Disclaimer: Los personajes de Vocaloid no me pertenecen.

-blablablabla- → Diálogo normal

-"blablablabla"- → Pensamientos

Capítulo 1: Cómo pasó todo

POV IA

-Flashback-

Era por la mañana, mi reloj sonaba como loco intentando despertarme, cosa que al final consiguió. Me levanté pesarosamente de la cama y con pasos de zombie me dirigí al baño a hacer lo típico: lavarme la cara, peinarme y ponerme el uniforme que consistía en una falda de color azul marino cuatro dedos por encima de la rodilla, una camisa de marinero con la parte de arriba del mismo color que la falda y dos rayas blancas con el lazo de color malva. Llevaba a juego unas medias negras que me llegaban justo por la rodilla. Tras salir del baño mi hermana ya estaba por fuera, esperando con exactamente el mismo uniforme que tenía puesto.

-Veo que ya estás lista-me dijo después de echarme un vistazo de arriba abajo-Si quieres desayunar, el desayuno esta listo.

Yo simplemente asentí y me hice a un lado para dejarla pasar. Me fui hacia la cocina y en lo que me estaba tomando el desayuno, Luka estaba terminando de arreglarse. Una vez terminado las preparaciones, las dos salimos rumbo al instituto. Luka se había adelantado un poco, alegando que quería llegar temprano para hacer no se qué cosa. El día estaba soleado, sin embargo, se notaba que la noche anterior había llovido. Se veía claramente pequeños charcos formados en el suelo. Tenía ganas de saltar sobre uno, pero descarté la idea. En su lugar dejé mi mente vagar.

-¡Ohayo IA!-una voz un tanto aniñada me sacó de mi trance. Me giré y lo primero que vi fue un gran lazo blanco seguido por unos brillantes cabellos rubios como el sol. No había duda de que era mi hiperactiva amiga.

-Buenos días Rinacuaja-le saludé con sorna.

-Mou ¡IA te he dicho que no me llames así! ¡Qué solo me ganas por 5 centímetros!-la ojiazul hinchó las mejillas a modo de berrinche.

-Jajajaja pero 5 centímetros son 5 centímetros ¿no?

-¡Hmp! Algún día creceré y dominaré el mundo. Eso tenlo por seguro-me respondió muy seria y con una mirada espeluznante para luego cambiarla por una tierna sonrisa. De verdad que Rin a veces me daba miedo.

-A todo esto IA...-se acerca a mi oreja-¿Cómo llevas lo de Gumi?-me susurró.

Suspiré. Rin era la única persona (aparte de mi hermana) que sabía mi pequeño enamoramiento hacia cierta peliverde.-Como siempre-le contesté en un tono desganado.

-¿Aún no se lo has dicho?

-¡Claro que no! ¿Cómo quieres que se lo diga? Que no estamos hablando de ir al parque o dar una vuelta. ¡Qué me juego su amistad!

-En mi opinión deberías decírselo.-en ese momento se echó los brazos por detrás de la cabeza-No sabes lo que te puede decir. Hay muchas posibilidades de que te diga que si. Además, el que no arriesga no gana

-Pero Rin...¿cómo quieres que se lo diga?

-¿Decirle el qué a quién?-una nueva voz se había unido a la conversación y no era nada más y nada menos que la de Gumi. Me quedé observándola. Estaba tan radiante como siempre; el uniforme le sentaba como un guante, pegándose perfectamente a su cuerpo y delineando sus grandiosas curvas. Su pelo liso brillaba, se notaba que estaba cuidado. Pero lo que más me gustaba de ella eran sus ojos esmeralda. Esos ojos llenos de esperanza, de alegría. Daría lo que fuera por que mantengan esa viveza...

-IA...IA...¡IA espabila!-Gumi chasqueó los dedos delante de mi y por segunda vez en lo que iba de camino me sacaron de mi ensoñación.

-¿Eh? ¿Qué? ¿Qué pasa?

-Eso me lo deberías de decir tú, que te has quedado embobada mirándome.

-Emmm, yo...Verás yo...-estaba segurisíma de que mis mejillas estaban rojas mientras balbuceaba y ese hecho hacia que me sonrojara más. "Mierda, debo de pensar en algo rápido"-Es que...Es que verás pensé que había visto un caballo detrás tuya.

-¿U-un c-caballo?-la cara de Gumi estaba confusa-¿Aquí?

-Si, si, juraría que se fue por esa calle-señale un cruce que se desviaba a la derecha.

-P-pero aquí es im...-

-¡Gumi!-una voz masculina que estaba por delante de nosotros la llamó. Ella se giró, pero yo ya sabía de quien era esa voz. Era la de Yuma. Yuma era como el mejor amigo de Gumi y eso me molestaba en gran cantidad. No es que no me gustase que tuviera amigos ni muchos menos pero desde que se juntó con Yuma pasaban mas ratos los dos. A solas. Y yo no podía evitar el sentirme celosa.

-Bueno, chicas. Yuma me llama, nos vemos después.-dicho la última palabra la vi como se alejaba lentamente para que abrazara afectivamente al chico de cabellos rosados. Silencio.

-...Así que...un caballo ¿eh?-Rin se estaba aguantando la risa por como se ponía la mano en la boca.

-¡Calla!


-Uff! ¡Ya se acabaron las clases!-exclamé cuando oí el timbre.

Era viernes así que tenía el fin de semana por delante. Estaba por fuera del instituto, esperando a mi amiga. Luka otra vez se había ido diciendo que tenía ensayo. Desde mi sitio vi como Rin se acercaba con unos cuantos libros en la mano y su mochila en la espalda.

-¿Qué? ¿Algún plan para el finde IA?

-Pues tenía pensado ver si Gumi quería ir al centro comercial.

-¡Oh! Con que le vas a pedir una cita, ¿eh pillina?

-¡N-no es una cita! Es solo por si me quería acompañar a comprar unas cosas.

-Ya ya, y después la llevas al cine, le compras un helado y la besas ¿no?-Rin sonrió zorrunamente al ver mis sonrojadas mejillas. ¡Ugh! Como la odiaba a veces.

-¡Hmp! Y que hay de ti ¿eh?

-¿Cómo que que hay de mi?

-No te hagas la loca. Hablo de tu querido Len ¿Cuando le vas a pedir salir?-no me gustaba usar ese recurso pero si quería guerra la tendría.

-...N-no se de q-que me hablas. A mi no me gusta es rubio tonto-mientras soltaba tal patraña me desvió la mirada.

-Aja. Y yo tengo de mascota un rinoceronte azul al cual le doy setas de Mario todas las mañanas

-¡Anda mira! Ahí esta Gumi-Rin, en un intento de cambio de tema me señaló donde se encontraba la peliverde-Venga IA vamos a preguntarle ¡Gumi!-la llamó. Por suerte, no la escuchó.

-¡Rin pero qué haces! ¡Aun no estoy lista!

-Bah, bobadas-hizo un gesto con la mano en señal de que no tenía importancia y volvió a llamar a Gumi-¡Gumi! ¡Aquí!

Esta vez la chica si había escuchado los gritos de mi amiga. Se giró, saludó en nuestra dirección y comenzó a acercarse a donde estábamos. A cada paso que daba mi corazón latía más y más deprisa.

"¿Y ahora qué hago? ¿!Qué hago!?" Estaba sumamente nerviosa, notaba como por mis manos recorrían pequeñas gotas de sudor. El temblor en mis piernas no cesaba.

-Hola chicas ¿Querían algo?-y ahí estaba, parada en frente de mí, con una sonrisa plasmada en sus labios.

-Aquí IA quería preguntarte una cosita-Rin me dio un empujoncito de ánimo.

-¿Así? ¿El qué?-ahora me miraba atentamente a mí y por si fuera poco, me puse más nerviosa.

-B-bueno yo...Yo...esto..Verás...Es que...-el nerviosismo hizo que balbuceara frases carentes de sentido. Gumi enarcó una ceja, confundida. También me miraba expectante. Tragué duro. Era ahora o nunca-Me...Mepreguntabasiqueríasirluegoalcentrocomercialconmigo-solté lo más rápido que pude pero al parecer Gumi lo llegó a entender.

-Me encantaría pero...Ya he quedado con Yuma. Lo siento IA-su respuesta me dejó de piedra. Sentí como si un luchador de sumo se hubiera tirado encima mío y luego hubiera hecho la croqueta por todo mi corazón.

-Amm, bueno...n-no pasa nada. Otro día será

-De verdad que lo siento IA...-la peliverde debió de notar mi tono de dolor porque enseguida se quiso disculpar.

-No tranquila, tranquila. Tú vete y disfruta ¿sí?-forcé una sonrisa.

-¿Estás segura?

-Que sí mujer, todo esta bien-le reafirmé, de nuevo con mi sonrisa falsa.

No muy convencida y mirándome por ultima vez, decidió marcharse. En cuanto se fue suspiré.

-IA...¿Estás bien?-la voz de Rin sonaba preocupada.

-Si...No te preocupes-cogí mi mochila y me la puse al hombro dispuesta a marcharme.

-¿A dónde vas?

-No lo sé...Iré a dar una vuelta por ahí. Quiero estar sola-eso fue lo último que le dije antes de marcharme.

-Fin Flashback-


Y aquí me encuentro. Caminando.

Caminando sin rumbo alguno. Quería ir a algún sitio lejos. Lejos de todo y de todos. Lejos de ella. Lejos de este dolor. ¿Por qué me esforzaba tanto si ya sabia la respuesta? ¿Por qué me empeñaba en creer que había algo de esperanza? Claro que no hay ni un atisbo de esperanza. Era una chica y ella también. ¿Cómo se me ocurrió pensar en, si quiera, esa posibilidad? Soy idiota.

"He quedado con Yuma." Recuerdo sus palabras. Yuma...Él estaba con Gumi. Yo no. Él tenía todas la papeletas para ganarse el corazón de Gumi. Yo no. Él era un chico. Yo no. Si fuera un chico, todo sería distinto. Podría mostrarle mis sentimientos abiertamente. Podría ser yo la que está con ella y no Yuma. Podría...Podría rodearla, abrazarla, besarla...Pero no lo soy. Soy nada más que una simple chica, enamorada de otra. Suspiro. No puedo hacer nada, no puedo cambiar quien soy y los milagros no existen. Vuelvo suspirar. Como odio mi vida a veces.

-Cuidado joven- iba tan distraída que no me percaté de que delante mía había una viejecita a la que casi le doy.

-¿Eh? Ah, perdone. No iba mirando por donde iba.

-¿Le pasa algo? Digo...Se ve triste-el tono de la viejecita es cálido.

-Es algo sin importancia. Pronto se me pasará.-La viejecita me mia arriba a bajo. Sonríe un poco.

-¿Mal de amores?-suelta sin más. Me sorprendí. ¿Cómo lo había adivinado?

-¿Como ha...

-¿Acertado? Querida, tienes la misma cara que yo cuando pasé por eso. Y a juzgar, es por una chica, ¿verdad?

-¿Quién es usted?

-Mi nombre es lo de menos.-la señora busca algo en su bolso-Ten anda-coge mis manos y me entrega una especie de collar, el cual tenía una estrella colgando-Con esto conseguirás lo que quieres.

Miro el collar unos segundos. ¿Será posible? No, ilógico. Los milagros no existen.

-Oiga señora yo no puedo acept...¿Señora? ¿Señora?-cuando quise darme cuenta la amable viejecita ya no estaba.

¿Dónde se metió la viejecita? Ok, esto es muy raro. Es imposible que se haya podido desvanecer así sin más. Será mejor que me vaya a casa.


En cuanto llego, me voy a mi cuarto, me cambio de ropa y me recuesto en mi cama. Miro el reloj que marca las 18:45. Luka aun debe de estar ensayando. Suspiro. ¿Cuántas veces habré suspirado hoy?

Me quedo mirando el techo un tiempo indefinido. Luego poso mi vista en mi mesilla de noche. Allí esta aquel colgante que me dio la señora rara esa. Me siento en la cama y lo cojo. Lo alzo hasta que queda a la altura de mis ojos.

-¿Será verdad que puedes cumplir mi deseo de que Gumi me quiera?-me fijo en la estrella. Esta balanceándose a causa de la inestabilidad del agarre. Apreto el colgante con una mano fuertemente, cierro los ojos y pienso con todas mis fuerzas que se cumpla mi deseo.

Nada. No ha pasado absolutamente nada. Ya me lo imaginaba. A fin de cuentas, los milagros no existen.

Dejo el collar encima de la mesita. Siento que un tremendo sueño me invade por lo que decido acostarme de nuevo y cierro los ojos. Poco a poco voy dejando que Morfeo me lleve a sus mundo y me quedo completamente dormida.

Me pregunto que hora será. Observo mi despertador y con unos números en rojo marca las tres de la mañana. Vaya, al final me quedé dormida como un tronco. Aún es de noche, pero aun así me apetece levantarme. Voy despacito por el pasillo para no tener que despertar a Luka. Es extraño, noto algo raro en mi. Nah, seguro que son imaginaciones mías. Me dirijo al baño y enciendo la luz con intenciones de lavarme la cara.

¿¡QUE LE HA PASADO A MI PELO!?

En el reflejo del espejo me veo a mi misma pero con el pelo sumamente corto. Rápidamente miro al suelo. No hay ni rastro de mi larga cabellera. Me vuelvo al espejo. Doy vueltas varias veces pero nada. Poso mis manos a mi ahora nuevo peinado. ¡Esto es imposible! ¡Cómo mierda ha ocurrido esto! Ay que me da algo. Me llevo una de las manos al pecho para intentar relajarme.

¿¡POR QUE ESTOY PLANA!?

Me quito la camisa . Veo que tengo un abdomen plano y tonificado...¡Que diablos? ¿¡A donde han ido a parar mis pechos!? Esto es de locos, de locos. Primero mi pelo, luego mi pecho...¡No será que...!

-¡¿POR QUÉ DEMONIOS TENGO PENE?!