COMO HIELO Y FUEGO
Estábamos en clases de Pociones las cuales compartíamos con Slytherin, al parecer todo era silencio, nadie hablaba y solo se escuchaba el eco de la voz del profesor. A pesar de los años la rivalidad entre las dos casa no había disminuido en lo mínimo solo había aumentado y eso no era un secreto. No había peor enemigo que un Gryffindor y un Slytherin.
Al término de la clase, al igual que al principio todo fue un silencio sepulcral, cada vez era más difícil compartir clases con las serpientes.
-¿Ya te cansaste de llorar Weasley?- Escucho que me susurra el idiota de Malfoy al pasar a mi lado. Y por más que intento no puedo ignorar sus palabras que taladran mi alma.
-Pedazo de idiota- Le dirijo una mirada acida.
-¿Pasa algo Rose?- Escucho la voz de Albus.
-No, no pasa nada- Le alcanzo a decir, y ya no puedo más.
Salgo corriendo de la clase, no sé exactamente hacia a donde me dirijo, pero ya no puedo más. Siento que todo lo que toco se derrumba, que todo se me va de las manos porque nunca tomo provecho de ello, porque sí. Scorpius Malfoy tiene razón en una sola cosa, soy una cobarde. Pero no soy una cobarde porque tengo miedos, soy una cobarde por qué no soy capaz de enfrentarlos. No puedo mantener la cabeza alzada a lo alto, cuando estoy y me siento destrozada por dentro. Mi madre murió hace 10 años. Los 10 años más largos de mi miserable vida. Trato de superarlo, pero me es imposible, cuando cierro los ojos, veo a mi madre por el cauce del rio, siendo arrastrada por la corriente, viendo cómo se daña lentamente y se pierde en el rio. Su cuerpo sin vida alguna. Y yo solo estaba paralizada, no podía siquiera moverme, solo la veía y me siento una estúpida. Porque de una u otra forma me siento como si yo hubiese matado a mi propia madre.
En un pasillo vacío de Hogwarts me siento en un escalón y empiezo a llorar desconsoladamente, si voy a llorar, quiero hacerlo sola. Pero escucho unos pasos cerca, pesados y rápidos. Me doy la vuelta y encuentro la mirada altanera de Malfoy muy cerca de la mía. Quedando frente a frente. Puedo ver que se siente muy ufano por verme llorar, pero ya ni eso me importa.
-¿Weasley está llorando?- Me dirige una mirada de burla y sorna, sonriendo de lo más cínicamente.
-¿Qué quieres? ¿Me quieres ver llorar? Pues ahí lo tienes, pero no te re gorjees que es por ti- Le digo y al instante su mirada de hielo se clava en la azul mía. Paz y Tempestad, peleando por salir ganadora, desatando toda su furia.
-¿Entonces por qué lloras sangre sucia? ¿Por tu miserable vida?- Me lo dice como si nada pasara. Como si fuera lo más sencillo del mundo.
Yo solo puedo formar una sonrisa acida, pero no puedo dejar de llorar.
-¿Por qué lloras Weasley? ¿Por tu vida perfecta? ¿Porque eres una caprichosa?- Me dice y ya no puedo más.
Saco rápidamente mi varita y la apunto hacia él, haciéndole retroceder lentamente hacia la fría pared.
-¡Cállate!... ¡Tú no conoces mi vida! ¡No tienes ningún derecho a decirme eso!- Le digo y son bajar mi varita.
-Claro que la conozco, siempre haces todo para salirte con la tuya- Lo miro y veo que no tiene ni idea...
-¿A que le juegas?... ¿Me dices que tu vida es difícil porqué tu padre murió?- Y veo que esta vez es el quien se siente furioso.
-Cállate Weasley- Me dice con los ojos rojos de furia.
-Porque si competimos a ver quien sufrió más cronológicamente, tu padre murió hace 6 años, mi madre hace 10... Te gano ¿No crees?- Lo suelto y veo que mi mira con desconcierto.
-Tu madre...- Me murmura con expresión interrogante.
-Si mi madre, y no te atrevas a si quiera sentir compasión... ¡Qué esperas! ¡Vete! ¡Insúltame! ¡Haz lo que quieras me da igual!- Le reto desafiante.
Posteriormente me dejo caer al suelo y empiezo a llorar... Ahí, en presencia de Malfoy. Ya nada me importaba, solo quería sentirme bien, solo quería por una vez... Consuelo. Cuando mi madre murió, no salí de mi cuarto en días, no comía, no hacía nada. Hasta que me canse y luche por lo que quise, rompí las barreras que me ataban. Pero no se me ha olvidado del todo, cada vez que duermo tengo la misma pesadilla, día con día es lo mismo. Solo mis amigos, la gente que me quiere... Es mi razón para levantarme cada día con ganas de salir adelante.
Pero me dan ganas de morir con personas como Malfoy.
Miro que se recarga despreocupadamente y me ve llorar... Supongo que disfruta hacerlo, verme sufrir.
-Eres una cobarde- Me dice y yo siento mil punzadas en el estómago.
-Sí, soy una cobarde... Pero no, no es por lo que tú piensas. No soy una cobarde por tener miedos. Soy una cobarde por qué no se enfrentarlos, pero siendo así... Tu eres aún más cobarde que yo- Le digo y veo que no cambia su postura, se ve relajado y no me mira con odio si no con... Comprensión.
-Eres valiente, pero no lo suficiente. Si sigues haciendo todo lo que te dicen las personas, y no haces nada por ti misma no llegaras a ningún lado... No dudo que seas fuerte, pero en el fondo eres una cobarde- Me dice con toda naturalidad y se marcha de ahí, dejándome sola, llorando y confundida.
...Scorpius...
¡Vaya! Jamás debí haber seguido a Weasley, ahora ciento una punzada en el pecho y no puedo dejar de pensar en eso pero ahora no tengo tiempo para sentir culpa por algo que yo no cause, ese es su problema y yo no tengo nada que ver... Pero de algún modo ciento que no hice más que hacerla sufrir cuando ella estaba tan mal por dentro.
-¡Hey Scorpius! Estas despierto- Me doy la vuelta y veo que es Alex, mi mejor amigo... O algo parecido.
-Sí estoy despierto Alexander- Veo que frunce el ceño y me ve con curiosidad.
-¿Qué pasa?- Le pregunto dirigiéndome hacia él.
-No hueles a... frutilla- ¿Frutilla? ¿Cómo olería a frutilla nuestra habitación?... Ahhh no, no, no, no. ¡Maldita sea! Se me pego el olor de Rose... Frutilla. Lo peor es que noto que Alex igualmente ya dio al clavo, pues su en so rostro se adhirió una sonrisa nerviosa.
-Baya Scorpius, no sabía que salías con Rose Weasley- Me dijo con cierta picaría y yo me puse pálido.
Mí-er-da
Maldito olor a Weasley... Pero si no me acerque tanto a ella, como es posible que su olor se haya adherido a mí.
-¿Qué?... No se dé qué hablas. No huelo a frutillas y en todo caso tal vez eres tú el que huela así- Note que no me creyó nada, bien sabía que Alexander Nott no era ningún idiota y yo diciendo semejante babosada era obvio que no me creería.
-Bueno está bien, pero esto no se queda así eh, no sabía que te gustara el fuego Scorpius- ¡Diablos, diablos, diablos y mil veces diablos! No puedo creer que esto me esté pasando a mí. Bueno Alex es mi amigo y estoy seguro de que no se lo contara a nadie, además... Sería una locura si se le ocurriera decirlo, lo cual dudo mucho.
Solo mire cuando Alex se marchó dejándome con una cara de tonto a campeonato, es una estupidez, supe desde el principio que seguir a Rose era la peor de las ideas.
Rose Weasley... Nunca me había puesto a pensar en ella, pues no, no era fea. Tenía un cabello muy voluminoso, se miraba suave como la seda, tenía una piel blanca con algunas pecas en la nariz, unos ojos azules, pero nunca había visto esa tonalidad de azul, eran muy extravagantes a decir verdad. Pero en mi vida podría fijarme en una sangre sucia, a mi padre no creo que le interese mucho eso, pero para mí si es importante.
Salí de mi habitación hacia mi sala común y note que estaba casi vacía... Supongo que todos están dormidos, ya son más de las diez y creo que yo debería hacer lo mismo. Fue entonces que mire a una chica. Dove Parkinson, la chica que sabía muy bien que estaba loca por mí. No era mi novia, mucho menos mi amiga pero serbia de algo para divertirme un rato y cuando me aburría de ella, la desechaba. Noto mi presencia, camina hacia mí y pone sus brazos alrededor de mi nuca.
-¿Scorpius ya tiene mucho que no te veía- Volteo a ella y le sonrió.
-Estaba muy ocupado- Le digo acercándome y la beso largamente en los labios, despreocupándome por un momento de todo lo de Weasley, sintiéndome muy bien.
-Ya me tengo que ir a dormir Dove- Le digo y me separo de ella, es muy tarde y necesito dormir, nunca he sido bueno desvelándome porqué ya no despierto hasta muy tarde.
-¿Seguro?- Me volteo hacia ella y le sonrió seductoramente.
-Sí
Posteriormente doy la vuelta y subo las escaleras hasta mi habitación, donde veo que no hay todavía nadie... No me sorprende. Me recuesto en mi cama de dosel, tratando de dormir y olvidarme del momento tormentoso que tuve con Weasley.
...Rose...
Todavía lo siento, lo puedo ver por mucho que intente hacer que nada paso, pero es así. Todas las noches es la misma pesadilla angustiosa donde recuerdo a mi madre, donde veo que soy feliz con ella y de repente la veo sin vida y todo por mi culpa, por qué no hay otro sentimiento que haga describir como me siento al pensar en ella.
Son innumerables los recuerdos, pero por más que lo intente no los puedo olvidar y por alguna razón me hacen recordar el pasado.
-¿Rose estas bien?- Veo que me pregunta Lily, después del incidente con Malfoy, decidí visitar a Lily y despejarme un poco charlando con ella.
-Sí estoy bien, ¿Te sientes mejor?- Veo en su mirada que algo no anda muy bien.
-Bueno... Ayer vino a verme Alexander Nott- Lo recuerdo muy bien. El provoco su caída.
-¿Que quería?- No puedo evitar sentir punzadas en solo acordarme lo que paso con Lily, estuvo al borde de la muerte y todos nos espantamos terrible.
-Vino a disculparse conmigo y a decirme que se equivocó- Sus ojos esmeraldas se miraban cristalinos, como si de pronto hubieran querido llorar.
-¿Lo perdonaste?- Cuando me dirijo a ella, agacha la cabeza. Tal vez será mejor que no toque este tema, para Lily es algo muy delicado.
-No- y de buenas a primeras se suelta a llorar desconsoladamente, tal y como yo lo hice hace algunas horas.
-Lily no llores, sé que es muy difícil para ti, no te tienes porque sentir presionada- La estrecho fuertemente para que deje de llorar.
-Es que me siento terrible Rose, no sé si perdonarlo o no- Trate de responderle, pero me di cuenta de que esta es una decisión que ella misma tenía que tomar y nadie más.
-Piénsalo, medítalo y toma tu decisión, nadie te está presionando, creo que será mejor que te deje sola para que descanses y reflexiones lo que te he dicho. Todos te queremos mucho Lily- Luego de esto le doy un pequeño beso en la frente, en señal de cariño por ser mi pequeña prima.
Me voy a mi sala común porque es tardísimo, necesito descansar y sobre todo olvidar el incidente que paso... Debo quitarme la idea de que yo tuve la culpa de que mi mamá muriera. Espero y no tener las pesadillas que siempre tengo, pero desde que pienso por mí misma no hay una noche que no estén presentes.
