Minato no dio la primera clase, la ocupo para hablar sobre los proyectos de ese año y sobre el papel que ellos deben desempeñar, pero eso le pareció casi tan aburrido como si de una clase se tratase. La segunda, dada por Hiruzen Sarutobi, es filosofía y a esa si le está poniendo atención, por suerte no repitió el proceso con todos…solo con él (por obvias razones); con la máscara nadie lo reconoce y aunque le gustaría volver a ser el Obito de siempre, ni la máscara lo ayuda a sacarse de la cabeza que todos lo juzgarán. Quizás solo está siendo paranoico, pero su mente insiste en ello.

Y entre sus paranoias el timbre suena, interrumpiendo la catedra de Sarutobi. El tiempo pasó volando y ni se percató de ello.

Sarutobi se despide dejando a sus alumnos en el salón, nadie parece moverse, excepto algunos que estaban sentados hasta atrás y que parecen matones de película. Está por levantarse, pero el chico que parece delincuente juvenil lo detiene a él y a Sayuri, quien ya estaba de pie caminando hacia la puerta.

—Creo que ya lo sabes, Sayuri, pero como paga por lo que causaste deberás ser parte de nuestro grupo…y sé que te molesta eso, pero está vez cooperaremos en lugar de llevarnos la contraria —La voz de él es tan autoritaria como la de ella, no le sorprende que se lleven la contraria.

—Así que pretendes que colabore con tu grupo solo porque no soportaste que no te diera la razón, es algo ridículo. ¿Qué pretendes conseguir de mí?

Obito escucha un leve gruñido desde el asiento de atrás, no parece ser del agrado de ellos.

—Colaboración mutua, por supuesto. Ambos sabemos que Madara nos pondrá las mil trabas habidas y por haber con tal de evitar que nos graduemos de la misma forma que los demás —Obito escucha eso con atención. ¿Habrán hecho algo para enojar a su padre? —. A ti de por sí te odia por tu segundo apellido, no se diga después del suceso.

Ella suspira, parece aceptar su punto a favor.

—Bien, pero yo pongo las reglas. No quiero problemas en casa, tu grupo no es exactamente muy seguidor de la ley de la academia y prefiero evitar castigos —Sayuri le tiene la mano al de cabello naranja y este la acepta cerrando así el trato.

—Bienvenida a Akatsuki, mañana tendré tu chaqueta —Este sonríe vencedor, mientras ella ni se inmuta ante su sonrisa. En cambio se sienta en un pupitre cercano, parece conocer el tipo de comportamiento del dichoso grupo —. Ahora, Obito, ¿quieres unirte?

Él solo le devuelve la mirada, sin saber el por qué se lo ha preguntado. Al no poder mostrar sus reacciones, ladea la cabeza para hacer notar su confusión, pero no parece ser suficiente porque aún esperan su respuesta.

—¿Por qué?

—A Pain…

—¿Pain? ¿En serio, Nagato? —Sayuri niega, interrumpiendo al que parece pez, su voz ha dejado entrever una pizca de burla. Parece que le hace gracia el apodo.

—¿Algún problema? —Nagato, o Pain, frunce el ceño en espera de una respuesta de su parte.

—No —Y ahí termina ese tema. La conversación se retoma, pero es Itachi que toma la palabra esa vez.

—A Nagato…—Su voz, al decir el nombre, se escucha como la de alguien que no aceptará corrección alguna por lo que nadie lo interrumpe—. Al parecer le has llamado la atención, no le dice a cualquiera el unirse. Pero si tienes dudas de lo que es Akatsuki te las responderemos.

Obito asiente, pensando en qué puede preguntar. Y ciertamente lo que más llama su atención es el por qué ella no parece simpatizar con el grupo.

—¿Por qué Sayuri dice que no siguen la ley de la academia? —Debe ser cuidadoso, siendo su padre el director fácilmente el castigo puede ser el doble de peor.

—Porque siempre se están metiendo en problemas…

—No digas nada —Nagato calla a Sayuri, quien solo frunce el ceño, parecen no llevarse del todo bien —. No tienes derecho, que todo lo que estos idiotas han hecho no se compara al desastre en el que me involucraste el año anterior.

—¿Yo? Difiero, fue tu culpa.

Y comienza una lucha de miradas, y ninguno está dispuesto a dar su brazo a torcer.

—¿Qué sucedió el año anterior? —El rubio que, según escuchó en las presentaciones, se llama Deidara niega con el ceño fruncido al ver las discusiones, se ve hastiado y parece querer ir a otro lado en lugar de estar ahí.

—Los expulsaron y no pudieron graduarse por eso, así que están repitiendo su último año. Y el abuelo Madara fue muy claro con ellos, ni una falta más o no podrán seguir en la academia —Obito asiente a las palabras de su sobrino, comprendiendo el punto, aunque no sabe qué hicieron —. No nos está permitido hablar de eso, Nagato se enoja.

Si bien Itachi no parece temerle tampoco parece disfrutar de las rabietas (o como sea que reaccione) de quien, al parecer, es el líder. De todas formas sabe que Itachi es de los que prefieren evitar conflictos.

—La verdad Pain parece que quiere coleccionar Uchihas en el grupo, si te unes serán cuatro —El de cabello blanco se levanta, Hidan según escuchó, seguido del que parece salido de película de terror, Kakuzu —. Nosotros iremos a desayunar, hay nos dicen las buenas nuevas después.

Y se van del aula, por la forma de caminar de Hidan es claro que no le importa lo que cualquiera le hubiera dicho y por ende lo dejan ser. Mientras él solo ve como todo ocurre frente a sus ojos, y puede asegurar que no son muy normales, ha de ser genial pasar un día con ellos.

—¡Me quiero unir!

Eso es suficiente para que Nagato y Sayuri dejen de querer asesinarse con miradas, ambos vuelven a ver a Obito. El de cabello naranja y flequillo con una sonrisa de autosuficiencia y ella con una ceja alzada, si se atreve a indagar quizás esta sorprendida de que haya aceptado.

—Bienvenido.

—¡Al fin! Me voy hum.

El rubio se levanta molesta, murmurando cosas como que todos ahí no tienen respeto por el arte y que le tocó quedarse por algo estúpido nada constructivo y cosas por el estilo.

—¿Y hacen reuniones?

—Sí, normalmente en casa de Pain o de Itachi —Kisame, el que parece pez, le responde al tiempo que se levanta —. Pero en los recesos solemos irnos por nuestro lado.

Itachi lo imita y ambos salen del salón. Quedando solo cuatro, dos de ellos mujeres, aunque la otra no ha dicho ni una sola palabra hasta ese momento.

—Vamos, Pain —Este asiente y ambos salen del salón, al igual que todos y solo queda él con Sayuri.

La mira, se ha quedado en su puesto sin hacer un solo movimiento. Parece ver algún punto de la pared. Hasta que el celular de ella empieza a sonar.

—Buenos días. Minato, sí. Hablaré con él hasta el segundo receso, no me quiero arruinar la mañana tan temprano —Silencio, solo observa como su rostro sigue igual de impasible que antes de responder la llamada, su mayor expresión vista hasta el momento es su ceño fruncido —. Iré directamente a casa, debemos hablar…No, no me he metido en problemas. Sí, adiós.

¿Estaría hablando con Izuna?

—¿Te quedarás ahí? Akatsuki tiene una extraña regla de siempre estar en pareja, aunque ahora seamos un número impar—Obito se levanta sonriendo, aunque no se vea detrás de su máscara —. Busquemos a Deidara, ha de estar en el salón de arte.

Él asiente, aunque aún no está del todo cómodo y se sigue preguntando cómo estarán sus anteriores compañeros. Ninguno sabe que despertó, fuera del barrio Uchiha nadie lo sabe…hasta hoy que volvió a clases.

Ahora que lo piensa, si ella es una Uchiha... ¿por qué no vive en la barrio Uchiha como todos los demás?

—¿Dónde vives? —Se ha escuchado medio acosador dicho así sin más, pero no pudo evitarlo.

Ella solo le dirige una mirada, pero ya están en la planta baja y ven a Deidara hablando con un profesor de cabello rojo que niega con el ceño fruncido, al igual que el rubio que ha levantado la voz.

—¡Esto es arte hm!

—Estás equivocado, Deidara. Lo que piensas hacer no es arte; el arte debe perdurar para ser admirado eternamente.

—¡El arte es efímero hm!

—Eterno.

—Yo creo que el arte es subjetivo, y no deberían discutir. Debería avergonzarle Sasori-sensei, rebajarse al nivel de él por algo como esto —Su tono de voz logra sacar un suspiro en el profesor, quien asiente exasperado. Le parece que son algo normal esas discusiones respecto al arte, quizás si no fueran profesor y alumno sería hasta divertido oírlos discutir sobre eso.

—¡¿Por qué interrumpes hm?!

—Me da la gana, y pensaba invitarte a algún refresco o algo.

Obito solo la observa extrañado, no entiende nada de ella. No parece ser de las que andan por la vida haciendo muchos amigos e invitándolos a comer o algo por el estilo. Se fija en Deidara, quien se muestra interesado por el ofrecimiento.

—Discutiremos en la clase, Deidara. Hasta mañana —Sasori se despide y se aleja por el pasillo, no sabe hacia dónde, pero lleva su maletín. Quizás ya se va, no ha de tener clases ese día y vino por lo reglamentario al ser el primer día.

Se quedan los tres ahí, sin hacer nada, hasta que Deidara se les cuelga a ambos con una sonrisa. No se lo esperaba.

—¡Vamos por ese refresco hm!


Aquí el capítulo dos, la verdad tengo escrito hasta el tercer capítulo por el momento y, como estoy con el cuatro, quise subir este. Aquí ya comienzan a salir todos, y nos comenzamos a adentrar a la historia.

Gracias por leer :)