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Sólo fueron necesarios unos segundos para que Emma recordara porque amaneció en una habitación salida de una revista de decoración, estiró las piernas y los brazos y con algo de esfuerzo salió de la cama, luego de unos minutos en el baño tomo el suficiente coraje como para bajar al primer piso, la incertidumbre de como seria su vida ahora la invadió en cuanto cerró la puerta de la habitación, su padre no había cruzado palabra con ella el día anterior cuando llego, no estaba segura de como se comportaría, tal vez la ignoraria de nuevo, tal vez tenía planes para ella como mantenerla de empleada ya que su estadia allí solo le traería gastos, Emma no está segura, sea lo que sea que su padre tenga pensado para ella, esta segura de una sola cosa, tiene que evitar volver a la cárcel asi que tendrá que soportar un año de lo que le tenga preparado, luego de eso el juez tomara su caso y si tiene la suerte que hasta ahora nunca tuvo, la dejará en libertad para volver a su antigua vida, esa vida que ahora mismo no esta muy clara para ella.

Cuando con algo de esfuerzo sigue los sonidos que al parecer llegan de la cocina Emma da un suspiro antes de enfrentarse a su nueva rutina.

-Buenos días Sist¡-Es la voz animada de Henry que la recibe detrás de la mesada de la cocina donde está ocupado con un tazón de cereales, Emma le devuelve la sonrisa mas tranquila de que sea él lo primero que ve en la mañana.

-Buenos días chico -Es todo lo que puede decir por el momento, luego sus ojos escanean el lugar hasta encontrarse con su madrastra que tiene dos tazas de café en sus manos.

-Buenos días señorita Swan -le dice colocando la taza de café frente suyo.

-Emma, prefiero Emma, y gracias -Le responde tomando la taza en sus manos.

-Emma -Se corrige Regina -Quiere sus waffles con miel? -Le dirige una mirada cálida mientras prepara un plato para Emma.

-Oh, yo puedo hacer eso, no es necesario -Intenta Emma, pero Regina ya acomodó el plato frente suyo.

-No es molestia preparar un simple desayuno Emma.

-Gracias, es sólo que no me siento cómoda no haciendo nada, no estoy acostumbrada a que me preparen el desayuno creo -Lo dice con algo de tristeza mientras suelta una carcajada. -Siento mucho haber dormido tanto, no tengo despertador.

-Supuse que estaba cansada luego del día que tuvo, por eso la deje dormir.

-Dónde está David? -Pregunta con cuidado, seguramente no quiso compartir un simple desayuno con ella supone.

-Porque no le dices papá? -Pregunta Henry cuando termina con sus cereales mirando de lado.

-Henry¡ ya hablamos de no hacer preguntas a las personas sobre cosas privadas.

-No es nada privado mamá, tú me dijiste que mi papá es su papá así es que puedo preguntar o no?

Regina lo ignora sin saber que mas decir y se dirige a Emma en cambio -Tuvo una reunión muy temprano por eso no pudo quedarse a desayunar.

Salió huyendo piensa la rubia -Aún no he podido agradecerle lo que hizo por mi, se que no debió ser fácil para él, ni para ustedes.

-Era lo mínimo que podía hacer Señorita Swan, era su obligación.

-No es que nunca antes le hayan importado sus obligaciones conmigo -Lo dice en un tono calmado, pero Regina sabe que hay resentimiento detrás de esas palabras.

La conversación es interrumpida por la dulce voz de una niña a sus espaldas.

-Mami¡ guardería? -Pregunta Charlotte mientras se acerca a Regina con un oso en brazos. Emma no puede quitarle los ojos de encima, son apenas 90 centímetros de una bella mezcla de cabellos oscuros y ojos marrones.

-No hay guardería hoy princesa, la señorita Mary esta enferma, así es que te quedarás en casa -Regina quien notó la mirada curiosa de Emma. Toma a Charlotte de la mano y la acerca a ella. -Charly, ella es la señorita Swan, recuerdas que mami te contó de ella ayer? -La niña asiente una vez -Emma, ella es tu hermana, Charlotte. -La rubia no está segura de como actuar, los niños no son su fuerte.

-Encantada de conocerte Charlotte.

-Charly -La corrige la niña -Quien de inmediato se esconde detrás de las piernas de su madre.

-Lo siento, es muy tímida, pero en cuanto le tenga confianza no va a descansar de ella.

Emma solo les sonríe.

Regina acomoda a la niña en la mesada al lado de Henry -Cuida a tu hermana unos minutos, tengo que llamar a la abuela para que venga a cuidar a Charly -Henry hace una mueca de disgusto mientras Regina se retira a la sala a buscar su celular.

-Neny, puedes cuidar al señor Frodo mientras desayuno? -Emma dirige la mirada al par delante suyo.

-Es su oso -Le informa Henry ante la mirada de Emma mientras rueda los ojos en señal de molestia.

-Frodo?

-Si, la deje ver el señor de los anillos conmigo cuando papá le trajo el oso.

Emma suelta una carcajada contenida y de inmediato recibe la mirada furiosa de los 90 centímetros sentados cerca suyo.

-Oh¡ lo siento Charlotte, es un lindo nombre, le queda muy bien. -Señalando al oso en sus brazos.

-Charly

-Charly lo siento jaja -Regina regresa algo agitada.

-Todo está bien?

-Si, es solo que mi madre no podrá venir a cuidar a Charly, y Henry tiene una exposición en el colegio y no estoy segura de cuando demore y a ella no le gusta mucho estar entre multitudes.

-Porque no la dejas con Emma? -Henry se gana de forma automática la mirada de susto de las dos mujeres.

-Cariño no creo que Emma quiera hacer de niñera en su primer día en esta casa, además conoces a tu hermana.

Emma no está segura de si debería mostrarse mas cooperativa y comenzar a ser útil o debería darle la razón a Regina que seguramente tiene una lista en la cabeza de las mil razones por las cuales no debería dejar a su pequeña niña con una desconocida. Pero antes de que puede formar una idea su boca le gana y toma vida propia.

-No es molestia para mi, además no es como si tuviera algo más que hacer jaja -Demonios¡ si alguna vez aprendiera a quedarse callada, Regina no puede ocultar su incomodidad, pero con su mejor sonrisa, esa misma con la que la recibió y que parece tener ensayada asiente una vez.

-Está segura que no es molestia? Tal vez prefieras tomarte la mañana para conocer mejor la casa y no quiero que Charly te incomode.

-Creo que tendré mucho tiempo para conocer la casa, además supongo que tendré que ganarme la confianza de Charlotte y el señor oso en algún momento -Le responde con mas seguridad esta vez.

-Charly -La corrige la belleza con el oso en sus brazos.

-Lo siento, Charly jaja.

Regina intenta controlar sus nervios, y asiente de nuevo. -De acuerdo, solo será una hora, dos como máximo.

-Claro, creo que sobreviviremos. -Emma intenta bromear, pero la mirada de pánico de Regina le dice que no le causó gracia.

-Henry tienes listas tus cosas? -Asiente -Bien, mi número y el de David están en la agenda al lado del teléfono, también el emergencias y el de la estación. -Se dirige a Charlotte y la levanta en brazos mientras se dirigen todos a la sala. -Sólo llevaré a Henry al colegio y volveré si? -Charlotte asiente y besa su mejilla. -Bien, no quiero escuchar quejas sobre ti de la señorita Swan cuando regrese de acuerdo? -Charlotte asiente de nuevo mientras Regina la baja de sus brazos.

-Emma

-Lo siento, Emma, estás segura que podrás?

-Claro. -Regina les dirige otra mirada a ambas mientras se dirige a la puerta -Vuelvo enseguida cariño -Le repite a Charlotte mientras ayuda a Henry con sus cosas, este se acerca a Emma como sintiendo el pánico de la rubia ante la situación, y le susurra a modo de secreto cerca de la oreja.

-Sólo un consejo y podrás sobrevivir, nunca por ninguna razón la alejes del señor Frodo, será tu muerte. -Emma quiere reírse ante las palabras, pero en este momento lo único que tiene es el consejo de un niño de ocho años sobre como sobrevivir a una de cuatro.

-No alejarla de Fido,entendido -Le guiña el ojo mientras Henry se retira con Regina que dando un suspiro cierra la puerta detrás de ellos cuando desaparecen.

-Frodo -La voz de la niña de nuevo.

-Lo siento, Frodo. -Emma ahora está frente a frente con sus 90 centímetros de hermana recién descubierta y un oso malcriado.

La primera hora es relativamente fácil, se observan mutuamente como si observaran a algún animal encerrado en el zoológico, ambas se estudian detenidamente, Charlotte apenas y le dirige alguna palabra mientras terminan su desayuno, luego con algo de esfuerzo Emma llega a la conclusión que la niña tal vez vea televisión y es ahí donde se encuentran en este momento, sentadas una al lado de la otra en el sillón de la sala.

-Dónde está tu mamá señorita Swan?

Eso no se lo esperaba -Emma, puedes llamarme Emma, Charlotte.

-Charly solo me dicen Charlotte cuando están enojados conmigo, no me gusta.

-Charly lo siento...ehhh mi madre? Ella falleció cuando yo nací. -Emma supone que la sinceridad es la forma más fácil de tratar con un niño, es la conclusión a la que llegó luego de su basta experiencia en la pasada hora con la pequeña, y ante la poca reacción de la niña está segura que no está equivocada.

-Por qué nunca viniste a visitarme? No me querías conocer? Eres mala como la abuela Cora?

-Jaja no, siento mucho no haber venido antes, pero me alegra mucho haberte conocido ahora, y si me dejas me gustaría ser tu amiga.

Luego de pensar en la propuesta por unos segundos con el ceño fruncido en concentración, Charly extiende la mano que tiene a su oso para que Emma lo tome.

-Si somos amigas puedo confiar que cuides al señor Frodo verdad?

Es difícil entender porqué las lagrimas aparecen en sus ojos, si antes lo dudaba, Emma ahora está completamente segura de que odia a su padre, no tan sólo la alejó de su vida sin remordimiento, también le negó cualquier oportunidad de una familia con sus hermanos, de una familia al lado de Henry, Charly y el señor Frodo a quien toma en sus manos.

-Claro que puedes confiar Charly -pronuncia el diminutivo con orgullo de recordarlo ganándose una sonrisa amplia de la niña. -la interacción es interrumpida por el timbre de la puerta.

-Mmm me puedes esperar aquí un momento? -Emma se dirige a la puerta no muy segura de si debería abrir, cuando lo hace es recompensada con un hombre de ojos claros que le brinda una sonrisa inmediatamente.

-Si?

-Buenos días, mi nombre es Killian, tengo una reunión con el alcalde. -Le informa.

-Ah claro, emmm David no se encuentra, está en su oficina, puede ir a verlo allí supongo.

-No creo que sea una buena idea, lo llamaré para arreglar otro horario, muchas gracias de todas formas señorita … -Espera que Emma termine la oración.

-Swan. -Emma le cierra la puerta no muy segura de si deba seguir la conversación con un desconocido.

Cuando regresa a la sala Charly le sonríe mientras Emma se sienta a su lado para ver la televisión.

-señorita Swan?

-Si?

-Donde está el señor Frodo?

Mierda¡ -Emmm -La rubia mira a su alrededor desesperada.

Ante la idea de que su oso haya desaparecido lo primero que ve Emma son los ojos llenos de lagrimas de la pequeña y luego de unas muecas que anteceden lo inevitable la casa se llena de los gritos de llanto histéricos de la niña.

-Charly?¡ -La voz de David desde la entrada.

-Papi -Grita la niña mientras sale corriendo en su búsqueda.

Suficiente para un primer intento piensa Emma mientras sigue a la niña que ya esta en brazos de David y dándole las noticias de la desaparición del oso, David deja las llaves en la mesita debajo del espejo en el foyer y encuentra al oso apoyado al lado, mierda piensa Emma, no debió distraerse con el sexy idiota que golpeó la puerta y no estaría recibiendo la mirada de molestia de David en este momento.

Es todo un misterio para Emma como alguien capaz de lastimar tanto a un ser humano con su indiferencia es capaz a la vez de ser tierno y atento con alguien más, no, no es que este celosa de la atención que recibe Charly en este momento mientras esta en brazos de su padre y y manteniendo una intensa conversación sobre sus zapatos nuevos con flores de color rosa.

David la deja en la sala cuando escucha la puerta principal abrirse, mientras Emma lo observa desde la esquina de la sala donde estuvo desde que él regreso sin mucha idea de como actuar cuando su padre esta cerca.

-Que demonios estabas pensando?¡ -Es lo primero que escucha Regina cuando cruza la puerta.

-Qué haces aquí a estas horas? Todo está bien con Charly? -Regina piensa que tal vez la presencia de David se deba a la niña.

-Si, pero eso no significa que pudo no estarlo¡ -La toma del brazo y la dirige al estudio dando un portazo que hace que Emma y Charly salten de sus lugares en la sala.

-David¡ -Regina intenta soltarse pero David es mas fuerte, la apoya contra la puerta del estudio.

-No lleva ni un maldito día en esta casa Regina¡ ni un maldito día¡ y tú la dejas a cargo de mi hija? Que demonios estabas pensando?

Regina intenta soltarse de nuevo y esta vez tiene éxito

-Mi madre no pudo venir, y por si lo olvidaste Emma también es tú hija¡ David ella tiene una maldita tobillera capaz de poner en alerta todas las alarmas de seguridad del pueblo si tan sólo pone un pie fuera de esta casa y si no le tienes confianza en todo caso es tú culpa por no conocer a tu propia hija.

David se acerca peligrosamente a Regina quien al verlo enfurecido da un paso atrás. Le da una mirada de advertencia y haciéndola a un lado sale del estudio y se va de la casa. Regina intenta calmar su respiración antes de dirigirse a la sala. -Bien, que dicen si preparamos el almuerzo? -Regina le ofrece una sonrisa a Emma aunque está segura que no puede ocultar mucho, es casi imposible que la rubia no haya escuchado la discusión con David.

El almuerzo es prácticamente lo mismo que el desayuno, Henry quien regreso del colegio continua con preguntas incómodas, Charly parece haber olvidado el incidente de la mañana y participa de las preguntas mientras Regina y Emma prácticamente están inmóviles en sus lugares.

El resto del día Emma lo pasa encerrada en su habitación, la hora de la cena finalmente llega y la rubia no puede estar mas incómoda sentada a la mesa con David y su nueva familia, sus hermanos por otro lado parecen ajenos a la tensión que cargan sus padres y ahora la nueva llegada.

-Tengo un nuevo proyecto en el colegio -Henry romper el incómodo silencio. -Tengo que pasar un día a la semana en el trabajo de alguien en el pueblo tomando notas, la señorita Blanchard dijo que debía ser un trabajo que nos interesara, y muchos de mis compañeros y yo coincidimos en que queríamos trabajar en la estación cuando seamos grandes -Lo último saca a David de su silencio.

-Qué? Quieres trabajar en la estación?

-Si, creo que será divertido, el Sheriff Graham estuvo hace unos días dando una charla en el colegio y creo que por eso todos tuvimos la misma idea, la señorita Blanchard dijo que hablaría con él para que nos diera un dia a la semana.

La furia se hizo notable en los ojos de David. -Por supuesto que no¡ no vas a pasar ni un minuto de tu tiempo cerca de ese tipo¡

-Papá¡ -Intento Henry

-He dicho que no, bajo ninguna circunstancia mi hijo va a tener algo que ver con el imbécil ese.

Ante su voz tan fuerte Regina intenta esta vez. -David por favor, es solo un proyecto con unos compañeros, no creo que haya nada de mal...

-Era de esperarse que quisieras alguna excusa para ponerte de su lado verdad? -En este momento Emma está segura que no están hablando de Henry.

-Eso no es justo¡ no tienes motivos para no dejarme, yo quiero ir con mis compañeros.

-Dije que no¡ -David da un golpe en la mesa y Henry sale corriendo a su habitación escaleras arriba. Regina le da una mirada de odio antes de seguir a su hijo, David suspira intentando calmarse y se retira de la mesa también.

-Como estaba tu lasagna peque? -Le pregunta Emma intentando distraer a la niña que le muestra todos los dientes en una sonrisa.

-Rica... Señorita Swan? -La duda en voz.

-Si?

-Quieres leerme un cuento mientras me duermo?

Nuevamente las emociones, Emma mueve la cabeza intentando hacerlas a un lado y se levanta de la mesa acompañando a Charly a su habitación, mientras está sentada en la cama observa como la pequeña se cepilla los dientes en el baño con la puerta abierta y vuelve a la habitación buscando en un cajón de su cómoda un pijama.

-Me ayudas?

-Claro peque -Cuando Emma comienza con el cuento de blanca nieves y los siete enanitos la niña ya esta prácticamente agotada.

Regina llega a la habitación de Henry y golpea la puerta antes de entrar, Henry esta bajo las sabanas con la mirada perdida en el techo, su madre toma asiento a su lado y pasa sus dedos por su cabello.

-Se que todavía no confías del todo en mi, hable con el Dr Archie esta mañana, pero estoy segura de que sabes que te amo, y que solo quiero que seas feliz.

-Entonces dile a papá que me deje ir con mis compañeros a la estación.

-Si estas seguro que eso es lo que quieres, entonces yo hablaré con tu padre, no te prometo nada, pero voy a intentarlo, si?

Henry solo asiente y le da la espalda, Regina sabe que quiere estar sólo, se acerca para darle un beso en la cabeza y se retira, llega a la puerta de la habitación de su hija de donde escucha voces, es Emma sentada al lado de Charly con un libro de cuentos en sus manos.

-Ya está dormida -Emma mira a Regina en la puerta y luego a la niña dormida en la cama.

-Creo que soy mala para los cuentos jaja -Emma se levanta de la cama mientras Regina se acerca para acomodar a la pequeña y darle un beso.

-Yo creo que es muy buena, se ha ganado la confianza de mi hija en menos de un día y créame que no es algo fácil.

Se acerca a Emma que ya está en el pasillo. -Siento mucho lo que sucedió en la cena.

-Regina... soy yo quién está con arresto domiciliario, soy yo quién debería disculparse por estar en tu casa interrumpiendo la intimidad de tu familia.

-También es tu familia Emma -Le dice Regina muy calmada -Sabes, tu padre solo me hablo una vez de ti, fue cuando yo se lo pregunté porque una amiga me lo había dicho, hasta ese momento no me hubiera imaginado que él tuviera una hija, nunca supe nada mas de ti y supongo que él tampoco hasta que me dijo que debías vivir con nosotros por problemas con la justicia. -Regina parece meditar unos segundos lo que le dice luego -No te pareces en nada a lo que me imaginé que seria según él, su conflictiva hija. No tengo muchas personas a las que pueda llamar amigos Emma, todos en este pueblo están a merced de David, tal vez te parezca algo patético, pero si quieres podríamos intentarlo.

-Me gustaría mucho Regina. -Ambas sonríen mientras se dirigen a sus respectivas habitaciones. Emma cierra la puerta y se apoya contra ella dando un suspiro.

Tal vez ella sea la que tiene la tobillera electrónica en su tobillo, pero ahora esta segura que no es la única condenada al encierro en esta casa.