tontita! ¡es una expresión! ¡Eres graciosa!

—¿Graciosa?

—Sí, oh, santas estrellas ¡Quién diría que fueses tan genial! ¡Te la debo, P-Dot!

—...Gracias—Contestó Peridot luego de un segundo—Ya es algo tarde, creo que...

—Sí, sí, lo sé, estoy estorbando, lo sé—Amatista caminó a la puerta—Estás cansada y yo igual. Eh, nos vemos mañana ¡Perri!

Con aquello, Amatista saltó hacia la acerca, cerrando la puerta. Peridot se quedó estática, volteó a ver sus instrumentos creyendo que en ellos residía algo de la risa de Amatista, pero aunque los analizó, no les encontró chiste, por fin luego de varios minutos tomó su grabadora, la acercó a su boca y al oprimir el botón, dijo.

—Bitacora número 2712, tengo que analizar nuevamente el significado del término "nerd".


¡Holis! Aquí vengo con el segundo capítulo, Bueno no tengo mucho que aportar además que sé que algunos lapidot shippers pueden disgustarse con éste cap, pero bueno, vamos lento que estamos apurados. Recuerden nunca confiarse en este fic, no porque parezca un shipp, significa que ese será, además todo va apenas comenzando.

Por otro lado, estoy viendo si hago un tumblr donde pueda escribir mini-fanfics paralelo a Fanfiction, sería incursionar en una nueva plataforma para mi, sería algo nuevo y divertido que habría que probar ¿No es así?

Bueno, terminado esto solo puedo decir una cosa: ¡Espero que hayan disfrutado de la lectura! ¡Muchas gracias!