Una bella chica de cabello negro como la noche y ojos verdes. Se levantaba perezosamente de su cama. Su pelo era lacio y le llegaba sobre los hombros. Pero sin importarle eso, tomo una peluca corta verde oscuro que tenía cerca de ella. Se despojó de su piyama, y tomo unas vendas para empezar a vendar lentamente su pecho. Luego se puso una camisa blanca, unos pantalones negros y unos zapatos negros. Intento cepillar la peluca y luego acomodarla para que esta no se cayera. Se cepillo tranquilamente los dientes, y acabada su tarea su puso un chaleco negro. El cual, definitivamente ocultaba todas sus curvas.
-Buenos días.- Saludó perezosamente.
-Buenos días.- Saludó Dai.
-¿Papá y Shou no se han levantado?-.
-No.- Respondió secamente-
-Avísales que salí temprano-.
-Bueno-.
Sin decir nada más, ella tomo su mochila y salió tranquilamente de su casa. O lo que se podía considerar hogar. Mientras tanto en su mente, solo podía pensar en que, desde hace un mes, finalmente estaba yendo temprano a la escuela.
Después de tanto tiempo. ¿Finalmente me estoy enfocando en los estudios? Eso sí que es extraño. Hace tiempo solo podía pensar en jugar fútbol, o en realizar una buena pelea. Pero desde que encontré ese cuaderno. Supongo que ya no puedo pensar igual. Yo llevo 10 años con el mismo estilo de vida, a diferencia de ellas que llevan meses. No es tan fácil desacostumbrarse. Aun así, quiero hacerlo, pero supongo que será muy difícil.
En eso escuche una voz muy familiar hablándome. Cuando me di cuenta ya me encontraba enfrente del colegio, por lo que no tenía otra opción que prestarle atención a esa voz.
Unos ojos ámbar acompañados de unos cabellos azul rey. Me miraban expectante, esperando una respuesta que yo no sabía.
-¿Qué dijiste?-.
-Maldita sea Butch, es la tercera vez que te lo pregunto.- Casi lo había olvidado, tenía un nombre diferente cada vez que salía de esas puertas.
-Perdón, estaba pensando en otras cosas. ¿Qué querías decirme?- Sonreí nerviosamente.
-Te preguntaba sobre la maestra de Lenguas. Últimamente está dejando demasiadas tareas que, hay que ser honestos. ¿De que me sirve aprender griego cuando nunca lo voy a hablar?- Y ahí estaba Jeremy otra vez. Quejándose de otra maestra la cual para él era inútil lo que enseñaba.
-Puede que tengas razón. Pero lo que importa es la calificación que vayas a sacar. Aun si no sirve, lo importante es memorizarlo por un tiempo para ir bien en el examen.- Ahora la enseñanza era así. Importaba más conseguir un número alto que aprender algo elemental.
-Pero sigue siendo inútil, ¿entonces de que sirve que venga a la escuela?-.
-Vienes a perder el tiempo, ya lo sabes.- Le sonreí por reojo mientras seguíamos avanzando a nuestros salones.
-Tú dices eso, pero últimamente tus calificaciones han mejorado.- Tenía razón, desde que las conocí a ellas entendí que si quería cumplir mi objetivo tendría que mejorar mis calificaciones.
Antes de que me diera cuenta, el profesor ya había llegado. Y la clase tenía que empezar. Preste atención a la clase tranquilamente. Anoté todo lo que pude ya que me podría ayudar después. Al principio, casi no tomaba notas. Solo lo que sonaba importante. Por eso cuando empecé a tomar varias notas durante toda la clase, Jeremy creyó que estaba enferma. Tuve que hacer hasta lo imposible para no ir a la enfermería, siempre he evitado terminar en ese lugar.
Cuando acabaron las clases me disponía a pasar un tranquilo receso con Jeremy jugando fútbol. Hasta que lo vi. ¿Qué hace el imbécil de Franck frente a nuestra clase? Claramente pude distinguir su horrible cabello marrón y ojos morados viéndome con odio. Si pensaba armar una pelea justo en mi clase no se lo permitiría, porque yo me llevaría la mayoría de la culpa.
Afortunadamente solo espero a su amigo de cabellos negros para que los dos se largaran de ahí entre bromas. Aunque pude distinguir esa mirada de amenaza que me dirigió antes de largarse. Mientras tanto Jeremy nunca se enteró de la guerra de miradas que acababa de pasar, creo que ni se dio cuenta de su presencia con lo tranquilo que estaba.
El día siguió bastante tranquilo, sin contratiempos por parte del estúpido de Franck. Me despedí de Jeremy en la entrada del colegio. Aunque fuera mi mejor amigo, ni él ni nadie deberían saber dónde vivía.
Todo el ambiente tranquilo que sentí durante el día, se fue destruyendo conforme llegaba a esa casa. Tenía miedo de que me vieran, pero la suerte volvió a sonreírme el día de hoy. No había nadie en mi casa, ni siquiera estaban mis hermanos. Con pasos sigilosos camine a la cocine y comí lo más rápido que pude un pedazo de pizza y un refresco. Acabada mi tarea, corrí hacia mi habitación para empezar mi crimen.
Empecé por despojarme de esa molesta peluca. Para luego cepillar mi cabello negro hasta que este quedara completamente lacio y recto. Tome una caja que estaba bien escondida bajo mi cama, la cual contenía un uniforme femenino de mi escuela, y ropa interior femenina. Me desvestí por completo, hasta quitarme las molestas vendas. Empecé a vestirme con el uniforme de la escuela. Originalmente es una camisa de marinero color blanco, manga corta. Con un moño negro, una falda negra, calcetas blancas y zapatos negros. Pero en mi caso usaba una licra negra hasta arriba de las rodillas y unas calcetas cortas negras.
Acabado mi crimen, baje con más sigilo con el cual entre. Y salí a escondidas de mi propia casa.
Una vez en la calle empecé a caminar mucho. Hasta que llegue a una calle donde estaba la casa que estaba buscando. Aunque más que casa esa era una mansión. En esa mansión habitaba la hermosa Señorita Bellum. Pero debido a que casi no tenía tiempo para cuidar de ella y no quería pagarle a alguien que la limpiara por orgullo. Me ofrecí a cuidar de su jardín, con una condición claro. Y no pensaba limpiar la mansión, ese lugar era enorme.
Entre por las rejas con la llave que hace tiempo me dio la Señorita Bellum. Una vez dentro, comencé a buscar las herramientas que necesitaría. No fue tan difícil. Llevaba un tiempo yendo a ese lugar, por lo que lo conocía de memoria.
Una vez las encontré empecé a quitar las malas hierbas. Como había ido hace pocos días, y el jardín no cambiaba mucho de un día para otro. No me tomo más de una hora, aun si el jardín era enorme.
Antes de irme tome una flor amarilla y corrí a las rejas de la mansión. Cerré la puerta rápidamente para correr a casa, si no me equivocaba ya era muy tarde.
Desgraciadamente, no se equivocaba, cuando llegó a su hogar las luces estaban prendidas en clara muestra de que alguien estaba en la casa. Sin otra opción buscó la ventana de su habitación y empezó a escalar gracias a un árbol junto a esta. Una vez en su ventana se despojó rápidamente de su uniforme y la ropa interior. Los guardo en la caja, se puso las vendas, se vistió con el uniforme masculino y la peluca. Vio el cuaderno negro hecho con piel que contenía la caja junto al uniforme femenino antes de cerrar la caja y volverla a guardar bajo su cama.
Si no me hubiera apurado, lo más probable es que no lo habría evitado. Porque apenas acabe de guardar la caja, escuche pasos frente a mi habitación. Hasta que alguien abrió mi puerta.
-¿Dónde estabas?- Mi padre preguntó con voz prepotente, aun con esa mascara ocultando su rostro se notaban expresiones de enojo. Tenía que pensar sabiamente mi respuesta, no sabía hasta donde me había buscado.
-Estaba aquí. Aunque baje por un momento para buscar mi mochila.- Si no recordaba mal, la mochila todo el tiempo estuvo en mi habitación, pero bajo el escritorio.
-Te estuve gritando para que aparecieras, ¿porque no me contestaste?- Al parecer me creyó lo primero para hacer otra pregunta.
-Estuve usando audífonos.-
Me miro por unos segundos como si dudara, después de todo, mis audífonos no estaban en una vista accesible de mi habitación como para que los haya dejado para hablar con él.
-Está bien, que no se vuelva a repetir.-
-Lo entiendo.-
Así sin más, salió de mi habitación como si nada hubiera pasado. Una vez pude soltar ese aire que estuve conteniendo, saqué nuevamente la caja. Pero no para ver el uniforme, sino para ver el cuaderno.
Hace tiempo lo encontré, lo que hizo que cambiara por completo mi estilo de vida y mi manera de pensar.
El diario de mi madre.
Antes de seguir contemplándolo. Me levante para tomar una ducha. Una vez realizada mi tarea, me dispuse a ponerme mi piyama, un bóxer y una camiseta. Para esperar nuevamente a que dieran las 10 de la noche.
Cada día era así, tenía que ponerme esas incomodas vendas para que nadie notara que era una mujer. Junto a estas, llevaba una peluca color verde parecido al cabello de mis hermanos. Todo esto había empezado desde que madre había fallecido, y padre tratando de evitar ver a madre en mí. Me vistió de hombre.
Cuando era una niña, lo considere divertido. Me habían enseñado a enfrentarme a cualquiera. Era divertido pelear. Pero a mis 16 años, seguía siendo bastante infantil. Ignorando a los profesores, peleando con cualquiera, y haciendo travesuras. Eso siguió así hasta hace 4 meses. Cuando encontré el cuaderno escondido en un gran peluche que tenía desde niña y rompí por accidente. Abrí el cuaderno al azar, tratando de entender a quién pertenecía y que hacía en mi peluche.
"08/02/2005
Es tan hermosa. Espere tanto tiempo para poder tener a una princesa bajo mi cuidado. Es amable y tierna. Siempre está jugando con ese gran peluche de jirafa. Hoy le pregunté el porqué lo adora tanto. ¿Y sabes que me confesó? Que esperaba que la jirafa la ayudara a brincar la cerca del vecino. Para poder conseguir una flor del ranúnculo*.
¿Cómo se habrá enterado mi niña que me encantan las flores del ranúnculo? Pero no fue por eso, me confesó que el ranúnculo la hacía sentir en paz. Es igualita a mí, es igual a la pequeña Buttercup que siempre espere que fuera. Estoy segura que algún día será la chica amable y generosa que siempre espere que fuera. Aun cuando yo ya no pueda estar aquí.
Mi preciosa niña, espero que mi ausencia no te impida ser Buttercup. La hermosa princesa que luchó contra un ejército de monstruos para proteger a su reino. Sé que será molesto que espere eso de ti, pero siempre fue mi sueño.
Perdón si mi deseo te resultó una molestia, pero aun si no logras serlo por culpa de tu padre, o por tus propios deseos. No te sientas culpable, no olvides que mamá siempre te amará seas como seas.
Te amo, Kaoru. Con amor, Mitsuko."
Mamá.
¿Por qué aun ahora me sigues haciendo llorar? Lo siento madre, no pude ser la Buttercup que siempre esperaste que fuera.
Trataré, te prometo que trataré de ser la Buttercup que siempre esperaste que fuera. No importa que padre no lo quiera. Trataré de no desilusionarte más.
Rápidamente cerré el cuaderno antes de que mis lágrimas borraran la tinta escrita con un pulso firme. Lo guardé en la caja, y la escondí nuevamente debajo de la cama. Estoy segura que en algún momento tendré que buscar un mejor refugio que una caja de zapatos. Mas eso será en otro momento.
Me senté en la cama, y esperé a que dieran las 10 para poder dormir. Cuando finalmente las dieron, no escuché nada. Por lo que de verdad pensé que acababan de abandonarme para irse a dormir. Las muy ingratas.
-Se encuentran ahí. Ya son las 10 y más les vale no haberse dormido.- Hablé.
-Sí, ya estoy aquí.- Contestó Bubbles.
-Yo también ya estoy aquí.- Habló Blossom.
-Y yo que creía que me habían abandonado a mi suerte, bueno da igual, ¿Quién quiere hablar de su día primero?.-
-En mi caso, nada en particular. Solo Amber pareciendo una acosadora.-
-…-.
-Bubbles, ¿no tienes nada que decir?- Preguntó Blossom.
-Me encontraron.- Esas desgraciadas, ¿cómo se atreven?
-¿Te escondiste en los baños de la piscina?- Pregunté.
-Sí, ¿cómo lo supiste?-.
-Era el único lugar donde no te habían buscado. A la próxima usa un lugar donde ya hayan buscado- Habló Blossom.
-Esta bien- Habló con voz queda Bubbles.
-No hables así, no te estamos culpando- Hablé.
-Lo siento-.
-Esta bien Bubbles, no es necesario disculparse- La calmó Blossom.
-Mmh-.
-Mejor hablemos de otra cosa- Sugerí. -¿Ya hicieron sus tareas? Porque yo no he hecho nada y estoy segura de que estas divisiones no tienen sentido-.
-¿Estás viendo divisiones sintéticas?- Preguntó Blossom.
-No, las largas-.
-Entonces yo no podré ayudarte, ni yo las entiendo- Bubbles habló con ese tono tranquilo y alegre.
-Creo que no tengo de otra que enseñarle a las dos, ¿tienen cuadernos a la mano?- Preguntó Blossom.
-Claro, hasta puse tu nombre en él para no olvidarlo. Escrito con una bella pluma rosa para recordarme a tus ojos mirándome acusadoramente.- Bromeé.
-Pff- ¿Eso fue una risita de Bubbles?
-Mi trabajo esta cumplido, logré que Bubbles riera. Buenas noches chicas.- Ahora sí, la risa de Bubbles se escuchó con claridad.
-¿A dónde crees que vas? Sabes que no deberíamos dormir hasta que den las doce- Habló Blossom.
-Una cosa es deber, y otra poder-.
-Por favor, Buttercup, no nos dejes- Escuche la tierna voz de Bubbles.
-Ya que lo pides de esa manera no tendré otra opción que resignarme.-
-Gracias, Buttercup- Niña manipuladora.
-Pero no te confíes Bubbles, algún día me resistiré a tus encantos-.
-Dejando este dilema de lado, ¿van a estudiar, o no?- Habló Blossom.
-Ya voy, ya voy-.
A veces no puedo creer. Las hermosas amistades que pude desarrollar. Personas que pudieron conocer al verdadero yo. Y lo aceptaron. Las circunstancias y razones no fueron las mejores, el mundo está a punto de morir por estas. Mas eso no impide que este tan feliz de poder haberlas conocido chicas.
Solo pensar como pasaron las cosas, de un día para otro el mundo estaba de cabeza y no entendíamos que éramos nosotras mismas. Pero el poder hablar entre nosotras nos tranquilizó completamente. No sé que habría hecho ese día si no fuera por ellas. Saber que no teníamos que tener miedo de ser las únicas Wayini del lugar. Fue tranquilizante, aun cuando parecíamos unas locas al hablar solas.
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Hace un mes.
"Hola preciosas,
¡Felicidades! Han sido escogidas para ser una Wayini. De entre millones de chicas que habitan la nación las escogimos a ustedes. ¿Quieren saber el porqué? ¡Porque son hermosas! ¡Por dentro y por fuera!
Bueno dejando las felicitaciones de lado, sé que les preocupara como las miren los demás al escuchar esta voz. Tranquilas, al ver sus caras verán que también les estamos hablando, pero ese será otro mensaje general. Ustedes merecían más que eso.
Para ponerlo simple, han sido bendecidas para ascender como ángeles. Han sufrido mucho por quienes los rodean, ahora podrán decidir que será de ellos. Ustedes son el fruto de sus países. Fueron moldeadas por el ambiente en que vivieron. ¡Aprovéchenlo! Ahora podrán cambiar ese molde.
Todas ustedes pueden hacer lo que quieran ahora. Podrán crear y destruir a su propio gusto. Mientras estén en su país, podrán hacer lo que quieran con él. Pero para que no dependan solo de eso si llegan a salir de él, y también para que tengan algo de individualidad, se les asigno aleatoriamente un poder, descúbranlo y enséñenoslo.
Cuídense nuestras queridas Wayini. Y decidan sabiamente que hacer ahora."
-¿Qué?-.
-No lo entiendo-.
-¿Por qué todos están asustados?-.
-¿De qué tienen miedo?-.
-Cállense-.
-¿Por qué oigo tantas voces en mi cabeza?-.
-Silencio-.
-Tienen miedo de mí-.
-¡Cállense!-.
-¡Tienen miedo de las Wayini!-.
-Tienen miedo de nosotras-.
-¿Nos van a lastimar?-.
-No, nosotros vamos a lastimarlos-.
-¡Yo nunca quise lastimar a nadie!-.
-Por favor, silencio-.
-Perdónenme, yo nunca quise ser esto-.
-Quítenme esto, nunca lo quise.
-¡CÁLLENSE!-.
Silencio.
"Vaya, vaya. Al parecer todo lo que dicen lo escuchan las demás. Esto sería problemático porque no podrán seguir encubiertas y ya no tendría sentido el juego. Pero tampoco queremos que queden solas sin tener a alguien que se parezca a ustedes.
¡Lo tengo! Haremos grupos de tres. ¿Les pareces bien? Mejor no contesten no les voy a entender. Aunque aún sería un problema que las voces les interrumpan durante el día.
Ya está, lo hemos decidido, solo las escucharan en la noche. Será por poco tiempo para que puedan al menos tener una charla. Tranquilas mis niñas, no importa que pase, las protegeremos de todos los problemas que se les presente.
Confíen en nosotros, pero sobre todo confíen entre ustedes."
"Tengo que salir de aquí." Pensaron todas al mismo tiempo.
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Kaoru vio con pánico a Jeremy frente a ella. Él solo se quedó mirando el cielo con cara de estupefacción.
-Dime que no estoy loco y también escuchaste una voz.-
-Yo…yo…- No entendía nada, ¿qué fue eso? ¿a qué se referían con Wayini?- Creo que no fuimos los únicos, mira las caras de los demás.-
Mucho estaban impactados, con las bocas abiertas y los ojos grandes. Hasta algunos estaban llorando. Pronto todo se volvió una muchedumbre de gritos.
-¿Qué acaba de pasar?-
-No me digan que todos vamos a morir.-
-¿Qué son las Wayini?.-
-Me preguntó si somo los únicos locos que lo escucharon.-
-Tengo que hablarle a mi padres.-
-Me voy, tiene que ser este lugar el que este mal.-
Empezaron a correr como una multitud enloquecida. Aprovechando el bullicio, me separe de Jeremy para poder pensar calmadamente lo que acababa de pasar. Usando mis habilidades para escapar, brinque la cerca y busque un lugar tranquilo donde pensar. Pero afuera todo era lo mismo, la gente corría enloquecida buscando respuestas.
Trate de huir, como si de pronto el mundo no se hubiera puesto de cabeza. Hasta que lo encontré, el parque estaba completamente abandonado, busque un lugar donde pensar y termine escalando un árbol.
-¿A qué se refería con Wayini? ¿Qué eran esas voces? Se supone que soy la única de mi país que la escuchó. Dicen que soy su Wayini. ¿Por qué yo?-
Ahora solo escuchaba silencio, y quise comprobar otra cosa.
-Dicen que tengo un poder, bueno vamos a probar.- Puse mi mano en el árbol, pero no pasó nada.
-Ehm, ¡Oh sagrado árbol, escucha mis palabras y crece! ¡O lo que sea!- No pasó nada.
-De seguro me estoy volviendo loca con esta confusión. Debieron correr por otra razón. Es imposible que exista algo llamado Wayini- Decidí irme, y…
El árbol comenzó a crecer.
-¡Woah!- Esa voz no mintió, de verdad tenía poderes. Estaba creciendo muy alto. Pero...
-¡¿Cómo detengo esto?!- Lo volví a tocar, pero no pasó nada. -¡Para!-
Pero no paro, se empezó a quemar. Los pedazos de las ramas quemadas empezaron a caer, y a quemar el césped. Y este se extendió muy rápido.
Sin pensar en nada más, trate de huir, pero el fuego se expandía rápido, estaba a punto de alcanzarme. En eso los arboles se movieron, crecieron sus ramas y raíces para que formaran una pared que me protegiera del fuego.
No lo entendía, los estaba matando y solo huía para que no me lastimara mi propia destrucción. Pero aun cuando me quede quieta, las ramas siguieron tratando de protegerme para que el fuego no me alcanzara.
Esto estaba mal, pero no pensé en nada más.
-Lo siento, no quería lastimarlos- Y corrí lejos de ahí.-
-Supongo que mucho habrán escuchado de las malas noticias sobre las Wayini. Nadie entiende que está pasando y nos estamos informando que pasó en todas las partes del mundo. Desde América hasta Oceanía. Pero no se preocupen, su gobierno hará lo que sea para protegerlos de esta llamada Wayini. Por otras noticias no llegó el informe que un loco incendio el parque de Mastel. Aunque quien puede culparlo, en estas circunstancias, hasta el más cuerdo enloquece. Y tranquilos el incendio no llegó a más, aunque no creo que sea eso lo que les preocupe.-
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Miyako se empezó a marear, estaba pensando que Nori había usado un truco hipnotista con ella al escuchar esa voz. Pero al ver la cara de espanto de la profesora, se dio cuenta que no fue así. Pronto todos, junto con la profesora empezaron a correr con miedo hacía el exterior.
La única que se quedó, fue Miyako. Y no hizo amago por salir. Se mantuvo callada unos instantes y luego explotó.
-¡Dios! Esta situación es perfecta para una historia de romance. ¿Cómo se llamará? ¿Amor en tiempos de Wayini? ¡Kyaaa!- Luego de la tormenta llegó la calma.
-Cofcof- Se pone recta.- Supongo que fui escogida debido a mi situación familiar y social. Pero no creo que este país esté tan mal como para que yo lo represente.- Sonrió melancólicamente.
-Me preguntó a que se referían con poderes…- Solo miro su mano por un instante, para ver si pasaba algo en especial.
Se acercó lentamente al escritorio de la maestra, para ver si pasaba algo.
-Emmh, ¿muévete?- Y la mesa empezó a flotar. -¡Qué lindo! Me preguntó si puedo subirme.-
Pero antes de que lo intentará la mesa se levantó de golpe y le pego al techo. Y entonces todos los objetos en el salón se empezaron a levantar y a chocar con el techo.
Asustada corrió hacia la esquina tratando de evitar que los objetos la golpearan. Pero en eso, el edificio empezó a temblar. Y ella ya no pudo soportarlo.
-¡Para! ¡Para por favor! ¡Detente, no desee que todo se moviera!- Pronto todo se quedó quieto, entonces empezó a caer. Con temor, Miyako se pegó más a la pared tratando de evitar una herida. Cuando todo se calmó, tomó sus cosas y salió corriendo al hospital para ver a su abuela.
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Momoko seriamente pensó que era alguna broma de un loco que se paró afuera de la escuela a hacer un escandaló. Pero viendo que hasta los profesores no podían manejar esa situación. Asumió por su cuenta que ahí acababan las clases.
Tomó sus cosas y salió tranquilamente entre la muchedumbre. Muchos al verla siguieron su ejemplo y salieron del aula.
Aunque cuando llegó al exterior, notó que todos estaban igual. Y se preguntó porque nadie buscaba al loco gritón como ella.
Así pudieron seguir las cosas. Hasta que lo vio.
Un tipo estaba acosando a una de sus compañeras, y él se veía bastante mayor que ella. No le agradaban sus compañeros, pero no los odiaba al punto de desearles eso.
Pero ella no podía hacer nada ante eso. Solo observar, porque ella tenía la misma fuerza que la chica que estaba siendo molestada. Le dejo de tomar importancia, e intento marcharse hasta que lo oyó.
-Si tan solo fueras más joven, pero que le vamos a hacer.-
Momoko lo entendió, ese tipo era un asaltacunas, y al igual que su compañera, su pequeña hermana podría terminar en esa situación, ¿entonces nadie la ayudaría? Asustada por los posibles resultados, se acercó a la escena sin nada en mente.
-Suéltala.- Definitivamente no pensó en nada.
-Miren esto, ¿quisiste hacernos compañía? Mientras más mejor.- Iba a tomarla del brazo, pero entonces pasó. Todo empezó a temblar.
-¡Te dije que la sueltes!- Sin importarle que todo se estaba moviendo, tomo a su compañera del antebrazo y se echó a correr.
Una vez lo perdieron de vista todo se calmó. Pero ella ignoró el temblor que había sucedido viéndolo como simple fortuna. Su compañera le agradecio repetidas veces, pero no le tomo importancia. Esa misma noche, al escuchar a sus futuras mejores amigas, se dio cuenta que ella lo causó. Pero viendo como pasaron las cosas desde la mañana, no se sorprendió demasiado.
-¡Ya me voy a dormir, mamá!- Gritó Momoko.
-Estos vecinos y sus gritos.- Se escuchó una voz con un ligero toque masculino.
-¡¿Quién está ahí?!- Una voz chillona gritó.
-Woah, ¿qué es esto?- Preguntó la voz marimacha.
-Acabo de enloquecer.- Afirmó Momoko.
-Eres mi conciencia, ¿o de verdad estoy hablando con alguien?- Preguntó la voz chillona, ahora con un tono dulce.
-Quiero pensar que al menos soy una persona y no una conciencia.- Le respondió la voz marimacha en todo de burla.
-A ver, a ver. Calma. Les creo que no son mi conciencia. ¿Quiénes son?- Pregunté.
-No me digan que esto tiene que ver con los extraños eventos de esta mañana.- La tierna voz sonaba asustada.
-Para evitarnos conflictos, primero las presentaciones. ¿Quiénes son?- Pregunté.
-¡Al menos preséntate tu primero!- La marimacha sonaba enojada.
-Mi nombre es Momoko. ¿Quiénes son?-
-Soy Kaoru- Contestó la denominada "marimacha".
-Un placer, me llamó Miyako.- Sonó la tierna voz.
-Ahora creo que tendremos una larga charla para tratar de entender que está pasando.- Habló Kaoru.
-Estoy feliz de que comprendas.- Comenté en broma.
-Bueno, entonces, cuéntenme cuanto saben de estas llamadas Wayini.- Miyako decidió hablar.
Y esa fue, la noche más largas para estas confundidas chicas.
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*Ranúnculo: Es Buttercup en español. Es una planta que genera frutos secos y flores por lo general amarillas.
Perdonen la tardanza. -Dogeza-. Siempre supe que tengo un terrible ritmo para continuar las cosas. Aun así gracias por sus reviews. Si no fuera por ellos no tendría tanta motivación. Pero como dije antes, haré lo que sea por terminarla.
Trataré de actualizar más seguido. Y para el próximo capítulo finalmente verán a los chicos.
Rose of Dark fuera.
