-¡Naruto, para ya! ¡Ya basta!, ¡te comportas como un niño!
-¿Qué vas a ganar yéndote de aquí? Naciste aquí, toda tu vida está en Konoha. Naruto podemos arreglar las cosas... Por favor Naruto... no te vayas- Gritaba a punto de romper en llanto una preocupada y culpable Sakura.
Él solo se dejaba llevar por el despecho, la prisa de escapar de ese lugar era incontenible. En su desesperación por detenerlo tomo con fuerza la mochila que había usado como maleta.
Naruto al sentir el tirón del agarre fuerte de ella, paso en un instante de estar dolido a enfurecer, contuvo todas las palabras que no había podido decirle antes porque aún la amaba, pesé a todo lo que había pasado no podía descargar todo su dolor en ella.
Jalo con cólera la mochila haciéndole sentir por un momento la rabia contenida que lo estaba invadiendo, ella sintió una profunda tristeza, el hombre que la había amado prácticamente desde que tenía uso de razón ahora la odiaba como a nadie.
-¡Ya basta Sakura! déjalo ir- Esas palabras se sintieron como una bofetada, la dejo por un momento inmóvil y vio como en cámara lenta a Naruto salir de la casa donde había vivido estos casi 18 años de su vida.
-¿Cómo puedes decir eso Sasuke?- Le gritó ella con reclamo.
-¡Es tu hermano! ¿acaso no te duele verle irse de Konoha? ¿Acaso no te duele no volverlo a ver?- Sakura agacho la cabeza y comenzó a decir entre llantos.
-¿Cómo lo dejas ir? Hemos estado juntos desde el jardín de niños, somos fuertes porque estamos juntos. Y nosot...
-¡Nosotros lo traicionamos!- Terminó un frío y distante Sasuke. El corazón de Sakura comenzó a doler cada vez más, incluso podía sentir como se rompía, se sentó en el piso a llorar desconsoladamente.
Sasuke no podía permitirse ponerse igual, él tenía que ser fuerte por ella, estaba equivocada pensó, claro que le afectaba y él menos que nadie quería que su mejor amigo se fuera, la culpa que sentía era incluso mucho mayor que la de ella.
Se acercó lentamente y la miró en el piso tan afectada que dudo por un momento si él era realmente quien podía hacerla feliz, bajó al piso y la abrazo.
-Dime... ¿Qué podemos hacer si nos amamos? Ya no había forma de ocultárselo y tampoco había forma de negar esto.
Sakura lo escuchó y miró a los ojos al hombre que había amado desde que era una niña, el que amo incluso antes de saber que le gustaban los hombres.
-Lo sé... esto ya era inevitable, trate con todas mis fuerzas de corresponderle pero no pude.
Naruto tenía los puños tan apretados que sus uñas habían comenzado a romper su piel.
-No voy a llorar, no lo haré... estoy harto de esa enferma relación que tenemos los tres, realmente me hace daño estar aquí- A lo lejos se escuchaba el tren llegar, con él llegaba un nuevo comienzo para Naruto.
La línea del tren recorría brevemente la pequeña ciudad de Konoha, viendo fijamente la ciudad comenzó a recordar como si fuera una película su vida allí, quedándose sin padres desde niño encontró una familia en amigos y tutores, era como despedirse de todo eso y pasar página.
Tokio era inmensamente diferente a Konoha, era ruidosa, ajetreada, futurista, Naruto de pronto tuvo miedo y si, aunque no lo admitiera más de una vez quiso regresar, salir de su zona de confort no es nada fácil.
-Maldición esta ciudad es enorme- Miró el pedazo de papel con la dirección a la que debía ir.
-¡Eh taxi! Disculpe me puede decir si esta dirección queda muy lejos.
-Está del otro lado de la ciudad, te puedo llevar por 2345 yenes- Los ojos de Naruto se abrieron sorprendidos.
-Imposible no puedo gastar esa cantidad en un taxi- El primer obstáculo se presentó en cuanto llego, tardo todo el día en poder llegar preguntando de persona en persona, caminando e intentando ir en transporte público.
-¡Por fin! Es aquí- Naruto sintió un gran alivio, la calle estaba oscura y vacía, le tomo todo el día llegar y eran casi las 12 a.m.
-No tengo a donde ir, tendré que tocar y esperar- "Gimnasio Nara" leyó en el letrero y esbozo una pequeña sonrisa.
-¡Ese maldito lo hizo!- Naruto tocó tan fuerte como pudo.
-¡Hola... Shikamaru... soy yo Naruto!- Después de varios intentos sin respuesta, pensó que dormiría en la calle esa noche, se sentó en el escalón de la puerta y comenzó a buscar el número de su amigo en el celular. A su espalda se abrió por fin la puerta.
-Na.. Nara San, lo siento, sé que es tarde pero no tenía idea como llegar- Shikaku Nara era un hombre bastante estricto con todo, no le hizo gracia que Naruto llegará a esas horas. No le dijo nada y solo lo miro fijamente de arriba abajo.
-Pasa, pero no vuelvas a tocar a estas horas- Naruto comenzó a sentirse incomodo con la situación, entre vacilaciones comenzó a hablar.
-Discul..pe, espero que Shikamaru le haya contado que yo... vendría porque quiero...
-¿Estás huyendo de algo Naruto?- El dolor que le provocaban los nervios en el estómago llegó a su punto más alto al escuchar esa pregunta, no podía solo evadirla, él entendía que cuando Shikaku le propuso irse de Konoha se negó y le dio excusa tras excusa para no irse, era natural que le hiciera esa pregunta.
-Me equivoque Nara san- Contestó Naruto dejando de vacilar.
-Nunca debí rechazar la oportunidad que me dio por darle gusto a otras personas y por miedo a salir de Konoha.
El señor Nara se sentó en una silla miro al techo cerrando los ojos y trato de hacer memoria.
-Tenías... ¿cuántos años, cuándo te conocí Naruto?
-Tenía 7, me metía en problemas y estaba camino a ser un pandillero, cuando usted me dio una salida para descargar mis miedos y frustraciones- Contestaba Naruto mientras estaba parado frente a él mirándolo fijamente.
-¡Oh sí, es verdad! Robabas, bandalizabas, eras mal estudiante, tu actitud era pésima. Realmente sentía pena por Iruka, él solo lidiando contigo a cambio de nada- Cada palabra hacía recordarle a Naruto lo vulnerable que era.
-¡Pero! Siempre tuviste potencial, lo sigues teniendo.
Naruto sintió la misma sensación de esperanza que tuvo años atrás cuando por fin descubrió algo en lo que era realmente bueno.
-¿Dejaste estos años de practicar?- Cuestionó seriamente el hombre que más admiraba Naruto.
-¡Nunca! Ni un solo día deje de boxear, es mi vida, no podría dejarlo- Contestó el chico sin titubear y con los ojos llenos de determinación.
Nara lo miro fijamente, sonrió al decirle.
-Bien, será muy duro- Naruto sonriendo también contesto -Estoy listo para su duro entrenamiento.
-Conseguirás un trabajo mañana mismo, pero uno que te permita dedicarte a entrenar duro también, vivirás un tiempo aquí con nosotros y después tendrás que independizarte. Las reglas son sencillas y las sabes perfectamente, no hay excusas para faltar a un entrenamiento, no llegarás tarde, ni desvelado. Las primeras peleas que consiga para ti, me corresponderás con un 60% porque tendré que patrocinarte todo. Y la más importante... nada de peleas callejeras, si te metes en problemas, no vuelvas aquí.
Naruto comenzó a sentir tanta alegría que pensó que se desbordaría, aquí era el comienzo que él necesitaba, dejando atrás todo y buscando convertirse en un boxeador profesional como siempre lo ha soñado.
-Bien hecho has vuelto a conquistar al viejo- Decía el segundo mejor amigo que ha tenido Naruto parado en la puerta de la habitación que iban a compartir.
Sonriendo -Lo sé, ¡Eres un maldito! me dejaste solo con él Shikamaru.
Las heridas no se curan tan fácilmente, mientras terminaba de desempacar no pudo evitar recordar lo que había sucedido, la alegría que en un comienzo sintió poco a poco se fue transformando en tristeza.
Dando vueltas en el colchón del suelo, no podía dejar de recordar una y otra vez la escena de la mujer que amaba acostándose con el que consideraba su hermano.
-Siempre lo supe... pero fui tan terco... ¿Fue mi culpa? ¿Qué tenía que hacer para que ella me amará?
-Dejando de dormir no se va a solucionar- Naruto al escuchar a Shikamaru decirle eso se levantó y se sentó en la cama de su amigo.
-¿Qué se supone que debo hacer para olvidar todo?- Shikamaru seguía acostado de lado dándole la espalda a un afligido Naruto, abriendo los ojos le contesto.
-El tiempo te va a acostumbrar a vivir sin ellos. Nadie puede elegir en quien fijarse, esas cosas llegan sin poder evitarlas, tuviste la mala suerte de no ser tú y peor aún que fuera tu mejor amigo en el que ella se fijará. Considero que lo más inteligente que pudiste hacer fue poner distancia y por la manera en la que pasaron las cosas era lo más sano para ti.
Siempre los consejos de Shikamaru le dan tranquilidad y la mejor respuesta a Naruto, quizás porque su amigo tiene un coeficiente muy superior al promedio o porque era muy sabio a su corta edad, pero tarde o temprano la vida le daba la razón.
-¡Gracias amigo!
