Prompt: Violencia.
Al día siguiente, en el patio del instituto, Shizuo quería que se lo tragase la tierra. Porque sabía que Izaya iba a venir, sabía que se iba a ruborizar y le iba a descubrir, y sabía que le haría pasar uno de los peores momentos de su vida. Y él se volvería loco, desataría su fuerza y lo expulsarían otra vez por destrozar medio colegio.
Pero lo peor de todo era saber que Izaya se saldría con la suya. De hecho, ya lo había conseguido. Si lo que la apestosa rata quería era avergonzarle, lo había conseguido con creces, aunque sólo fuese ante sí mismo.
- Buenos días, Kadota-kuuuuun, Shinra-kuuuuun, y Shizu-chaaaaaan.
- Buenos días, Izaya.- Contestaron Kadota y Shinra a dúo
- Oh, Shizuuuu. ¿No me vas a dar los buenos días? No seas maleducado.
- Tsk, lárgate, no quiero que me siente mal el almuerzo.
Y Shizuo se giró para ponerse de perfil y casi darle la espalda, intentando por todos los medios que Izaya no le viese la cara. No sabía si ya se había empezado a poner rojo, pero sabía que lo haría ante cualquier pequeño comentario de la rata.
Piensa en… fútbol, Shizuo. Piensa en fútbol. ¿Cómo quedó el Ikebukuro la semana pasada? Tendré que preguntarle a Kadota. Aunque también puedo mirarlo en Internet… ¡mierda! ¡No! ¡Internet y sus hombres haciendo "cosas" NO! ¡ARGH!
Mientras Shizuo tenía esta lucha interna por intentar no pensar en nada, todo ello se reflejaba en su rostro, e Izaya le miraba divertido.
- Shizu-chan, ¿qué te pasa? ¿Te da vergüenza hablar conmigo? No seas tímido, hombre. ¡Ah, ya sé! Es el típico caso en el que tienes sueños húmedos con alguien a quien conoces, y después no puedes volver a mirarlos a la cara. Shizu-chan, no me lo puedo creer… - dijo Izaya haciendo un gesto de decepción con la cabeza.
Shizuo se volvió a mirarle, sin importarle lo que la rata pudiese ver en su cara o en sus ojos, y descubrió a sus dos amigos riéndose a carcajadas, pero intentando que no se les notase.
- Izaya-kun… - dijo Shizuo, sin poder aguantar más al compostura- ¡CORRE!
Y de nuevo se volvió a vivir en el insituto de Ikebukuro una persecución y pelea entre los dos chicos más temidos, que sólo acabó con el colegio desalojado, y al atardecer, y con ellos tirados sobre el campo de fútbol, llenos de mugre y jadeando, sin fuerzas ni para escupirse.
- Shizu-chan… ¿qué te ha pasado hoy? – E Izaya se echó a reír.- No sé qué mosca te habrá picado, pero me lo he pasado muy bien. Voy a tener que fastidiarte más a menudo.
- No tienes que esforzarte, Izaya, -dijo tomando una bocanada de aire- tu mera existencia me molesta.
- Me pregunto si Shizu-chin se ha enfadado tanto porque he dado en el blanco… o porque le gustó mucho la página web que le dije ayer.
No se molestó en sorprenderse ni en hacerse el sorprendido. Al fin y al cabo, ya sabía que Izaya lo notaría. El cabrón le había dado el nombre de esa página web para que ocurriese precisamente esto. Porque no se pensaría que le iba a gustar, ¿verdad? ¿Le había dado esa dirección sólo para hacerle sentir tonto por hacerle caso, o porque de verdad sospechaba que Shizuo podía tener ese tipo de inclinaciones? Y si al final resulta que sí que las tenía… ¡¿cómo cojones se había dado cuenta Izaya antes que él mismo?
- Pues para ser una broma, Izaya, te tenías la dirección bien memorizada. Además, ¿una página rusa? ¿Pero a ti qué te pasa?
- No quería que Shizu-chan supiese de qué tipo de página se trataba antes de que viese algún video. ¡Quería que fuese una sorpresa! – E Izaya empezó a reír como un párvulo.- Dime… ¿fue una sorpresa grata, o ingrata? – Terminó de decir con los remanentes de su previo ataque de risa.
Shizuo, harto de todo, decidió contestarle para seguir un poco la broma.
- Pues no estaba mal, la verdad. Al principio me sorprendí un poco de que te gusten ese tipo de cosas… personas… los hombres, vamos…
Izaya estaba sorprendido, con los ojos abiertos como platos, mirando todavía al cielo y con un sentimiento de incomodidad creciendo por segundos. Claramente no se esperaba que aquello fuese más que una broma, con Shizuo poniéndose nervioso y él riéndose. Sin embargo ahora la cosa parecía entrar en terreno personal.
- Yo no he dicho eso, Shizuo.
- No me hace falta que lo digas. Pero he estado pensando… si a Izaya le gusta eso, y quiere que yo lo vea, y me pregunta si tengo sueños húmedos con él… creo que quizás le gusto a Izaya-kun.
Izaya se levantó de golpe, tratando de parecer herido e insultado.
- Shizuo, Shizuo… si tienes algo que decirme, no te escondas en mis razones… escóndete en las tuyas.
Y sin pensárselo dos veces, se abalanzó sobre él y le impidió protestar cerrando sus labios contra los suyos. A Shizuo le pilló totalmente desprevenido, y no supo cómo reaccionar, así que no lo hizo. No se atrevió a moverse ni un milímetro, e Izaya se quedó así durante unos largos segundos, en los que ninguno de los dos sabía cómo salir de aquello. Cuando se retiró, miró a los ojos a Shizuo y éste vio algo que nunca había visto antes: Izaya sonrojado. Se dio cuenta, por suerte o por desgracia, de lo cómico del momento, y se echó a reír.
- ¡Por Dios, Izaya! ¡Era una broma! No me puedo creer que de verdad te guste… -dijo Shizuo riendo sin parar-.
Izaya dejó su posición sobre el rubio, y se sentó en el suelo rápidamente, intentando (y fallando miserablemente en el intento) poner una sonrisa despreocupada de la suyas.
- Vaya, y yo que creía que caerías en mi trampa… obviamente esto también es una broma –dijo Izaya sonrojándose aún más-.
- No lo intentes esconder, Iza-chaaaaaan. – dijo el rubio incorporándose-. Te entiendo, Izaya… si yo no fuese yo, también me enamoraría de mí. De yo. Bueno, ya sabes.
- Oh, Shizuo… vamos, no dejes que una broma se te suba a la cabeza.
- Me parece que esto hace un rato que ha dejado de ser una broma.
Y como el día anterior frente a la pantalla de su ordenador, le dio todo igual y se dejó llevar, se acercó a Izaya y llevó a cabo la misma acción que el otro había hecho antes. Le besó levemente, sin atreverse a abrir los labios, y se quedó ahí, esperando a que algo pasase, acariciando sus labios con los suyos, en un gesto tierno y lento, muy lento. Cuando se separó por fin, ante la falta de reacción de Izaya, sabía que él mismo estaba rojo, pero mereció la pena por ver a un Izaya que más que rojo, estaba casi morado llegados a este punto.
Era gracioso cómo se habían cambiado las tornas. Ahora era Shizuo el que se daba el lujo de reírse de la vergüenza de Izaya.
- ¿Cómo acaba esto?- preguntó Shizuo, con una sonrisa dibujada aún en los labios.
- Ah, ¿pero es que hemos empezado algo?
Los dos se levantaron al unísono, intentando limpiarse un poco las ropas y sus caras.
- Espero que no.
- Quién sabe, Shizuo… ya conoces mi afán por experimentar.
Shizuo dejó de sacudirse las rodillas para mirarlo a la cara. El moreno le miraba fijamente, la sonrisa desaparecida de su rostro por un momento, hasta que volvió a surgir e Izaya se empezó a abrochar el uniforme alegremente. Shizuo tuvo que esconder una sonrisa, y comenzó su camino hacia la puerta del colegio, pero sobre su hombro miró hacia la entrepierna de Izaya, sorprendiéndose al ver que estaba en el mismo estado que él.
- Eso está claro.- Y emitió una carcajada estridente. – Es que no tienes vergüenza.
Oh, el rubor de Izaya se estaba convirtiendo en una de sus visiones favoritas. Si la pulga sentía esto cada vez que se metía con él, no le extrañaba que lo hiciese día tras día.
- ¿Ah, sí? ¿Y por qué no te das la vuelta? Es sólo para que compruebe una cosa.- Y el tono burlón de Izaya dejaba bien claro que también era consciente del bulto entre las piernas de Shizuo.
- Porque yo no respondo ni ante ti, ni ante nadie. Oye, a lo mejor ahora nos dejamos en paz el uno al otro.
Y Shizuo miró al frente, dejando atrás a Izaya, metiendo las manos en los bolsillos y reemprendiendo su camino a casa. Necesitaba descansar y poner fin a este sinsentido que le tenía tan entretenido, y que podría calificar hasta de divertido. Por el momento.
- ¡No creo, Shizu-chan!- Le gritó Izaya sin dejar de esbozar esa sonrisa, y empezando a marcharse en dirección contraria.
…Yo tampoco, pulga. Yo tampoco.
Qué bien me lo he pasado escribiendo este fic XD
