"Sherlock" es propiedad de la BBC, y no gano ni un peso con esto.
Espero que disfruten de este segundo capitulo. Como ya saben, esto es para un reto del foro "I am SHER-locked"
"Primera Conversación"
El mecánico de overol gris llevaba dos días trabajando en la central. Ningún bombero parecía especialmente interesado en él, y quienes le habían hablado habían regresado con una cara que dejaba claro que la experiencia no había sido grata, además de que ninguno duraba más de diez minutos con él. Greg, con Anderson a los pies, no entendía cómo es que aquello era posible, no lucía como mal tipo, aunque claro, él tampoco había hablado con él. No porque no quisiera, sino porque no hubo oportunidad. El sábado que el pelirrojo llego habían recibido cinco llamadas de emergencia, tres de ellas demasiado idiotas. El domingo era el día libre del mecánico, y el lunes, Greg tuvo una mañana ajetreada, y a la hora del almuerzo, el pelirrojo estaba dejando de trabajar en el autobomba.
Greg no entendía que tanto podía estar mal con el auto, ni porque se había quedado ahí arreglándolo en vez de ir a su taller; solo sabía que sentía una extraña curiosidad por aquel hombre. Mientras comía un pescado mal freído y unas patatas algo duras, oyendo a sus compañeros tontear de muchas cosas, el bombero giro la vista hacia el mecánico. Este se había levantado de debajo del auto bomba, y estaba ahora limpiándose el sudor con un pañuelo negro, que parecía limpio de aceite. Tenía la cara roja, quizás por estar debajo del auto, y se humedecía muchos los labios.
El bombero supuso que debía estar sediento. Dejo su comida, que en realidad no supo cómo rayos pudo comer más de la mitad, y se levantó. Tomo un par de botellas de agua que tenían en el frigorífico de la cocina, para meterlas luego en sus bolsillos. Luego se deslizo por el tubo, haciendo un sonido seco al caer sobre sus botas. Eso alerto al mecánico, que le miro arqueando las cejas mientras se ponía un cigarrillo en la boca. Se había alejado un poco de los auto bomba para ir a donde el aire ventilara de nuevo, para poder fumar sin problema, y aun así era un bombero sonriendo como buen chico no era precisamente su idea de compañía para fumar.
Aquel bombero lo alcanzo rápidamente y le ofreció una de las botellas de aguas, haciendo que el pelirrojo alzara las cejas. Este tomo la botella, dejando el cigarrillo entre sus labios, y asintió a modo de gratitud. Greg abrió su botella para darle un largo trago, antes de sacar un cigarrillo de su propio bolsillo, para ponerlo entre sus labios, encendiéndolo y le ofreció fuego al otro.
―No gracias― El mecánico saco su encendedor. Era de plata con un elegante diseño, era la clase de encendedor que no pasaba desapercibido, y que bien podía ser de alguien rico. Greg no lo pasó desapercibido, pero simplemente sonrió.
―Soy Greg Lestrade, un placer conocerte.― Se presentó, extendió la mano a modo de saludo, pero la retiró por la mirada fría y la ceja arqueada del pelirrojo. Este, se tomó su tiempo en responder.
―Mycroft Holmes.
Aquella primera conversación, fue todo lo que Greg Lestrade necesito, aunque él no fue consciente de como aquel sujeto que, en ese momento le dio la impresión de ser un pedante, iba a volverse alguien muy especial para él, para su vida. Sin embargo, en ese momento, Greg solo se quedó de pie, algo sorprendido por el nombre del pelirrojo que fumaba aquel cigarrillo y daba pequeños sorbos a la botella de agua helada. Mycroft no iba a confesar que en realidad estaba muy agradecido por el agua, era orgulloso y como no había pretendido pedir nada a los bomberos, no iba a reconocer aquello.
Mycroft observo al bombero a su lado. Era un hombre de mediana edad, con cabello canoso y un gesto cansado. Estaba apoyado en la pared del edificio mientras sostenía la botella abierta con una mano y la otra estaba a la altura de su boca, sosteniendo el cigarrillo entre sus dedos. Lucía como alguien que no tenía cuidado de si, ni de su aspecto. Tenía barba de tres días, pudo deducir el pelirrojo, y se sorprendió de no encontrarlo tan testosterona como los otros bomberos, y no lucía tan idiota como otras personas, aunque podía equivocarse.
Lo recordaba del sábado pasado. Ese había sido el bombero que le había recibido y le había dicho que Donovan era quien necesitaba reparaciones. Mycroft aún no comprendía el gusto por ponerle nombre a los autos, siempre se decía que era cosa de brutos. También recordaba al pequeño gran perro que había salido de quien sabe dónde y ahora estaba intentando alcanzar la botella de agua del bombero. No pudo reprimir una pequeña mueca al ver que el bombero dejaba que el animal bebiera de su botella sin más.
―Lo siento, supongo que los perros te ponen incomodo― Greg sonrió, tapo la botella y la metió en su bolsillo para tomar a Anderson del collar con la intención de apartarlo, pero el pelirrojo estiro la mano al animal.
Anderson, aquel viejo gran danés, miro la mano que le era ofrecida. Olfateo. Greg no sabía que el perro detecto un aroma dulce, como de panecillos y té, algo que a Anderson le gustaba, y corrió hasta el pelirrojo, comenzando a lamer aquella mano. Mycroft, con el cigarrillo atorado con los labios, comenzó a acariciar la cabeza del animal y sus orejas. El bombero sonrió, observando como el mecánico hacia aquello, logrando que la cola de Anderson se moviera de un lado a otro con verdadera alegría. No todos lograban eso con el animal.
―Le agradas― Hizo notar, Mycroft lo miro, acariciando el costado del animal, y lo soltó, botando el cigarrillo de la boca y lo piso para apagarlo.
―Debo volver al trabajo― Fue la respuesta del pelirrojo, que se sacudió las manos y tomo la botella de agua para comenzar a dirigirse a Donovan.
―Oye, estaba pensando, ¿te gustaría ir a tomar algo luego de aquí? Me has simpatizado y no suelo llevarme bien con los chicos de la estación.
El pelirrojo dirigió sus ojos oscuros a Greg. El gesto del mecánico era distinto, el bombero lo supo, y no pudo evitar apretar los labios. Mycroft arqueo suavemente las cejas, su gesto seguía diferente, especialmente distante y frío, pero simplemente mostró una sonrisa que lucía realmente ensayada.
―Estaré ocupado.
Muchas gracias por leer, espero que les haya gustado, hasta la próxima.
