Tantan!
Je, no, hola a todos.
Después de leer todos sus reviews, que por cierto, gracias por todos ellos ^^, he decidido hacer la continuación del fic, y aquí está.
Espero que les guste ^^
A escondidas II
Ya había transcurrido un mes desde la separación de Gaara y Matsuri. El pelirrojo estaba devastado, no podía soportar estar lejos de ella. Los primeros días, había extrañado su cuerpo de una forma que ni el mismo pensó que fuese posible, deseaba sentir sus besos, sus caricias, y sabía que no podía.
Para él era como haber perdido una parte de sí mismo, y estaba de mal humor la mayor parte del tiempo, extrañando de sobremanera a su amada. Se había dado cuenta de que la amaba aún más de lo que había pensado, y sin ella no soportaba los días, se le hacían eternos y sin sentido, peor era cuando tenía que soportar a su dichosa esposa y todas las ridiculeces que se le ocurrían alegando que ahora que iba a darle un hijo merecía un mejor trato.
Los hermanos de Gaara, al saber que iban a ser tíos, no podían estar más felices. Ellos pensaban que su hermano vivía un feliz matrimonio, que él y su esposa se amaban, ignorando completamente el hecho de que el Kazekage había sido obligado a casarse por órdenes del consejo. Él quiso mantenerlo en secreto, y la única persona que lo sabía era Matsuri.
Temari y Kankuro también desconocían totalmente los sentimientos de su hermano hacia su ex –alumna, y la relación secreta que habían mantenido por más de un año. Aunque la rubia Sabaku No, siempre supo que Matsuri amaba a Gaara, y se sentía mal por ella, pensando que él nunca le iba a corresponder ya que amaba a su esposa, y ahora iban a tener un hijo.
Hoy se encontraba como siempre en su oficina, revisando misiones, papeles y más papeles. Deseaba verla, no podía concentrarse. Aunque ahora no pudiera tocarla, al menos observarla de lejos le daba cierta satisfacción.
—Mierda… - Masculló enojado, ya harto de no poder cumplir sus deberes como líder de la aldea, por la simple razón de no poder quitar de su cabeza aquella imagen de Matsuri, llorando en el momento en que él le rompió el corazón, y de paso el suyo propio.
En ese momento unos golpes a su puerta llamaron su atención, haciendo que por lo menos unos segundos, se olvidara de su tormento.
—Pase – Indicó. La puerta se abrió entonces, mostrando la silueta de su hermana mayor, Temari, la cual traía una hoja de papel en sus manos.
—Permiso Gaara, ha llegado este mensaje de Konoha – Informó la rubia, quien notó enseguida lo inquieto que se encontraba su hermano.
—¿Es sobre los exámenes Chuunin? – Preguntó el Kazekage, tratando de pasar de ese tema lo más rápido posible, para volver a estar solo.
—Así es, tendremos que viajar allá, ya que dentro de cinco días se celebrarán las pruebas finales – Respondió Temari – Pero tenemos un pequeño problema…
—¿Cuál es?
—Es que Kankuro dijo que no podrá ir con nosotros porque tiene una misión con su escuadrón marionetista, así que yo me tomé la libertad de escoger a otra persona para que vaya con nosotros – Explicó la kunoichi con calma. Gaara sólo la miró frunciendo levemente el ceño.
—¿Y se puede saber quien es? – Preguntó algo cabreado. Ni siquiera tenía ganas de salir de ahí y ahora tendría que ir a Konoha para esos exámenes en los cuales ciertamente no estaba interesado.
—Matsuri – Ante la mención de este nombre, de pronto los ojos del Kazekage destellaron con un extraño brillo que llamó la atención de su hermana.
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Matsuri se encontraba observando las nubes desde la cima del palacio del Kazekage. Desde que todo había terminado con él, ya no era la misma. Ahora estaba triste, a donde quiera que fuera todos podían darse cuenta de que algo le había pasado, ya que no sonreía como era habitual en ella.
Se sentía dolida, destrozada, porque simplemente sin él no podía vivir. Le hubiera dado igual seguir siendo su amante, mientras estuviese con él, pero estando la vida de un pequeño inocente de por medio, todo cambiaba drásticamente la situación.
En este momento se encontraba recordando la petición de Temari, la cual había aceptado sólo porque quería estar junto a él, para poder observarlo, para admirarlo, aunque no pudiese volver a sentir su calor nunca más.
—¿Quieres que vaya contigo y con… Kazekage-sama a Konoha? – Preguntó la castaña bajando la mirada. La verdad no se sentía bien como para viajar a su lado, pero lo extrañaba demasiado y al menos estar cerca de él le haría feliz.
—Si, es que Kankuro no podrá ir esta vez, y tú eres la asistente de Gaara, creo que está bien que vayas con nosotros – Volvió a decir Temari. Observó como la chica se ponía algo triste, la había notado así desde que supieron que Sayuri estaba embarazada, así que pensó que Matsuri sólo estaba triste por esa razón.
—Es que… no lo sé, seguro él no quiere que yo vaya – Dijo Matsuri dándole la espalda a Temari – Además yo…
—No digas eso – La interrumpió la rubia – Tú eres su ex alumna, estoy segura de que él estará muy de acuerdo en que vayas, así que no te puedes negar ¿De acuerdo Matsuri?
—P-pero…
—Matsuri…
—De acuerdo… - Dijo la chica soltando un suspiro. Tal vez fuera demasiado doloroso estar tan cerca de él sin poder tocarlo, pero lo necesitaba, necesitaba sentir que esa mujer ya no estaba entre ellos.
—Mañana… - Susurró con tristeza, mirando otra vez las nubes, tratando de no llorar otra vez.
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El día del viaje a Konoha llegó, y cuando Gaara miró a Matsuri ella bajó la cabeza, evitando sus ojos. Él se sintió mal, le dolía ver que por su culpa ella estaba sufriendo de esa manera, que le había hecho tanto daño al ser tan egoísta, al haber estado con ella sabiendo que jamás podría separarse de su esposa.
—Te extrañaré mi amor – Dijo Sayuri, abrazando a su esposo frente a todos los que los despedían en la salida de la aldea. Gaara simplemente la miró molesto, diciéndole con el sólo gesto de su rostro que no le gustaban ese tipo de demostraciones de "afecto" en público.
Matsuri sólo miró la escena con un profundo dolor en su corazón, pero se mantuvo firme, y no dijo nada tampoco.
—¡Regrese pronto Kazekage-sama! – Gritaron varios de los aldeanos y los ninjas. Todos se despidieron de los tres ninjas, y al fin partieron hacia su destino: Konoha.
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Después de tres días de viaje, finalmente pudieron ver las puertas de la aldea aliada, por lo que en los labios de Temari se dibujó una pequeña sonrisa, ya que vería a cierta personita especial.
—Bienvenido Kazekage-sama – Le dijeron los guardias de la entrada. Gaara les saludó con un gesto de mano y se fue hacia el interior de la aldea, específicamente hacia la torre de la Hokage, para hablar sobre lo que les acontecía.
Temari y Matsuri debían ir con él, pero al llegar se les informó que ya tenían listo el lugar donde se iban a quedar y Shizune las guió mientras los Kages se quedaban hablando en la oficina.
Las dos kunoichis de la arena estaban en un cuarto muy bien acondicionado para ellas, hablando tranquilamente.
—¿Por qué tienes esa cara Matsuri? – Le preguntó Temari de pronto, ya cansada de verla así, tan deprimida - ¿Es por mi hermano cierto?
—Temari-san yo…
—Matsuri, sé que siempre has estado enamorada de él – Temari vio como la expresión de la castaña se tornaba aún más triste y dolorosa – Pero debes entender que él está casado, y va a tener un hijo.
—Ya lo sé, no tienes para que repetírmelo – Dijo Matsuri mostrando una sonrisa fingida a su amiga – Yo no pretendo hacer nada, sólo me duele lo que está pasando… - Ya no pudo seguir reteniendo sus lágrimas por más tiempo, en estos momentos no podía llegar a sentirse peor. Temari la abrazó para tratar de consolarla, pero todo consuelo era inútil, nada podría sanar jamás la herida de su corazón.
—Tranquila Matsuri, no llores – Le dijo Temari, sintiendo también deseos de llorar al ver cuanto sufría su amiga.
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Gaara se encontraba dentro de la oficina de Tsunade, discutiendo sobre los asuntos del examen chûnin, el cual se llevaría a cabo dentro de dos días. El pelirrojo estaba por salir de la oficina cuando alguien entró de pronto, y sin tocar.
—¡Oye vieja! ¡¿Es verdad que Gaara está aquí? – Gritó Naruto eufórico y emocionado por volver a ver a su amigo.
Tsunade lo miró con una venita marcada en la frente y Gaara sólo esbozó una leve sonrisa al ver a Naruto, su primer amigo. El rubio lo miró y le sonrió muy alegre.
—¡Gaara!
—Hola Naruto – Lo saludó el pelirrojo, sin poner una expresión demasiado escandalosa, a diferencia del rubio, el cual se veía realmente feliz.
—¡Naruto, no me digas vieja, y saluda con más respeto al Kazekage! – Lo regañó Tsunade muy enojada, y es que Naruto jamás cambiaba. Aunque fuera el futuro Hokage y el héroe de toda Konoha, seguía sin mostrar algún respeto por la autoridad.
—L-lo siento – Se disculpó Naruto algo asustado, pues temía ser golpeado nuevamente por esa mujer. Cuando la vio suspirar supo que ella se había calmado, así que decidió hablar con Gaara – Hey, Gaara ¿Qué tal si vamos a comer ramen? Yo invito.
—Bueno… - El Kazekage lo miró con algo de duda, pero necesitaba hablar con alguien, y no podía hacerlo con nadie de su aldea – De acuerdo Naruto, vamos.
El pelirrojo se levantó de su cómodo asiento y haciendo una leve reverencia a la Hokage, se despidió y salió junto con Naruto.
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Matsuri necesitaba despejarse, tenía que respirar un poco de aire puro y mientras aprovecharía de conocer un poco la aldea. Muy pocas veces había tenido el placer de estar en Konoha, y es que le gustaba mucho esa aldea, le parecía muy hermosa y confortable.
—Además así dejo a Temari-san a solas con ese chico – Susurró recordando que se habían encontrado con Shikamaru Nara mientras recorrían la aldea juntas y que a partir de ese momento Temari había comenzado a comportarse muy extraño. Era obvio que estaba enamorada de él, así que quiso ayudarle, por eso los había dejado a solas.
Caminó por mucho rato, viendo las casas, las calles, y las personas, pero aunque trataba de sentirse bien le costaba mucho.
Al pasar por una de las tantas calles, vio a la persona que tanto amaba. Estaba acompañado de Naruto Uzumaki, aquel ninja que había ayudado a rescatarla una vez y que había rescatado a Gaara cuando fue secuestrado por Akatsuki. Ella le estaba muy agradecida a Naruto por haber salvado a Gaara y aunque ahora quisiese ir a decirle algo, no se atrevía, porque estaba con él.
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—Dos platos de ramen viejo – Pidió Naruto animadamente, mientras que Gaara seguía tan callado como siempre - ¿Y Gaara? ¿Cómo te ha ido con tu matrimonio?
—¿Quieres que te diga la verdad? – Preguntó el Kazekage, quien odiaba que le preguntaran por su matrimonio. Naruto asintió con la cabeza, notando que algo le estaba molestando al pelirrojo – Naruto, todo está mal.
—¿Qué sucede?
—Te lo contaré… necesito decírselo a alguien… - Mientras él le contaba a Naruto todo lo sucedido, incluida su secreta relación con su alumna, el rubio escuchaba atentamente, sin poder creer que Gaara estaba metido en tan terrible lío. Él pensaba que estar casado con una persona que no amabas era algo muy triste, pero por suerte él estaba con la chica que amaba, y después de mucho luchar por que les permitieran casarse, al fin el clan Hyûga había aceptado su relación con Hinata, y pronto iban a contraer nupcias.
Naruto se sentía mal por Gaara, deseaba que él también estuviera con la persona que amaba, pero lamentablemente a él no le era posible hacer nada.
—Vaya… entonces esa chica… Matsuri, es la que tú amas… - Dijo el rubio bajando la mirada – Lo siento Gaara, de verdad.
—Estoy condenado ¿No es cierto?
—Así parece – Respondió el rubio. Cuando vio que su amigo bajaba la mirada se sintió un poco mal por haber dicho ese comentario – Eh… quiero decir, tal vez aún haya una forma… - Trató de arreglarlo.
—No te molestes en tratar de consolarme Naruto, sólo necesitaba contarlo, pero sé que nadie puede ayudarme, así que tranquilo.
—Gaara… lamento que tengas que vivir algo así.
—Gracias.
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Matsuri estaba caminando aún por la aldea, pero de pronto comenzó a sentirse mal. La vista se le nubló y se sostuvo la cabeza para no caer.
—¿Se encuentra bien señorita? – Le preguntó una aldeana. Ella asintió con la cabeza, dispuesta a regresar al hotel para descansar, pero volvió a sentirse mal y en menos de un segundo su vista se volvió completamente negra.
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Gaara y Naruto salieron de Ichiraku ramen. El rubio contaba muy animado todas sus hazañas desde la última vez que se habían visto y Gaara le oía atentamente, tratando de no pensar en Matsuri, per por alguna razón tenía un mal presentimiento, y sentía que estaba relacionado con ella.
—…Y así es como por fin dentro de unos meses seré Hokage – Dijo Naruto con su enorme sonrisa.
—Vaya, hasta que me has alcanzado – Le respondió Gaara, sin sonreír, ya que ese no era su estilo.
Algunas aldeanas y ninjas que pasaban por el lugar, le saludaban con respeto, al igual que a Naruto, ya que como iba a ser el Hokage todos le tenían mucho respeto.
—¿Supiste lo que pasó? Parece que una ninja se desmayó en mitad de la calle, y ahora está con la Hokage – Preguntó una chica a otra, la cual negó con la cabeza.
—No, no tenía idea – Respondió.
—"Que chicas tan chismosas hay en Konoha" – Pensó Gaara sin tomarle demasiada importancia a lo que estaban hablando, sin embargo lo siguiente que dijeron lo dejó muy sorprendido.
—Era una muchacha de la aldea de la arena que está de visita creo, una joven castaña, parece que estaba muy mal… - Siguió diciendo la chica, a lo que Gaara detuvo de inmediato sus pasos, quedándose paralizado por unos segundos.
—Matsuri – Fue todo lo que dijo antes de salir corriendo, sin siquiera saber a donde.
—¡Hey, Gaara! – Lo llamó Naruto, corriendo detrás de él.
En estos momentos a Gaara no le importaba nada, lo único que quería era saber que ella estaba bien.
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—¿Qué me pasó Tsunade-sama? – Preguntó la Kunoichi de la arena a la Hokage. Ambas estaban en una sala del hospital y la castaña estaba sentada sobre una camilla.
—Bueno, tengo una leve sospecha de lo que puede ser – Respondió la rubia – Dime algo ¿Cómo ha estado tu periodo últimamente?
—¿Eso? Pues… este mes no me ha llegado… - De pronto se quedó callada ¿Podría ser? - ¿Acaso yo estoy…?
—Pues si tienes novio, si, es muy posible que estés embarazada Matsuri, así que deberás cuidarte mejor de ahora en adelante ¿De acuerdo?
La castaña asintió aún sorprendida, llevando una mano a su vientre. No podía creerlo, ahora ella también iba a tener un hijo, también iba a darle un hijo a Gaara. Estaba feliz por eso, pero lo malo era que no podría decírselo ¿Cómo hacerlo?
Lo mejor era dejarlo todo, irse de la aldea y que él no supiera más de ella, y que nunca se enterara de que estaba esperando un hijo de él. Así ya no sería una carga para Gaara, él no tendría que preocuparse más por ella.
Tsunade se había dado la vuelta para buscar unas cosas y cuando volteó a verla ella ya no estaba. Se extrañó un poco y también se preocupó, ya era de noche y temía que le pudiera pasar algo.
—¡Tsunade! – Oyó un grito llamándola y en ese momento entró Gaara, seguido de Naruto.
—¿Qué sucede? – Preguntó la mujer un tanto confundida al ver al Kazekage -que siempre estaba tan serio- así de alterado.
—¿Matsuri? ¿Dónde está Matsuri?
—Estuvo aquí hasta hace unos segundos, pero se ha ido – Respondió la rubia – Aunque me preocupa que se haya ido sola, pobre.
—¿Qué tenía vieja? – Inquirió esta vez Naruto, tan preocupado como su amigo. Gaara le miró expectante y ella simplemente suspiró.
—No es nada grave, sólo está embarazada – Dijo al fin, haciendo que los dos jóvenes se sorprendieran. Sin embargo la sorprendida fue ella al ver como el pelirrojo salía corriendo otra vez y Naruto sólo se quedaba ahí parado - ¿Qué sucede Naruto? – Cuestionó aún asombrada por esa reacción.
—Es su hijo – Respondió el rubio con una pequeña sonrisa, a lo que Tsunade no pudo evitar volver a sorprenderse.
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—Esta es la única oportunidad que tengo de huir – Susurró la castaña mientras levantaba su pequeño bolso, en el cual llevaba sólo lo necesario (sus armas ninja y un poco de dinero). Estaba dispuesta a huir de él, para no ser una molestia.
Cuando estaba por llegar a las puertas de la aldea, se sorprendió al verle apoyado contra un árbol, mirándola fijamente.
—Sabía que harías esto – Le dijo Gaara, manteniendo una expresión seria en su rostro – Ya lo sé todo Matsuri, que vas a tener un hijo mío ¿Y tú pensabas dejarme?
—Lo siento Gaara – Dijo la chica bajando la mirada – Es sólo que yo… no quiero ser…
—Tú no eres una carga – La interrumpió el pelirrojo parándose justo delante de ella, dejándola sorprendida. Él la abrazó cálidamente, como si ya no quisiera separarse de ella nunca – Matsuri, te amo, no podría soportar verte lejos, y menos ahora que vas a darme un hijo…
—P-pero… Sayuri… la aldea… - Susurró Matsuri, comenzando a soltar algunas lágrimas, porque en verdad no quería seguir interfiriendo en la vida de él.
—No me importa nada ahora, ni ser el Kazekage, ni seguir aparentando un feliz matrimonio, lo único que me importa eres tú – Gaara la tomó del mentón, obligándola a verlo a los ojos – Me encargaré de mi hijo con Sayuri, pero no puedo seguir casado con ella, menos ahora que sé esto tan importante.
—Pero si te separas de ella dejarás de ser el Kazekage… - Dijo Matsuri tratando de persuadirlo de que no dejara todo por ella.
Eso era lo que Gaara más admiraba en Matsuri y lo que le hacía amarla tanto. A ella siempre le preocupaba más el bienestar de los demás antes que el suyo propio, sólo por eso jamás la dejaría sola.
—¿Qué crees que es más importante para mi, un puesto en la aldea, o tú? – Cuestionó el Kazekage, acercando su rostro al de ella. Matsuri iba a contestar, pero sus labios fueron sellados por los de él y esa fue su respuesta; para Sabaku No Gaara no había nada en el mundo que fuera más importante que la persona que amaba.
Continuara…
…
Bueno ¿Quieren conti? ¿Quieren más lemon? ¿Tal vez un flash back de cómo fue la declaración de nuestro pelirrojo favorito a su alumna? Porque, este aún no es el final.
Si, dice Continuara jejejeje.
Bueno, si quieren sólo pidan, que yo con gusto escribo ^^
Muchas gracias por sus reviews, me hicieron muy feliz.
