Los personajes y su fondo pertenecen a Stephenie Meyer, la protagonista y parte de la trama es de mi creación.
Por si se lo preguntan, Angel Swan es una chica y la pronunciación de su nombre es "Einyel", en Estados Unidos es común ver a una chica con este nombre y su rostro está representado por Alexandra Daddario + Photoshop.
Capítulo 2: Carlisle Cullen
Abrí mis ojos y me conseguí con un techo nuevo, posé mis ojos hacia la ventana de mi habitación. El cielo estaba nublado, por alguna razón esperaba ver algo de sol, pero no, se nota que estoy tan acostumbrada a California y su brillante sol. Me quedé admirando lo que veía, pensando en como mi vida podría cambiar aquí y en otras tonterías. Mis pensamientos fueron interrumpidos por el movimiento de la puerta al abrirse, giré mi vista hacia allá y una cabeza se asomó.
–Hola. –dijo Bella con una sonrisa.
–Hola Bella. –le dediqué una sonrisa de igual forma. Su rostro cambió a uno de culpabilidad.
–¿Te desperté? Si quieres puedo volver más tarde–la interrumpí moviendo la cabeza.
–No, acabo de despertar desde hace rato.
–¿Segura…?–la volví a interrumpir.
–No Bella.
Mi prima entró y se sentó a un lado de la cama cerca de mí, apoyando su espalda en la cabecera de mi cama.
–Así que tienes novio. –dije de forma burlona. –Es muy guapo. –vi como mi prima se sonrojaba.
–…es mucho más que eso. –sus mejillas se tornaron más rojizas aún. Luego recordé lo que dijo el tío Charlie acerca de Edward.
–Él tío Charlie comentó cosas malas acerca de tu novio, sobre algo que te hizo. –sus mejillas dejaron de ser rosadas y me miró de forma seria.
–Charlie… Charlie no entiende lo que sucede. –bajó su mirada, mostrándose triste.
–No es mi… asunto. Pero… yo también pasé por algo similar. –le respondí. Bella levantó la mirada, sus ojos mostraban curiosidad.
–¿Haz tenido novios?
–Si, mi primer… ni sé que rayos era eso, teníamos nueve años. –giré los ojos.
–Dame detalles. –exigió en tono burlón.
–Mi primer novio lo conociste en mi cumpleaños numero once, Alex. Nosotros solo duramos "juntos" –resaltando la palabra junto con mis dedos. – hasta hace poco. –le admití. –Durante todos esos años, ningún chico llegó a coquetearme, aunque hubo uno con el que me sentía atraída, pero igual no llegó a nada. No soy lo suficientemente bonita.
–Tú eres muy bonita. Más que yo. –dijo levantándome los ánimos.
–Claro que no Bella, soy muy niño, digo muchas groserías, y soy de contextura gruesa. Resultado… llantas, celulitis y estrías en varias partes de mi cuerpo. –le admití. –Y para terminar, soy muy pequeña, voy a tener eternamente un tamaño de una chica de doce años. –levanté mis pulgares de forma sarcástica.
Si, era de contextura gruesa gracias a mi padre y mi tamaño con ciertos rasgos físicos es gracias a mi hermosa madre. Algunos Swan tienden a ser robustos, yo lamentablemente salí con "suerte" ante esto, por lo tanto tengo que cuidar lo que como si no quiero aumentar mucho de peso. Con mi madre, saqué sus piernas y caderas anchas, más un gran trasero (tenía curvas más no de tamaño exagerado), senos pequeños (hasta los momentos), su piel (que era blanca, más no nivel pálido albino como Bella) y estatura de 1,53 metros.
–¡Cállate! No te denigres. –exigió seguido de una risa. –Eres bonita.
–Si claro…–Bella resopló ante mi respuesta, notando de que yo quería cambiar el tema. –Por cierto, sin importar lo que digan el resto, me alegro de tu felicidad. –le dije con todo el cariño del mundo. Mi querida prima y casi hermana, me sonrió.
–Si… estoy feliz. –sus ojos estaban brillantes. En ese momento recordé la tensión que había anoche desde que llegó Bella con su novio.
–Ese tal Jacob Black… estaba tenso cuando Edward y tú llegaron. –noté como Bella se tensó.
–Si… ammm… éramos… o somos amigos. –me contestó mientras miraba a otro lado. No le gustaba hablar del tema
–¿Qué pasó? –pregunté curiosa.
–No quería que estuviera más con Edward. –se mostraba incomoda ante el tema.
–Me cayó muy bien Jacob. –dije mi opinión ante él y rápidamente cambié el tema. –¿Qué hora es? –apenas pregunté la hora Bella sacó su teléfono.
–Son las 11:44 de la mañana. –esto hizo que saliera rápido de la cama.
–Mierda… tengo que hacer el desayuno. –Bella paró mi travesía hacia la salida de mi cuarto.
–No te preocupes, nuestros padres ya desayunaron y salieron como a las diez de la mañana. –me le quedé viendo de forma extraña.
¿Cómo entró?
–Tío Ben me dejó la llave, antes de venir aquí lavé los platos que dejaron Charlie y tu papá. Así que estamos las dos solas aquí. –respiré aliviada.
–¿Me puedes enseñar a cocinar más platos? –le pedí.
–¡Claro! –dijo alegre. –Pero primero vamos a un supermercado a comprar comida. –asentí.
–Déjame arreglarme. –cogí mi paño de baño y me dirigí al baño.
Prendí la luz del baño y lo que conseguí en el espejo fue una chica de piel blanca bronceada por el sol, con el cabello rizado muy alborotado "Nivel: Nido de Pájaros" de color castaño oscuro casi negro, ojos caramelos rojizos (en esta ocasión), nariz pequeña, pequeños labios carnosos y rostro redondo; ella se encontraba mirando inocentemente a la persona que la estaba viendo.
–¿Porqué no podía tener el pelo liso? –me quejé delante del espejo.
Una vez bañada, arreglada y con el cabello trenzado, bajé con Bella al piso inferior. Ella me indicó que me habían dejado cereales y leche liquida, así que tuve que comer obviamente, cereales con leche. Una vez comida y lavado el bol donde comí, ambas nos montamos en su vieja camioneta roja. En el camino hacia el supermercado ella me dio un pequeño tour del lugar por donde ella pasaba, hasta pude ver en donde ella estaba estudiando y donde iba a estudiar yo cuando empezara el lunes. Una vez el supermercado empezamos agarrar las cosas que necesitábamos para comer los siguientes días, mi papá le había dejado a Bella dinero para hacer las compras.
Una vez de regreso Bella me enseñó como hacer pasta a la boloñesa de almuerzo, una vez comidas empezamos desempaquetar algunas cosas de la casa y organizarlas; luego en la noche me enseñó hacer carne asada con arroz y ensalada rusa de cena; finalmente, fuimos a nuestra habitación para hacer cosas de chicas, pintarnos y comiendo algunas frituras y galletas que habíamos comprado, tornándose poco a poco el inicio de la pijamada. Durante todo el día ambas nos actualizamos de lo que hemos hecho durante los años en que no nos hablábamos.
Bella y yo decidimos buscar en la cocina más de las frituras y galletas que compramos, hasta que, mientras bajábamos las escaleras Bella se resbaló haciendo que se fuera hacia delante. Yo por acto reflejo intente agarrarla, pero la tela de su pijama se fue de mis manos y vi como ella rodaba por las escaleras, hasta que finalmente escuché un crack.
–¡BELLA! –bajé las escaleras rápido. Me acerqué a ella y vi su muñeca hinchada. –¡Mierda! –pensé rápido y dije lo primero que se me ocurrió. –Te llevaré al hospital.
–No… tú no sabes manejar. –me dijo alarmada.
–No me importa Bella, esto es de emergencia. –corrí a la cocina y recordé algo de lo que me explicó mi papá ante este tipo de cosas. Hielo, necesito ponerle hielo. Una vez con el hielo, se lo di a Bella. –¿Dónde están tus llaves? –Bella no me quiso responder por unos momentos.
–Los dejé en tu mesa de noche. –luego que me dijo esto subí rápidamente las escaleras.
Entré a mi habitación y fui directamente a mi mesa de noche. Vi las llaves de su camioneta y las cogí, agarré nuestros teléfonos y las llaves de la casa, rápidamente bajé al piso inferior. Bella ya no estaba tirada en el piso, estaba sentada en un mueble individual.
–Vámonos. –ayudé a Bella a levantarse y ambas caminamos. –Debería avisarle al tío Charlie. –ella me miró alarmada.
–No… él se preocupará… Solo trata de llevarme al hospital sin que te estrelles. –ambas paramos de caminar y la miré como si estuviera loca. Estaba entre discutirle eso o no. No había tiempo.
–¡Mierda Bella! –seguimos caminando rápido.
Había concursado en competencias de carros Karting desde hace dos años, desde que mi hermano Daniel, me llevó a un parque de diversiones con pista de carros Karting, creo que manejar un auto como tal es casi lo mismo, solo que con varios tipos de velocidad y seguros.
Ayudé a Bella a montarse en su camioneta en el lado del copiloto, di la vuelta a la camioneta y con mucho esfuerzo me coloqué del lado del piloto. No dejé que mis nervios me dominaran.
–Necesito saber como mover esta cosa. –metí las llaves en la parte del encendedor del auto y la camioneta prendió.
Bella me explicó como manejar a su "bebé" y me indicó como llegar al hospital. Hice como me indicó, no llevarlo a máxima velocidad si no quería que apagara la camioneta, con las curvas tuve demasiado cuidado y frenaba cuando era necesario. En cierta manera le hizo bien que le preguntara a cada rato, necesitaba tenerla distraída del dolor.
–Espero que Carlisle esté trabajando. –fruncí el ceño ante el nombre que me dio. –Es el padre de Edward.
–¿Trabaja de noche? –pregunté curiosa.
–Si, a veces. –me dijo con dificultad.
–¿Ese es el hospital? –señalando hacia lo que aparecía a un lado del camino, del lado donde estaba Bella. Ella asintió.
Con cuidado me estacioné y apagué todo, agarré las cosas y me bajé de la camioneta para abrirle a Bella y ayudarla a bajarse. Ambas caminamos rápido dentro del lugar.
–Hola, mi prima se fracturó el brazo, atiéndanla por favor. –le dije a la recepcionista asustada. Ella miró detrás de mí y se levantó de su escritorio.
–Señorita Swan. –le habló de forma gentil a mi prima. –¿Otro accidente? Ya vengo, buscaré al doctor Cullen. –con esto, la recepcionista se fue.
Bella se sentó en una de las sillas de la sala de espera y yo me quedé de pie. Cogí mi teléfono y marqué el número de papá.
–¿A quién llamas? –preguntó mi prima con dificultad.
–A nuestros padres a quién más. –era la tercera y no atendía, así que marqué el numero del tío Charlie.
–¡No! ¡Los alteraras! –la miré molesta por su reacción.
–Me importa una mierda Bella. –al segundo repique el tío Charlie atendió. Bella se sonrojó y vi como marcaba el número de alguien.
–¿Hola?
–¡Tío Charlie!
–Hola Angie…–no le di tiempo que me diera saludos.
–Bella se cayó en las escaleras de mi casa, se fracturó la muñeca. –le dije rápido. –La tuve que traer al hospital.
–¡¿QUÉ?! –gritó. –¡¿Porqué rayos no avisaron?! –habló molesto.
–Porque se iban a tardar…–mi tío no dejó que yo continuara.
–Ya vamos para allá. –con esto trancó la llamada.
Miré a Bella con culpabilidad por la forma en que la traté hace unos momentos.
–Disculpa por responderte así ¡Pero esto es una emergencia! –le dije alterada todavía.
–Lo sé y disculpas aceptadas. Le escribí a Edward, sino le digo lo que me sucedió, se podría molestar conmigo. –admitió.
–¿A la una de la mañana? –le pregunté y ella asintió. –Te debe de querer mucho… creo. –primera vez que veía este tipo de cosas.
–A él no le importa, no te extrañes si se aparece por ahí.
–Te debe de querer mucho. –sonreí. –El único que tuve era… creo que no le importaba si me caía en un barranco. –dije en tono de burla. Bella se rió ante mi chiste.
–¿Bella? –escuché la voz de un hombre aproximándose hacia acá.
Cuando me giré para ver el originario de esa voz, vi que era un doctor muy alto de contextura media; era rubio y su cabello llegaba al cuello, se notaba que peinaba su cabello hacia atrás y tenía uno que otro mechón suelto; era bastante guapo, parecía más modelo de revistas que doctor. Él se acercó a nosotras y cogió con delicadeza la mano de Bella.
Mi prima miró con rareza al doctor y levantó una de sus cejas. Esto me extrañó.
–Está rota. –dijo de manera triste y profunda. –¿Cómo pasó? –preguntó.
–Me caí, Angie intentó agarrarme. –dijo de forma tímida seguido de una pequeña sonrisa.
El doctor se giró hacia mi dirección y detalle que tenía ojeras, sus ojos eran de un ámbar oscuro. Me tensé cuando miró fijamente hacia mis ojos, lo que hice yo fue desviar la mirada y Bella solo le ofreció una mirada de disculpa o lastima. El doctor… Cullen, según su gafete, sonrió mostrando sus perfectos dientes, mi reacción fue sorprenderme ante la sonrisa que me daba.
–Tú debes de ser Angel Swan, la prima de Bella. –dijo de forma amable y sonriéndome.
–Amm… si. –respondí de forma tímida.
–Es un placer conocerte. Soy el Doctor Carlisle Cullen–dijo de forma educada. Yo lo único que hice fue asentir.
El maldito era el puto Adonis… no, no, no… era el hermano perdido de Afrodita, la de la obra de arte con la ostra a sus pies…
Creo que va a ser un poco mi infierno personal…
