Al día siguiente el chico siguió con su vida normal. Se despertó tarde, pues era domingo, y lo primero que encontró al despertarse fue una tremenda erección entre las piernas, seguramente había estado soñando con lo que ocurrió la noche anterior y por eso se despertó así.
Se llevó la mano al miembro por encima de los pantalones del pijama y empezó a moverla, disfrutando cada momento, rememorando los acontecimientos pasados, imaginándose que volvía a suceder y poniéndosele aún mas dura de como ya la tenía.
Momentos después ya se había despojado del pantalón pijama y los boxers los tenía por las rodillas. Naruto se agarraba completamente su entrepierna y movía frenéticamente la mano hacia arriba y hacia abajo, contorsionándose debido a las descargas de placer que estaba sufriendo.
Terminó pasados unos segundos ya que estaba muy caliente, soltando todos sus líquidos sobre su cuerpo, aunque muchos menos que la noche anterior ya que se había quedado seco. Se levantó y fue al cuarto de baño a darse una ducha. Cuando terminó cogió una toalla, se secó todo el cuerpo y empezó a vestirse. La ropa elegida fue una camiseta naranja no muy ceñida al cuerpo que dejaba sitio libre para que corriera el aire y que llegaba hasta la cadera, y unos vaqueros pirata cuidadosamente colocados hasta el borde de la camiseta para que cualquier acción realizada por el rubio dejará ver los boxers azul celeste que llevaba sobresaliendo por encima, lo que le otorgaba una imagen más sexy.
Una vez vestido se dirigió al piso de abajo y lo primero que hizo fue ir en busca del ordenador y encenderlo, esperando que su cyberamigo estuviera conectado, pedirle que le pusiera la cámara para terminar lo que ayer dejó a medias y preguntarle el por qué de su último comentario.
Por fin el ordenador terminó de cargarse, conectó su messenger y buscó al tal Sasuke, pero no se encontraba conectado, sin embargo había recibido un correo electrónico, lo abrió y lo leyó, éste solo contenía una frase, pero extrañó al rubio. El mensaje decía: Te buscaré y te encontraré. Naruto intentó buscarle la relación a este correo y al último comentario que había recibido del moreno la noche anterior, pero el correo no tenía remitente y no merecía la pena asustarse, no era la primera vez que recibía correos de ese tipo, sus amigos eran demasiado graciosos.
La primera vez se llevó un susto de muerte pues el mensaje decía que lo iban a matar debido a una cosa que había hecho y que sabían todo sobre él, cinco minutos después un amigo le mandó otro mensaje explicándole que era una broma, el ojiazul estuvo un tiempo sin hablarle y no fue para menos. Así que decidió olvidarse del último correo electrónico recibido y seguir con su vida normal, aunque no pudo evitar inquietarse un poco.
Decidió apagar el ordenador y dejarlo por hoy, mejor despejar la mente de malos pensamientos, así que empezó a prepararse la comida. Algo rápido y después a la calle pues había quedado con su grupo de amigos, por lo que se preparó un delicioso ramen instantáneo, cinco minutos después ya lo había terminado de hacer, y pasados dos minutos ya se lo había terminado, masturbarse dos veces en menos de 12 horas sin haber comido nada de por medio da hambre a cualquiera.
Naruto soltó el bol sobre el fregadero, cogió las llaves de su casa, el móvil, salió de su casa, echó el cerrojo de la puerta y sin pararse un momento se fue de allí. Al rubio le gustaba salir de la casa e ir a pasear, pues le gustaba que le miraran por la calle, se podría decir que iba provocando. Normalmente iba con los brazos por detrás de la cabeza pues así se le veía la ropa interior y se imaginaba que le miraba más gente. Se podría decir que el chico era un tanto egocéntrico, pero simplemente le gustaba sentirse observado ya que tenía la autoestima por los suelos y necesitaba alguna forma de subirla.
Tres o cuatro chicas se quedaron mirándole mientras iba de camino a encontrarse con sus amigos, y también un par de chicos, lo que hizo que aún le subiera más la autoestima a Naruto, pero uno de los chicos, aunque era muy guapo, tenía una mirada tan fría que hizo que se le estremeciera hasta el último poro de su piel. Decidió también olvidarse de esta sensación, no quería que nada empañara el buen día que hacía.
Después de un rato más paseándose al fin llegó al lugar donde había quedado con sus amigos, que ya estaban esperándole desde hacía un rato. El rubio se unió a ellos y éstos le reprocharon la tardanza, pero se hizo el despistado. Pasado un rato recordó el correo electrónico que le había llegado esta mañana, así que decidió preguntarles a sus amigos si alguno de ellos era el autor de esa broma.
-Escuchadme, ¿alguno de vosotros me ha mandado un correo esta mañana gastándome una broma?- preguntó Naruto obligando a la gente a que le prestaran atención-.
Todos negaron con la cabeza ante esta pregunta y empezaron a imaginarse las distintas cosas que podía contener el mensaje.
-Va en serio- añadió Naruto enfadado-. Si alguno lo ha hecho me gustaría que me lo dijera.
Todos volvieron a negar con la cabeza y continuaron hablando sobre el anterior tema que estaban tratando, el cual no le interesaba mucho al rubio, que decidió olvidarse del mensaje, probablemente sería algún tipo de publicidad extraña, spam que llega al correo, normalmente viene sin remitente, y lo más seguro es que con los nervios y las prisas por comer no se hubiera fijado bien si al final del mensaje había algo de publicidad o no. Así que decidió dejar el tema y pasárselo bien con sus amigos.
La tarde siguió sin más incidentes. Naruto se comportaba normal, pegando saltos, gritando y riendo con sus amigos, y como siempre fijándose en el trasero de todo chico guapo que pasaba, imaginándoselo desnudo. El chico era un poco pervertido, pero eso no le importaba lo más mínimo.
Mientras el rubio escuchaba uno de los chistes de un amigo suyo el teléfono en el bolsillo le empezó a vibrar, al cogerlo y abrirlo vió que le había llegado un mensaje de un número desconocido para él. Lo abrió y empezó a leerlo, quedándose extrañado y esta vez un poco asustado.
-Te he encontrado. Te estoy observando. Bonitos boxers celestes, Naruto... Te ahorcaría con ellos- esto era lo que podía leerse en el mensaje-.
La primera reacción instantánea del chico fue subirse los pantalones y después mirar en todas las direcciones. Como no encontró nada extraño a su alrededor volvió a posar su mirada en el mensaje.
-Bueno, ya está bien, juego terminado, ya todos nos hemos reído, ahora el autor de la broma que dé la cara- gritó Naruto a sus compañeros enfadado-.
Éstos se miraron entre sí con cara de extrañados y respondieron que no tenían ninguna idea de lo que estaba hablando el rubio, le preguntaron que qué era lo que pasaba, pero respondió que no pasaba nada, prefirió dejarlo pasar y no involucrar a sus amigos si de verdad ellos no tenían nada que ver, además no quería que se rieran de él. Así que volvió a enfrascarse en su móvil y en el mensaje recibido.
Lo primero que hizo fue responder al mensaje para intentar descubrir de quien procedía "¿Quién eres? ¿Qué es lo qué quieres?". A los cinco minutos recibió una respuesta concisa "Pronto sabrás quien soy. Te quiero a ti.". Naruto se relajó un poco con estas palabras pues parecían más de alguien que estuviera enamorado de él antes que de un psicópata. El chico se olvidó del primer mensaje y se enfrascó en el segundo. Empezó a preguntarse quién podría ser y cómo podría haber conseguido su número. Seguramente habría sido a través de algún amigo suyo que no quería decir nada pues entonces estropearía la sorpresa.
Naruto decidió salir de dudas así que marcó el número de esa persona y apretó el botón de llamada, pero saltó el contestador, como si el móvil estuviera apagado, cosa que le extrañó pues dos minutos antes le habían escrito un mensaje desde ese número. Prefirió olvidarse también del móvil, lo guardó en su bolsillo, se bajó de nuevo los pantalones hasta su anterior posición, muy abajo, y siguió charlando con sus amigos.
La noche se estaba acercando, y con ella la hora de despedirse de sus amigos y volverse a su casa solo, y a pesar de estar más tranquilo temía que llegara la hora de irse. Así que optó por preguntarle sutilmente a alguno de sus amigos si podía quedarse a dormir en casa de alguno de ellos.
-Hey- llamó Naruto la atención de sus amigos-, ¿podría quedarme a dormir en casa de alguno de vosotros? Es que mañana por la mañana tengo que hacer un par de cosas por el centro de la ciudad y ya sabéis que mi casa está lejos y tengo que andar un rato para poder llegar hasta aquí.
-Si claro claro, lo que pasa es que tienes miedo por lo que nos has contado de los mensajes y no te atreves a dormir en tu casa solo- dijo uno de ellos riéndose-.
-Basta ya, dejaos de bromas, lo digo en serio, mañana tengo cosas que hacer- replicó el rubio irritado-.
-En mi casa puedes quedarte a dormir si lo necesitas, mis padres esta noche no estarán en mi casa, no se enterarán, así que no hay problema- contestó uno de sus amigos-.
-¿En serio? Oh, muchísimas gracias Sai- Naruto se acercó a él y se agarró de sus manos poniéndole cara de felicidad-.
-No es nada. Pero no te acerques tanto ni me pongas esa cara, que me... entran ganas de violarte... me pones nervioso.
El rubio le soltó y el pelinegro lamentó la pérdida de contacto y se arrepintió de haber dicho eso, sabía que el chico era cariñoso, así que si no hubiera dicho nada lo más probable es que hubiera seguido agarrado de él durante un tiempo.
Sai llevaba ya bastante tiempo encaprichado del chico, le parecía muy atractivo y tenía ganas de atraparlo y tener una noche de sexo con él, esa noche que iban a estar los dos solos en su casa era su oportunidad y no pensaba dejarla escapar, de un modo o de otro.
La noche al fin llegó y poco a poco se fueron despidiendo cada uno y tomando su camino. Naruto y Sai fueron uno los primeros en despegarse del grupo pues el pelinegro quería llegar a su casa antes y así poderse quedar a solas con su amigo.
Por el camino el chico no perdía de vista al rubio ni un momento, esos boxers celestes no podía quitárselos de la cabeza y menos el cuerpo que tenía. En ese instante le entraron ganas de cogerlo, llevarlo a un callejón oscuro y hacerle todas las cosas que llevaba bastante tiempo imaginando hacerle. Sin embargo se aguantó, usando toda su fuerza de voluntad, decidiendo que si hacia falta violarlo, mejor se esperaba a llegar a su casa.
Naruto se fijó en el cuerpo de su amigo, llevaba una camiseta negra apretada y unos pantalones cortos también pegados que dejaban a la vista un hinchado bulto. El pelinegro era de complexión atlética y tenía la piel pálida. Todo esto le hizo recordar a Sasuke, pues se parecía mucho a él. Sin embargo no sabía si la cara se parecía a la de su amigo ya que no se la vió. Pero estaba seguro de que Sai no podía ser Sasuke puesto que en la descripción que le había dado tenía el pelo más largo. El rubio se imaginó en ese momento teniendo sexo con Sasuke usando el cuerpo de Sai y empezó a ruborizarse.
El pelinegro se dio cuenta de que su compañero había estado mirándole y de que empezaba a tener una erección debido a que en sus pantalones de vez en cuando se levantaba un bulto, por ese motivo empezó a andar más rápido hasta que por fin llegaron a su casa.
Sai hizo pasar al rubio al interior de la vivienda y le ofreció sentarse en el sofá, decidió volver a controlar sus instintos y no tirárselo en ese momento sobre el asiento, ya había pensado como iba a conseguir el culito del rubio, por lo que decidió esperarse, en la noche llegaría la hora.
El dueño de la casa empezó a preparar la cena con la ayuda de su amigo. Algo no muy complicado pues sus padres no estaban y no sabía muy bien cocinar, así que se prepararon un par de sándwiches cada uno y eso fue lo que comieron. Cuando terminaron se fueron al salón a ver la tele, Sai se sentó en el sofá y Naruto se tumbó colocando la cabeza sobre las piernas de éste, ya que siempre se tomaba muchas confianzas.
El pelinegro comenzó a observar el cuerpo del chico que tenía sobre sus piernas, la camiseta naranja se le había subido dejando ver algo del torso, y debido a que los pantalones le quedaban algo grandes en ese momento formaban un pequeño hueco, dejando ver el bulto del rubio bajo los boxers celestes. Toda esta imagen excitó al chico, que empezó a tener una erección.
En ese momento Naruto se levantó, con la cara un poco sonrojada y la cabeza agachada hacia Sai.
-Bueno... c..c..creo q..que es hora de irse a dormir. Estoy cansado y mañana quiero levantarme temprano- el rubio se dio la vuelta y se marchó a la habitación a paso rápido, ya se conocía la casa puesto que no era la primera vez que iba allí-.
El ojinegro se quedó un rato más sentado en el sofá esperando a que se le bajara la erección, no quería volver a asustar a su amigo, no aún, ni tampoco quería bajarse la erección de otras maneras, eso quería que lo hiciera otra persona... Una vez bajado su miembro, se levantó y se dirigió a la habitación encontrándose al rubio tumbado en la cama, en una posición parecida a la anterior. Sai se volvió a controlar para no saltar encima del rubio.
-Bueno, ¿cómo vamos a dormir?- Preguntó inocentemente el invitado-.
-Pues podemos dormir en la misma cama... o no dormir... Pues tú si quieres puedes dormir en mi cama, o sea, donde estás ahora mismo, y yo puedo traer un colchón y dormir ahí, en el suelo, al lado tuya, así podemos dormir en la misma habitación.
-Me parece bien... Aunque preferiría que los dos durmiésemos en la misma cama... Y bueno...¿podrías prestarme un pijama?
-¿Con el calor que hace? Puedes dormir en ropa interior... o sin ropa si quieres. A mí no me importa.
-Es que con un pijama estoy más cómodo, ¿podrías prestarme uno? Por favor- el rubio se acercó al moreno, le agarró de las manos de la misma forma que antes y le miró mientras le salían estrellitas de los ojos-.
-Está bien, está bien, si te pones así ahora te lo dejo, voy primero a coger el colchón... no quiero perderme como te cambias.
Sai salió de la habitación en busca del colchón mientras Naruto se quedó registrando la habitación, pues nunca se había quedado en ella él solo. Empezó mirando por todos lados, y acabó llegando al lugar que buscaba, con el que más fantaseaba, a la mesilla de noche, más concretamente al cajón de la ropa interior de Sai. Cuando lo abrió encontró unos cuantos boxers bien doblados y ordenados. Cogió uno de los que estaban más abajo, unos rojos que le gustaron mucho, lo desdobló, se lo acercó a la cara y lo olió. Olía a Sai. En ese instante el pelinegro aparecía por la puerta cargando con el colchón justo delante suya, por lo que no podía ver nada. Naruto se guardó corriendo los boxers en el bolsillo de atrás del pantalón, cerró el cajón con cuidado, sin hacer ruido y fue a ayudar a su amigo con el colchón. Al final lo dejaron en el suelo justo al lado de la cama.
-Bueno, ahora voy por tu pijama- dijo el ojinegro muy a su pesar mientras iba al armario y tras buscar durante un momento sacó unos pantalones cortos y una camiseta bien dobladas-. Aquí tienes.
-¿Y esta ropa tan holgada? Aquí caben dos como yo- rió el rubio mientras extendía la camiseta-.
-No seas exagerado, es uno de mis pijamas, para dormir me gusta estar con ropa ancha, es más cómodo. ¿Tú no querías un pijama para estar cómodo? Ahí lo tienes, si no te gusta siempre puedes dormir sin ropa...
-Está bien, está bien, es solo que me extrañó.
Naruto empezó a cambiarse, no quería salir de la habitación a hacerlo pues no quería parecer que le daba vergüenza, y lo iba a hacer a espaldas de Sai, pero se acordó de que en el bolsillo trasero tenía los boxers de su amigo, así que lo hizo de frente a él, con la cabeza bajada debido a la timidez.
Naruto empezó quitándose la camiseta, dejando completamente al descubierto su torso, después se quitó los pantalones con cuidado y los dejó sobre una silla que había en el escritorio, tapándolos, para que no hubiera pruebas del crimen. El rubio pensó en quitarse la camiseta primero y seguidamente ponerse la del pijama para que no le viera en ropa interior, pero ya que estaba, quería provocar un poquito a su amigo.
Sai no le quitaba ojo de encima, pero de una forma descarada, desde que Naruto empezó a quitarse la ropa y se quedaba solo en esos boxers celestes que llevaba hasta que se colocó la ropa que le había proporcionado, que si no llega a ser porque los pantalones eran elásticos se le caerían. El moreno pudo observarle directamente sin problemas ya que su amigo estaba con la cabeza agachada, aunque intuía que el rubio sabía que le estaba mirando, si no se hubiera ido poniendo la ropa según se la iba quitando y no quitarse todo de un tirón y quedarse solo en boxers y luego ponérselo todo.
Una vez Naruto hubo terminado de ponerse el pijama se tumbó en la cama, fue en ese momento cuando Sai comenzó a desvestirse para que el rubio pudiera verle. Primero se quitó la camiseta, quedándose solo en los pantaloncitos cortos que llevaba dejando completamente al descubierto todo su cuerpo bien formado, y lanzó la camiseta hacia la cara de su amigo, tapándola completamente. Y seguidamente se quitó los pantalones, acabando en unos boxers negros que se ajustaban perfectamente dando lugar a un gran bulto. Sai se fijó en que Naruto todavía seguía con su camiseta sobre su cara.
-Que Naruto, ¿es que te gusta mi olor?- preguntó el moreno mientras levantaba la camiseta dejando ver a un rubio con una sonrisa en la cara-.
-Puede- dijo riéndose, y seguidamente abrió los ojos como platos-. ¿Qué haces en ropa interior? ¿Vas a dormir así?
-Por supuesto que voy a dormir así, hace calor. ¿O acaso tienes algún problema con eso? Por cierto, si te gusta mi olor entonces puedes quedarte con la camiseta, al igual que con los boxers que cogiste antes.
-¿Qué? Pero...¿cómo? Yo no...- gimoteó el rubio tapándose la cara con la camiseta-.
-Ya veo que si que te gusta... Bueno, será mejor que vayamos a dormir... Lo tengo todo pensado, voy a seguir mi plan, no voy a atacar ahora... ¿Vas a dormir al final con mi camiseta en la cara?- volvió a preguntar levantando de nuevo un poco la camiseta-. ¿Ya te has dormido? Que rápido, y que lindo con ese rostro de dormido... aunque esa cara cambiará dentro de unas horas...
Sai dejó la camiseta sobre la cara de su amigo pues así se veía más mono, cogió una sábana, la colocó sobre el colchón, se tumbó y se dispuso a dormir un rato. Mientras tanto Naruto, que no estaba dormido de verdad, estaba con los ojos completamente abiertos y latiéndole el corazón, preguntándose que es lo que quería hacer el moreno con él. Decidió dormirse con la camiseta sobre la cara, pues así le gustaba más, y esperar, ya lo descubriría.
Pasaron las horas y Naruto se despertó notando algo de presión sobre su muslo, algo deslizaba sobre él y lo acariciaba, el rubio sabía que era Sai, aunque no lo veía debido a que todavía tenía la camiseta de su amigo en la cara, y se dejó hacer, imaginándose que era el cuerpo de Sasuke quien le tocaba, poniéndole la cara y el cabello de quien imaginaba que era él. El moreno empezó a masajearle la entrepierna por debajo del pantalón ancho que le permitía movilidad y por encima de los boxers.
Debido a éste contacto ambos empezaron a excitarse, Sai empezó a notar como la erección de su amigo evolucionaba a pasos agigantados y observaba gracias a la luz de la Luna que se filtraba por la ventana como el pantalón comenzaba a convertirse de verdad en una tienda de campaña. En ese momento agarró el miembro del rubio sobre su ropa interior y empezó a masturbarle, escuchando como gemía.
Cuando los dos estuvieron lo suficientemente excitados el moreno le empezó a quitar los pantalones suavemente, besando cada fracción de piel que iba quedando visible. Una vez bajados completamente y lanzados al suelo el chico volvió a la tremenda erección del rubio y empezó a lamer ferozmente los boxers celestes produciendo en su amigo gemidos ahogados ya que éste se tapaba la boca con la camiseta que tenía en la cara.
En el instante en que Sai levantó la mirada y vió la postura que tenía Naruto con la cara tapada decidió que quería buscar sus labios y besarlos, para ello se introdujo dentro de la camiseta ancha del pijama sin ninguna dificultad hasta quedar a la altura del rubio, mientras chocaban ambas rigideces, cogió la camiseta que tenía su amigo en la cara y la lanzó lejos, pudiendo mirarle a los ojos.
-Tenías razón, en esta camiseta caben dos personas- dijo el moreno, mientras sacaba los brazos por las mangas de la camiseta y entrelazaba sus manos con las de Naruto. Acto seguido le introdujo la lengua en la boca.
Mientras Sai besaba a Naruto salvajemente empezó a mover la pelvis de igual forma, encontrándose ambas erecciones una y otra vez, produciendo gemidos que salían de la garganta del rubio y se esfumaban en la del moreno. El ojiazul movió los brazos hasta que sus manos llegaron al trasero de su amigo, y aunque tenían las manos agarradas intentó aumentar la rapidez del movimiento de la cadera del ojinegro, imaginándose que los 22 centímetros de Sasuke eran aquellos que estaba sintiendo en esos momentos.
Naruto, que estaba debajo, quería llevar un poco el ritmo, así que hizo acopio de fuerza y rodó un poco sobre la cama, a pesar de que ésta era alta cayeron ambos sobre el colchón que estaba en el suelo, sin sufrir ningún daño, y esta vez quedó él encima. Ahora era el rubio quien tenía el control, besaba al chico que tenia debajo con fiereza y aumentaba cada vez más la fricción entre sus miembros. Ahora eran los gemidos de Sai los que se amortiguaban en su garganta.
El ojiazul disfrutaba llevando el control, calentándose más si eso era posible, pero el moreno quería tener, no ser tenido así que éste hizo algo de fuerza y volvieron a rodar los dos desde el colchón al frío suelo, contraponiéndose al calor de sus cuerpos. La cabeza de Naruto estaba apoyada en el suelo mientras ahora Sai era el que llevaba la voz cantante. Seguían besándose y frotando sus erecciones, pero llegó un momento en el que el rubio apartó la cabeza y empezó a gemir con fuerza y a tener espasmos por todo el cuerpo, arqueando sus piernas.
El ojinegro giró la cabeza para observar como estaba el miembro del rubio, para comprobar cual era el motivo de sus gemidos, sus boxers celestes empezaban a convertirse en azul oscuro por donde terminaba su miembro. Sai se salió de la camiseta y empezó a lamer el color oscuro que iba quedándose en esa ropa interior, saboreándolo completamente. Una vez quedó satisfecho empezó a bajárselos, hasta que por fin se los bajó del todo y lo lanzó al otro lado de la habitación. Ahora empezó a limpiar la longitud de Naruto, que se había manchado, cuando terminó volvió otra vez arriba a intercambiar fluidos con el chico que tenía debajo, éste notaba el sabor procedente de la boca de su amigo, y le encantaba.
-Me duele...estar en esta postura...sobre el suelo...- se quejó Naruto-.
Sai lo abrazó dulcemente, lo levantó con cuidado y lo colocó de pie. Le pidió que se quedara de pie, con las piernas algo flexionadas, y que dejara medio cuerpo tumbado sobre esa cama alta, dejando el trasero justo en una posición fácil de penetrar para él. El moreno se situó detrás del rubio y simuló que empezaba a adentrarse en la cavidad de éste, a pesar de llevar los boxers negros puestos, y continuó frotándose por esa zona. Mientras sucedía ésto Naruto observaba con gran lujuria todos sus movimientos, deseando que entrase ya en él, con esta visión su miembro volvía a comenzar a ponerse firme.
En ese momento el ojinegro se despegó un momento del rubio y fue hasta la mesilla de noche, abrió el cajón que estaba debajo del de su ropa interior y sacó un botecito de vaselina, volvió a colocarse detrás del rubio, abrió el bote, se untó un poco los dedos, y empezó a repartirlo por los alrededores de su abertura. Naruto se estremeció con el contacto de ese material frío sobre su cuerpo caliente y esa sensación le agradó enormemente.
Ahora Sai empezaba a meter los dedos por el recto del rubio, concretamente dos de ellos, con suma facilidad gracias al lubricante que éstos contenían. Los dos dedos se movían velozmente y con suma certeza, apuntando cada vez que entraban a una zona que estaba mirando hacia el estómago de Naruto, produciéndole una excitación tal, que casi no podía abrir los ojos, y haciendo que de su miembro, que estaba presionado contra la cama, brotara algo de semen y cayera al suelo. Todo esto mientras el ojiazul gemía sin parar.
Con este paisaje el moreno estaba deseando entrar en el interior del rubio, así que se quitó rápidamente los boxers y los dejó justo debajo de la cara del rubio.
-Ya que te gusta mi olor seguro que te gustará que los deje bajo tú cara- decía Sai mientras embadurnaba su miembro con la vaselina y empezaba a restregarse por el trasero del rubio, haciendo como que entraba en la cavidad, pero tan solo se deslizaba hasta que salía por entre las piernas, y repetía el proceso una y otra vez, poniéndolo muy caliente, cuando por fin se animó a actuar le interrumpió la voz de su chico que por fin se había decidido a hablar-.
-Sí, me gusta tu olor- susurraba con una especie de voz sumisa-, pero...¿podrías hacerme el favor de ponerte un preservativo?
-Ahora mismo voy a por uno, perdona por no haberlo hecho antes, pero tú también podías haberme avisado antes de lubricar todo mi miembro- le reprendió mientras iba al cajón de la ropa interior, sacaba un profiláctico y volvía a colocarse detrás del rubio-.
-Perdona, me costaba hablar con tanto restregarte contra mí- contestó con un tono sarcástico-.
-Bueno, bueno, no importa, quiero que me pongas tu el preservativo... con la boca- dijo con una sonrisa socarrona.
Naruto se dio la vuelta y lo agarró, y como un experto empezó a hacer lo que le habían pedido. Primero se llevo el envoltorio a la boca y de un mordisco lo abrió. Cogió el preservativo y se lo colocó en la lengua, quedando el capuchón hacia fuera, seguidamente metió la lengua para dentro de la boca, tan solo quedando el aro visible y se colocó de rodillas, a la altura del miembro de su amigo. Primero comenzó introduciendo su boca hasta coronar el glande, una vez colocada esta parte solo tuvo que empujar hacia abajo con los labios hasta que el profiláctico quedó perfectamente puesto. Una vez terminado empezó a lamer los testículos de su amigo. Sai miró todo el proceso con lascivia y no pudo aguantarlo más, levantó al rubio y lo volvió a colocar en la misma posición que estaba antes, con sus boxers justo debajo de su cara.
-Ahora va a empezar lo bueno- decía Sai con los ojos llenos de deseo, deseo por poseer al chico que tenia justo debajo de él-.
El moreno empezó a entrar en la cavidad del rubio lentamente, ya que a pesar de la vaselina no quería dañar al chico. Su miembro entraba con facilidad, así que terminó metiéndolo completamente de un solo golpe, haciendo que su amigo soltara un pequeño quejido. A pesar de que aquella entrada era virginal, parecía que ya había sido entrenada antes, probablemente por numerosos artefactos.
Esto no aminoró la ganas de Sai de hacer a Naruto suyo, así que empezó a penetrarle más rápidamente, sin pensar si sufría o no, aunque parecía que se lo estaba pasando en grande. El rubio estaba en la posición comentada antes, de pie, con las piernas algo abiertas y medio cuerpo tumbado sobre la cama. Por el otro lado estaba el moreno, que estaba de pie, justo detrás del chico, introduciéndole su miembro.
Cuando ya llevaban unos minutos con ese vaivén Naruto sufrió un escalofrío, de éstos que te hielan la sangre, y es que se sentía observado, sabía que Sai lo estaba mirando, pero no era esa sensación, era una mucho peor. El rubio giró la cabeza, en la dirección en la que estaba su amigo y miró por la ventana, en ella le pareció ver una sombra, una imagen que le asustó, pero antes de que pudiera cerciorarse de lo que estaba viendo el moreno rozó esa zona, dándole tanto placer que arqueó la espalda y volvió su cabeza al frente, tapándose la boca con los boxers que tenía debajo para que los gemidos no se escucharan por toda la ciudad, y ésto hizo que se le olvidara cualquier impresión que podía haber tenido de lo que había esto, de hecho se olvidó hasta de que había tenido un escalofrío momentos antes.
Sai, que se veía cerca del final, salió del interior del ojiazul y le dijo que se tumbara boca arriba sobre el colchón en el suelo. Una vez lo hizo, el moreno se sentó sobre las piernas del rubio, quedando ambos miembros uno enfrente del otro, se quitó el preservativo y lo lanzó lejos de ambos. El chico que estaba encima cogió ambos miembros y empezó a masturbarlos con una sola mano. Naruto necesitaba más velocidad, así que apartó la mano del moreno y empezó a darse placer él mismo, a toda velocidad, por su parte Sai hizo lo mismo, moviendo la mano con la máxima rapidez de la que era capaz.
El primero en hacer que su líquido interno empezase a fluir fue el rubio, que con un intenso gemido y una profunda cara de gozo dibujada en el rostro se llenó gran parte del torso y le llegó hasta los pectorales. Seguidamente fue del miembro de Sai del que empezó a manar su semilla, casi gritando más que gimiendo por el esfuerzo, pero aún así se notaba que estaba disfrutando. Este fluido cayó con fuerza sobre el cuerpo del rubio, manchándolo más si eso era posible. Una vez ya completamente seco por dentro, empezó a lamer ese tórax con avidez, como si estuviera hambriento. Cuando ya el cuerpo de Naruto parecía que estaba bastante limpio, el moreno empezó a besarle, intercambiando saliva y algo más.
-¿Te apetece que nos demos una ducha?- propuso el ojinegro- Estamos manchados y sudorosos.
-¿Qué? ¿Quieres que continuemos?- preguntó entre asombro y agotamiento el ojiazul- Yo ya estoy cansado...
-Tranquilo, te prometo que no te haré nada, pero si nos duchamos a la vez es más rápido.
-Bueno, está bien- aceptó finalmente mientras se levantaba y empezaba a bostezar.
Sai le indicó el camino hasta el baño y ambos entraron en la ducha, accionó el grifo y el agua empezó a caer sobre sus cuerpos ya mojados previamente, ya sea debido a la saliva, el sudor, o el semen, esto último más en el cuerpo de Naruto.
El rubio estaba de espaldas al moreno, enjabonándose su cuerpo. Sai se acercó y le abrazó, haciendo que parase su amigo debido a la impresión, y empezó a besarle el cuello. Debido a este contacto el ojiazul echó la cabeza hacia atrás, apoyándose en el hombro de su amigo. El chico que estaba detrás comenzó a succionarlo y a dejarle una linda señal violácea.
-Ya estás marcado, ahora me perteneces- le susurró al oído el creador del chupetón-.
Naruto se dio la vuelta y comenzó a besarle apasionadamente, pero poco después se separó.
-No, yo no te pertenezco, lo de esta noche ha estado muy bien, pero yo no quiero más- aclaró el rubio decididamente-.
-Por supuesto, ¿qué te creías?- replicó el moreno de forma alegre, aunque parecía que detrás de la sonrisa escondía algo-.
Sai se separó de su amigo completamente, terminó de ducharse, se salió de la ducha y se secó con una toalla, todo esto sin mediar palabra.
-Lo siento si te ha molestado lo que te he dicho Sai, pero es la verdad- añadió Naruto en voz baja, como avergonzado-.
-No me ha molestado. Ahora, si me haces el favor, vete de mi casa.
-Lo comprendo.
-Yo no.
Ambos se fueron hasta el dormitorio sin cruzar ninguna mirada. Cuando llegaron el rubio comenzó a coger su ropa y a vestirse, primero se puso su camiseta naranja que estaba sobre la silla, que era donde la había dejado antes de ponerse la camiseta del pijama. Luego buscó su ropa interior y los encontró tirados en el suelo, completamente manchados. El moreno se dio cuenta del dilema de su amigo.
-Puedes ponerte los boxers que me cogiste antes, parece que los tuyos habría que lavarlos primero- declaró el chico de forma casual, como si la cosa no fuera con él-.
-Pero yo no...- intentó decir Naruto-.
-Ya te dije que podías quedarte con ellos, al igual que con la camiseta si así quieres, yo nunca retiro lo que digo.
-Está bien...- dijo resignado-.
El rubio cogió los pantalones y sacó del bolsillo trasero los boxers rojos de Sai que había guardado. Se los colocó y seguidamente se puso encima los pantalones. Una vez vestido del todo recogió su ropa interior que estaba tirada en el suelo y se dispuso a salir de la habitación en dirección a la entrada. El moreno ya vestido le siguió por detrás con un bulto en las manos y le fue a abrir la puerta de la casa.
-Te olvidaste esto- pronunció tendiéndole la camiseta que él mismo había llevado puesta esa noche-.
-Sai...no tienes que...- intentó articular-.
-Yo ya no la quiero, puedes quedártela- aclaró mientras se la ponía en los brazos y le cerraba la puerta sin dejarle responder-.
-Lo siento...-susurró pesadamente-.
Naruto se dio la vuelta y observó lo que tenía frente a él, una calle completamente desierta y un cielo azul oscuro en el que aún quedaban unas horas para que saliera el Sol. Lo único que podía hacer era ir hasta su casa, la cual se encontraba lejos, así que se armó de valor e intentó regresar caminando por las calles más transitadas o iluminadas, la noche no era buena en aquella ciudad si ibas solo.
Cuando ya iba a mitad de camino empezó a sentir que alguien lo observaba, se dio la vuelta, no había nada y la calle estaba completamente iluminada, si alguien estuviera ahí era imposible que se hubiera escondido, así que continuó su camino, solo que esta vez un poco más rápido.
Pasado un rato, todavía debían de quedar 10 minutos hasta llegar a su casa, Naruto sintió un intenso escalofrío, uno tal como cuando Sai le estuvo penetrando y fue en ese momento en el que lo recordó. Recordó como había visto una silueta que los observaba a través de la ventana, una sombra que le había helado la sangre. El rubio echó a correr, sin girar la cabeza, con la camiseta en una mano y los boxers en la otra. Decidió llegar a su casa y encerrarse, allí estaría seguro.
No tardó en llegar, abrió la puerta lo más rápido que pudo y echó el cerrojo. Se recostó sobre la puerta e intentó tomar algo de aliento, fue en ese momento en el que se dio cuenta de un pequeño papel doblado que estaba en el suelo, que probablemente habrían pasado por debajo de la puerta. Naruto lo cogió, lo abrió y lo leyó.
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– -El momento se acerca y lo lamento, te ves tan sexy, pero esto no puede quedar así, lo que has hecho...imperdonable- rezaba la nota-.
Naruto se quedó blanco como la tiza, pero no estaba dispuesto a dejar que las cosas quedaran así, se dirigió al teléfono para llamar a la policía, pero primero fue a encender la tele, pues se sentía muy incómodo sin ningún ruido a su alrededor. Las primeras imágenes que aparecieron en la televisión fueron las de las noticias de madrugada, que estaban contando algo sobre una persona y captaron la atención del rubio.
-Se ha descubierto por fin la identidad de un violador y asesino en serie gracias al testimonio de una víctima que logró sobrevivir a su atacante. Este bárbaro actúa a través de la red, capta a sus víctimas mediante un chat, según nos cuenta el superviviente, y después consigue sus datos personales y va en su busca. Se le atribuyen seis violaciones y asesinatos aunque no se descarta que haya más casos. Según la víctima tiene alrededor de 19 años de edad y aquí tienen un retrato robot del asesino facilitado por el agredido- En ese momento desapareció la imagen de la presentadora y apareció la cara de un chico con ojos negros e inexpresivos y cabello oscuro con dos largos mechones a cada lado de la cara-. Esta persona se hace llamar Sasuke, si por favor saben cualquier cosa llamen inmediatamente a la policía. Y ahora en la sección de deportes tenemos...
Naruto desconectó completamente de lo que estaba viendo en la televisión, estaba terriblemente asustado.
-Yo seré el siguiente- fue lo primero que se le cruzó por la cabeza-.
El rubio fue corriendo hasta el teléfono, decidido a llamar a la policía. Cuando estaba a punto de coger el auricular algo apareció de entre las sombras andando lentamente.
-No, no vas a hacer eso, zorrito.
