Disclaimer:Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía.
Summary:Edward fue encarcelado por un crimen que no cometió, sin esperanzas de salir, le exige a su esposa que se aleje y continúe con su vida, aunque su corazón pida lo contrario. Años después es puesto en libertad, rogando porque Bella aún lo siga amando.
Capítulo beteado por Zaida Gutiérrez Verdad
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►Capítulo Segundo ◄
El auto seguía avanzando y los policías hablaban entre ellos. Al aparcar, bajó primero el que se encontraba a mi lado derecho y me jaló del brazo para que me levantara.
El conductor y el otro policía me metieron en aquél lugar, la cárcel.
Me condujeron hasta una oficina de proporciones medianas, en donde se encontraba un hombre regordete y con pocos cabellos.
Al mirarme me indicó con la mano que me sentará y así lo hice.
—¿Qué tenemos aquí? —pregunta curioso.
El policía de cabellos rubios es el primero en hablar.
Le explicó su versión de los hechos, tuve ganas de protestar, pero decidí que era mejor esperar mi turno para hablar.
—¿Qué tiene que decir Señor...?
—Cullen, Edward Cullen. Iba en mi volvo, rumbo al trabajo de mi esposa, cuando vi al joven tirado en el suelo, todo ensangrentado, me orillé y bajé para ayudarlo, pero cuando lo tomé en brazos él murió.
—¿Usted de verdad espera que creamos eso? —preguntó el rubio, escéptico.
—Whitlock, silencio.
—Sí señor, lo lamento.
—Continúe señor Cullen. Clary, sigue tomando nota de su declaración.
—Habia otro hombre a su lado, era pelinegro y fornido, pero cuando el joven colapsó, él echó a correr. En ese momento aparecieron las patrullas y la gente comenzó a acercarse y los dos policías —indiqué, señalando a los hombres que estaban a mis espaldas—, me apuntaron con sus armas y me han traído hasta aquí sin escuchar mis explicaciones.
—Señor Cullen, ¿podría describir al sujeto que dice haber visto al lado del cadáver?
—No —admití derrotado—. No logré ver su rostro.
—¡Ay, por favor!, quita la coma Nosotros lo encontramos en la escena del crimen Seth, no ha…
— ¡Yo voy a determinar eso!, señor Cullen, sin la descripción exacta del pelinegro es imposible proceder de manera favorable para usted. Lamentablemente deberá permanecer encarcelado hasta que se encuentren las pruebas necesarias… ¿Esté usted en posibilidades de conseguir un abogado o se lo facilitamos notros?
—Pero señor... Le juro que lo que le digo es verdad —levanté la voz, comenzaba a ponerme ansioso.
No podía pasar esto, no ahora. Yo era inocente.
—Señor Cullen…
—No, escúcheme, yo no maté a ese hombre. Sólo me acerqué para ayudarlo... Le juro que eso fue todo lo que pasó, tiene que creerme —exclamé, pasando mis dedos a lo largo de mi cabello, tirando de él con fuerza.
—La falta de pruebas en su declaración no me permiten…
—¡Tengo familia! —grité desesperado—. Tengo esposa y una hija, por favor… No puede hacerme esto.
—Señor Cullen, ¡tranquilícese, ahora!
—¡No! Tiene que creerme, yo no lo maté.
Cuatro fuertes brazos me agarraron con fuerza y pronto me vi arrastrado a través de un largo pasillo.
—Tus cosas ahí... ¡Ahora! —ordenó el oficial rubio.
—Hola Jasper —saludó una pequeña mujer, pero él la ignoró.
—Garrett, confisca las cosas del señor y guárdalas —indicó el tal Jasper.
…..
—¡Edward! —escuché la voz de Bella y, rápidamente, me levanté de mi asiento y me acerqué hasta donde las rejas me lo permitían—. Edward. ¡Oh, mi amor! Vo-Voy a… voy a sacarte de aquí —susurró, pero sus palabras eran casi ilegibles debido al llanto.
—Bella, te juro que yo no fui, tienes que creerme. Yo no maté a ese hombre.
—Claro que creo en ti mi amor, siempre. Sé que no lo mataste, serías incapaz de hacerlo. —Me consoló mientras sus pequeñas manitas rodeaban las mías, dándoles una suave caricia y causando que me estremeciera.
—Bella —murmuré, dejando caer mi cabeza, que golpeó débilmente contra la reja—. Amor, ellos no me creen, no sé si voy a…
—Saldrás de aquí, Edward, lo juro. Sólo no pierdas la fe.
—Se acabó el tiempo —indicó una voz masculina desde afuera.
—No… Por favor, deme unos minutos más —suplicó mi ángel.
—Se acabó el tiempo —repitió aquél hombre, ignorando las palabras de Bella.
—No, se lo ruego, sólo unos min…
El hombre de mediana estatura agarró firmemente el brazo de mi esposa y la arrastró a la salida.
—Te amo Edward, no lo olvides nunca. Vas a salir de aquí… Te juro que vas a salir —gritó mientras era alejada de mí.
—Te amo Bella… ¡Te amo! —grité, dejando que mi cuerpo resbalara y terminé tumbado en el suelo, flexioné mis rodillas y hundí mi rostro entre mis manos.
Esto no era posible, yo no era un asesino… No lo era.
...
...
Segundo capítulo arriba, espero les guste chicas.
