(Los personajes no me pertenecen, son creación de Mizuki e Igarashi pero la historia es completamente mía)
Capitulo 2.
Cuando Candy despertó sintió un dolor inmenso en la nuca. Vaya si dolía. Sus sentidos se despertaron y comenzó a abrir los ojos poco a poco, alcanzo a distinguir varias siluetas que estaban alrededor de ella.
-¡Por fin despiertas! –dijo Andrew que era el que estaba más cerca de ella- nos preocupamos mucho…
-¡Vieras visto, Candy! –se burlo Ron- caíste como la vil niñita que eres. El Teniente Winchester se puso como loco cuando te vio, ahí.
-no creo que haya sido para tanto –dijo tratando de enderezarse- ¿Qué fue lo que paso?
-un balón te golpeo.
Candy hizo una mueca de dolor-. Quiero decir después, ¿Qué paso después?
-Charlie se preocupo por que aun no volvías así que regreso por ti, cuando vio que el balón te golpeaba –sonrió- dijo que pareciste una muñeca de trapo y claro…
-deja se lo digo yo –exclamo Ron entusiasmado y Andrew negó con la cabeza.
-será mejor que pares, no creo que le quieras informar acerca de lo que paso.
-¿Qué fue? -dijo Candy, apoyando los pies apunto de tocar el piso cuando Ron no pudo contener la risa.
-el tipo que te cargo estaba bañado en lodo y tu que ansiabas tanto estar limpia y ahora mírate.
Candy se mío confundida, estaba cubierta de lodo por todas partes, incluso su cabellera estaba tiesa por el lodo, los pantalones, su blusa…
-incluso tu cara esta llena.
Candy estaba roja de la vergüenza y del coraje y miro furiosa a Ron.
-no te desquites conmigo –comenzó a alejarse de ella- ¿verdad que es gracioso, Andrew? –encogió los hombros- vamos, es gracioso…
-te voy a matar Ron –Candy se levanto y comenzó a correr detrás de el mientras que reía incontroladamente.
-¡Espera Candy! Puedes hacerte daño –dijo Andrew desde atrás.
A ella no le importo quien la viera o lo que le doliera, pero estaba segura que de una vez le haría pagar a Ron todo lo que le había hecho pasar.
Candy lo supero y lo hizo caer boca abajo, tomo su brazo y lo retorció hasta que el suplico que lo saltara.
-vamos Candy… estaba bromeando.
-nadie bromea conmigo, y es hora de que lo comprendas.
-está bien, está bien. Lo siento, perdón por haberme reído.
-así esta mucho mejor. –Candy lo sonto y de pronto el Teniente Winchester estaba en frente de ella.
-quiero pensar que se siente mucho mejor.
-así es, perdón por haberlo preocupado.
-no se disculpe, Candice. Me alegro verla llena de energía –desvió la mirada hacia Ron- tal vez desee ducharse de nuevo, tengo que ponerla al tanto de lo que aremos en las próximas horas, es de importante relevancia.
-como diga, Teniente Winchester.
Candy se dirigió nuevamente a donde transportaban los suministros y tomo ropa limpia. Varios se le quedaron viendo en silencio y otros se reían discretamente, pero el silencio se rompió cuando Andrew hablo:
-Candy, alguien te busca…
-¿A mí? –Andrew asintió- en seguida voy –Candy comenzó a caminar y Andrew abrió la cortina para ella.
-si necesitas algo avísame.
-está bien –Candy quito la mirada de Andrew y miro al desconocido que yacía en frente de ella-. ¿Me buscaba?
-No… Si, quiero decir, este yo…
Candy soltó una risita-. Lo que me quiera decir, dígalo con entera confianza.
-yo fui su agresor, quiero decir –se paso una mano por su cabello rubio- yo lance el balón de basquetbol, mi compañero la evadió y el golpe fue directamente hacia usted.
-no se preocupe por eso, solamente fue un accidente.
-me alegro de escuchar eso –Candy no había tenido de ver detalladamente a su "agresor" como el se había llamado, tenia unos hermoso ojos azules, claros. Tenía una cabellera hasta los hombros y sus proporciones no estaban nada mal. A leguas se le veían unos hombros anchos y bien formados, aunque traía la típica vestimenta de un soldado, Candy casi podía sentir su abdomen bien formado y marcado-. También perdón por haberte llenado de lodo, de camino a la enfermería.
-¿tu me cargaste? –dijo Candy traída de vuelta a la realidad- perdón por las molestias.
-no fue ninguna molestia y me disculpo de nuevo por lo que sucedió antes.
Candy le regalo una sonrisa sincera-. Todo está bien.
-no vemos luego –dijo dando la vuelta y alzando una mando en forma de despedida.
Candy volvió a ducharse y después volvió con el Teniente Winchester-. ¿De que es lo que quería hablar?
-nuestros planes fueron rotundamente saboteados, haremos una escala de diez días antes de llegar nuestro destino. Hay un hospital no muy lejos de ahí y su equipo medico comenzara ahí en un par de horas. Un pelotón ha sido asignado para protegernos mientras estamos ahí, mientras no seamos interceptados todo estará bien.
-bueno, por mi no hay ningún problema mientras pueda ayudar.
-gracias por comprender, antes de irnos hablare con el Sargento Mayor que esta a cargo y después les informare a que hora partimos.
Mientras se preparaban para las ordenes, Albert esperaba ansiosamente a sus chicos. Una risa se escapo de sus labios. Archie había tenido la idea de montar una cancha de basquetbol para poder distraerse y el acepto, pero no se imagino lo que pasaría después.
Estaban apunto de encestar cuando alguien se quito del camino y el balón fue hacia otra parte. Todos miraron en dirección de la mujer que estaba distraída y vaya mujer…
El primero que corrió fue Archie.
-¡Estás totalmente loco! –dijo examinándola.
-¡Lo siento! Eso fue porque Will se quito del camino.
-¡Oye! –protesto Will detrás de el- no era para mi.
-será mejor que la lleve a la enfermería –exclamo Archie- creo que le diste duro.
Albert ignoro los demás comentarios y la levanto del lodo. Vaya si ella se molestaría cuando despertara, acaba de salir del baño y por lo que nos había dicho, ellos se dirigían a Bagdad y tenían varios días incomunicados y sin una buena ducha…
Cuando avanzo unos pocos pasos más allá, se encontró con un hombre que tenía cara de preocupado y el Teniente Winchester estaba con él.
-¿Qué es lo que sucedió? –exigió saber el Teniente Winchester.
-la noquee con un balón, señor.
-¿Qué? –dijo el hombre que estaba a un lado de él.
-sigue a Charlie.
-si, señor.
Camino unos pasos detrás de el, pero quedo totalmente fuera de si cuando la mujer que llevaba en brazos susurro algo y una lagrima bajo por su mejilla, tuvo la necesidad de quitarla, y entonces se dio cuenta; esa mujer era realmente hermosa. Aunque no había visto sus ojos se los imagino, su sonrisa, la forma en que ella caminaría y balancearía sus caderas como si bailara…
Cuando llegaron a enfermería la dejo en una camilla y dos hombres entraron como si su vida se fuera en ello.
-¿Qué paso? –exclamo uno de ellos, tratando de recuperar el aliento- Charlie…
-solamente fue noqueada, no hay nada de que preocuparse.
-¡Yo quiero saber cómo fue! –dijo el otro.
Albert de repente se sintió excluido. Si ellos sabían que es lo que había pasado, le buscarían pleito, venganza… No lo creía.
-no importa como paso, solamente hay que revisarla a ver si no le causo una conmoción la caída –Charlie miro a Albert- gracias por haberla traído.
-está bien.
Aunque Albert no necesito explicarle, estaba claro que había visto lo que paso. Sin más explicaciones salió de allí y varios de sus chicos lo esperaban.
-escuche que te divertiste mucho en mi ausencia –dijo Terry palmeando su brazo- tal vez la siguiente vez tu te encargues de los chicos bomba.
-tal vez, pero no creas lo que te ha dicho Archie.
-¿Cómo has sabido que fue Archie? –exclamo sorprendido.
-porque no se puede quedar callado, por eso.
Y después de haberle pedido disculpas, sus dudas de como seria ella. Tenia unos hermoso ojos verdes y su sonrisa podría derretir a cualquier hombre, inclusive a él si ella quisiera.
Suspiro.
En estos momentos el no debería de pensar en aquello, estaban en plena guerra, además, él como no sabia si ella ya estaba comprometida, incluso casada. Se levanto y siguió el camino hacia su tienda de campaña para después ir a reunirse con el Teniente Winchester.
Candy esperaba ansiosamente junto con el Teniente Winchester. Candy lo examino durante el tiempo que había permanecido en silencio; su mandíbula era dura, aunque tenia cincuenta años, poseía un gran cuerpo. En una ocasión lo vio sonreír y fue muy agradable.
Cuando la carpa se abrió y alguien entro, Candy desvió la mirada y vio al glorioso agresor. Ella carraspeo y el Teniente Winchester la miro a ella y después miro a ver quien había entrado.
-me alegro de que haya venido a tiempo, Sargento Mayor –dijo en tono sarcástico.
-lo siento, señor. Espere que unos de mis hombres volvieran –contesto sin quitarle la mirada a Candy- pero ahora, por favor vamos al punto.
-siempre me agrada que vaya al punto –dijo casi como un cumplido y Candy sonrió para sus adentros-. Bueno, aunque no tuvieron un buen encuentro le quiero presentar a Candice White –Candy extendió su mano para saludarlo- Candice, el es el Sargento Mayor que nos llevara a salvo durante la estadía en la zona roja.
Albert tomo su mano y pudo apreciar la delicadeza de su mano. Al igual Candy, era callosa, enorme y sumamente protectora.
-mucho gusto –dijo Candy mirándolo directamente a los ojos.
-el gusto es mío…
-ya que se conocieron vamos al punto –coloco los codos sobre el escritorio y hablo-: recibí un reporte, a unos cuantos kilómetros de aquí hay un pequeño hospital en el que están recibiendo heridos de guerra y afortunadamente nosotros o más bien el equipo de Candice tiene las condiciones para remediar las necesidades en el hospital. Pero me han advertido que necesitamos constante vigilancia, debido a los ataques que se han estado presentando en el lugar.
-en pocas palabras, quiere decir que necesita a mis hombres para que estén alertas en todo momento –contesto Albert muy serio.
-así es. Ustedes no serán los únicos, pero debido a su experiencia en esta área me complacería saber si ustedes nos acompañarían.
-por nosotros no hay problema, señor. Si es por salvar más vidas, cuente con nosotros.
-entonces, si esta de acuerdo no veo el por qué permanecer aquí. Será mejor si viajamos de día, al menos nos tardaremos un par de horas en llegar –de repente miro a Candy- ¿cree que su equipo este listo?
-ellos van a estar listo para cualquier cosa Teniente Winchester.
-se pueden retirar, informare que vamos en camino. Prepárense, salimos en medio hora.
Cuando Albert comenzó a levantarse, Candy algo apenada pregunto:
-disculpe, aun no he escuchado su nombre.
Albert se quedo perplejo, ante la pregunta de Candy. Como vio el Teniente Winchester que no respondía el decidió responder por él.
-es cierto, el Sargento Mayor An… -fue interrumpido bruscamente.
-solo llámeme Albert, Srta. White.
Candy alzo las cejas-. Por favor Albert, déjate de formalidades, llámame Candy.
-está bien, Candy.
Ella sonrió-. Entonces te veré después Albert –dijo comenzando a caminar.
-Sí.
El ahora tenía toda la razón.
Ella seria un enorme problema.
Candy ya tenía todo listo, solamente faltaba que el Teniente Winchester diera la señal y se irían. Varios de los chicos estaban bromeando entre ellos cuando de repente la incluyeron en la conversación.
-Candy.
-¿Qué pasa?
-escuche que te vinieron a pedir disculpas.
Candy miro a Yuh-. Así fue.
-¿era lindo?
Candy no pudo evitar reír. Carlo era el "anormal" del grupo, como le decía Ron. Rodo los ojos y lo miro incrédulo.
-¿Qué? –respigo ante la mirada de Candy.
-¿Qué clase de pregunta es esa Carlo?
-bueno querida, debes admitir que esos hombres están re-buenos –cruzo sus piernas- ¿o lo vas a negar?
Candy negó con la cabeza-. No es que no lo admita, simplemente no vine a buscar una cita, es todo.
-¡Pero no responde a mi pregunta! –exclamo indignado- no lo niegues Candy. Ya quisiera tener ese cuerpo que tienes tú. No es por envidia, yo también amo mi cuerpo y no me vendría mal que un buen soldado me azotara.
-¡Carlo!
-vez… te pones como si fueras una santa, aquí no vamos a venir a ver madres rezar. Pero ya, contéstame… -tiro de ella y la miro agitando sus parpados.
-Si, estaba bueno –contestó cediendo ante Carlo.
-dame d-e-t-a-l-l-e-s…
-pues es alto, de cabello rubio, algo largo.
-continua, continua…
Candy volvió a rodar los ojos-. Tienes unos ojos increíblemente azules, un azul cielo, hombros anchos, es alto…
-eso basta para dejar volar la imaginación –dijo mirando al cielo.
Candy gimió-. Es mejor que avisemos a los chicos que ya terminamos con las últimas cosas.
-no me digas que solamente es eso –exclamo mientras caminaban alejándose del camión de provisiones, sin siquiera darse cuenta de que eran escuchadas.
Albert estaba totalmente estático. En alguna ocasión de su vida había escuchado ese tipo de comentarios, unos más desagradables que otros. Por alguna razón, que Candy se haya expresado de el de esa manera, le había afectado, incluso hasta en ese lugar.
-Albert ¿Qué haces allí? –miro hacia donde había escuchado su nombre, sacándolo de sus pensamientos- pensé que ya le habías avisado al Teniente que estábamos listos.
-lo siento -¿Por qué se estaba disculpando?- iré a avisarle, ahora Archie.
-solamente decía –dijo mientras se volvía por el mismo camino.
Dios, si continuaba de esa manera…
Continuara…
Este fic está basado en situaciones reales; gracias Nandumbu, por hacérmelo notar.
Muchas gracias por sus reviews chicas, realmente me he motivado mucho…
Gracias: sayuri1707, Paloma, JUDITH , Lu de Andrew, Nandumbu, Melisa andrew, Faby Andley, Florcita & Lucia Andrew.
