Aquí está, como prometí, espero que le den una leída, que les guste y que le den a seguir x'D

Gracias a mi beta Parlev por revisarlo.

¡Disfruten!

Capítulo uno

Al concluir sus labores diarias de limpieza, pone derecha su columna encorvada, lo que le hace soltar un quejido por la rigidez en sus músculos al haberse mantenido en esa posición unos segundos, y evalúa su trabajo. Su humilde hogar está reluciente y la esencia de manzanas verdes de su desodorante ambiental, acompañada de una pizca de limpiador de muebles y trapeador de pisos, colman su acogedora atmósfera. Y solitaria. Bueno, Levi echa una ojeada al reloj redondo de la cocina, ya no tan solitaria, pronto tendrá compañía, acordaron que ella vendría a las cuatro cerca de la hora del té, le dijo que fuera puntual y ya sólo restan cinco minutos, por lo que debería estar aquí en cualquier momento.

Toma la tetera de loza floreada y la llena de agua fría, colocándola en uno de los fogones de la cocina y encendiendolo con un fósforo para que hierva. Prepara el par de tazas con su respectivo plato y su cuchara al lado, abre un paquete de galletas de mantequilla y lo pone todo en una bandeja de plata, lo dulce en realidad no es del agrado de su paladar, pero la loca de Hanji es quien las compra y las deja en su alacena para comerlas cuando decide aparecerse de improviso. Un suspiro extenso escapa de su boca y se toca las sienes, ¿De verdad va a hacer esto? No es muy tarde para dar marcha atrás. Ha estado en paz todos estos años en los que ha guardado silencio, ¿Por qué frenar eso?

No, sabe la respuesta a esa pregunta, tiene una razón para hacer esto y Levi debe repetirsela a sí mismo para convencerse nuevamente de que esto es lo correcto, porque Eren se lo pidió y Levi haría lo que fuera por él, aunque no sea parte de su persona ni de lo que haría normalmente. Tiene que hacerlo o ese mocoso no tan mocoso va a molestarse y no va a perdonarselo.

El aullido de la tetera y el golpeteo en la puerta principal lo sobresaltan. Apaga el fogón, se aproxima a la puerta para ver por la mirilla, quita los seguros apresuradamente y la abre completa para que ella pueda pasar, hay un murmullo que proviene de la lluvia que se ha largado afuera, espera que no se convierta en una tormenta, odia los truenos. Levi le da la bienvenida, solicitando su abrigo para colgarlo en el perchero. No está empapada por suerte, cierra el paraguas con el que se protegía del agua y se lo entrega con una sonrisa amigable.

—Gracias por recibirme, señor Ackerman. Sé que usted es un hombre privado y que es un gran esfuerzo para usted hacer esto. Ya lo sabe, pero me presento, soy Petra Ral. —Levi estrecha su mano con renuencia, son pequeñas y femeninas, como ella. Petra parpadea con sus inocentes ojos color miel merodeando por el interior de su hogar. —Qué limpia está su casa.

—Me desagrada el polvo, así que me esfuerzo por mantener mi espacio libre de eso. Mi doctor ha dicho que deje mis largas labores de limpieza, que ya no estoy en edad y le hará mal a mis huesos, pero no le hago caso. —Es la frase más larga que Levi le ha dicho jamás a un desconocido, pero esta joven y su aura noble le inspiran confianza. Demonios, ya está empezando a sonar como Eren.

—Sí, la señora Hanji me dijo que era un obsesivo por la limpieza. —Petra se cubre la boca con la palma, escondiendo una sonrisa de diversión que esbozan sus labios, pero una risita dulce la delata. —Disculpe, no me estoy riendo de usted. Creí que la señora Hanji bromeaba.

—Esa cuatro ojos, hablando de mí a mis espaldas. —Murmura el de cabello azabache, haciendo caso omiso de sus disculpas y cerrando la puerta para ir a la cocina. —Pasa a la sala de estar y toma asiento, ¿Té o café?

—Oh, un té estaría bien, muchas gracias. —La muchacha se pone cómoda en el sofá para dos y se descuelga la mochila de su hombro, admirando los simples pero llamativos muebles y tapices del señor Levi. —Su hogar es hermoso, señor Ackerman —Alaba su buen gusto—, me gustaría tener uno así algún día. ¿Lo decoró usted mismo?

—Eren y yo lo decoramos, él en mayor parte, si lo hubiera hecho yo solo habría sido un desastre, creeme. —Levi lleva la bandeja de plata a la sala de estar y la deposita en la mesita de centro. — ¿Cuántos cubitos de azúcar?

—Sólo dos, por favor. ¿Usted no toma con azúcar? —Pregunta, viéndolo no echar ningún cubito a su taza de té.

—No me gusta el azúcar en general, me parece que arruina el sabor del té, pero tengo cubitos en un frasco por si viene Hanji, nunca me avisa y le gusta tomar su café con cuatro cubos de azúcar, aún así es la persona más sana que conozco, al menos físicamente. —Petra ahoga una risita y la comisura de la boca de Levi da un tirón, atrayendo hacia esta su taza para soplar el líquido humeante y beber un sorbo pese a su calor.

—Espero que no le moleste, pero, ¿Por qué sostiene su taza de ese modo? —Le entra la curiosidad a la joven, Levi no agarra la taza de la oreja, sino del borde con la punta de los dedos y con la muñeca doblada hacia su cuerpo. —Quisiera que me contara un poco sobre usted para ponerlo en el libro.

—Eren me preguntó lo mismo cuando me vio la primera vez. —Su rostro acoge el fantasma de una sonrisa que no alcanza sus ojos. —Si te dijera por qué sería ahondar en mi pasado, y quisiera que este libro sólo se concentrara en Eren y su relación conmigo. Yo no soy nadie importante.

—Lo entiendo, señor Ackerman. —Asiente Petra comprensiva, abriendo su mochila y rebuscando entre sus cosas. —Pero quisiera que me diera algunos datos básicos, cuando nació, quién es usted, ya sabe, para hacer una pequeña introducción. Después tengo preguntas que hacerle, como en qué año conoció al señor Jaeger y dónde, cómo se desarrolló su relación, quién es para usted, etcétera. —Extrae una grabadora de voz, una libreta y un lápiz. — ¿Le molesta que grabe nuestras conversaciones?

—Mientras sólo lo hagas con las conversaciones respecto al libro, por mí está bien. —Levi ojea el aparato con pleno recelo, los vestigios que atesora con tanto ardor ya no serán sólo suyos y siente un ligero resentimiento.

—Pefecto. —La joven escritora le sonríe alentadoramente, dejando la grabadora encima de la mesita de centro con sumo cuidado, se nota que le tiene cariño al antiguo aparato.

—Hace tiempo que no veía una. —Menciona el hombre, reconociéndola cómo una grabadora de casetes de los noventa. Por alguna razón, le trae viejos recuerdos de un muchacho inquieto de diecinueve años con su grabadora y su micrófono inalambrico. —Los mocosos de hoy en día usan sus teléfonos.

—Me gusta hacer mi trabajo a la antigua, los teléfonos celulares arruinan la intimidad que se puede crear en una atmósfera, o eso pienso yo. —Petra da un corto suspiro. —Bueno, antes que nada, nuevamente quiero agradecerle por haber aceptado la recomendación de la señora Hanji, señor Ackerman, sé que es duro tener que contar su vida privada a una desconocida cuando no está acostumbrado, pero le aseguro que tengo la mejor de las intenciones y voy a dar lo mejor de mí para escribir este libro. Dicho esto, vamos a empezar. —Pulsa el botón de encendido de la grabadora y la cinta comienza a dar vueltas. —Esta es la introducción a un libro que no tiene nombre aún, pero es el proyecto sobre el señor Levi Ackerman y su vida al lado del rapero de R&B, Eren Jaeger, más conocido como Left Eye. Señor Ackerman, ¿Le gustaría añadir alguna cosa antes de que haga las preguntas?

—Sí. Sólo una —Una fría mirada se posa en los ojos azul plateado de Levi, estremeciendo a su oyente. —, no estoy haciendo esto por dinero o por cualquier razón de mierda que se les ocurra a los idiotas de la prensa, es mi vida privada la que les estoy contando y hubiera preferido que se quedara de esa manera, pero le hice una promesa a Eren de que hablaría de lo que vivimos al lado del otro, no me siento cómodo al respecto pero yo cumplo lo que prometo. No voy a aceptar el dinero que se haga por este libro, ni tampoco entrevistas, esto es todo lo que diré. ¿Les ha quedado claro, cerdos?

Una pausa incómoda de cinco segundos y la incredulidad en la cara de Petra se transforma en una pizca de reproche.

—Señor Ackerman, no puedo colocar eso en el libro.

—Segundo, llamame Levi. Tercero, esta es mi manera de ser, no voy a pretender ser alguien que no soy por agradar a la gente, ese nunca ha sido mi propósito y no lo será ahora. —Sí, definitivamente empieza a sonar como Eren.

—Bueno, Levi —Ella enfatiza en su nombre y suspira, dando golpecitos con la punta del lápiz en la libreta. —, aunque dejara esa parte en la introducción, mi editor se encargaría de cambiarla a una más educada.

—Ese no sería yo. —Levi es firme en su planteamiento.

—Haré lo que pueda. —Termina cediendo la joven escritora, revuelve su taza de té con la cuchara y da un pequeño sorbo tentativo. Se está entibiando. —Bien, primera pregunta, ¿Cuándo nació y en dónde?

—Nací el 25 de diciembre en los barrios bajos de Atlanta. —Contesta, bebiendo de su bebida caliente y disfrutando la calidez que se expande en su interior, relajandolo.

—Vaya, ¡En Navidad! Eso debe ser el doble de regalos. —Petra sonríe fugazmente y anota la respuesta, para tener un seguro en caso de que el casete se arruine y así su trabajo no se pierda. — ¿Qué podría contarme de su pasado?

—Yo... —Levi duda, como siempre, al contar esto. —... El público ya lo sabe, gracias a los entrometidos de la prensa, pero tuve un largo pasado con las drogas. Fui salvado justo a tiempo por alguien, su nombre es Erwin Smith, lo menciono porque el mundo debe saber la clase de persona que es, pagó mi rehabilitación, me dio ropa, comida, un hogar y un trabajo, y por eso siempre le estaré agradecido. Sino fuera por él, no habría conocido a Eren.

—Hablando del señor Jaeger, ¿Recuerda cuando y dónde lo conoció?

Una emoción de añoranza colma su pecho mientras se pierde en sus preciados recuerdos.

—Lo conocí en el año 1990 en mi viejo apartamento en Atlanta...

*. *. *

Si llegaron hasta aquí, espero que les haya gustado y que ojalá me den su opinion y sigan la historia, se los agradecería mucho.

Gracias por leer, el siguiente capítulo no tomará más de unos días.