Sálvame, por favor
Por: Wendy Grandchester
Capítulo 2 No puedo volar
Siempre he sido fuerte, me admiran por mi tenacidad. Claro, un caparazón puede ser muy duro y protegernos... escondernos de tantas cosas, incluso, de la verdad. Tal vez hubo un tiempo en el que fui fuerte, un tiempo en que pensé que podía con todo. Pero estos tres meses sin él... me han reducido a cero. No duermo, no como, no sueño. Sólo trabajo hasta que el alma y el último chispo de energía se agota. Así voy matando mis horas diarias, las horas que me consumen y que no matan el recuerdo de mi amado. Me deshago en mil pedazos, vivo mil muertes cada día. No puedo olvidarlo... es que ni siquiera he hecho el intento, es que en el fondo... no quiero. Pude sobrevivir dos años sin sus ojos... pero cuando volvía a verlo y volví a perderlo, sencillamente no pude sobrevivir ni al día primero de su ausencia.
Yo, Candice White soy una vida sin alma, un alma sin vida. Tengo a penas diecisiete Abriles y llevo en el alma tanta vejez, es que no hay nada que consuma más que el desamor y no lo supe. No lo supe cuando le cedía a ella a mi amor. Le di vida por vida. Ella salvo su vida y yo... yo en recompensa le di la mía, que se quedó con él en aquella noche fría.
-Candy... Vete a casa ya, deja que Flammy y Molly se encarguen del próximo turno.- Mary Jane se apiada de mí, sí, dentro de su duro caparazón hay bondad o es que... ¿tan notorio es mi desgaste? Me da la tentación de hacerle caso, pero... si me voy a casa... es para llorar su recuerdo... para hacerme daño reviviendo sus besos. Ya ni las palabras de mi querido Albert me dan consuelo. Todos pueden ver que voy muriendo lento.
-No se preocupe, Mary Jane. Yo vivo mi trabajo, esto me gusta...- Insisto para que no me quite el único consuelo que me despeja la mente de él un rato. Sé que las doce y dieciseis horas diarias que le someto a mi profesión matan mi cuerpo... pero créanme, me matan más los recuerdos y hay momentos en que ni aún con tanto trabajo logro detenerlos. Puedo ver su rostro en cada enfermo, en cada rostro apagado, en cada tristeza... recuerdo su gesto partido, su sentimiento herido... doy la vida por tenerlo conmigo... a veces me detengo en la estación del tren... y he pensado tantas veces en... en regresar por lo que es mío.
-Candice White, vete a casa. Llóralo en soledad y silencio.- Mary Jane no conoce mi historia con él, pero las canas y las arrugas son sabias y además... mi dolor es tan grande que puede verse desde adentro, pero no me mata, me mantiene viva, viva para que pueda sufrirlo. Insistí, pero Mary Jane es implacable y en realidad... ya llevo diez horas de faena y hoy es mi séptimo día consecutivo de trabajo, cada hueso de mi cuerpo brama por descanso. Me decido a irme, conciente de que no puedo luchar con el temple de Mary Jane. Llego hasta la puerta y...
-¡Candy!- Annie me llama con emoción, pero su sonrisa se esfuma cuando ve mi rostro, cuando ve mis pasos de fantasma que camina y no oye sus propios pasos, que ve y no mira... que no siente ni la brisa que lo acaricia.- Le sonrío abiertamente tratando de engañarla y sólo consigo engañarme a mísma al huir del consuelo, de las palabras que en el fondo quiero escuchar.
-¡Qué sorpresa! ¿Cómo estás, Annie?- Soy la maestra del entusiasmo fingido, pero no engaño a mi mejor amiga, al menos mientras no hemos abandonado el hospital, ella finge que me cree.
-Estoy muy bien, Candy. Los chicos están esperándonos en el coche. ¿Cómo estás tú?- Me pregunta con sus ojos azules llenos de compasión, de verdad por una respuesta que ya conoce y sus ojos me recuerdan a los de él, tan marinos y tan intensos y por su habilidad de ver a través de mí. El silencio fue mi respuesta, no me quedaban bajo la manga más cartas para construir otra mentira y decir la verdad... estaba de más, ella me conocía. Ella respeta mi silencio, comprendiendo la respuesta, satisfecha porque al menos no oculto mi quebranto y caminamos al coche. Se repite lo mismo. Archie y Stear me esperaban con su mejor sonrisa, misma que se desvaneció al ver lo que quedaba de mí. Aún así... me saludan y abrazan con entusiasmo, fingen no notar mi desolación.
-Que bueno que hayas salido hoy más temprano, Candy. Albert nos invitó a una cena y a compartir todos. Espero que no te moleste...- Me dice Archie y ¿cómo puedo molestarme? Si todos han hecho su mayor esfuerzo para traerme de regreso y además... creo que será agradable una velada con ellos y junto a Albert... somos capaces de incendiar la ciudad entre su carácter indulgente y los nuevos inventos de Stear... pero si no fuera por esos momentos...
-Me parece genial. Apura ese auto, Stear.- Digo en alta voz y con mucho ánimo de pronto. Pero no es que tenga ánimo, es que no quiero quitarle a ellos el entusiasmo. Llegamos a mi pequeño apartamento, bueno, mío y de Albert. El lugar es pequeño y su mobiliario es escaso, pero puedo jurarles que es mágico estar ahí y a todos nos encanta estar ahí.
-¿Cómo está la enfermera más linda del mundo?
-¡Aquí!- Grito entusiasmada y me lanzo a los brazos de mi Albert. No siento júbilo, pero después de su esfuerzo y ver tanta comida confesionada por él, tengo que ser agradecida y tengo que corresponder su inmenso cariño y preocuapación. Admito que me dio al menos un poco de alegría. Puede que esta noche... mis amigos puedan mitigar un poco mi dolor. Hoy seré como el payaso.
-Mmmm. Abrazo de oso.- Me dice y me aprieta tan fuerte que me muele los huesos, pero correspondo riendo como una niña. ¡Lo adoro! No sé qué haría sin su apoyo.
-¿Y qué tenemos para hoy?- Le pregunto con el mismo exagerado entusiasmo.
-Sencillo. Patatas, pollo al vapor y vegetales. Y... una sorpresa especial, princesa.
-Mmmm.- Contesto con la emoción infantil que a él le gusta en mí. Decido ir a mi habitación para darme un baño a ver si el agua logra llevarse consigo parte de mi cansancio espirtual y físico.
-Candy... Me gustaría comentarte algo. Es que quiero tu opinión femenina...- Annie se las ingenió para arrastrarme a mi cuarto y encerradas ahí...
-Habla comigo, Candy. Deja de tragarte el dolor. Es insoportable, Candy. Ya no aguantamos verte así. Confía en mí, Candy. Sé que una vez te fallé y créeme... me duele tanto que eso haya quebrado nuestra confianza... pero... estoy aquí para ti... como no lo estuve antes y quiero... quiero escucharte, Candy. Quiero ser tu amiga, quiero ser la hermana que una vez fui... que me vuelvas a mirar como antes. Soy capaz de traerte a Terry aquí si con eso consigo verte reir.- Annie está llorando, siempre fue llorona, igual que yo, llorona y frágil, pero sé que está hablando de corazón, sé que su preocupación es genuina y yo... yo estoy tan sensible...
-No lo he logrado, Annie. No he podido olvidarlo. No me lo he podido arrancar del corazón. Lo amo, Candy... y no... y no puedo evitarlo... porque está en todas partes, en todo lo que hago y... lo extraño tanto, Annie. Quiero ir a buscarlo y quitárselo como ella me lo quitó a mí. Quiero sus besos, Annie. Quiero sus bromas, sus enojos, sus celos... quiero todo eso... Me rendí tan fácil, Annie... me rendí y lo perdí...- Me desesperé. Era tanto el tiempo que llevaba tragando mi dolor en silencio... y ahora estaba expulsándolo de mi poca como si se hubiera desbordado un río... mis sentimientos salían a raudales como mi llanto.
Es fácil decir, te voy a extrañar
se siente morir, no puedo engañar
a un corazón que supo amar
con otra razón, a parte de dar
Annie deja que yo hable, no me interrumpe... pues aunque conoce el trasfondo de mis desdicha, nunca le he regalado los detalles, porque nunca había tenido el valor suficiente de reabrir las heridas y porque también... el rechazo de ella en un pasado me dolió y algo dentro de mí con ella cambió, pero hoy... tal vez porque de verdad la quiero o porque mi necesidad es tan grande, sigo desahogando con ella todo lo que me duele y me atormenta.
-No puedo más, Annie. Ya no sé cómo llorarlo más, como añorarlo y desearlo más. Lo quiero de vuelta... hay momentos en que me siento tan capaz y otros... me vuelvo acobardar...
No siento tu voz, no escucho tu hablar
presiento que dos, es un número impar
no puedo seguir sin tu respirar
entiende que yo sólo quiero llegar
-¿Y no crees que él debe sentirse igual, Candy? Pienso que debe estarte extrañando y que la carga que tú le dejaste... lo debe estar matando... ¿has pensado en cómo estará él? Creo que le ha tocado lo peor, Candy... tú... tú al menos nos tienes a nosotros y no hay nadie dependiendo de ti... construyendo su felicidad sobre tu desgracia, pero él... él tiene que cargar con ella... demostrarle sentimientos que no tiene... y... no puede sacar su dolor con nadie. Él sólo te tenía a ti. No cuenta con amigos, con sus padres, nadie dispuesto a escuchar y consolar su dolor. Lo dejaste desnudo, Candy. Desnudo y sin fuerzas y si yo fuera tú...
No puedo volar si no están tus pasos
que llenen el tiempo de ti
no quiero volar sin que extiendas tus brazos
y sientas la brisa en tu rostro
y te mojes de mí
Las palabras de Annie me dejan en silencio. Nunca lo había visto desde esa perspectiva y por primera vez soy conciente de cuánta razón tiene ella. Terry no quería quedarse junto a Susana. Yo insistí para que él cargara esa cruz y ni siquiera le di oportunidad de analizar las soluciones. ¡Oh Dios! ¿Qué he hecho? A qué condena lo sentencié. Yo le agradezco a Susana el sacrificio, fue muy grande, pero, francamente... el castigo al que sometí a Terry fue más fuerte que el impacto de aquellas fatales luces. No sólo lo empujé al dolor... sino que le impuse vivir y convivir con el motivo que nos separó. Perdóname, Terry... creí que no estaba siendo egoísta, que no estaba pensando en mí, pero la verdad es... que tampoco pensé en ti y puse la carga más pesada sobre ti... Oh, Terry, mi amor... lo siento tanto... Si aún pudiera hacer algo...
-¿Y qué hago ahora, Annie? ¿Cómo desenredo este desastre? ¿Cómo me presento ante él y rompo las esperanzas de Susana?- Le pregunto llorando, porque aunque sé que es lo más que deseo en el mundo... me falta coraje... y los remordimientos... ¡malditos remordimientos!
-¿Cuáles esperanzas, Candy? ¿Cuándo tuvo alguna? Viste que Terry la trató siempre con la punta del pie. Aún cuando le salvó la vida... Terry estaba dispuesto a seguirte a ti... ¿encuentras en eso alguna esperanza para ella? Su única esperanza fuiste tú, Candy. Pudo convencerte a ti porque a él estaba claro que no podía, pero si tú se lo pedías... era diferente... porque él por ti haría cualquier cosa... y sé, Candy... que ninguno de los tres son felices. Sé que ella debe estar recogiendo las migajas que Terry se esfuerza para darle al menos eso... yo sé lo que es eso, Candy... cuando están contigo porque no hay opción.
Entendí muy bien lo que quiso decir Annie. He visto cómo se ha desvivido por Archie y aunque él es atento con ella... está claro que no la quiere, no como lo quiera ella a él. Es una relación distante... de esas que carecen de espontaneidad... donde cada gesto es calculado y gentil. Me siento mal por mi amiga porque sé cuánto ella lo ama, puedo verlo en sus ojos, puedo captar su dolor, su decepción y no lo deja ir, se aferra a él que no la ama y no lo deja ir y entonces yo... yo que amo y me aman con la misma fuerza... lo dejé escapar de mí. Qué tonta fui.
Es fácil decir, mañana vendré
no puedo fingir que voy a estar bien
no puedo seguir sin tu respirar
entiende que yo sólo quiero llegar
No puedo volar si no están tus pasos
que llenen el tiempo de ti
no quiero volar sin que extiendas tus brazos
y sientas la brisa en tu rostro
y te mojes de mí
-Ay, Annie... siento tanto que él no pueda corresponder a tu amor... lucen tan bien juntos... y a veces he pensado que se está enamorando...
-No, Candy... es que la costumbre a veces puede ser un sentimiento tan grande que llega a reemplazar el amor... yo soy su resignación y por eso... yo voy a liberarlo de mis manos. No quiero que sea un compromiso cada momento a su lado, estoy cansada de vivir así, de mendigar amor, de no dejar que me elijan... tengo que dejar de imponerme y tal vez así... puedan amarme naturalmente, porque lo han sentido... tal vez ese día yo pueda ser la elegida y no el premio de consolación. Por eso puedo entender a Terry e incluso imagino lo que debe sentir Susana...
Tengo que confesar que jamás pensé que de Annie pudieran venir esas palabras, son muy duras, pero son muy reales. No hace falta que me de los detalles, la entiendo. Fue adoptada, pero es cierto que yo fui la primera opción y que al negarme... ella sólo tomó la oportunidad, ella fue el premio de consolación del decepcionado señor Britter. Tampoco Archie la eligió y hoy capto eso como si no hubiera estado ahí antes. Yo no correspondí a su amor y él la aceptó sólo porque ella estaba ahí para sustituirme a mí. Pobre Annie, eso de ser el plato de segunda mesa debe ser horrible, ser siempre el plan B. La abrazo, es mi amiga y la quiero, no importa si ya no es lo mismo, algo cambió esta noche... estamos hablando de corazón a corazón, necesitábamos esa conversación.
Ya he tomado mi decisión. Nada hará que desista. Estoy muy positivo y quiero liberar mi carga, quiero que mis hombros se relajen nuevamente. No puedo seguir cargando a Susana y mis remordimientos en mi espalda. No se puede vivir muriendo y así es como vivimos ella y yo, muriendo. Ella muriendo por mi desinterés en todo lo referente a ella y que no hago a propósito, es que lo que no se siente, no se siente. En cambio... he llegado a tomarle cariño y mi gratitud hacia ella es inmensa, el saberme vivo y completo se lo debo a ella y voy a extenderle mi apoyo hasta el día de mi muerte si es necesario, velaré por ella, pero no puedo seguir llevándola a cuestas porque sé que al final... al final cuando no pueda con el cansancio... voy a caer y ella inevitablemente caerá conmigo.
Voy caminando hacia su casa, ya ha pasado una semana de haber tomado mi decisión e incluso... hablé con mi madre... porque aunque aún mi orgullo me hace guardar las distancias, no puedo ser tan cruel y no reconocer sus intentos, no ha dejado de buscarme ni de estar pediente de mí en todo el tiempo que llevo en New York. Ella me dijo que luchara, que luchara por mi amor... y la entiendo... y no quiero hacer lo mismo que hizo mi padre, quiero pelear por la mujer que amo y sólo con ella quiero un futuro.
Cada vez estoy acercándome más a la casa Marlowe y mi tensión aumenta, pero mi determinación no flaquea. Nada va a detenerme. No estoy dispuesto a soportar ni un maldito día más sin mi pecosa. No estoy dispuesto a ser miserable ni un maldito día más y sobre todo, no estoy dispuesto a renunciar al único amor que he tenido en la vida. Un amor que lo abarcó todo, que me dio tanto en tan poco.
Ya estoy ante la puerta de la casa del calaboso que visito diariamente, me vuelvo a poner tenso, pero toco la puerta. Se abre casi inmediatamente.
-Pase. Mi hija está esperándolo.- Dice la bruja mayor que me recuerda tanto a la cara de cerdo de mi madrastra... ¿serán parientes? Me pregunto y la sigo hasta la sala donde está Susana en su silla y veo que brilla su mundo cuando me ve. Si supieras, Sussy. Me digo para mis adentros y me siento tan mal porque voy a destrozarle el corazón y a barrer con todas sus esperanzas, pero que es que de verdad llegué a mi límite y quiero ser feliz.
-¡Terry! Hoy llegas temprano...- Me recibe tan alegre y su rostro se llena de esperanzas y yo no sé por dónde comenzar... me siento como un doctor cuando tiene que anunciar una muerte inminente.
-Yo voy hacer un té, sigan platicando.- Dice mi aspirante a suegra, pero sé que su intención es dejarnos solos como si con eso lograra que yo me enamorara de su hija, nada en el mundo conseguiría eso, el amor sólo llega una vez, cuando llega de verdad.
-No se preocupe, señora, de hecho, quiero hablar con ambas, agradecería que no se retire.- Le digo porque no puedo excluirla de la conversación que pienso tener con Susana, soy un caballero o al menos lo intento y claro... también está el hecho de que odio su té.
-Oh... claro, como no. Tome asiento, por favor.- Se sienta en un sofá cerca de su hija y de pronto una extraña alegría se refleja en su rostro y no logro comprender el motivo, lo único que sé es que esa sonrisa no le durará mucho tan pronto yo comience abrir la boca.
-Prefiero permanecer de pie, si me disculpa.- Le digo porque sé que no le hará ninguna gracia lo que voy a decirles y en caso de que tenga que salir corriendo de esa casa llevar la ventaja.
-Oh...- Es lo único que exclama ella y vuelve a poner una sonrisa tonta en su rostro mientras veo que aprieta la mano de su hija y ésta le devuelve la misma tonta sonrisa. ¿Por qué de pronto están tan contentas? No lo entiendo, pero mejor así, me digo.
-Lo que voy a decirles es muy importante. Es muy serio y sobre todo, es la verdad. Voy hablarles con el corazón en la mano.- Me aclaro la garganta para proseguir y sigo viendo la misma expresión de alegría y expectativa en sus rostro, me vuelvo a desconcertar y continúo.
-He tomado una decisión finalmente, me ha costado mucho, pero al fín he decidido.- Los ojos de Susana casi bailan de emoción y se me parte el alma, no sé a qué coño se deba tanto gozo y como que empiezo a molestarme, pero prosigo.
-Susana, quiero que sepas que te quiero, realmente te quiero, te quiero mucho y he llegado apreciarte aún más en este tiempo que he pasado a tu lado.- Su madre está casi llorando de emoción y no comprendo la razón, ¡vaya vieja loca!
-Eres un ser divino, Sussy. Mereces que te amen por lo que eres, por lo que vales. Lo que hiciste por mí, tu sacrificio es algo que yo no podré pagar ni con mi propia vida, ni volviendo a nacer. Quiero que sepas que siempre te voy a apoyar, eternamente, que no voy a darte la espalda y que haré todo lo que esté en mis manos para que logres tu independencia y puedas recuperar algo de tu vida, de tus sueños, quiero verte feliz, Susana.- Ella llora de alegría y su madre finge limpiarse unas lágrimas invisibles. Yo vuelvo a tragar hondo porque voy a entrar en terreno difícil, quiero irme sin rodeos, pero... no puedo soltar la estocada sin anestecia.
-Yo sé que no has sido feliz conmigo, Sussy y quiero arreglar eso. Yo tampoco he sido feliz, nadie ha sido feliz, por el contrario, cada vez somos seres más sombríos y pienso que ni tú, ni yo, ni nadie merecemos eso. Por eso... mi decisión es irme.- Suelto finalmente y la bruja mayor se pone de pie con su rostro desencajado, pero no más que el de la pobre Susana que no puede ni cerrar la boca por la impresión.
-¿Qué está diciendo? ¿Es que vino aquí a burlarse de nosotras? Con su discurso barato... Pensé que había decidido finalmente pedir la mano de mi hija y lo que viene es a...- Ahora entiendo el motivo se sus estúpidas sonrisitas. Pensaron que venía a declararme. ¡Dios!
-No me burlo de nadie, señora. Simplemente no puedo seguir con este teatro. Yo no te amo, Susana. Sabes que nunca te he amado y sé que nunca podré amarte. Mi corazón tenía dueña mucho antes de ti y lo sabes.- Ella no dice nada, sólo llora a borbotones, pero en silencio, guardando la poca dignidad que le queda.
-¡Es su deber! No puede zapatearse de ella así no más.- La lengua de la vieja comienza a dispararse y mi paciencia comienza a reducirse.
-Yo jamás retiraría mi apoyo de su hija, señora. Ella salvó mi vida y mientras yo respire le estaré agradecido y velaré por ella, eso se lo juro por Dios. Pero no puedo amarla. No se ciegue, señora. Usted sabe muy bien que su hija no es feliz, que yo no soy la solución. No sea egoísta. Por castigarme a mí, está arrastrando a su hija conmigo.
-¡El que la arrastró a esta vida miserable fue usted!
-Y usted también, señora. Por alentarla a algo que sabe que no tiene esperanza, por llenarle la cabeza de ilusiones que están muy lejos de su alcance, pero lo peor, señora, es su empeño en hacerle creer que es miserable, usted la hace vivir en lástima, no la cree capaz de superarse y se lo expresa cada día, abiertamente. Usted es la que la ha llevado a pensar que es una miserable, le ha hecho más daño que yo.- Ella me mira con los ojos bien abiertos, como no aceptando lo que digo, realmente sorprendida y Susana sólo llora, su llanto se me pega al alma.
-Es una lástima que usted de a su hija por muerta, señora, que la haga sentir que vale tan poco. ¿Sabe lo que yo veo en ella? Veo a una joven intensa, capaz de amar con una fuerza irracional, una virtud que pocos poseen. Veo a pesar de todo a un ser de luz, un ser que aún necesita sueños e ilusiones y que sé que posee las fuerzas y las destrezas de conseguirlos, pero usted la hace sentir pequeña, usted no cree en ella y la está empujando al abismo. Abra los ojos, señora. La tristeza de su hija no es sólo por mí, su falta de fe en ella, la forma en que le está robando la autoestima es lo que está matándola y no yo.
Veo a la señora llorar, muy soprendida, tratando de digerirlo todo, pero no puede articular palabra y al igual que su hija, sólo llora. Me acerco a Susana y tomo sus manos. Ya no siento pesar cuando la miro, siento cariño, admiración y un deseo enorme de que pueda ser feliz.
-Sussy, cree en ti. No me necesitas para ser feliz y sé feliz porque yo también te quiero, no como tú esperabas porque ese lugar está ocupado ya, pero sí como a un ángel, porque me salvaste y gracias a eso... puedo luchar por mi amor, pero tú, debes luchar por tu amor propio, por ti, aún cuando los demás no crean en ti. Me voy, Sussy, tengo que hacerlo... te hago más daño si me quedo, me haré más daño y te comenzaré a odiar sin querer. No quiero eso para ti, quiero que seas feliz. Busca tu felicidad.
Ella llora, pero asiente, no me dice nada, no me retiene. Me deja ir. Yo pongo un sobre sobre la mesa con una breve carta y un dinero, porque no voy a dejar de apoyarla nunca, pero no puedo estar un segundo más en esa casa. Me voy dejando a ambas mujeres desoladas y eso me duele, pero a la vez... siento que he soltado mi cruz.
Consulto mi reloj, aún es temprano. Puedo llegar a la estación del tren. No quiero esperar más.
-Buenas tardes. Quiero un boleto para el primer tren disponible con destino a Chicago.
Continuará...
¡Hola!
Gracias, gracias, gracias mil veces gracias. No conté con tanto apoyo y con tantas palabras hermosas. Me alegro que esta historia se haya Ganado su interés. Esta historia surgió impulsivamente, de mi corazón y tuve que escribirla, tuve que hacerlo, así de sencillo.
Gracias por tus comentarios:
norma Rodriguez, dulce lu, Vero, Ladygmimi, WISAL, kary klais, anaalondra28, clauseri, Eri, dulce maria, Comoaguaparachocolate, Prisiterry, Laura Grandchester, luz rico, Eva Mara Hernndez, Vicky, Odette. e. arriagada, Iris Adriana, Amy C.L, Betk Grandchester.
Zafiro Azul Cielo 1313: Tengo intención de actualizar a diario, o al menos intediario.
Dali: Esta es una historia que está saliendo de mi corazón, aún no sé cuántos capítulos vaya a tener, pero no creo que la haga exageradamente corta ya que no me gustan, tampoco excederá los 30 capítuos, pues tampoco me gustan los largometrajes, veámos a dónde nos lleva esta Aventura.
LizCarter: No tengo idea de con quién se haya quedado Candy, pero algo me dice que no querré saberlo, en mi corazón siempre será Terry su verdadero y único amor, al igual que tú, sólo leo terryfics. ¿qué es anohito? (ni idea). Gracias por tu comentario, amiga.
Candy667: Creo que Mizuki nos dejará siempre sufriendo... pues sigamos hacienda fics jejeje.
jazmin reyes: Espero que este capítulo haya disipado tus dudas sobre los sentimientos de Candy.
Canción de Candy: "El tiempo de ti" De: Playa Limbo
Las quiero, dulzuras
Wendy
