¡Hola! jeje, muchísimas gracias por sus lindas palabras. Me animaron bastante como para tener este capi rápido, ¡de nuevo miles de gracias por su apoyo!
Como les recuerdo, este fic está inspirado totalmente en la canción "Reina del pop" de la oreja de Van gogh (Lo pongo aquí porque antes no lo puse xD). Espero les guste tanto como yo gusto de escribirlo.
Capítulo 2: El comienzo de todo
Al día siguiente me levanté algo tarde debido a que me había amanecido por buscar información de Tweek Tweak. Creo que había visto casi todo de él y ahora podía jactarme de que lo conocía de hace años.
Mire sus entrevistas, fotos, ¡Todo! Así que cuando lo vea hoy sabré cómo manejarlo bien para la extensa sesión de fotos que tendremos. Sí, porque leyendo bien mi contrato (No sé cómo este tipo obtuvo mi correo electrónico), me había puesto a ojear mejor lo que había firmado. Tendría sesiones mínimo 5 días obligatorios y un día más extra para corregir detalles. Bueno, la paga era muy buena, nunca me habían pagado tanto por una sesión por lo que no me quejaba en absoluto.
Hablando de nuevo de ese chico, Tweak, me ponía a pensar de nuevo en él. Según yo veo, creo que no tendré problema alguno. En todas las entrevistas que había visto, podría decir que era un tipo que no hablaba mucho y cuando lo hacía, usaba un tono de voz que denotaba seguridad y masculinidad, incluso a veces coqueteaba un poco con su entrevistadora si era chica. Un tipo seguro, cool, muy a la moda, algo egocéntrico y talentosísimo (¿Mencioné que también que estudiaba idiomas y que dominaba el francés? Además que el tipo canta, actúa y pinta perfectamente, parece que todo lo hace bien), esa era mi conclusión. Como lo había visto yo, me parecía un chico normal, muy estiradito para mi gusto personal, pero esa foto… Tome entré mis manos el sobre que estaba en el piso (de seguro se cayó cuando me fui a dormir) para de nuevo sacar la foto del chico. Definitivamente si comparo esta foto con las de las revistas y de sus múltiples entrevistas…. Diría que no estamos hablando del mismo tipo.
Miré atentamente sus ojos; eran bonitos, de ese color verde que transmitían inocencia y tranquilidad, para nada comparados a la actitud casi altanera y a veces déspota que mostraba "Wonder Tweek" en algunas ocasiones. No logro entenderlo.
Guardé la foto en el sobre nuevamente y me cambié rápidamente. No querría llegar tarde al trabajo.
Llegué de nuevo al edificio, con la cartera de la cámara colgada en el hombro como el día de ayer, para ser guiado por el señor con quién había cerrado el trato el día anterior. Me disponía a entrar, cuando de la puerta salió el tipo con gafas y un tipo más afuera del edificio. No pararon de caminar hasta llegar a un auto negro aparcado en frente del edificio. Yo me quedé parado observando su caminar hasta que escuché mi nombre de boca del tipo de gafas.
- Señor Tucker, lo esperábamos. Suba por favor.
Corrí casi de inmediato hasta llegar a la parte trasera del auto dónde entré y abroché el cinturón de manera automática. El carro era bien elegante por dentro, pero discreto por fuera. Me gusta.
El auto arrancó y durante el trayecto el tipo de gafas (que estaba de copiloto) me daba detalles de que subiríamos hasta una parte muy arriba de otro edificio y que tratara de ser muy paciente con el cliente como me había dicho en varias ocasiones el día anterior. También me daba instrucciones de cómo hacer las fotos.
Yo asentía todo lo que me decía, pero preferí no mencionarle que ya sabía quién era Tweek y que sabría darle el perfecto enfoque en las fotos. Tweek debía verse como lo que era: Un chico seguro, cool y egocéntrico. El chico ya era así, por lo que yo tendría casi convertirlo en un Dios, aunque sería fácil por como yo veía a Tweek. Esto sería pan comido, o al menos eso creo.
Llegamos a otro edificio. Este era más pequeño, no tenía las ventanas plateadas que reflejaban el sol en ellas, pero asumí que era porque el tipo de gafas tenía como prioridad que todo fuera muy discreto.
No le di importancia, y entré detrás del tipo de gafas mientras que el otro hombre se quedó en el auto, al parecer, a esperarlo.
Subimos como cinco escaleras (este edificio no tenía ascensor) además que noté que parecía que había sido un hotel anteriormente por el pintado y por como lucía el salón del primer piso. Todas las paredes estaban pintadas de verde y algunas de ellas con cuadros de flores. Mientras más avanzábamos, me daba cuenta que parecía que no había absolutamente nadie allí, había un silencio sepulcral en todos los pisos que pasábamos y eso me hizo suponer que tal vez este tipo alquilo todo este lugar para los días de sesión. Daría mi mejor esfuerzo para estar a la altura.
Llegamos me parece al piso 6 dónde solo estaban algunas puertas. El tipo con gafas prendió un interruptor iluminando el pasillo donde había una sola puerta al fondo con dos puerta más a ambos lados del pasillo frente a frente. Él ignoro las demás puertas y, sacando una llave de su bolsillo, la introdujo en la cerradura de la puerta café del fondo que tenía el número "607" arriba.
Suponía que por fin conocería a Tweek y me dispuse dar una buena impresión. Esperaba que al menos se comportara conmigo y que nos llevemos bien en estos días de sesión. Me arreglé la chaqueta negra que tenía puesta nuevamente hoy, pero ahora vestía una camiseta color blanco y mis pantalones jeans que sujetaba con una correa negra.
Cuando el de gafas abrió por completo la puerta, escuché como de dentro se escuchaba un ruido. Parecía una taza quebrarse, la verdad es que no pude ver nada.
- ¡Cálmate! ¡Solo soy yo! – gritó el tipo adentrándose por completo mientras por fin dejaba a mi vista apoderarse del cuarto. Estaba pintado de amarillo, con una pequeña salita que me daba la bienvenida. Había una mesita de fondo transparente en el medio con dos sillas grandes rodeándola. Para el lado de la pared de la puerta, estaba pegado un televisor mediano con un delantal blanco encima.
No pude observar más porque la escena ante mí me sorprendió.
- ¡Gah! ¡No me asustes así! ¡Sabes que podría haber sido un alien quién hubiera venido! – El chico empezó a jalarse de manera extraña el cabello. - ¡Ah! ¡Trajiste otro! – Ahora me señalaba a mí quién no asimilaba aun la escena. Mi cara debió ser un poema.
El de gafas se pasó la palma de la mano por todo el rostro. Parecía exasperado.
- ¡Cállate ya Tweek! Te traje otro fotógrafo para la sesión ya que tuve que despedir al otro porque pensaste que te quería violar. No me vengas con estupideces porque ahora te adecuas al nuevo o ya verás, ¿Entiendes? – Habló muy enérgicamente dejando a un rubio ¿Temblando? por el grito.
- Tucker, te recuerdo que nada que veas aquí podrás divulgar. – El tipo se reincorporo acomodándose las gafas. – Mira, no te lo mencioné ayer, pero quién ves aquí es…
- "Wonder Tweek", ¿Verdad? – mi voz debió sonar con estupefacción por no asimilar aunque este Tweek era el chico cool que había visto ayer por internet. El de gafas negó de inmediato con la cabeza.
- Sí. Ese es su nombre artístico. Pensé que no lo conocías, está recientemente cobrando popularidad y aun no es muy conocido, pero yo haré que sea una estrella. Perdona su extraña actitud.
- La verdad no lo conocía, pero por casualidad lo vi en una revista. Eh… yo… estoy algo confundido porque… eh.. – me sobé el cuello con incomodidad. – Pareciera que él no es "Wonder Tweek"…- lo último lo dije sin pensar, hablando más para mí mismo.
Pero parece que el chico rubio si pudo escucharme.
- ¡Agh! ¡No quiero escuchar críticas de este tipo! – EL chico me señaló con el ceño fruncido. - ¡No quiero que sea mi fotógrafo! ¡Trae a otro! – Se cruzó de brazos mirándome con rabia.
- ¿¡Qué dijiste!? – El de gafas lo tomó por ambos brazos zarandeándolo con algo de fuerza obligando al chico a mirarlo atentamente. – Oh no, ya sucumbí en muchos de tus caprichitos, ¡Mira que despedir quizá al mejor fotógrafo por creer que te quería secuestrar! O sino al otro que dijiste que te quería violar. No me vengas con estupideces, ¡¿Oíste?! – Lo zarandeo con fuerza una vez, mientras el chico asentía lentamente. – O te adecuas a este nuevo o te las verás conmigo, ¿¡Entiendes!? – Lo zarandeó fuertemente de nuevo esperando respuesta por el chico que asintió con temor en el rostro. – Bien. – Lo soltó enderezándose acomodándose de nuevo los anteojos. El rubio se tomó los brazos, sentándose en un sofá, encogiéndose en su lugar.
- Tucker, hoy empezarás. A tu derecha hay una puerta que lleva a un cuarto algo pequeño que será el estudio. Más al fondo hay un baño y hay comida en la refrigeradora. Te ruego tener paciencia con él, la idea es que se vea como seguro y genial. Ya lo has visto en las revistas, tiene que verse muy seguro, cool y coqueto, ¿Entiendes? – Yo asentí con mis ojos en el chico rubio que temblaba en el sillón. – Por seguridad debo encerrarlo aquí mientras dure la sesión. – Tweek alzó la cabeza al escuchar y se lanzó al suelo abrazando las piernas del tipo de gafas lloriqueando.
- ¡No! ¡No me encierres de nuevo! ¡¿Y si intenta violarme?! ¿Y qué si es alguien enviado por el gobierno para apoderarse de mis pensamientos? ¡¿Qué tal si es un gnomo disfrazado?! – casi grito lo último echándose a llorar escondiendo el rostro entre las rodillas ajenas.
¿Eh? ¿Dijo "gnomo"?
- ¡Por una mierda Tweek! ¡Compórtate! – Lo tomó de los hombros y lo alejó bruscamente de él. – Deja de decir idioteces, por un demonio… - se sobó la frente con exasperación. – Ni te quejes, siempre que estabas aquí huías de los fotógrafos y por eso me obligas a hacerlo, ¿sabes cuánto tiempo estamos retrasando las fotos? No discutas más.
- ¡No quiero quedarme encerrado! – El rubio abrazó sus propias rodillas mientras yo escuchaba sus sollozos ahogados.
El móvil del tipo sonó.
- ¿Hola? ¿Sí? Claro, la entrevista la tendremos mañana temprano. En estos días "Wonder Tweek" estará en una sesión de fotos para su gran lanzamiento en el concierto. – Asentía evidentemente coordinando detalles. – Los dejo solos. Señor Tucker, paciencia. – Me dijo a la vez que se retiraba del cuarto, escuchando claramente el pestillo de la puerta.
- ¡No! ¡Por favor! ¡No me encierres! – El rubio golpeaba la puerta hasta que poco a poco se dejaba caer de rodillas golpeando débilmente la puerta. – No me encierres… no me gusta estar encerrado… - El rubio siguió llorando apoyando su cabeza en la puerta.
Si me preguntaran más adelante la que expresión había tenido, les hubiera dicho que debía de haber tenido la cara más idiota vista por la humanidad. ¿Qué rayos había pasado? El rubio seguía lloriqueando mientras mi mirada terminaba por explorar la estancia disimuladamente, notando que había una cámara en una de las esquinas. Definitivamente no iban a dejar a Tweek con un extraño, eso no me quedaba dudas. Miré al rubio lloriquear en la puerta de nuevo y me percaté que había una sombra. Debía ser su guardaespaldas o algo así. Ahora mi gran pregunta era: ¿Por qué el tipo no le dijo que estaba siendo bien vigilado por su seguridad? ¿Acaso quería torturarlo con que iba a estar solo o qué? Me pareció algo cruel de su parte. Creo que Tweek se hubiera quedado tranquilo sabiendo la información que yo tenía.
Miré con enojo la puerta, pero de inmediato mi vista se posó en la espalda del chico,viendo como se limpiaba las lágrimas aun arrodillado con la frente en la puerta marrón. Me compadecí de él.
- Ehh… ¿Estas bien? – pregunté tratando de llamar la atención del chico.
El chico no me respondió, pero noté la tensión que puso en la espalda.
Me acerqué con paso cauteloso posando una mano en su hombro en señal de apoyo, pero no me espere que el rubio reaccionara dando un manotazo haciendo que retirara de inmediato mi mano, regresándola a su lugar.
- Ngh… No me toques… - soltó con algunos hipos debido al llanto anterior.
Le vi por un momento con una ceja levantada, ¿En serio este era "Wonder Tweek"? ¿Este era el chico que coqueteaba con la cámara y mandaba besos a sus fans? ¿En serio era este chico llorón y de mal genio que se levantaba secándose las lágrimas en sus mejillas y me veía como su peor enemigo? ¿Era enserio?
- Solo quiero irme de aquí. – me dijo el rubio que seguía mirándome con odio.
- Mira, yo solo quiero trabajar, no quiero problemas. Será mejor que me vaya, ese tipo está loco si cree que me quedaré.
Y no jugaba, esa escena de maltrato me había parecido de lo peor. Yo me largo.
Me acerqué a la puerta y toque con fuerza dejando que se escuchase mis golpes.
- Sé que hay alguien afuera, abre de una vez. Renuncio, no voy a hacerlo, ¿me oyeron? Abran de una vez. – No grité, pero hable muy duramente a la puerta muy seguro que quién estuviera afuera me escuchara.
El silencio fue la respuesta. Miraba enojado algún punto de mi salida hacia mi libertad, hasta que escuché una voz ronca y algo ruda empezar a hablar.
- Le recuerdo Señor Tucker que en la cláusula 2: párrafo 3 de su contrato, usted se compromete a terminar de manera indiscutible para lo que fue contratado o sino, sería obligado a pagar la suma acordada pero al doble a la entidad que lo contrata para costear los daños y perjuicios. Debe leer bien los contratos antes de firmarlos.
Tragué duro, ¿decía eso? Joder, la próxima debía leer con más detalle lo que firmo.
Tomé aire y lo solté con frustración. No tenía salida, debía hacerlo ahora por obligación. Me giré lentamente viendo a Tweek que me veía con un claro gesto de enojo cruzado de brazos en el sillón.
- ¿Quién te mando? ¿Fueron los del gobierno, verdad? – Me dijo pareciendo muy seguro de aquel disparate.
- ¿Eh? ¿De qué hablas? – Le dije muy desorientado, no había entendido el contexto de la pregunta ni el porqué.
- ¡Lo sabía! ¡ngh! ¡No te me acerques! – El rubio se levantó del sillón, corriendo hacia la puerta del baño, encerrándose ahí.
Me ceño estaba fruncido con una expresión de: "¿Qué mierda fue eso"?
Después de algunos segundos, me acerqué casi arrastrando los pies a la puerta del baño invocando a la poca paciencia que tenía. Si fuera por mí, hubiera mandado al carajo a ese chico hace horas enseñándole la "mala seña", pero lamentablemente estaba más por obligación que por otra cosa, debía hacer lo que sé hacer y de ahí disfrutar del dinero que me den. Solo eso. Terminar rápido y largarme a mi departamento a reflexionar el por qué no leí bien ese maldito contrato. Debo tener cuidado la próxima vez.
- Oye, tú quieres irte y yo también. Hagamos esto rápido, te juro que no demoraremos más de una hora si me ayudas.
Traté de sonar compasivo y amable en mi tono para así convencer al chico que saliera.
- ¡No! – gritó. - ¡Déjame en paz! ¡Odio las sesiones de fotos! ¡Odio ver mis fotos!
Alcé una ceja.
- Oye, te tomas muchas fotos, eres una estrella ¿no? - le dije como para recordarle ese detalle.
- ¿Y que si ya no quiero que nadie me tome una fotografía más? ¡No aguanto posar como alguien que no soy! ¡Déjame en paz y vete!
La verdad es que este Tweek al que trataba era muy diferente al que yo tenía en mente y aun me sentía algo desorientado.
- Te juro que no tardaremos mucho…
De repente la puerta se abrió violentamente, mandándome al piso cayendo de espaldas.
- ¡Déjame en paz! – Escuché desde el suelo. Volvió a cerrar la puerta.
Me levanté quedando sentado en el suelo sobándome la nuca por el golpe, cuando tome conciencia que mi cámara en mi hombro había caído conmigo. Rápidamente, me la descolgué del hombro y la inspeccioné.
Oh no…
Bueno, les dejo este segundo capi, espero les haya gustado.
¡Nos vemos pronto! :D
