Pues ya vine con la segunda parte de esto, espero les vaya gustando y aquí hay varios cameos, uno con un anime de deportes que me gusta mucho y lo hice especialmente para mi amiga (Nicole,espero caches la referencia) y bueno, aparecen dos personajes más de BnHA.
Como siempre,espero les guste tanto como a mí el escribirlo. En cuanto al DekuTodo, insisto,falta una gran parte para llegar hasta allá porque más que un romance, quiero que esta historia tenga un mejor trasfondo además de que no sé cómo desarrollar esa parte.
Ya saben,pueden dejar favs, follows, rw's, etc. y yo seré feliz también pueden recomendarlo.
Cuando al fin despertó, estaba dentro de un basurero con varias bolsas a su alrededor y sus quemaduras mal envueltas en algunas playeras con varios hielo encima. Quería preguntar pero su cuerpo era asquerosamente pesado así que solo se quedó recostado ya que si estaba en un basurero, significaba que algo grave sucedía.
— ¡Shouto! —Y no dedujo mal. Al parecer estaban en el mismo callejón donde se había desmayado y, a juzgar por la luz que entraba entre las esquinas y la temperatura del ambiente, era de noche.
Seguramente Endeavor les fue, corrección, fue a buscar a su hermano cuando regresó de su misión y hasta apenas comenzaba a dar con ellos gracias a algunos rastros de sangre que había dejado al correr como caballo desquiciado lejos de su casa. Ahora que tenía todo esclarecido, solo tenía una pequeña interrogante.
¿Dónde estaba su hermano?
Si Enji lo buscaba, significaba que no lo había encontrado pero no estaba con él en el basurero así que debía estar solo y, probablemente, no debería estar muy lejos pero decidió seguir en silencio con su respiración más tranquila para no delatar su escondite, inclusive sentía un par de cucarachas caminar sobre él y una que otra rata mordiéndolo pero no haría nada para revelar su ubicación.
Minutos después, los animalejos fueron expelidos de él gracias al gran golpe que dejó vibrando el basurero varios minutos después de que no se escucharan sus pasos junto a una gran temperatura, seguro había calentado con el golpe el metal el muy imbécil. Aún no podía levantarse por la gran sensación de pesadez pero al menos se sentía más tranquilo y ya podía respirar mejor.
—Hermano…—Escuchó susurrar a alguien desde afuera del basurero. Cuando la tapa se abrió, pudo ver a su hermano menor con una sonrisa y una cáscara de plátano en su cabeza—Espera, ahora te saco—Minutos después, sintió como algunos bloques de hielo lo empujaban hacia afuera del basurero para caer sobre cartones de cajas que lo esperaban en el piso.
Al parecer, su hermano se había escondido en el bote de basura junto al suyo y antes había derretido el hielo con el que lo depositó en el basurero grande para que su padre no sospechara que ahí se encontraban los dos.
—Usé unas playeras mías para vendarte y he estado poniéndote hielo hasta que tu fiebre bajara pero uh, no tenía donde acostarte así que agarré unos cartones que un amable vago en el parque me dio—Confesó el pequeño algo sonrojado por sus infantiles medidas que tomó para darle algo de primeros auxilios a su hermano ya que había aprendido a aplicarlos hacía un mes en una práctica con su padre.
—Muchas gracias, Shou. Ya me siento como nuevo—Aunque era una vil mentira aquello, esas palabras fueron suficientes para aliviar al niño y hacerlo sonreír mientras trataba de no llorar, seguramente por la culpa que sentía al creer que el pelirrojo estaba tan malherido por él.
Akise se levantó lentamente de su improvisada cama de cartón y suspiró, le ardía todo el cuerpo y donde habían mordido esas jodidas ratas estaba sangrando además de que aún estaba algo desorientado por caer en el primer callejón que vio al sentirse desfallecer. Tomó su maleta y Shouto lo imitó tomando la suya, agarrando su mano en gesto de que no iba a dejar que lo cargase esta vez, por lo que simplemente sonrió y comenzó a caminar hacia la avenida, buscando alguna posada u hotel pero era en balde, con sus fachas nadie los admitía.
Tuvieron que caminar una media hora más hasta que llegaron a la zona nocturna de la ciudad, rentando una habitación en un hotel del amor para toda la noche. Claramente lo vieron mal ya que con las pintas que se cargaba parecía que tenía otros motivos de porqué acudir con el menor pero le dejaron estar en paz gracias a que pagó lo de dos noches.
Ya en su habitación, fue directamente al baño, dejando que Shouto comenzara a sacar su pijama, advirtiéndole antes que por ninguna razón abriera el closet o que moviera algo ya que sabía que en esos lugares se guardaban juguetes no aptos para niños.
Al verse en el espejo de cuerpo completo pudo notar como tenía su cabello considerablemente corto gracias a que lo había incendiado al usar fuego en todo su cuerpo. Debajo de sus ojos estaba quemado, sus piernas, sus brazos y desde su cuello a una parte de su pecho se encontraba morado, seguramente porque Shouto puso hielo muy frío en su cuerpo, ocasionándole más quemaduras de las que tenía pero lo agradecía, era un lindo gesto de su parte.
Al bañarse tuvo que hacerlo con agua fría porque el agua caliente lo hacía berrear de dolor aunque se contuvo para no espantar a su hermano. Lo único bueno era que ya no se parecía a ese tipo en lo absoluto, no con esa apariencia tan radical que tenía.
Cuando salió tuvo que vendarse y soportar el dolor que eso conllevaba, dejando que fuera su hermano el que entrara ahora para bañarse, saliendo totalmente fresco y limpio con su pijama puesta y sus vendajes nuevos en su ojo, preparado para dormir por tan agitado día. No pudo dar ni diez pasos porque cayó rendido, justo antes de tocar el piso, Akise lo tomó entre sus brazos para evitar que se golpeara y lo llevó a la cama en sus brazos, resistiendo el dolor que esa actividad conllevaba por sus quemaduras; le dio su oso de peluche para que lo abrazara y lo arropó.
Se quedó observando a su hermano un buen rato, pensando en cómo su madre pudo quemarlo en un arranque de locura o su padre entrenarlo espartanamente ¿Es que no veían que sufría? Bueno, su propia experiencia le podía dar la respuesta. Su madre se encontraba tan herida y oprimida que llegó a desquitarse en un ataque de locura con lo que más se asemejara mientras que su padre estaba tan traumado con ser el héroe número uno que se le olvidó el principio básico de un héroe: Salvar vidas, no extinguirlas.
Al salir de sus pensamientos se dirigió al otro lado de la cama, donde se recostó entre mudos quejidos por el dolor que sentía en sus quemaduras y heridas; no podía ir a un hospital porque seguramente sabrían que es hijo de Endeavor y porque no quería que descubrieran a Shouto así que solo le quedaba apañárselas solo, con sus conocimientos de primeros auxilios y las medicinas que sacó del cajón de su madre.
Cerró sus ojos, listo para dormir al fin, después de todo, lo más fácil era escapar. Lo difícil venía ahora: Sobrevivir.
El día siguiente al fin llegó pero Akise no lo supo hasta que sintió un dolor provenir de su brazo junto a su hermano llamándole. La luz del sol comenzaba a lastimarle y su cuerpo seguía con pesadez por aquella pelea que lo dejó sin energía alguna.
—Akise-niisan, la señora de la limpieza dice que ya nos vayamos—Le informó su hermano menor mientras guardaba sus ropas, los jabones, papel higiénico, kleenex y shampoos que regalaban, incluso agarró algunas toallas y el café que dejaban para preparar, haciéndolo reír porque parecía que se llevaría hasta el televisor si tan solo pudiera cargarlo.
Se limpió las heridas y cambió sus vendas tras tomar anestésicos para evitar que doliese tanto el tener que quitar las vendas pegadas a su piel por la sangre coagulada que fungía como pegamento; sus quemaduras eran ligeramente moradas y sus moretones seguían negros pero nada de qué preocuparse. Su cabello por fin tomó su forma final a un casquete corto con puntas negras por caer los restos de cenizas pero en su boca le molestaba un poco que el morado de su piel comenzaba a oscurecer y a querer separarse ¿Sería gangrena?
—Ya no puede quedarse más aquí a menos que pague lo de tres noches más—La mujer de la recepción interrumpió su auto examinación frente al espejo, obviamente no se dejaría estafar así que se colocó un cubrebocas y salió de la mano de su hermano con su maleta mientras que el niño cargaba la suya junto a su oso vestido de All Might.
Antes de salir, el pelirrojo se hincó a la altura de su hermano y le puso su gorro que usaba cuando iba en kínder, por suerte el niño casi no había crecido así que le quedaba; le colocó también un cubrebocas y escondió lo mejor posible los cabellos del menor entre el sombrero para que no lo reconocieran, al final le puso unos lentes de sol y, de tal manera, partieron de aquel hotel.
— ¿Por qué me pones esto, nii-san? —Preguntó mientras miraba su atuendo en las puertas de vidrio del hotel, se veía como en uno de esos programas de espías que su hermana veía a veces.
—Porque el día de hoy tu osito está disfrazado ¿No? —El de cabello bicolor vio a su oso que iba abrazando y asintió con una sonrisa porque en la mañana le puso su ropa de All Might—Entonces también nosotros hay que hacerlo para que no se sienta solo siendo el único con un disfraz—El niño, tras razonar unos segundos, abrazó a su oso con fuerza y tomó la mano de su hermano emocionado, sintiéndose especial porque ahora los tres iban disfrazados…Al fin le dejaban disfrazarse.
Por suerte para Akise, se encontraban a escasas calles del distrito rojo, lugar al que nadie juzgaba apariencias si no querían terminar como carnada de tiburones en el río o como forzosos donadores de intestinos (en el mejor de los casos).
— ¡Nii-san, mira! —Exclamó el niño al pasar frente a una tienda de televisores, iban a paso lento por las heridas del pelirrojo así que a Shouto le daba tiempo de examinar con emoción todo a su alrededor; generalmente su padre no le dejaba ir a ningún lado, su rutina consistía en ir a la escuela y de regreso directo a la casa. Podía contar con los dedos de sus manos las veces que fue siquiera a comer comida rápida, si lo hacía, era a escondidas con su madre, iban al mercado donde le ayudaba a comprar las verduras y comía helado pero eso dejó de ser cuando su padre los descubrió y lo llevaba obligatoriamente al trabajo con él para asegurarse de que no se distrajera con estupideces de gente común.
El chico de ojos azul agua volteó hacia donde su hermanito señalaba, viendo que en la pantalla se daba un corte informativo.
—Ha sucedido algo terrible—Expresó la mujer del informativo con un rostro entristecido—Nuestro segundo mejor héroe, Endeavor-san ha sufrido de la malicia del cual él fieramente nos protege día con día—Eso provocó que el joven frunciera el ceño y mirara con más atención aquel informativo—Se nos ha informado que han secuestrado a su hijo menor, el pequeño Todoroki Shouto—Con aquel anuncio, la foto de su hermano antes de ser quemado fue expuesta en tamaño grande en la pantalla.
—Al parecer un loco con quirk de fuego secuestró al pequeño, quemando parte de su casa tras pelear con Endeavor-san para escapar. Nuestro héroe no pudo perseguirlo porque el deber le llamaba, dejando todo en manos de nuestro valiente cuerpo de bomberos pero al regresar no pudo seguir el rastro de aquel malhechor que el día de hoy entristece no solo a la familia Todoroki, sino a toda la nación—La mujer hizo un gesto de pésame mientras se corría el video de sus hermanos llorando y de su madre en su casa con una expresión perdida mirando la cámara fijamente, diciendo que estaba muy triste al igual que un robot programado lo haría.
—Si ven a este niño, por favor llamen a la policía o contacten al héroe más cercano. Está con un tipo peligroso que aparenta quince años con un poderoso quirk de fuego que consiste en llamas azules, el tipo tiene algunas quemaduras causadas por su fiera pelea con Endeavor-san, cabello rojo y ojos azules. No traten de hacer algo porque, al parecer, es un sospechoso altamente peligroso. Gracias.
—Terminamos la pausa informativa para seguir con la programación original—Y con aquellas palabras, el corte informativo llegó a su final, retransmitiendo el anime que pasaban a esa hora.
Akise estaba hecho piedra. No porque lo reconocieran ni por el hecho de que su hermano ya fuese reportado como desaparecido, eso lo suponía. Lo que lo había petrificado era el hecho de que él fue retratado como secuestrador… No lo reportó como uno de sus hijos que huyó de casa, lo retrató como un roba chicos que forzó a Shouto a irse con él y, lo que terminó por dejarlo pasmado frente a las pantallas en oferta, era el hecho de que su madre se encontraba ahí y no en el hospital.
¿Qué tan lejos llegaría ese hombre por su afán de tener a su obra maestra con él? Inclusive sacó a su madre del psiquiatra para que fingiera ser la dolida familia que esperaba por su hijo y no el egocéntrico hijo de puta que era por maltratar a su "familia", llevando a su pareja a sus límites y lastimando a su hijo mayor para que su joya que explotaba a más no poder no le fuera arrebatada.
Su interior era una mezcla de sentires terrible, iba de la ira a la diversión en un abrir y cerrar de ojos. De ganas de derretir esos televisores a carcajearse frente a ellos por la sarta de mentiras que fueron dichas en aquellas pantallas. Las víctimas eran él, Shouto, su madre, sus hermanos, no ese bastardo con el ego más grande que All Might.
Lo único que hizo fue comenzar a caminar más rápido a pesar del dolor, con Shouto esforzándose por seguirle el paso. Caminaron hasta llegar a una tienda de ropa barata donde compró una gorra y otras gafas de sol para él. Lucían algo sospechosos pero el clima era piadoso con sus almas, por lo que no se veía raro que un par de chicos caminaran de tal manera bajo los fuertes rayos del sol tokiota que derretía tanto como el fuego que salía de sus manos.
—Nii-san, tengo sed—Dijo Shouto tras caminar unas horas bajo el rayo de sol, seguro estaba cansado pero no lo decía porque su padre jamás se lo permitía, de ese lado se sentía agradecido, era algo menos con lo que lidiar pero no debía sobrepasarse, era un niño de cinco años al que traía de la mano, no un chico de su edad que podía seguirle sin queja alguna aunque, incluso él se sentía agobiado y sediento así que pararon en una máquina expendedora, después de todo, ya estaban cerca de la estación de trenes y se dirigían a un lugar menos poblado, quizá al norte donde el ambiente era más frío y no le hacía temblar como en ese instante por llevar manga larga para ocultar sus vendajes.
—Dime ¿Qué quieres de tomar? —Preguntó a su hermano cuando estaban frente a la máquina. El menor miró un rato fijamente a la máquina, pensando en su mejor opción hasta que encontró té frío, él, por su parte, eligió una Bepsi fría para refrescarse.
Una vez con sus bebidas en mano, se sentaron en la banca junto a la máquina y miraron la carretera como si fuera el programa más divertido del momento en absoluto silencio, el cual no era incómodo para nada, al contrario, era relajante y refrescante para su nueva y agitada vida en libertad pero ¿Quién dijo que sería fácil? Probablemente eso era lo que hacía emocionante a la libertad.
Tras descansar unos diez minutos, mucho más frescos y menos agobiados, Shouto volvió a tomar la mano de su hermano para ir a la estación de trenes más cercana. El resto de su camino el pequeño niño de cabellos bicolores se vio fascinado por su alrededor, como nunca salía de casa, en ese instante se maravillaba por la estrambótica ciudad donde vivía, hasta sus ojos parecían brillar por las calles, los semáforos, las personas caminando agitadamente de un lado a otro, la hermosa puesta de sol que se veía entre los edificios de la ciudad.
Una vez en la parada de una parte de la ciudad que jamás había conocido, vio un anuncio en un gran edificio donde pasaban su rostro antes de ser quemado y a un lado su padre negándose a dar una entrevista o más detalles. Desde la mañana, el rostro de su madre se había quedado grabado en su mente pero trató de no darle importancia para seguir con tranquilidad el viaje, a pesar de su esfuerzo, ver nuevamente el rostro perdido de su madre provocó que su estómago se revolviera; sin embargo, lo que realmente le mató fue ver a sus otros hermanos llorar porque él no aparecía.
—No aparecen ni Shouto ni nii-chan—Balbuceó Natsuo entre sollozos mientras que Fuyumi le acariciaba el hombro, a pesar de que no estaba llorando, sus ojos estaban irritados y su rostro hinchado de la parte de los pómulos, mostrando que probablemente había estado llorando un largo rato pero no en ese momento frente a las cámaras.
—Por favor, quien tenga a Shouto, regrésenlo a casa, es un buen niño—Declaró la chica de lentes sin dejar de acariciar el hombro de su hermano que lloraba en su pecho—Nii-san, te necesitamos, vuelve a casa. Termina tu fase rebel-
La transmisión de la nota se cortó cuando Fuyumi mencionó a su hermano, volviendo a las noticias donde transmitían aquella nota para dar paso a un nuevo video musical de una banda que apenas comenzaba a incursionar en el camino del éxito.
En ese instante, Shouto no pudo más y soltó la mano de su hermano para ir al callejón cercano que habían acabado de pasar a vomitar el pan al vapor que Akise le había comprado hacía una media hora, vomitaba entre gruesas lágrimas que descendían de sus ojos, cayendo de rodillas al recordar el rostro de su madre y a sus hermanos llorar su partida, en especial a su hermana reconociendo que necesitaban a Akise.
—Con calma, Shouto—Esa familiar voz le calmó un poco. Una mano gentil acarició su espalda y un par de brazos lo recibieron cariñosamente cuando se aventó contra su pecho a llorar abrazado de su oso. Su mamá era la que más le dolía en aquella situación porque se veía igual que ese día donde le quemó con agua hirviendo.
—Nii-san no es un secuestrador…—Balbuceó entre sollozos y gimoteos el pequeño con heterocromía porque, quizá, eso fue lo segundo que más le afectó. Que dijeran que alguien se lo había robado y no que escapó junto a su hermano, que sus hermanos creyeran que Akise había huido por simple capricho o por rebeldía de la edad, que su padre pintara esa bola de mentiras para tenerlo de vuelta.
Por su parte, el de ojos azules simplemente abrazó con fuerza a su hermano y besó su frente, esperando a que se tranquilizara para poder salir del callejón sin que sospecharan que lo estaba secuestrando por sus fachas. Sabía lo que sentía –o al menos lo deducía- pero no podían hacer nada más que seguir adelante con su plan.
— ¿Quieres regresar, Shouto? —Preguntó el pelirrojo al sentir a su hermano más calmado entre sus brazos. El niño al instante se despegó de su pecho y negó con su cabeza con una mirada decidida. Él había tomado su decisión y no se retractaría, ni por su madre ni por nadie.
Cuando Shouto finalmente se calmó, se quedó dormido entre los brazos del mayor, quien tuvo que jalar su maleta y la de su hermano con una mano mientras con la otra lo cargaba. Se hizo el recordatorio de que se compraría una cangurera o una manta para cuando Shouto se durmiera, él tuviera sus manos libres, incluso una carriola sonaba bien, simplemente le quitaba la parte de los pies y listo.
— ¿Quiere que le ayude? —Perfecto. Los problemas seguían y seguían ese día.
Nada mejor que un tipejo con complejo de héroe fuera a molestarle mientras trataba de maniobrar para que Shouto no se cayera y que las maletas no le hicieran tropezar con el niño por delante, toda una hazaña.
—No, no. Estamos bien—Respondió el pelirrojo lo más calmado posible a ese molesto chico de cabellos negros que le miraba con duda, preocupado porque pudiera lograr su hazaña sin salir lastimado él o el niño.
—En serio, sé lo difícil que puede ser tratar de cargar a tu hermano mientras maniobras con otras cosas, yo lo vivo a diario—Con una sonrisa gentil señaló con su mirada a un niño de lentes que asemejaba la caminata de un robot mientras caminaba hacia el mayor con dos helados en mano—Por favor, velo como una ayuda de hermano mayor a hermano mayor. Si nosotros no nos ayudamos, dudo que alguien lo haga.
El tipo era demasiado insistente con su sonrisa dulce y su aura bonachona que inspiraba confianza pero él bien sabía que la sociedad estaba podrida, ya había vivido ese ejemplo de aparentar ser alguien bueno mientras que por dentro eres un ser tan vil como los que presumes de arrestar.
—Nii-san, toma tu helado. Es de matcha como dijiste.
—Oh, Tenya. Muchas gracias—El niño se inclinó a noventa grados a modo de agradecimiento pero parecía más un robot al que se le había descargado la pila y luego volviera en sus funcionas al estar derecho.
— ¿Quiénes son ellos, hermano? —Preguntó el niño de lentes mientras miraba con sus azules ojos al par Todoroki, en especial a Akise, quien trataba de no entrar en pánico para que no descubrieran sus identidades y fueran delatados. Tanto trabajo le había costado al Todoroki mayor que no los descubrieran como para que ahora ese niño los llevara ante la policía.
—…Bien, podrías cargar las maletas—Susurró Akise al joven que sonreía agradablemente y tomaba el par de maletas que le tendió el pelirrojo para que lo ayudara. Ni loco dejaba que cargara a Shouto, podría reconocerlo pero si se negaba tajantemente podría parecer sospechoso y podrían ser delatados además, la mirada de ese niño ya le estaba poniendo de nervios así que lo mejor era zanjar el tema y que le ayudaran para permanecer en el anonimato.
—Perfecto—El joven tomó el par de maletas con su mano y con la otra seguía lamiendo su helado como si nada, siguiendo a Akise junto a Shouto, los cuáles se dirigían a la estación de trenes—Por cierto, mi nombre es Iida Tensei, un placer.
Justo ahí, fue cuando Akise sintió un balde de agua helada caerle a la cabeza con todo y hielos. Si no recordaba mal, ese nombre era el nombre de civil de Ingenium, uno de los nuevos héroes que comenzaban a destacar a pesar de su corta edad, acababa de graduarse de UA hacía un año…Sí, era el tipo con el quirk de velocidad en el festival cultural.
Si él los descubría estaban jodidos.
—Yo soy Iida Tenya, su hermano menor. Mucho gusto—El niño de lentes movió su mano mecánicamente y volvió a comer su helado mientras seguía a su hermano mayor, el cual hablaba de algo acerca de la fraternidad entre hermanos y cosas cursis a las que el pelirrojo no le puso atención por andar pensando en cómo escabullirse de ellos, sin embargo, nada se le ocurría.
— ¿Y qué hacen yendo a la estación de trenes? —Preguntó el azabache mayor con una sonrisa curiosa al chico que caminaba frente a ellos tratando de emular su nerviosismo.
—Ah, vamos a casa de nuestra abuela en el norte pero nuestros padres no nos pudieron acompañar—Sí, la típica excusa de la abuela siempre le servía, incluso cuando no quería ir a clase y se las volaba, siempre la decía y siempre le creían.
— ¿Pero no están en la escuela? —Preguntó el niño entrometido de lentes que se creía muy listo. Akise estuvo a nada de carbonizarlo por cacharlo en la movida pero simplemente suspiró para poder seguir adelante.
—Verás, ella…Está muy grave y probablemente esté ya en sus últimos días, queremos estar ahí cuando fallezca para despedirla apropiadamente—El tono de su voz cambió al decir esas palabras, gracias a sus lentes no tenía que fingir una mirada triste y por su cubre bocas tampoco tenía que disimular una mueca de dolor pero, al parecer, su voz fue lo suficiente como para comprarse a ese par ya que escuchó como el mayor regañaba suavemente a su hermano diciendo que no preguntara cosas tan delicadas de esa manera.
—Lo sentimos mucho, no queríamos incomodar—De reojo pudo ver como el niño de lentes bajaba la cabeza a modo de disculpa tras la mirada de su hermano para que se disculpara por andar de bocaza. En serio agradecía su cubre bocas porque sonrió al verlo como perrito regañado con la mirada en el piso—Por cierto ¿Cómo se llaman?
Y otra vez a sudar frío. Su corto momento de alegría se había esfumado por completo para pasar a pensar en cambiar sus nombres, ya estaban muy cerca de la estación pero aun así, que el azabache cargara sus maletas le evitó muchos problemas así que su nombre…
—Yo soy Kou Akise y él se llama Kou Kotsu—Lo bueno de que su padre no dijera su nombre era que podía decirlo y no habría problema pero su hermano…Tuvo que decir sus nombres con otras lecturas de los kanjis, no era lo más inteligente pero era lo primero que se le ocurrió.
—Un gusto—Tensei le sonrió al par cálidamente, haciendo que Akise comenzara a sentir una especie de paranoia y ansiedad ¿Es que ese chico siempre sonríe? Incluso cuando estaba en el festival escolar que vio por la televisión, en sus peleas sonreía, le daba miedo; no creía que algo bueno saliera de gente que sonreía en los momentos difíciles.
Al llegar a la estación, chasqueó la lengua porque había varios héroes y oficiales de policía patrullando gracias al informe de su estúpido padre que puso en alerta a toda la ciudad, formando equipos de héroes y policías en lugares como estaciones de trenes, autobús y el aeropuerto.
Lo único bueno era que estaba siendo acompañado por Ingenium así que de esa manera se podía camuflar porque nadie sospecharía que un héroe con una brillante carrera por delante ayudara a cargar las maletas del supuesto secuestrador y del niño desaparecido.
Gracias a que los Iida los acompañaban, Akise pudo pasar los torniquetes para entrar a los trenes ya que, casualmente, también ellos se dirigían a la estación solo que, a diferencia suya, tomarían el tren para llegar a casa mientras que Akise y Shouto tomarían el tren para llegar a Hokkaido y luego a Iwamizawa, un lugar en Hokkaido con bajas temperaturas generalmente, con nieve para que Shouto se divirtiera en ella pero, sobre todo, sin un gran atractivo turístico, algo simple para que nadie los descubriera.
—Entonces, no queda nada más que despedirnos—Expresó Tensei al pelirrojo que tomaba sus maletas en una mano con cierta dificultad, asintiendo a lo que decía el azabache—Espero lleguen pronto con su abuela y puedan despedirla—En eso, el de ojos azul oscuro sacó de su mochila, que cargaba en la espalda, un par de manzanas, naranjas y un melón, los cuales guardó en una bolsa y amarró a una de las maletas que cargaba el pelirrojo—No es mucho pero ojalá y se recupere.
Akise simplemente sonrió ante ese gesto, era muy dulce que alguien que no conocía le ayudara a cargar sus maletas y todavía le diera fruta como gesto de apoyo a la inexistente anciana moribunda, esa acción le hizo sentir que quizá no todos los héroes eran tan malos.
Cuando volvió de sus pensamientos simplemente negó con rabia. No. Era imposible, todos los héroes eran iguales; seguro éste lo hacía para quedar bien ante su hermano, probablemente era un bastardo despiadado como su padre. No volvería a caer ante buenas acciones falsas.
—Gracias—Contestó en un tono de voz grave, fastidiado porque casi lo hacía caer en su trampa de pensar que los héroes eran buenos. No lo eran y no lo serían, eran un cáncer de la sociedad enajenada con la falsa ilusión de que alguien siempre les salvaría.
Pura fe ciega e hipocresía.
Dio media vuelta y por fin subió al tren, lo primero que hizo fue sentar a su hermano en el asiento para dejarle los brazos libres pero, al parecer, cuando no sintió a nadie comenzó a hacer muecas que indicaban que lloraría así que le dio a su oso para lo abrazara, milagrosamente funcionó. Con calma acomodó sus maletas en el maletero y finalmente suspiró, cerrando la ventana para dejar de ver a los hermanos Iida que les despedían desde afuera con una sonrisa, se enfermaría si los viera unos segundos más.
Se sentó junto a Shouto y se quitó los lentes para tallar sus ojos, observando como su hermanito dormía tranquilamente acurrucado a su oso, como un angelito. Sí, probablemente volvería a quemarse para poder ver esa calma en sus sueños el resto de su vida.
—Hermano ¿Por qué Akise-san no se despidió de nosotros? —Preguntó Tenya al ver como partía el tren con dirección a Hokkaido que habían abordado el chico callado junto a su hermano que tenía un oso disfrazado de All Might y un sombrero de kínder, a juzgar por su tamaño, probablemente iba en su mismo año pero por algún motivo se veía más débil y pequeño que él.
—Compréndelos, Tenya. Pasan una situación delicada, es difícil ser amable cuando no te sientes bien—El niño asintió ante las sabias palabras de su hermano antes de tomar su mano libre e ir a su tren para regresar a casa.
Por su parte, Tenya sabía muy bien que lo de la abuela era una vil mentira. No era el hombre más inteligente del mundo pero tampoco era estúpido, notó el nerviosismo del chico de gorra y como trataba de darle diferentes timbres a su voz para que sonara convincente pero, decidió no decir nada al ver quemaduras en su cuello y, cuando le dio las maletas pudo ver por unos segundos que el niño traía vendajes debajo de sus lentes.
También notó como el niño temblaba cuando el mayor hacía algún movimiento brusco, se acurrucaba aún más contra él y hacía algunos ruidos que se asemejaban al gruñir de un gatito. No iban a casa de su abuela, o si iban, era porque estaban escapando de una familia disfuncional. Guardaría su secreto porque le tenía respeto y admiración a la valerosidad que demostraba Akise al llevar con él a su hermano a pesar de su corta edad.
Realmente le ayudó no porque fuera un acto heroico o por la solidaridad entre hermanos mayores sino porque reconocía en él a un héroe que tuvo que pasar por mucho para enfrentar sus miedos y decidir una nueva y mejor vida.
Kou Akise ahora era un héroe que respetaba y admiraba, porque un héroe no se mide con sus trajes o sus habilidades sino por la valentía de sus actos.
—Vamos, hermano o el tren se irá—Tensei salió de sus pensamientos al escuchar a Tenya y asintió con una sonrisa, yendo hacia su tren.
Ojalá algún día fuera tan buen hermano mayor como lo era Akise.
