Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia es de LyricalKris,yo solo la traduzco.


Hola, ya estoy aquí con un nuevo capítulo, veréis como se resuelven algunas dudas ;)


Capítulo 2

Una parte de Edward era consciente de que debía haber parecido un loco asesino en serie. Él se paseaba por la habitación, murmurando para sí mismo, sobre todo ignorando a las enfermeras que le hacían preguntas cada vez más irritantes. Sus manos todavía temblaban incontrolablemente. Fue literalmente un caos sangriento. Se tiñó su camiseta y trozos de sangre seca estaban alrededor de sus uñas.

Toda esa noche había sido surrealista.

Edward estaba viviendo de un momento a otro, haciendo lo que tenía que hacer, lo que él pensaba que era correcto, o lo que sus instintos le exigieron. Al principio, él solo dejó a Bella con el niño el tiempo suficiente para recuperar una toalla y su teléfono móvil. Los bebés necesitaban estar envueltos en algo, ¿no? Y éste estaba cubierto de sangre. Una toalla parecía la mejor opción.

Una vez que tuvo el teléfono, marcó el número 911 y entonces medio escuchó al operador y medio escuchó a Bella, quien absolutamente no entendía lo que estaba pasando.

Por suerte, era Forks y no pasó mucho tiempo hasta que la EMT llegara allí. Edward dio un paso atrás, dejando que ellos asumieran el control, pero él se negó a abandonar el pequeño y estrecho baño, poniéndose en el lado más alejado de la bañera en vez de dejar que Bella le viera. Los médicos no estuvieron de acuerdo cuando Edward les siguió hasta la ambulancia.

Para entonces, Bella, histérica por la confusión, había sido sedada para su propia protección, dejando que Edward sostuviera su mano fría y húmeda mientras los EMT le gritaban a él y el bebé gritaba también. Estaban enfadados, regañándoles por ser tan estúpidos.

—¿Cómo coño habéis pensado que podríais hacer esto vosotros solos? ¿Estabais tratando de ocultarlo? ¿Tratando de mantenerlo en secreto? ¡Esto podría haberlas matado a las dos! —gritó uno de los médicos.

Edward miraba fijamente sin decir nada, sin comprender de lo que se le acusaba. Su mente se había quedado atascada.

Cuando llegaron al hospital, los médicos y las enfermeras lo agredieron con un aluvión de preguntas. A algunos los conocía —su nombre, por supuesto, el número de su madre— a la mayoría no.

Brevemente se preguntó qué diablos iba a decirles a sus padres acerca de dónde había estado esta noche, pero lo descartó como poco importante en ese momento.

Con todas las preguntas, empezaba a asimilar la realidad.

Bella —quien él estaba seguro de que no tenía novio— había estado embarazada.

Él había sacado a un bebé —el bebé de Bella— en el suelo de su cuarto de baño.

Las enfermeras asumieron que él era el padre hasta que les gruñó que Bella era virgen y que él nunca la había tocado, y nada de eso tenía ningún maldito sentido.

Cuando las enfermeras finalmente lo dejaron solo para que esperara, Edward comenzó a caminar. Sus pensamientos volaban a un kilometro por minuto, cada uno de ellos más confuso que el anterior.

—Me doy cuenta de que hay toda una demostración de ello, pero nunca voy a entender cómo alguien no se da cuenta de que está embarazada.

Edward se detuvo, parpadeando por la confusión. Ese fue uno de los pensamientos que volaron por su cabeza, pero definitivamente no era su voz. En su estado agotado, le tomó un minuto darse cuenta de que estaba oyendo una conversación entre las enfermeras que estaban en el mostrador a la vuelta de la esquina.

—¿Es eso lo que ha pasado? —dijo una voz más maternal y chasqueó la lengua—. Cariño, en mis años, he visto de todo. Sucede y hay todo tipo de razones para ello. Algunos bebés se sientan más atrás por lo que no se ve mucho la barriga. Algunos bebés no son tan activos. Luego el poder de la negación no puede ser ignorado. —Ella se echó a reír—. Si no se te ocurre que puedes estar embarazada, tu mente puede excusar mucho de lo que hace tu cuerpo.

Retorciéndose las manos, Edward lo consideró.

Se había estado preguntando también cómo él no lo había sabido, pero Bella no parecía grande. Parecía que había engordado un poco, pero eso era normal. Había asumido que era parte de la depresión que parecía estar teniendo.

—¿Edward?

La cabeza de Edward se giró y lo vio. No se dio cuenta de cuánto necesitaba una presencia familiar adulta hasta que vio a Carlisle Cullen en la puerta. Edward en ocasiones había trabajado en el jardín de los Cullen para ganarse un poco de dinero.

Antes de que él supiera lo que estaba haciendo, Edward se lanzó a través de la habitación hasta los brazos de Carlisle. El hombre lo sostuvo mientras él de repente se vino abajo, llorando, temblando y lloriqueando como un bebé.

Carlisle le llevó a una silla y lo sentó, manteniendo su brazo alrededor de él.

—Ellos no me han dejado ir con ella —dijo Edward cuando estaba lo suficientemente calmado para hablar de manera legible—. Les he dicho que yo no era el... el... ya sabes, y no me han dejado ir con ella.

—Está bien. Está bien. Si han sedado has sido para su propia protección, así no se hará daño a sí misma o al bebé por el pánico —Carlisle explicó pacientemente.

Edward se estremeció al oír la palabra bebé.

—Eso significa que estará despierta pronto, hijo. Todo va a estar bien.

—No —. La voz de Edward era cruda, horrorizada. A medida que su pensamiento racional regresó, empezó a juntar las piezas del rompecabezas, tratando de hacer que la situación tuviera sentido—. Carlisle... ella no... —tragó saliva—. Si ella se quedó —tragó saliva, incapaz de decir la palabra— embarazada, alguien tuvo que... hacerle daño.

La piel alrededor de los ojos de Carlisle se tensó, y respiró hondo.

—Esa es una acusación muy seria, Edward. ¿Estás seguro?

—No lo sé. Yo no sé nada.

~ 0 ~

Bella despertó con un pequeño grito, terriblemente confundida y...

Santo infierno. ¿Cuál era ese dolor?

Habían sido peor antes, recordaba vagamente. Esos calambres eran terribles, luego fueron muy fuertes, y luego el tiempo se puso borroso. Ella recordaba haber pensado que tenía que morir con ese dolor tan loco. Hubo una presión que no entendía pegándole en la derecha de sus partes y entonces sintió como su cuerpo estaba siendo rasgado en dos.

Edward estaba allí, recordó.

Recordó flashes. El olor de la sangre. Los ojos de Edward tan amplios y su cara tan pálida que casi no lo reconocía...

Estaba sentado con un bebé viscoso, retorciéndose y con sangre en sus brazos.

—¿Bella? ¿Cariño? Voy a necesitar que respires profundamente, cariño. Necesitas calmarte. Cálmate para que podamos hablar, ¿de acuerdo?

Bella sacudió la cabeza, parpadeando de forma esporádica, sin saber que ella había empezado a hiperventilar hasta que escuchó la voz de la mujer a su lado diciéndole que se respirara, solo respirara.

—¿Dónde? —se quedó sin aliento—. ¿Qué?

—Estás en el hospital. ¿Recuerdas? Has dado a luz a un bebé en casa. Una niña.

La cabeza de Bella se volvió loca. Esas palabras parecían completamente imposibles y, sin embargo, se correspondían con las imágenes de su cabeza.

—Ella está bien, cariño. La pequeña cosa apenas pesa dos kilos trescientos gramos, pero está bien—. La enfermera le palmeó la mano, sonriéndole como si Bella debiera aliviarse.

—No entiendo —susurró Bella. Su pecho estaba siendo apretado. Ella se tambaleaba. Estaba bastante cerca de tener una crisis nerviosa, estaba segura.

—Jackie, ¿por qué no me dejas revisarla, eh?

Bella miró al rubio doctor con una sonrisa amable entrando en la habitación. Él le resultaba familiar.

—Buenas noches, Bella. ¿Te acuerdas de mí? —preguntó con suavidad.

A decir verdad, Bella no estaba segura de recordar su propio nombre en ese momento, por lo que ella negó con la cabeza.

—Yo no te culpo. Tu padre y yo solíamos estar muy cerca, pero hace ya un par de años que se mudó a Canadá, ¿no?

Bella ya no podía mirar al hombre. Con la mención de su padre, ella pronto se dio cuenta que tenía diecisiete años, acababa de tener un bebé, y no tenía la menor idea de cómo había sucedido eso. Se aclaró la garganta, recordando que el médico le había hecho una pregunta.

—Cerca de cinco años —murmuró.

—De acuerdo. Bueno, mi nombre es Carlisle Cullen. Tu, uh... amigo Edward hace algún trabajo para mí. Me pidió que viniera a verte.

—¿Todavía está aquí? —Bella se mordió el labio, tratando de no gemir y fallando.

—Por supuesto, cariño. Se está mordiendo las uñas para venir a verte. ¿Quieres que lo traiga?

—Por favor. —Para sus propios oídos, la voz de Bella sonó débil. Ella estaba abrumada. Abrumada y terriblemente asustada. Nada tenía sentido, y necesitaba a Edward a su lado. Necesitaba a su mejor amigo.

Carlisle le apretó el hombro.

—Está bien. Solo tengo que hacerte unas cuantas preguntas, y te prometo que voy a buscarlo.

Bella asintió con la cabeza.

—Por lo que Edward me ha dicho, parece que no sabías que estabas embarazada. ¿Es eso cierto?

De repente fue muy difícil respirar.

—Yo no lo sé —susurró—. No lo entiendo. Dr. Cullen... yo... quiero decir, yo soy virgen.

Normalmente Bella nunca hubiera llorado delante de nadie, y mucho menos delante de un desconocido. Era demasiado, demasiado y no entendía del todo cómo pudo haber sucedido.

—Está bien. Estás bien. Solo respira —la tranquilizó el médico—. Lo siento, pero tengo que ser claro. Por favor, comprende que solo estoy tratando de ayudarte. Nadie va a estar enfadado contigo. Simplemente necesitamos la información más precisa para informarnos mejor de cómo cuidar de ti y de tu hija.

El cuerpo de Bella se sacudió ante la palabra 'hija' y ella cerró los ojos con fuerza.

—Así que tengo que preguntarte. ¿Has tenido algún contacto sexual?

—No —dijo Bella rápidamente.

— ¿Es posible que te violaran? —le preguntó en voz baja.

La respiración de Bella jadeó cuando ella se quedó sin aliento, las lágrimas caían rápidamente ahora.

—¡No!

—Está bien. Está bien. Vamos a resolver esto —le apretó la mano—. Voy a buscar a Edward.

~ 0 ~

Carlisle consiguió darle privacidad, por lo que en el momento en el que Edward llegó a la habitación de Bella, solo estaban ellos tres. Edward corrió al lado de Bella, cogiendo su mano extendida y dándole en la frente un largo, largo beso.

—Estaba muy preocupado por ti —murmuró. Ella le apretó la mano con fuerza, las lágrimas se desbordaron—. ¿Estás bien? —preguntó, secándose las lágrimas.

—No —dijo ella con voz temblorosa.

Edward nunca la había visto así. Se asustó como el infierno.

Solo se distrajeron cuando Carlisle se aclaró la garganta, mirando deliberadamente su cercanía obvia.

—Chicos, la verdad. Necesito que me digáis la verdad—. Su voz era suave, pero aún había algo serio en ella, algo que decía que iba en serio.

Sin dejar ir la mano de Bella, Edward se sentó en la silla junto a su cama.

—Dijiste que no teníais en una relación —dijo Carlisle deliberadamente.

—No la tenemos —dijeron los dos al mismo tiempo.

Carlisle le dio a ambos una mirada.

—Honestidad —advirtió—. En este momento tenemos un margen de maniobra, ya que no hemos sido capaces de ponernos en contacto con vuestros padres.

Edward bufó.

—Buena suerte si consigues que Renée y James te cojan el teléfono esta noche.

Bella resopló, tratando de calmarse.

—Charlie está en un crucero. Él no va a mirar su teléfono durante el resto de la semana. Renée y mi padrastro, James, están en Seattle pasando el fin de semana. Probablemente revisarán sus mensajes mañana.

Carlisle asintió, aceptando eso.

—Bueno, las cosas serán diferentes cuando vuestros padres estén alrededor. Si queréis mi ayuda, voy a necesitar que me digáis la verdad.

Los dos jóvenes se miraron. Edward realmente no estaba seguro de porqué Carlisle estaba tan interesado, pero confiaba en ese hombre. Tomó una respiración profunda.

—Es... complicado. Queremos estar juntos, pero no podemos estar juntos.

—¿Qué significa eso?

—Edward tiene novia —dijo Bella a su regazo.

—La recuerdo. Lauren, ¿no es así? —preguntó Carlisle.

—Sí. —Edward hizo una mueca—. Pero es que... no es lo que... es solo una fachada. Quiero estar con Bella, pero…

Carlisle levantó la mano haciendo un movimiento para detenerlo.

—Ya tengo la idea. Es complicado. ¿Así que vosotros dos habéis estado juntos físicamente en secreto?

Una rápida mirada a Bella le mostró a Edward que sus mejillas estaban de un profundo rojo escarlata. Se frotó la nuca con la mano libre.

—No hemos hecho nada. En realidad no.

—¿En realidad, no? —Carlisle tenía la paciencia de un santo—. Lo que sea, Edward, Bella. Incluso una vez.

Se miraron el uno al otro de nuevo. Edward resopló, empezando a cabrearse un poco.

—Mira. Nos dieron las clases de educación sexual, ¿de acuerdo? Sabemos de dónde vienen los niños. No hicimos nada de eso. Y fue hace mucho tiempo de todos modos. Tal vez es... quiero decir, cuando suceden cosas malas a veces la gente las borra, ¿verdad?

—¡Edward! —Bella protestó.

—Bueno, no sé qué más decir. ¿Qué otra cosa podría ser, Bella? —preguntó suavemente, tomando su mano entre las suyas.

—Me hubiera acordado de eso —argumentó.

—Hay una cosa que se llama memoria reprimida —dijo Edward—. Quiero decir, ¿qué más? ¿No fuiste visitada por un ángel sin decirme nada, verdad?

Bella se mordió el labio inferior, obviamente, tratando de no llorar.

—En este momento, no vamos a descartar nada, pero os lo voy a preguntar una vez más. No me refiero a la penetración, pero, ¿habéis tenido algún contacto sexual?

Ambos guardaron silencio, el único sonido en la sala por unos momentos fue la respiración.

—Nosotros... fue... quiero decir, fue simplemente... —Edward tropezó.

— ¿Follasteis en seco? —preguntó Carlisle.

Ambos se sonrojaron y se resistieron. No eran palabras que cualquier adolescente querría oír de cualquier adulto.

— ¿Qué demonios es eso? —preguntó Edward.

—Follar en seco, solo roce pero sin ropa.

—Oh. —Edward agarró a su pelo—. Um. Sí. Pero fue solo esa vez... eso no... quiero decir que no...

—Es posible. Te sorprendería la frecuencia con la que ocurre —dijo Carlisle calmadamente.

—Oh, Dios... —Bella estaba apretando la mano de él como el infierno, pero Edward no se apartó.

—Está bien. Lo que vamos a hacer ahora es conseguir una muestra de tu mejilla, Edward, y de la del bebé. Vamos a hacer una prueba de paternidad, y luego lo sabremos con certeza —él asintió con la cabeza—. Quédate aquí, solo un minuto. Voy a conseguir lo que necesitamos.

Cuando estuvieron solos, Edward y Bella se volvieron a quedar en silencio.

La respiración de Bella se enganchó cuando empezó a llorar en silencio en sus manos. Edward se movió para poder poner su brazo alrededor de su hombro y apoyó su frente contra la de ella.

—No te preocupes, Bella. Todo va a estar bien.

—¿Cómo puedes decir eso? —le preguntó con ironía—. Edward... acabo de tener un bebé. ¡Un bebé!

Él tiró de ella más cerca, y ella apoyó la cabeza en su hombro.

—¿Qué voy a hacer?

Antes de que pudiera pensar en qué decir, Carlisle volvió a entrar en la habitación. Les explicó un poco acerca de los plazos y las expectativas mientras limpiaba el interior de la mejilla de Edward.

Cuando terminó, y la muestra se selló, se sentó en el otro lado de Bella y le tomó la mano.

—Sé que esto es abrumador, y no quiero que te sientas presionada, ¿de acuerdo? Pero si quieres ver a tu hija, puedo traerla aquí.

Edward sintió los hombros de Bella ponerse rígidos bajo su brazo. Su respiración se volvió errática.

—Está bien, Bella. Está bien si no quieres —le dijo Edward al oído.

En realidad él no estaba del todo seguro de si él podría manejar el ver al bebé.

—Si yo no la veo, no me voy a creer que esto está sucediendo realmente —la voz de Bella era apenas audible. Dio un suspiro tembloroso, pero asintió con la cabeza a Carlisle—. Voy a verla.


¿Ya tenéis alguna idea de lo que pasó? Poco a poco iréis descubriendo cosas ;)

Quería daros las gracias por haberme seguido en el primer capi de la historia, 70 reviews son muchos para un capítulo, ¡gracias! ^^

Recordaros de actualizaré lunes, miércoles y viernes, así que... ¡nos vemos el viernes! :D


Muchas gracias por seguirme y comentar esta historia:

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Si me dejo a alguien que me lo diga, por favor ;)