Bueno, capitulo 2 :)! Ojalá y les guste


Un Verano En el Reformatorio

Capitulo 2

El chico de cabello negro

Era una casa enorme en el centro de Tokio. Me costó comprender como una casa de estilo campestre y con tal tamaño de jardín podía encontrarse en medio de una de las ciudades más pobladas del mundo.

Luego de la noticia que "sutilmente" me reveló mi adorado hermano mayor casi se me vino el mundo abajo. Mi verano, mi preciado verano se vería totalmente opacado por el hecho de que iba a estar encerrada en una casa con gente totalmente extraña por casi 3 meses, mientras que mis padres y mi hermano pequeño se largaban a quien sabe donde de vacaciones. Gaara porsupuesto los convenció de que ya era mayor para quedarse en casa solo, mientras yo solo podía mirarlo con todo el odio del mundo.

Claro que no acepté la desición de mis padres son rechistar; Oh Dios no! Di una gran pelea, que si no fuera por que me amenazaron con botar a la basura mi preciada patineta, cambiarme de escuela, alejarme de Naruto y un sinfín de cosas más, probablemente habría ganado.

En cambio, aquí me encontraba, bajando del auto de mis padres con una enorme maleta y observando la despampanante casa. Sonó mi celular. Abrí el mensaje de texto de mi amigo más holgazán… Shikamaru.

"Sakura te falta mucho? Porque ya estamos todos aquí… dice Naruto que más te vale haber traído cigarrilos o sino va a matarse, y dice Kiba que le prestes tu cinturón para colgarse porque ya no soporta el estampado de flores de esta casa."

Había sido una desición en conjunto de nuestros padres el enviarnos a todos al mismo reformatorio… o como le decía mi padre "Curso de Verano para ser mejores personas"… que considerados.

-Bien cariño, nuestro vuelo parte en una hora, así que este es el adiós. –dijo mamá dándome un abrazo que claramente no correspondí, haciéndole sentir mi desconformismo.

-Pórtate bien… porque nos vamos a enterar si no lo haces y ahí es adiós escuela secundaria Konoha y hola escuela militarizada. –amenazó mi padre haciendo lo mismo que mamá.

-Ya sabes que cualquier problema que tengas llamas a Gaara- "Si claro… como si él fuera a ayudarme" pensé.

-Ten un lindo verano! –dijo alegremente mamá mientras volvía a subirse al auto. Logré ver como Konohamaru me sacaba la lengua y luego partieron al aeropuerto.

Suspiré. Quería morir en ese mismo momento. Aunque talvés aun podía escapar.

-Ni lo pienses enana… si te escapas será a mi a quien culpen. –dijo Gaara burlón mientras bajaba mi ultima maleta de su auto. Claramente el vago de mi hermano no iba a llevar a mis padres al aeropuerto, sino que su plan consistía en hacerse el buen hermano mayor y acompañarnos con su auto hasta mi centro de tortura, digo reformatorio, solo para burlarse un poco y luego marcharse a casa por donde vino.- Bueno –dijo dejando mi maleta en la acera- ahí te ves.

-No me vas a ayudar? –le grité suplicante.

-Bueno bueno ya… pero solo para que te convenzas de lo buen hermano que soy. Adelántate tú y entra esa maleta mientras yo me fumo un cigarrillo.

-Que te jodan Gaara –gruñí por lo bajo mientras arrastraba la pesada maleta por la entrada. Si bien yo no era miss femineidad, tampoco tenía la fuerza de un muchacho, así que me costó bastante llegar al pórtico, el cual tenía 4 escalones. De espaldas se encontraba un chico bastante alto y fornido que me impedía el paso hacía adentro de la casa. Tenía las manos en los bolsillos de sus pantalones que eran algo holgados y no sé si no me escuchó o qué, pero no se movía de allí.

-Disculpa, puedes moverte… -nada- Hey, necesito pasar y tu estás en mi camino –volví a decir. Subí un escalón arrastrando mi maleta con dificultad – Mira idiota! Necesito pasar y tu no me dejas así que MUEVETE! –nada – que eres estupido o que? Te dije que te movieras o sino voy a golpearte tan fuerte que…te…que.. e-es decir.. v-vo-voy a… - Recuerdo que la ultima vez que sentí tanta vergüenza fue cuando en un estúpido impulso juvenil decidí que perder mi virginidad con Naruto era una buena idea y lo dejé verme desnuda. Esa es la única vez que recuerdo haberme quedado sin palabras, o mejor dicho, la única vez que recuerdo haber tartamudeado frente a un chico. Y mírenme ahora, toda sonrojada, sin poder decir una sola palabra al chico que se encontraba frente a mi. Supongo que se volteó cuando lo empujé por el hombro, ya que fui tan tonta como para no notar que llevaba audífonos y que no podía oír nada de los insultos que le había gritado… nada hasta que se sacó el audífono porsupuesto. Me quedé mirándolo por un par de segundos. Su piel era incluso más pálida que la mía, y tenía unos ojos, negros como el ébano y petulantes como si el mundo le perteneciera; unos labios finos con una mueca de evidente desconcierto y un cabello azabache bastante alborotado. Y su cuerpo, oh por Dios su cuerpo… incluso con su remera puesta podía saber que debía tener unos pectorales espectaculares, y para que decir de sus abdominales… Les juro que intenté hablar, pero de mi boca solo salían pequeños y estupidos balbuceos sin sentido mientras el me miraba con una mezcla de enojo y confusión en su cara. "Comportate idiota! Esto solo te pasa porque te da vergüenza conocer gente nueva!" pensé mientras me abofeteaba mentalmente.

Sacudí mi cabeza para alejar los pensamientos sin sentido y hablé.

-Te puedes mover por favor? –pregunté tosiendo para aclarar mi garganta, que se había quedado seca súbitamente.

-Todavía aquí afuera? –escuché que al voz de Gaara decía a mis espaldas. Demonios, no podía permitir que me viera así.

-Ya estaba entrando –respondí normalmente.

-Hey… yo a ti te conozco. –dijo observando al chico. –Eres el hermano pequeño de Itachi, no?

-Hmph –fue la única respuesta que recibió.

-Sasuke! Hace mucho que no te veía –dijo mientras pasaba a su lado con mi maleta como si no pesara nada, dejándome a mí, aun en los escalones con la otra maleta.- Espero tu familia este bien. Bueno enana, me marcho. Tengo una ardiente cita y una gran fiesta en casa esta noche –y me guió un ojo. Que descarado era.

-Te odio –fue lo que recibió por respuesta.

-Aww, que tierna eres –puso cara de ternura- Le diré a tu hermano que te vi hoy Sasuke-chan! –y con eso se marchó. Yo continué subiendo los escalones con mi maleta a cuestas ignorando completamente al chico.

-Odio que me llames así Haruno –el sonido de su profunda pero aterciopelada voz hizo que diera un mal paso y tropezara. Fue como… como si todos mis sentidos se hubieran alterado. Qué mierda me estaba pasando? Por gracia de los dioses no me caí, pero fue bastante humillante.

-Tu hermano dice que adoras el Sasuke-chan –se burló mi hermano y siguió su camino al auto.

-Tsk.

Respiré profundamente. Esto iba a ser una verdadera tortura. Nunca había visto tantos estampados de flores en mi vida… y eso que mi abuela es la reina de los estampados floreados.

-Hasta que llegas Sakura- dijo Kiba que apareció por un pasillo.

-Con un demonio Kiba… me quiero largar de aquí.

-Quien no? –Dijo Shikamaru también emergiendo del pasillo- Se supone que estas iban a ser mis vacaciones con Temari, pero mírame ahora… encerrado en la mansión de alguna abuela.

-Tu debes ser Haruno, no? –dijo una voz melodiosa. Se trataba de una mujer, rubia, ojos miel y un cuerpo espectacular.- Yo soy Tsunade. –mire a Shikamaru y a Kiba de reojo- La abuela que decoró esta mansión –y su tono cambió de amable a uno de furia contenida. Tragué con dificultad. –Haré que Shizune suba tus maletas a tu cuarto, que por cierto compartirás con Yamanaka. Ustedes diríjanse al salón principal, y porfavor –dijo haciendo hincapié en la ultima palabra- controlen a su amigo rubio.- y luego de eso se marcho por donde vino.

-Naruto está eufórico –dijo tranquilamente Shikamaru mientras caminábamos hacia el salón- se encontró con un chico que es su amigo de la infancia y hizo amigos con otro chico que es igualito a el…

-Chillón y descontrolado? –pregunté.

-Ya lo verás por ti misma… -dijo riendo por lo bajo Kiba.

El salón era enorme, decorado con estilo antiguo y con muchos sillones victorianos que se agrupaban alrededor de una mesita. En el sofá de más a la izquierda se encontraba mi amigo rubio conversando animadamente con un chico de cabellos blancos y ojos violeta que tenía una sonrisa pícara.

-Te lo digo! El teme nunca me ha ganado en nada! –gritaba el ojiazul.

-Deja de gritar animal –le dije dándole un ligero golpe en la cabeza.

-Sakura-chan! Llegaste!

-Claro que llegue, de otro modo no estaría aquí…

-Así que tú eres la Sakura-chan de la cual Naruto no acaba de parlotear –dijo el otro chico dirigiéndose a mí. Observé por un instante su sonrisa socarrona; la misma que ponía Gaara cuando intentaba ligarse a alguna chica. Lástima que conmigo eso no funcionara, porque la verdad es que no estaba ni un poco interesada en salir con algún chico.

-Sakura Haruno –dije estirando la mano para saludarlo. El chico acercó la suya lentamente, como si fuera a darme un apretó, a lo que yo respondí con un choque de manos, tal y como saludaba a todos mis amigos.

-Wow… -lo miré interrogante- usualmente las chicas se sonrojan totalmente cuando les doy mi sonrisa matadora, pero tu… nada. Me caes bien Cerezo.

Reí ante el sobrenombre. Tenía sentido… mi nombre es Sakura, mi cabello es rosa, todo un cerezo.

-Yo soy Suigetsu… Hōzuki Suigetsu.

-Hey, hey ya para de coquetearle a Sakura-chan!- dijo Naruto enojado.

-Siempre tienes que hablar tanto, dobe?

-A quién le dices dobe, teme?- Oh Dios, oh Dios, oh Dios, el chico que hace que no pueda hablar…. "Tranquila Sakura, lo tienes todo bajo control".

-Dobe

-Teme

-Dobe

-Ya! Me están mareando –gritó Kiba que se había sentado a mi lado.

-Hmph…

-Suigetsu deja de coquetearle a chicas que no son tu novia! –dijo una bastante enojada pelirroja de anteojos.

-Ay Karin! Eso duele!

-Estás en mi asiento- le reprochó una chica rubia a Shikamaru.

-Pues búscate otro…

-Sai! Hay un chico aquí que se esta propasando conmigo!

-Bonita, ya deja de pelear…

-Que problemático…

-A quién le dices problemática!

-Ya Ino! Calmate! –dijo una chica que traía dos moños en el cabello, sosteniendo a la rubia para que no golpeara mi amigo- Ayudame con esto Neji!

-Si dejaras de juntarte con Yamanaka, no tendríamos problemas como estos-dijo un chico de larg cabello castaño que caminaba lentamente hacia la chica de cabellos castaños.

-Cómo fue que dijiste? Me estás echando la culpa a mi de que estemos aquí!

-Tenten… calma… -dijo ahora el temeroso chico.

-Ch-chicos… c-creo q-que d-deb-deberían c-calmarse… -pronunció una chica algo más bajita que yo y con un hermoso cabello negro con reflejos azulados.

-Deja de llamarme dobe TEME!

-QUE NO ME DIGAS TEME!

El salón parecía un campo de batalla. Todos gritándose, arrojándose cosas… Me vi en la obligación de golpear a Naruto para que no se lanzara a golpear a Sasuke, y bueno, al final terminé gritando yo también.

-Silencio… silencio…. SILENCIO! –la directora del lugar. Instantáneamente todos se callaron, menos, obviamente, mi rubio y desatinado amigo.

-Cuando llegue la vieja te voy a acusar Sasuke teme!...

-A quién le dices vieja mocoso?

-Ups…