¡Qué onda, mi gente!
Aprovechando un pequeño tiempo libre, me decidí a subir el primer capítulo del fic "Raptado". Algo cortito, pero con un poquito de humor... O al menos eso creo. Jejejejeje :-D.
No obstante, me gustaría dedicárselo a queenBwaldorf, quien me dedicó su fic "Feared and Loved", cuya pareja central está conformada por Trent y Butters XD, y el cual se los recomiendo mucho.
Sin más que decir... Salvo la advertencia de que menciono a ciertos personajes reales (uno de los cuales mis paisas conocen a la perfecicón y hasta algunos le aman y otros lo repudian a mil por hora), aquí les dejo el primer capítulo.
Saludos y hasta otro día!
Vicka.
Primer "encuentro".
"No puedo dormir y mi comida carece de sabor. Y mis ojos se nublan debido a su belleza" - Príncipe Rabadash, "Las Crónicas de Narnia: El caballo y el muchacho".
Dedicado a: queenBwaldorf
¿Cómo conocí al hombre que me ha traído hasta esta discoteca de la cual en estos precisos momentos estoy saliendo discretamente?
Sinceramente es un poco complicado de explicar cómo se dio nuestro primer encuentro, porque prácticamente nunca nos hemos visto en la vida, al menos yo a él no… Pero él a mí sí, según me alegó aquella noche.
Me dijo que se prendó de mí una mañana de primavera en el supermercado de South Park, Colorado, mi hogar…
&%&%&%&
::Flashback::
La fila para pagar en la caja era demasiado larga; Clyde, de 14 años, sólo rezaba para que al fin pudieran Dylan y él llegar a la maldita caja para pagar las cosas que Betsy, su madre, les había encargado minutos antes, e irse con las mismas. Joder que estar haciendo fila en el supermercado era peor que ver a Arnold Schwarzeneeger intentando bailar break dance o al pendejo candidato por la presidencia de México, Enrique Peña Nieto, intentar hablar inglés en alguna parte de Estados Unidos.
En fin, ahí estaban ellos: En una larga y tediosa fila con un chingo de gente emputándose cada vez más ante la demora de la cajera, quien discutía con una señora sólo porque le rechazaron la tarjeta de crédito.
- Dios… Por Aslan que esto ya me está hartando – susurraba Clyde.
- Coño – decía el llamado "Red Goth" -. Esa pinche conformista no calla su puta boca.
- ¿Habrá otra fila que esté menos congestionada, Dylan?
- Todas están iguales, Clyde.
- ¡Coño!
- Debería de pensar en los demás y no en su jodida tarjeta de crédito – argumentaba Kyle, quien justamente estaba detrás de Clyde -. Ya se la rechazaron y punto final. ¿Qué tanto alegato y qué tanto pinche pedo le pone a la pobre cajera?
- Tranquilo, Ky – le decía Stan, quien tenía abrazado a Kyle por la cintura -. Ya se le bajará los humos a la vieja en cualquier momento.
- Pues que sea pronto, Stan… Porque si no, de plano me plantaré ante la vieja y le daré un grito de los buenos.
- ¡Ea, Broflovski! – exclamaba Trent, quien iba acompañado de Bebe - ¡Simplemente relájate, wey!
- ¡Oh, sí, claro, Boyett! ¡Tú no tienes ni una puta prisa por llegar a tu casa…!
- Yo solo dije que te tranquilizaras, tonto, no que te alebrestaras.
- Trenty-poo – le decía Bebe -, aquí no.
- Bebe tiene razón, chicos – intervino Stan -. No se peleen aquí. Además, no viene ni al caso darse a golpes.
- La culpa aquí es de la vieja estúpida esa que todavía está mentándole la madre a la cajera por lo de su tarjeta de crédito– intervino Clyde -. Y la muy sosa que se deja.
Mientras los jóvenes discutían sobre el asunto, Clyde sintió de repente una especie de opresión en el corazón. El joven amante de los tacos sabía que aquella opresión podría deberse a una cosa, ya que lo había experimentado en varias ocasiones: Alguien lo observaba con malas intenciones.
Observó por todos lados para asegurarse de que aquello era en realidad el producto del estrés por estar en aquél lugar. Nadie lo miraba u observaba de manera disimulada, cosa que se supone que debía de producirle algún alivio, pero no. No le produjo alivio; le produjo todavía una opresión mucho más fuerte dentro de sí mismo.
- Diantres… Algo sucede – susurraba mientras veía cómo al fin la fila avanzaba.
- ¿Estás bien, Clyde? – le preguntó Kyle.
- Sí… Estoy bien.
Por ahora…, pensó.
Mientras, a dos filas de donde estaba, un hombre pelinegro de unos 24 años de edad le observaba con disimulo conforme avanzaba su fila.
Lo miraba con deseo y con pasión; lo miraba como si fuera un ángel caído del cielo, como si la belleza estuviera encarnándose en la forma de un varoncito de unos catorce o quince años aproximadamente. Admiraba aquellos ojos color avellana que parecían transmitir toda clase de emociones, incluyendo el amor y el odio.
Para infortunio de aquél hombre, su entrepierna empezaba a sentir los efectos de aquellas miradas furtivas. Y eso que era la primera vez que lo veía.
- Maldición… - susurró mientras ponía sus cosas en la caja y esperaba con cierta impaciencia su turno para ser atendido.
Rogaba llegar a su casa para poder ir a la soledad de su habitación y poder autosatisfacerse con tranquilidad… E imaginarse en cómo le hacía el amor a aquél jovencito que había captado su atención desde ese momento.
¿Quién eres, muchacho?, pensó el hombre mientras se encaminaba hacia su casa. Despiertas en mí pasión, lujuria, deseo y ansias de poder tocar tu piel… De hacerte mío y sólo mío.
::Flashback::
&%&%&%&
Cuando me dijo cómo me había visto, me asusté... Y más cuando me dijo que me había acechado por dos años sin que yo me diera cuenta desde ese día. La neta, ¿quién no se asusta cuando te dicen eso? ¿Quién no se asusta cuando se entera uno de que el individuo sabe más de tu vida que tus propios amigos gracias a que te ha espiado de pies a cabeza y te ha sacado hasta fotos íntimas sin conocimiento alguno?
Y por si fuera poco, ¿quién no se asusta cuando le dicen que se ha masturbado en un chingo de ocasiones cada vez que enfocaba sus ojos en uno?
Aquello me pareció enfermo hasta los cojones.
Pobre del bebé, en serio. El pobre chamaco podría avergonzarse de saber que su padre era un pervertido de primera que raptó a su papá… Bueno, mamá… Carajo, realmente no sé en qué posición estoy… Bueno, en fin, el pobre niño de seguro moriría de vergüenza si se enterara de que nació de un varón hermafrodita.
Sí, así es, soy hermafrodita… Intersexual, si se me permite decir en términos médicos correctos.
Normalmente un individuo intersexual no puede concebir hijos, pero al parecer yo fui la excepción; digo, nací con ambos genitales y que supuestamente soy incapaz de engendrar hijos, pero no. Mi hijo o hija es la prueba de que, al parecer, sí puedo concebir. Raro, complicado y, desde mi punto de vista, una cuestión que ni con palabras puedo explicar.
En fin, al carajo con todo esto.
Lo primordial ahora es coger un taxi que me pudiera llevar a algún hotel en dónde planear mi próximo paso hacia la libertad antes de que mi captor se diera cuenta de mi ausencia y saliera de la disco a buscarme, atraparme y esconderme del mundo.
Esa vez para siempre.
Aquí termina el primer capítulo.
Sí, sé que estuvo corto y un poco raro, pero realmente fue lo primero que me llegó en ese golpe inspiratorio XD.
CHAITO!
