Sé que dije que esta historia sería únicamente de un capítulo, pero sus correos y comentarios me han inspirado a hacer una continuación. Espero que les guste.

SARY, ARJUY, MONI GZZ, DAVID04, REEVEN, DIANA R., SILVESTRE, Muchas gracias!

AL CALOR DE LAS COPAS

CAP. 2

El sonido de su despertador le taladró los oídos y el cerebro. Sólo a tientas lo alcanzó para apagarlo y estuvo tentada a tirarlo por la ventana, pero no lo hizo. No abrió los ojos, pues el sólo intentarlo mandaba ráfagas de dolor. No necesitaba ver la hora, era la misma hora en que se levantaba cada día desde que recordara. Aún con los ojos cerrados se sentó sobre la cama. Se llevó la cabeza que le daba vueltas a sus manos. El calor de ellas mejorando un poco las palpitaciones de ésta. Pesadamente se dejó caer de nuevo sobre la almohada y se echó la cobija hasta la cabeza con un gruñido.

Su deber pudo más que su malestar, y minutos después se levantó y se dirigió a su baño aún con los ojos cerrados y ayudada por la pared. Poco antes de llegar al baño, su muslo fue detenido intempestivamente por una cajonera. Sabía que se le iba a hacer un morete, pero agradeció que por un instante su mente se entretuviera en otra cosa que no fuera su adolorido cuerpo y su cabeza punzante. Dijo un improperio por lo bajo a aquel traidor mueble que se le atravesara en su camino.

Finalmente llegó a su baño y a tientas localizó el lavabo. Abrió la llave y lavó su cara con agua fría. Tomó valor y abrió los ojos y casi sale corriendo al ver la imagen que se reflejaba en el espejo. Se veía realmente mal. Tenía unas ojeras que contrastaban grandemente con su pálido rostro.

"Cuando mi cabeza deje de dar vueltas, voy a matar a Claudia." – Se quejaba mientras dejaba caer todo su peso sobre sus brazos recargados en el lavabo.

Muy al contrario de su comportamiento diario, la capitana llegó dos horas tarde a su trabajo y se dirigió directo a su oficina sin siquiera dignarse a revisar que todo estuviera bien en el puente. A pesar de estar ya dentro de la gran fortaleza, sus hermosos ojos verdes seguían protegidos por unas grandes y negras gafas. Sentía que el más mínimo asomo de luz iba a provocar que los ojos le explotaran. Esta mañana, junto con los folders de siempre, llevaba un gran bote de un litro de agua, que ahora estaba ya casi vacío. Agradeció cuando al fin llegó a su oficina alfombrada, pues el sonido de sus tacones en el pasillo vacío le taladraba la cabeza.

Dejó todo en una esquina de su escritorio y al sentarse en su mullido sillón, se dejó caer sobre el escritorio, descansando su cabeza en sus brazos cruzados.

Alguien llamó a su puerta y le dijo, - "Tengo algo que te hará sentir mejor." – Sin levantar la cabeza sólo atinó a soltar un "Pasa Claudia."

Ya pensaría en cómo acabar con la causante de sus males cuando se sintiera mejor.

La puerta se abrió y Lisa sintió los pasos sobre la alfombra.

"Recuérdame no volver a hacerte caso cuando me invites a tomar una copa. Me siento fatal." – Se quejó al momento que escuchó un vaso depositado sobre su escritorio.

"Pues si te sientes como te vez, entonces hay que llamar a urgencias." - Lisa terminó de enfocar la vista al notar que no era la voz de Claudia la que escuchara.

"¡Rick!" – Gritó la mujer al ver al sonriente muchacho que sostenía una aspirina en la palma de la mano. – "Ough" – Se quejó de nuevo mientras llevaba su mano a su estallante sien y se sentaba lentamente.

"Estuvo buena la guarapeta, ¿verdad?" – Prosiguió sonriente el moreno.

"No tienes idea" – Dijo la mujer sarcásticamente con apenas un hilo de voz. – "¿Dónde está Claudia?" – Inquirió rápidamente recordando que no era al muchacho al que esperaba ver ahí.

"¿Quién? ¿La pobre comandante a la que acabo de salvar de las garras de su cruda oficial superior?" – Le espetó sonriendo de lado.

"No juegues con tu suerte, Hunter. Ya me sentiré mejor en cuanto me tome esa aspirina. – Le dijo mientras trataba sin éxito quitársela al burlón muchacho.

"No sabía que te gustaba empinar el codo, capitana. Aunque tengo que admitir que su alter ego me cayó muy bien." – Le señaló mientras le quitaba los lentes oscuros. – "Ya sabes lo que dicen, 'lente en lo oscuro . . .' olvídalo, déjatelos puestos." – Continuó mientras veía las negras ojeras de la joven mujer. – "El alcohol acaba." – Un brillo de burla en sus ojos.

"¿Ya acabaste de burlarte? Ahora sí dame mi aspirina.

"No escuché un 'por favor'."

"¡Si no me das esa aspirina ahora mismo, te voy a degradar y pasarás el resto de tu vida limpiando baños con tu cepillo de dientes!" – Amenazó la mujer, roja de coraje. Rick fingió cara de susto y le dio la pastilla de inmediato.

"Y ¿tomas muy seguido?" – Le cuestionó mientras le daba el deseado remedio.

"¡Eso a ti no te incumbe!" – Le espetó mientras con desesperación se pasaba la aspirina con el agua fría que le supo a gloria.

"Claro que me incumbe si cada que te emborrachas terminas en la casa de algún piloto, para no especificar que en mi casa. – Lisa se atragantó con el agua. – "Al menos quiero estar preparado la próxima vez."

"No habrá una próxima vez." – Confesó con voz seria y tratando de ocultar el rojo carmesí de sus mejillas.

"Lástima." – Se lamentó sin poder evitarlo, y recordando la forma en la que era mujer lo había besado, y sobre todo, lo que le había hecho sentir. Ni siquiera Minmay lo había hecho sentir como esa mujer que ahora estaba frente a él. No había podido dormir pensando en eso, y los pocos minutos que lograba conciliar el sueño, soñaba con ella, y con los besos que habían compartido, desde el beso en la nave de Brittaii, hasta el de la noche anterior.

"¿Qué dijiste?" – Preguntó sin comprender lo que había murmurado.

"Eh, . . . no . . . nada." – Contestó un nervioso Rick comprendiendo que había hablado en voz alta.

"Pues ya no tienes nada más que hacer aquí. Te sugiero que regreses a tus obligaciones." – Dijo mientras regresaba a leer sus documentos.

"Claro, con permiso, Capitana." – Dijo cuadrándose y dirigiéndose a la puerta de inmediato.

"Ah . . . Hunter." – Lo detuvo Lisa.

"Sí, Capitana."

"Gracias"

"No tiene nada que agradecer." – Contestó antes de tomar la chapa. Al abrir la puerta se detuvo de nuevo y volvió a cerrarla. – "Ah . . . Capitana."

"Sí, Hunter."

"Tiene algo que hacer el sábado por la noche." – Cuestionó nervioso.

"No, ¿por qué?"

"Me preguntaba si le gustaría salir a cenar conmigo." – Lisa sintió que el corazón se le detuvo, mientras que el de Rick estaba acelerado como nunca.

". . . Cl-claro que acepto tu invitación, Rick."

"Entonces es una cita." – Dijo respirando nuevamente y con una gran sonrisa en su rostro.

"Sí, una cita." – Respondió Lisa de igual manera. – "pero sin alcohol."

"Por supuesto, si me vas a besar, quiero que sea por decisión propia, y no por impulsos etílicos."

"Esta vez no habrá necesidad de alcohol." – Al escuchar su respuesta, Rick se acercó a ella.

"¿Es verdad eso?"

"Totalmente" – Alcanzó a decir antes de que Rick se acercara a ella, y sin más ni más, la abrazó y la besó con una intensidad con la que jamás había besado a nadie.

Sí, en definitiva había valido la pena la noche anterior y la jaqueca desapareció en ese instante.

FIN

A/N: Espero que les haya gustado. Hasta aquí llega esta historia. Había pensado terminarla un poco diferente, pero hubiera sido un final a medias, así que decidí cambiarlo un poco.