Bielorrusia se aburre. Se aburre y pasea por la casa de su hermano buscándolo. En su lugar, se toca con Lituania. Con Lituania en la ducha. Cambia sus planes.

Corre a la cocina y abre el grifo del fregadero. Escucha el grito del lituano le que le saca una sonrisa. Lo cierra de golpe. Espera cinco minutos antes de volver a abrirlo, ocasionando el mismo resultado.

Aquello le entretiene de verdad.