Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. Sin fines de lucro.
En la puerta de al lado
Embobada
-Hermana, ¿ qué no tienes que ir a trabajar?
-¿Qué?- Habló una adormilada Sango desde la cama. Los rayos del sol entraban abundantes por la ventana.
-Son las nueve y pensé que...
-¡¿Qué?! - La chica saltó de la cama y comenzó a buscar su ropa en el armario, mientras gritaba: -¡Maldito despertador!. Kohaku, ¿por qué no me llamaste antes?
-Acabo de despertar - Respondió sinceramente.
-¡Maldición, la escuela! - Maldijo Sango mientras entraba al baño para cambiarse velozmente.- Debías entrar a las nueve, así que... Bueno, ¿qué te parece si hoy te quedas en casa? - Preguntó desde el baño aún.
-¡Genial! - Exclamó Kohaku.
-No, no es genial. Y aprovecha para ordenar un poco tu habitación. - Sango se hizo una cola baja en el cabello.
-De acuerdo - Aceptó Kohaku aunque algo alicaído.
-Bien. Adiós. -Dijo Sango saliendo a toda prisa del baño, tomando su bolso y dirigiéndose directamente a la salida.
-Adiós. - Saludó Kohaku y se propuso prepararse algo para desayunar.
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-¿Qué no se ingresa a las nueve?- Murmuró Koharu, aunque Sango la oyó y le dirigió una colérica mirada.
-Buenos dias - Le dijo Kagome sonriendo.
-Buenos dias - Respondió Sango de igual forma y se encaminó rápida a su oficina.
-Oh! Pero miren quién llegó tarde. Creí que estabas en un hospital... ¿Sabes que son las 9:45 hs., verdad?
-Por favor Inuyasha, no empieces. No estoy de humor. - Le dijo Sango dejando su bolso sobre su escritorio, donde Inuyasha se encontraba. -¿Qué haces en mi oficina? ¿Te cansaste de tu chiquero de en frente? Perdón, ¿oficina?
-Ja, ja. -Dijo Inuyasha sarcástico. - Como no estabas tú para alcanzarme unos contratos que debía revisar, vine por ellos yo mismo.
-Oh. Está bien.
-Adivina quién preguntó por ti. - Dijo Inuyasha levantando la vista hacia su amiga que lo miraba inquisitiva.
-¿Quién?
-Dije que adivines.
-Y yo te dije que no estaba de humor.
-Bien, bien. El chico del auto.
-¿Quién?... Ah! - Exclamó Sango al darse cuenta a quién se refería su amigo. - ¿Qué quería?
-Pues, ni idea.- Respondió indiferentemente Inuyasha. Golpearon la puerta. - Adelante!. - Dijo Inuyasha.
-Oye. Esta es mi oficina...
-Disculpen era Kagome,
-Sí. ¿Qué sucede? - Inquirió rapidamente Inuyasha.
-Pues me preguntaba si alguno de ustedes podría decirme donde es que se guardan las cuentas. Es que llegaron hoy y...
-No te preocupes. Inuyasha lo hará.- Sango le dirigió a este una mirada poco disimulada, a lo que Inuyasha se puso rojo mientras se ponía de pie y salía de la habitación con Kagome.
Sango se sentó detrás de su escritorio y lo ordenó un poco, ya que Inuyasha había hecho un enorme desastre para encontrar lo que estaba buscando. Estaba feliz por su amigo. Bueno, no era que saliera con Kagome, pero el no era muy demostrativo y mucho menos respecto a las chicas; "Kagome le ha pegado fuerte". Pensó Sango divertida. Sango tenía un leve presentimiento de que a Kagome le gustaba Inuyasha. Todo iría bien.
Mientras pensaba todas esas cosas golpearon la puerta.
-Permiso. - Se oyó del otro lado de la puerta.
-Sí, adelante.- Respondió Sango y observó cuando Miroku entró a la oficina.
-¿Cómo estás? - Preguntó este.
-Bien.
-Que bien que ya llegaste - Sango lo miró un poco asombrada. -Necesitaría que me ayudes con algo. Es que no tengo idea de que hacer con esto. - Dijo mientras alzaba su mano derecha en la que sostenía una carpeta repleta de hojas.
-Claro. - Aceptó Sango algo insegura. -Siéntate, por favor. -Dijo señalando la silla al otro lado de su escritorio. Miroku tomó asiento donde Sango le había indicado y ella se puso de pie junto a él para también poder leer. Al cabo de algunos largos minutos Sango dijo:
-Tienes que firmar las tres últimas páginas y... -Se volteó para verlo a la cara y se dió cuenta de que Miroku no prestaba la más mínima atención a los papeles y no estaba segura si a lo que ella le estaba diciendo, solo la miraba fijamente a lo que se sumaba la corta distancia entre ellos. Sango se sonrojó contra su voluntad.
-Sango, olvidé... - Inuyasha miró la escena en la que se encontraba su amiga desde la puerta. Sango se alejó del lado de Miroku rapidamente y se puso todavía más colorada, si es que eso era posible. -Los papeles. - Finalizó Inuyasha. Sango reparó en la presencia de los papeles que aún se encontraban sobre su escritorio, los tomó y se los llevó al muchacho que aún se encontraba parado al lado de la puerta. -Suerte con eso. - Le susurró Inuyasha y se alejó sonriente hacia su oficina.
-Y, ¿debo hacer algo más? - Preguntó Miroku aún desde el asiento. No parecía haberlo incomodado para nada aquella situación.
-Ehh... Sí. Debes hacer una copia de cada una de las hojas que firmes.
-Bien. - Se puso de pie. -Muchas gracias, linda. - Dijo al pasar por al lado de Sango y se fue a la oficina contigua cerrando la puerta trás él.
-Linda. - Repitió Sango embobada.
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Hola otra vez!
Me tardé más de lo que pretendía con el segundo capítulo. Sé que dije que este sería más extenso lo cual creo no es así. Lo que pasa es que con los exámenes de la escuela no me queda mucho tiempo y antes que tardar mucho tiempo en dejarles un capítulo muy largo prefiero dejar rápido uno más corto.
En fin, luego de la larga explicación quiero agradecerles a Lah-chan y a sngo-425 por sus animadores reviews. n.n Espero les haya gustado el segundo capítulo.
Dejen review. Sí? Onegai!
Mahiara Hiteru.
