La historia es mía y los personajes son de JK.
Nuestra Sangre
"Los recuerdos en la mente… las sensaciones en la piel"
Notilla: Muchas gracias tanto a las personas que dejan comentarios como a las que simplemente la leen y que por diversos motivos no desean dejar algún tipo de comentario. No quiero aburrirlos, así que les dejo con el segundo capitulo de esta historia que comenzó a escribirse hace muchos meses pero que recién he decidido publicar. Lean, reflexionen y disfruten de la lectura.
Capitulo 02: ¿Sueño o Realidad?
Nada como una buena ducha para comenzar el día.
Eso es exactamente lo que pensaba Ron Weasleys una vez que salió del baño, había sido el primero en despertarse pero sus demás compañeros ocuparon el baño en una primera instancia algo que por supuesto al pelirrojo no le incomodaba sin embargo su hasta ahora "perfecta mañana" era amenazada por su compañero y mejor amigo Harry Potter al no haberse levantando de la cama, es más él aún dormía. Tomo uno de los cojines regados por la habitación para luego y con muy buen tino golpear a su mejor amigo en la cara, causando una risotada por parte del pelirrojo.
- ¿Qué sucede? – murmuro el moreno dejando el cojín de lado para observar a su amigo que permanecía con una sonrisa en su rostro
- Se nos hace tarde – anunció este vistiéndose con su ropa de colegio – y no quiero perderme el desayuno.
- De acuerdo – dijo el Gryffindor pero al tratar de incorporarse de la cama sintió una fuerte punzada en la nuca que le obligó a recostarse con una evidente mueca de dolor – diablos, me duele la cabeza – expresó adolorido. Era como si hubiera recibido un martillazo
- ¿Alguna pesadilla? – preguntó Ron a lo que el moreno negó no muy convencido mientras se sujetaba la cabeza – tal vez dormiste mucho o te golpeaste ayer sin querer y no lo recuerdas.
- No lo sé, no recuerdo – susurró levantándose de la cama con cautela
- No te preocupes – restándole importancia – todos los dolores se curan con una ducha que será mejor tomes ahora porque no quiero perderme el desayuno – la ánimo guiándole hacia el baño – apresúrate – volvió a decir antes de cerrar la puerta del baño - ¡Y no te preocupes por mi hermana! ¡No estoy molesto por la conversación de anoche! – se escuchó fuera del baño
¿Ginny? ¿Cuál conversación?
Esa fue la pregunta que asalto la mente de Harry al momento de dejar caer el agua sobre su cuerpo; ¿Qué tipo de conversación sostuvo con Ron? No la recordaba, aún no estaba preparado para confesarle a los Weasleys que sostenía una relación clandestina con Hermione, precisamente la novia de su mejor amigo, sin quererlo sonrió, pese a los cientos de obstáculos que presentaban, se sentía plenamente feliz, esos esquivos y aturdidos sentimientos habían encontrado el camino hacia el corazón de la castaña. Aún no había hablado con ella porque Ron siempre estaba cerca, de hecho, estaba allí cuando Remus llegó a su compartimiento para decir que él sería el nuevo profesor de defensa contra las artes oscuras, una noticia que alegraba al moreno en demasía siempre le era grato tener a un amigo tan leal y confiable a su lado.
- ¡Harry! – le gritó Ron desde afuera - ¡Apresúrate sino quieres que Hermione nos mate a ambos!
- ¡Voy! – gritó también. Había mucho tiempo para pensar
En apenas cinco minutos estuvieron en el gran comedor esperando encontrarse con su castaña amiga/novia molesta con el típico discurso de responsabilidad y puntualidad pero en vez de eso, ella no se hallaba en el comedor, según se enteraron y por medio de unas compañeras de habitación; al parecer se había quedado dormida por haber estudiado hasta altas horas de la noche. Una información que al pelirrojo extraño de sobremanera ya que la noche anterior se había ido a dormir muy temprano y por como la había visto era muy poco probable que hubiera tan siquiera leído una línea de algún libro.
- ¿Están seguras? – volvió a preguntar Ron a sus compañeras
- Si, Ron – respondieron – por cierto allí viene – le avisaron, por lo que ambos hombres se giraron observando como la castaña se dirigía hacia ellos un tanto somnolienta y cansada
- Te sientes bien – habló Ron recibiéndola con un beso – no tienes buena cara – expresó preocupado
- No sé lo que me pasa – dijo ella sentándose al medio de su amigo y novio – desperté muy mareada
- Qué extraño – susurró su novio – anoche te fuiste a dormir antes que nosotros
- Leí – respondió ella como acto reflejo sin saber a ciencia cierta si estaba en lo correcto a pesar de tener un vago recuerdo de ello.
- Tal vez dormiste demasiado – habló Harry – esas cosas suelen suceder pero nada que no se quite con un buen desayuno para empezar el día – le ánimo con una cálida sonrisa aquella que solo le dedicaba a la castaña
- Gracias – susurró recibiendo la tostada ofrecida por el moreno – pero no tengo hambre además se nos hace tarde – tratando de levantarse pero Harry se lo impidió al sujetar su muñeca y tirar de ella con firmeza y suavidad a la vez
- Por lo menos bebe un vaso de leche – le sugirió este – te hará bien, confía en mi
- Bien – suspiro ella haciéndole caso al moreno; se sirvió un vaso con leche y procedió a beberlo pero no contó que con solo el primer sorbo comenzará a sentir un extraño malestar, tuvo deseos que vomitar pero se contuvo y sin siquiera pensarlo dos veces se bebió el resto de la leche de un solo sorbo – es hora, vamos – levantándose
- Vamos Ron – le llamo el ojiverde a lo que este no tuvo más remedio que seguir a sus compañeros con medio pan en la boca
Su primera clase; Encantamientos, no es que le emocionará pero sentía cierta curiosidad por la persona en la cual el profesor Dumbledore y Remus habían depositado su confianza, algo que en estos tiempos era difícil de hacer; eso es por lo menos lo que pensaba el moreno quien ya se encontraba sentado junto a sus amigos en el aula. Observó de reojo a su "amiga", su aspecto era preocupante, se veía débil y cansada, una imagen que dictaba mucho de su personalidad.
Aún queda mucho por reflexionar pero tuvo que interrumpir sus pensamientos a causa de la llegada del profesor; se veía bastante joven de no más de veinticinco años, alto y atlético, cabello corto negro, vestido elegantemente con una túnica negra que en vez de hacerle parecer severo se veía jovial.
- Buenos días – saludo este frente a la clase – mi nombre es Eric Miller y seré su profesor de encantamientos – comenzó caminando entre los pupitres con una elegancia que hipnotizaba – esto debido a que el estado de salud de su profesor titular es delicado y estará ausente durante este período escolar – explicó – y al ver que no había ninguna pregunta aparente, continuo – bien, entonces en este curso nos dedicaremos a encantamientos de ataque y defensa, sé que esto lo verán con su profesor de defensa pero yo me dedicaré a otro punto, otro enfoque – y moviendo su varita comenzó a escribir en la pizarra – escríbanlo, son los objetivos con los cuales trabajaremos por lo menos el primer mes.
- Que extraño – murmuro Ron al lado de la castaña que no hizo ningún gesto
- Profesor – llamo una alumna de Ravenclaw – que significa el tercer punto "aprender a observar y a mirar a la vez", acaso no es lo mismo.
- Para nada – negó este sonriéndole mientras seguía recorriendo el aula – alguien puede decirme la diferencia – dijo esperando que alguna mano se alzará y sonrió gratamente al reconocer a la dueña de esa mano alzada – adelante.
- Mirar no ver detalles ni contrastes – respondió – y el observar es apreciar detalles que por lo general al mirar nunca te percataste
- Exacto – sonrió este acercándose al trío – por ejemplo; yo puedo mirar superficialmente a la señorita…
- Granger – dijo la castaña
- …Granger – susurró – y ver que es una estudiante de la casa de Gryffindor pero si realmente la observó puedo distinguir que su cabello castaño es más ondulado de lo que aparenta ser, que posee ojos color miel con un singular brillo, y si me lo permite una mujer muy hermosa – confesó provocando en Hermione un sonrojo, en Ron una mirada asesina y en Harry en leve gesto de nerviosismo, algo que en este último hizo sonreír a Eric – si en batalla se dedican a solo mirar, están muertos, si solo observan también lo están ¿Porqué? – dijo – porque si se centran única y exclusivamente a un solo oponente, nunca se darán cuanta que tienen un enemigo en la espalda o en los costados, deben mantener un equilibrio y adaptarlo al contexto.
- Trabajaremos en parejas – preguntaron señalando el pizarrón
- Así es – afirmó – una única pareja hasta que acabe el año – dijo provocando ciertos murmullos – muchos duelos serán individuales pero el trabajo en equipo es lo único que nos puede salvar la vida, les advierto, no quiero cambios porque lo que debe generar esta pareja es complicidad, confianza y con pocos puntos débiles, las debilidades de uno serán cubiertas por el otro y viceversa
- Usted las asignará – volvieron a preguntar, Dean para ser más exactos
- Si – dijo – durante la semana haremos algunos duelos para conocer sus habilidades y comenzar a formar las parejas, solo les pido seriedad y cooperación – observando a la clase – ahora y como es el primer día les dejaré en libertad, pueden retirarse.
Lo siguiente que se escuchó fue el ruido de sillas desocupadas por los alumnos que se retiraban a su próxima clase algo que a Ron Weasleys ya no le emocionaba tanto como hace unas horas, recogió sus cosas y salió del aula sin esperar a sus amigos que recién comenzaban a guardar sus cosas, acto que Eric aprovechó para acercarse a la pareja.
- Espero no haberla incomodado – habló el profesor frente a la castaña quien negó – no me gusta guardarme ningún comentario.
- No se preocupe profesor – dijo ella colgándose su mochila en el hombro – hasta luego
- Hasta luego – dijo despidiéndose y de paso recibir una singular mirada de advertencia por parte del joven Potter
- No pensé que sería tan joven – comentó el moreno dirigiéndose hacia el aula de transformaciones – debe ser buen auror, muy destacado – observando a su amiga que movía la cabeza - ¿No qué? – preguntó – no me digas que no coqueteo contigo.
- Por favor – le replico ella a unos metros del aula donde ya Ron los esperaba – no puedes estar…
- ¿Celoso? – susurró aminorando el paso – y porque no… porque no soy tu novio y solo tu amigo que debe guardarse el coraje por no poder besarte.
- Harry – le llamo pero este continuo, dejándola atrás – H-Harry…
- ¡Harry! – exclamó Ron señalando su espalda, el ojiverde no lo pensó dos veces, se giro encontrándose con su castaña amiga tirada en el suelo con un aspecto peor que en la mañana.
- Demonios – susurró Harry dándole leves golpecitos en la cara tratando de reanimarla – hay que llevarla a la enfermería – y sin darle tiempo al pelirrojo para protestar, la cargo entre sus brazos para comenzar a caminar hacia la enfermería – Ron adelántate y avísale a la enfermera Pomfrey que te tengo todo preparado.
- Bien – dijo el pelirrojo corriendo hacia la enfermería
- Tranquila – le decía este – ya falta poco… soy un tonto, perdóname.
En cuanto llegaron a la enfermería la señora Pomfrey ya tenía todo preparado para atender a Hermione en una de las camas donde la deposito el moreno con sumo cuidado para luego ser un mero espectador de las confesiones de Ron hacia la castaña. Confesiones que calaban hondo en el corazón del "niño que vivió", cada día que pasaba sentía que se aproximaba el momento de la verdad.
- ¿Cómo está? – preguntó el pelirrojo en un extremo de la enfermería
- Débil – confesó ella – saben si estaba enferma
- No – respondió Ron sin soltar su mano – solo en la mañana menciono que se había despertado con un fuerte dolor en la cabeza y sentía mareos por ello llegó tarde al desayuno.
- Comió algo – volvió a preguntar
- Dijo que no tenía hambre – habló Harry acercándose a la cama de su amiga – pero le obligue a tomar un vaso de leche y así lo hizo
- Qué extraño – se preguntó la enfermera – bueno le daré unas vitaminas pero deberá quedarse todo el día aquí en observación
- Gracias – sonrió Harry
- Deberían volver a clases – dijo – ella dormirá por un buen rato además sería prudente que dieran aviso a la profesora Mcgonagall.
- De acuerdo – aceptó el moreno – vamos Ron, estará bien – le dijo y pese a no quererlo el pelirrojo tuvo que aceptar.
En silencio se encaminaron hacia el aula de transformaciones donde evidentemente tuvieron que hacerle frente a la mirada acusadora de la profesora Mcgonagall por haber llegado tarde pese a eso no dijo nada y le dio paso a ambos jóvenes que tomaron asiento al final de la clase hasta el fin de esta. En cuanto terminó fueron llamados por la jefa de casa quien ya los esperaba en su escritorio.
- Espero una explicación por el atraso – habló la estricta profesora – y el porque la señorita Granger no esta con ustedes.
- Fue por ella el atraso, profesora – explicó Harry – se desmayó camino a la clase y tuvimos que llevarla a la enfermería
- ¿Está bien? – inquirió preocupada
- Está débil – informó nuevamente el moreno – la enfermera Pomfrey le dio algunas vitaminas y claro nos pidió que le informáramos a usted sobre lo sucedido.
- Comprendo – susurró ella pensativa – muy bien, solo por está vez no bajaré puntos a Gryffindor, pueden retirarse.
- Permiso – dijeron ambos amigos para luego salir del aula en un incomodo silencio que se prolongo hasta llegar a la sala de defensa donde Remus ya comenzaba con su clase – podemos ingresar – preguntó Harry a lo que el castaño asintió.
- Decía… - continuo – el ataque y la defensa serán un todo, así es que no deben olvidar eso, trabajaremos muy duro este año y para eso necesito que estén concentrados – explicaba Remus pero Ron lejos de concentrarse y poner atención sus pensamientos se desviaron hacia un hecho concreto.
El desmayo de Hermione.
Ron Weasleys podía ser despistado hasta el punto de olvidar su horario completo pero no era un estúpido porque se había dado cuando que su novia y amigo discutían camino al aula de transformaciones; sus expresiones los delataban y era algo que no podían ocultar. Observó a su amigo de reojo, anotaba lo escrito en la pizarra con ahínco, hablaría con el moreno después de clases, su intuición le decía que algo no andaba bien desde su conversación la noche anterior, de hecho, NADA andaba bien.
- Eso es todo – finalizó Remus con la clase – mañana comenzaremos con duelos preparatorios, nos vemos.
- Harry – le llamo Ron al ver que este se disponía a salir del aula – necesito hablar contigo, es sobre Hermione
- Sobre Hermione – dijo este extrañado mientras guardaba sus cosas – dime
- Tú y ella – comenzó el pelirrojo poniendo en sobre aviso al niño que vivió – estaban discutiendo antes de que se desmayará, lo vi – afirmó.
- ¿Discutiendo? – le miró lo más sereno que pudo – no Ron, no discutíamos, solo conversábamos
- No me pareció eso – replicó este sin quitarle la mirada de encima a su amigo – no soy estúpido, y pese a ser despistado… los conozco
- Ron…
- ¿Cómo están? – preguntaron interrumpiendo la conversación de ambos amigos; era Remus quien literalmente le había salvado la vida al moreno
- Bien. Y tú – preguntó Harry ya colgándose la mochila al hombro.
- Muy bien – sonrió observando al ojiverde detenidamente algo que ninguno de los jóvenes se dio cuenta – y Hermione ¿Dónde está? – preguntó preocupado al no ver a la castaña
- En la enfermería – informó esta vez Ron al licantropodo – toda la mañana estuvo débil, mareada y con dolor de cabeza, se desmayo camino al aula de transformaciones
- Saben que tiene – inquirió curioso.
- No los dijeron – negó Harry – esta siendo atendida por la enfermera Pomfrey y estará hasta mañana recuperándose
- Ya veo – murmuro el castaño – iré a verla en cuanto acaben las clases – dijo – por cierto ¿Cómo les fue con Eric? – preguntó pero al ver el gesto de desagrado de Ron supo que algo había ocurrido - ¿Qué paso?
- Nada – respondieron ambos observándose – es muy amable – continuo Ron – sobre todo con Hermione
- Ron y sus celos – susurró el moreno desganado – es una buena persona, no se equivocaron en elegirlo – confesó sonriendo satisfecho pero Remus apenas si pudo devolverle el gesto – debemos irnos, nos vemos mañana.
- Cuídense – susurró el licantropodo despidiéndose de ambos y en cuanto se retiraron se dirigió rápidamente hacia la oficina del director, tal vez, en esta ocasión se habían equivocado de estrategia.
No tenía hambre. Se encontraba demasiado cansado con todas las emociones vividas esa mañana, nunca los celos le habían carcomido tanto las entrañas como cuando el nuevo profesor coqueteo con su "amiga" quien en estos momentos se encontraba en la enfermería con un diagnostico poco claro y conciso. Pero sin duda alguna lo que más le frustraba era no poder estar junto a ella, no, ese era el bendito privilegio del novio y él frente a toda la comunidad mágica solo era el mejor amigo y es por ello que ahora se encontraba tendido sobre su cama. Cerró los ojos tratando de dormir necesitaba por unos instantes olvidar todo ese calvario; lamentablemente lo que Harry no sabía era que en los sueños se nos era presentado aquellos momentos que deseamos, ocultamos u olvidamos.
&
No dudo.
En cuanto estuvo frente a las puertas de la enfermería ingresó al interior de la estancia encontrándose con la cama donde dormía Hermione con una paz que era difícil de explicar, se acerco a la muchacha dispuesto a hacerle compañía pero al acercarse noto que alguien ya se encontraba allí, suspiro, no iba a causar problemas en ese lugar, solo lamentaba que la persona que esperaba encontrar no estuviera allí pero debía ser paciente, si su intuición no fallaba pronto comenzaría y nada ni nadie podría detenerlo.
Con el mismo sigilo con el cual entró se dispuso a salir de la enfermería justo en el momento en que Ron volvía junto a su novia. Cerró la puerta, volvería más tarde, no había prisa y con aquella decisión comenzó a andar hacia el gran comedor, era hora del almuerzo y ya tenía bastante hambre pero a penas si alcanzó a dar cuatro pasos cuando siente como alguien lo jala de la túnica para luego tumbarlo contra la pared con un excesiva violencia.
- ¿Qué haces? – preguntó al reconocer a Remus.
- Buena pregunta – articulo con ironía el licantropodo endureciendo el agarre – respóndela tú, ¿Qué demonios haces?
- A que te refieres – susurró, tratando de quitarse a Remus de encima
- Qué pretendes coqueteando con Hermione – soltó – a quien quieres provocar. Responde.
- A nadie – soltó Eric ahogado – y aunque así fuera, no sería tan grave como lo que tú y Albus hicieron, no se como puedes verlos a los ojos, es más, ni siquiera deberías estar aquí.
- Cállate – susurró soltándole con muy poca delicadeza – tú también eres cómplice
- Mentira – escupió con odio – me engañaron con patrañas, hubiera preferido morir antes de ayudarlos.
- Olvídalo – suspiró Remus agitado – vamos, el profesor Dumbledore nos necesita. Ahora – sentenció por lo que el auror no tuvo más opción que seguirlo – debemos informarle todo lo ocurrido esta mañana y sobre el desmayo de Hermione – contó mientras se dirigían hacia la oficina del director.
Eric solo permanecía en silencio mientras seguía al licantropodo con cierto resentimiento, aún no podía creer que era parte de algo que el mismo la noche anterior se había jurado nunca hacer o vivir nuevamente y ahora se encontraba frente a esa situación donde dos personas eran afectadas a causa del egoísmo y la poca confianza de quienes se hacían llamar "sus protectores".
Sin darse cuenta se encontró subiendo las escaleras en forma de caracol que conducían hacia la oficina de quien se suponía el mago más poderoso y sabio del mundo mágico, un calificativo que el profesor de encantamientos no estaba muy seguro si era correcto. Tras Remus golpear tuvieron acceso al lugar donde se reunirían con el anciano mago quien ya se encontraba sentado tras su escritorio con un extraño semblante en su rostro, definitivamente los planes estaban trayendo consecuencias insospechadas.
- Tomen asiento – les ofreció Albus con amabilidad, Remus accedió pero Eric solo se limito a permanecer de pie y su mirada fija en algún punto de la oficina – les hice venir porque necesito detalles sobre el desmayo de la señorita Granger y el estado del señor Potter – pidió observando a Eric detenidamente – alguna situación que hayas observado durante tu clase, Eric – incitando a hablar al auror quien pese a no querer tuvo que hablar.
- No puedo decir mucho porque no los conozco – comenzó sin siquiera apartar la vista del suelo – específicamente en la señorita Granger pude notar cierto cansancio o debilidad como si apenas hubiera dormido, más allá de eso, no pude observar nada de cuidado – explicó – por otra parte en Harry no vi nada extraño – contó, aunque hasta cierto punto mentía pero eso se lo guardaría para si mismo, por el bien de ellos debía hacerlo.
- Gracias Eric – agradeció el profesor Dumbledore para después dirigir su mirada hacia el licantropodo – Remus, algo que complementar.
- Bueno, tuve la oportunidad de hablar con Ron y Harry – contó – y me explicaron que Hermione durante la mañana tuvo mareos y dolores de cabeza, además de que había perdido el apetito, consumiendo solo un vaso de leche, esto último me lo comentó la enfermera Pomfrey – añadió – con respecto a Harry se encuentra bien y sin ningún dolor aparente.
- Bien – susurró el mago – más tarde consultaré a Minerva al parecer también esta al tanto de la condición de la señorita Granger, por lo pronto deben mantenerse tal cual y estar atentos a cualquier actitud extraña – señalo, observando a ambos profesores – nos reuniremos todos los días en este mismo horario.
- De acuerdo – aceptó Remus levantándose de su asiento – nos vemos mañana – comenzando a retirarse de la oficina
- Permiso – dijo Eric dispuesto a salir cuanto antes de ese lugar
- Eric, espera – le llamo Albus – necesito hablar contigo – pidió por lo que el aludido no tuvo más opción que quedarse y espero hasta que Remus abandonara la oficina – sé que no estás de acuerdo con la decisión que tuve que tomar con respecto a Harry y Hermione pero tienes que creerme que todo lo que se hizo fue por su propio bienestar – explicó al auror que no daba muestras de compresión, solo indiferencia y molestia.
- Eso no es verdad – expresó en una sonrisa más que sarcástica – lo único que buscan es el bienestar del mundo mágico, no les importa nada más, ni siquiera esa criatura que esta completamente desprotegida.
- Esta en un lugar seguro – afirmó Albus pero el muchacho negó
- Pero no está con sus padres – susurró este – son las únicas personas que pueden brindarle seguridad, lo siento mucho, pero me niego a ser un espía para usted y la orden, mis ideales son firmes y no quiero que otro bebé pase por lo mismo que yo – sentenció este para luego comenzar a caminar hacia la salida.
- Dirás la verdad – le habló Albus Dumbledore a lo que Eric solo le observó de reojo
- No es necesario – sonrió y tras esa sonrisa el anciano mago supo que había algo más para decir – el tiempo se encargará de reordenar las piezas y yo estaré ese día para decirle; se lo dije.
Dicho esto Eric hizo abandono de la oficina dejando al director del colegio con cierta incertidumbre instalada en el aire ¿Acaso era posible recuperar la memoria? Al parecer el profesor de encantamientos estaba más que convencido de eso. Volvió a tomar asiento tras su escritorio aún con la duda en su mente y casi de forma mécanica llego a la conclusión de que era imposible y es por ello mismo que la decisión de borrar la memoria de la pareja fue tan difícil de tomar. Porque la probabilidad de recuperarla era casi nula y porque tal vez nunca lleguen a recordar que tuvieron una hija.
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Cuidadosamente bajo las escaleras de los chicos, si alguien me descubriera… no quiero ni pensar de lo que sucedería, más aún si fuera Ron. Bajo el último peldaño para luego acercarme hacia el sofá frente a la chimenea que aún goza de sus últimas y cálidas llamas, me acomodo para esperarla, su carta era urgente, no debe tardar en bajar.
- Por lo menos no fue leche de burra – susurró observando la fuente con variados tipos de frutas – por fin, Hermione, pensé que te había ocurrido algo – expresó preocupado al notar su demora
- No exageres – susurró ella mientras se abrochaba su bata y tomaba asiento a mi lado – estaba silenciando la habitación, las chicas tienen un sueño ligero… gracias – me dijo al tiempo que tomaba una manzana y le daba un mordisco. Sonrió, como quisiera que los meses avanzaran para por fin estar junto a ella, de solo pensarlo hace que mi estomago se apriete y mi corazón late con más fuerza.
- Te amo – soltó, provocando que ella sonría y me de un beso en los labios – nada sucederá, te lo prometo.
- Lo sé – contesto mientas se acurrucaba a mi lado - ¿Sabes? Cuando llegué ese día… terminaré con Ron – dijo mirándome a los ojos dándome a entender que era una decisión ya tomada – no quiero seguir con esa mentira de noviazgo.
- Te entiendo – le dije acariciándole el cabello con la mayor ternura que podía – entonces, yo también haré lo mismo con Ginny – afirmó – no es justo seguir creando ilusiones, le diré que amo a otra persona.
- ¿Estás seguro? – inquirió ella preocupada – no es bueno soltar todo de golpe
- Tranquila – susurró besando su frente – solo quiero disfrutar de ustedes cuando ese día llegué.
La miro a los ojos solo con un tonto enamorado puede hacerlo mientras que con mi mano libre toco su vientre donde puedo apreciar claramente un bulto, un maravilloso bulto. Nuestro bultito.
Despierta de un sobre salto que prácticamente le deja sentado sobre su cama, observa a su alrededor encontrándose solo con oscuridad, debió quedarse profundamente dormido, no había asistido a clases ni mucho había comido algo durante todo el día pero eso era lo que menos le importaba al ojiverde su prioridad en ese momento era Hermione, era lo único en lo cual podía pensar. Intento levantarse pero nuevamente ese dolor en la nuca le hizo revolcarse sobre su cama y entonces fue cuando recordó aquel sueño… ese extraño sueño donde él y Hermione estaban sentados en la sala común hablando de un día en especial y que cuando llegase, por un lado ella terminaría con Ron y él por su parte cortaría cualquier muestra de esperanza hacia Ginny.
Permaneció inmóvil sobre su cama simplemente recordando el sueño, le era tan real como si hubiera ocurrido hace tan solo unos meses y esas sensaciones… si bien las experimentaba cuando estaba junto a ella, aquellas eran multiplicadas por mil, como si todo su cuerpo estuviera atento a algo que ni el mismo sabía pero lo sentía y lo sintió cuando en su sueño toco el vientre de su amiga y contemplo ese tacto tan extraño y familiar a la vez, como si realmente supiera lo que significaba.
Cerró los ojos negándose a esa posibilidad tan absurda y descabellada, convenciéndose así mismo que un sueño y nada más.
- ¿Harry? – le llamaron en la oscuridad a lo que este abrió los ojos pudiendo divisar a su compañero Seamus
- Seamus – susurró este incorporándose con cuidado ya que el dolor aún no desaparecía - ¿Qué pasa?
- Nada. Solo que cuando llegué estabas moviéndote un tanto incomodo – explicó – malos sueños.
- No. Solo me duele la cabeza – dijo el moreno – dijiste que venías llegando ¿Queda alguien? – preguntó.
- Nadie – negó este viendo como el Gryffindor se levantaba de la cama.
- Voy a dar una vuelta – murmuro este dirigiéndose a su baúl con cuidado de no despertar a nadie mucho menos a Ron, quien ya dormía.
- Ten cuidado con Flich – le advirtió Seamus mientras se dirigía al baño – buenas noches, Harry
- Buenas noches y gracias – dijo al tiempo que registraba su baúl, primero saco la capa de invisibilidad y luego intento hacer lo mismo con su mapa pero por más que buscó no lo logró encontrarlo, algo que extraño de sobre manera al moreno – que extraño ¿Dónde estará? – se preguntó aunque no le dio mucha importancia, lo único que ocupaba toda su atención era llegar a la enfermería cuanto antes.
En menos de cinco minutos Harry Potter se encontraba recorriendo los pasillos del castillo oculto bajo la capa de invisibilidad, tomando la precaución de no encontrarse con el celador o su gata quien ya en más de una ocasión le había ocasionado problemas.
Tomo por lo menos tres atajos para llegar a la enfermería donde se encontraba Hermione. Abrió la puerta e ingreso sin hacer ningún tipo de ruido, no tenía la certeza que la enfermera Pomfrey estuviera ya dormida o no. Examino el lugar llegando a la conclusión que no había nadie vigilando a la castaña y sin más se acerco hasta su cama para luego sentarse a su lado, velando su sueño y contemplándola como si fuera lo más bello del mundo, y es que para el niño que vivió, ella era su mundo, la única persona que siempre lo había tratado como un chico normal independiente de su fatídico destino.
Sonrió en medio de la oscuridad al tiempo que tomaba una de las manos de la castaña, acariciándola con una dulzura que solo era capaz de transmitir estando junto a ella, recordó los momentos vividos, las primera miradas que simbolizaban "algo" más allá que la amistad entre ellos, los roces que comenzaron a despertar aquellos sentimientos dormidos a causa de la ilusa palabra de amistad.
El suave apretón de su compañero sobre su mano le hizo despertar de sus pensamientos y enfocarse en ella que si bien aún no despertaba se le veía sumida en medio de un sueño que para el moreno le era muy difícil descifrar.
Se encontraba sentado en la mesa más alejada de la biblioteca redactando un ensayo para la que era materia favorita, Transformaciones, llevaba casi dos horas de intenso trabajo cuando dio por terminado sus deberes, claro no antes de revisarlos por lo menos unas diez veces. Ordeno sus cosas y se puso de pie cuando ocurrió, un fuerte mareo que la obligó a cerrar los ojos y sujetarse a la mesa, se hizo presente, respiro profundamente y espero a que esas extrañas sensaciones desaparecieran de su cuerpo. Ya recuperada, tomo sus cosas y abandono la biblioteca con la precaución de no agitarse más de la cuenta a pesar de no saber a ciencia cierta del porqué, siguió caminando hasta que lo sintió nuevamente, ese mareo que le nubló la visión y que está vez vino acompañado de una extraña sensación naciente del estomago y que ascendió hasta su boca como si quisiera vomitar, sintió su cuerpo tan débil que los libros que tría consigo cayeron al suelo, sus piernas flaquearon y sin remedio alguno, se desmayó…
- ¿Hermione? – le llamaron en un susurro casi inaudible pero que debido a la cercanía era suficiente. La aludida giro su cabeza encontrándose con un par de ojos verdes que la observaban con preocupación - hola
- Hola – le saludo esta con una sonrisa - ¿Qué hora es?
- Casi las cuatro de la madrugada – respondió Harry y al ver que la castaña iba a reclamarle, agregó – estaba muy preocupado por ti y solo en esta instancia puedo verte sin levantar sospechas.
- Gracias – susurró ella olvidándose del regaño – ahora estoy mucho mejor.
- Perdóname – soltó mirándole a los ojos – fueron celos estúpidos y sin sentido, quisiera poder expresar libremente mi amor pero debo guardarlo porque Ron no puede saber lo nuestro.
- Harry – susurró Hermione con cariño al tiempo que acariciaba el rostro del moreno con delicadeza – la discusión de hoy en la mañana ya no tiene razón de ser, así que no te preocupes ni te mortifiques por eso y sobre Ron… ya sabremos que hacer, lo único que no debes olvidar es que te amo.
- Y yo a ti, Hermione – sonrió el ojiverde para luego acortar distancia y unir sus labios con los de la castaña en un dulce y suave beso lleno de un amor contenido pero que sin embargo estaba dispuesto a luchar contra viento y marea.
- Debes irte – susurró ella cortando el beso luego de unos minutos – estoy segura que no has dormido nada por estar aquí, además la enfermera Pomfrey puede venir.
- Quiero quedarme – soltó testarudamente – y no me descubrirán porque conmigo mi capa – enseñándosela – por cierto, sabes donde deje el mapa, es que no lo encuentro por ninguna parte.
- Se lo habrás prestado a Ron – acuso Hermione preocupada por lo que ello significaba pero el moreno negó ante su preocupación - ¿Estás seguro?
- Completamente – aseguró – sabes que es un riesgo para nosotros que Ron lo tenga, por ello es que esta guardado, solo que ahora no recuerdo donde lo tengo – confesó sonriéndole haciendo que Hermione soltará una risilla – no te burles, le puede pasar a cualquiera.
- Pero te paso a ti – acotó ella sonriente – lo encontrarás
- Eso espero – susurró - ¿Sabes? Tuve un sueño que me hizo tomar una decisión la cual temía por sus consecuencias
- ¿Cuál? – preguntó Hermione con curiosidad
- Hablar con Ginny – confesó clarificándole a la castaña al verle preocupada – lo mejor es serle sincero y decirle que no tengo intenciones de volver con ella por el simple hecho que ya no la amo, por supuesto no diré que estoy o saliendo con otra chica
- No estoy muy de acuerdo pero sé cuidadoso, lo más seguro es que no te crea sobre no estar con otra persona
- Pierde cuidado – sonrió acomodándose con su silla para quedar un poco más cerca de Hermione – deberías dormir, aún es temprano y debes recuperar fuerzas, yo me quedaré aquí.
- De acuerdo – dijo ella – te amo
- Yo también te amo – susurró
En menos de cinco minutos Hermione concilio el sueño seguido del mismo Harry quien apretando la mano de la mujer que amaba, se dejo llevar por los brazos de Morfeo, y está sin ningún tipo de sueño extraño. Y solo despertó cuando el insistente zarandeo de la enfermera Pomfrey se hizo presente ya en la mañana.
- Señor Potter, desde cuando está aquí – le reprochó, sin quitar su mirada de él como si de un momento a otro quisiera echarlo a maldiciones.
- No hace mucho – mintió el ojiverde sentándose correctamente en la silla pero sin soltar la mano de Hermione – estaba preocupado por ella y no pude esperar para verla y saber de su estado.
- Pues, la señorita Granger se encuentra mejor – informo olvidándose momentáneamente de su enojo – en cuando despierte podrá salir pero tendrá que alimentarse muy bien para evitar recaídas
- ¿Recaídas? ¿De qué?
- Resfrío simple y una descompensación – dijo – si hubiera desayunado como corresponde no se hubiera desmayado, sentiría mal pero no pasaría a mayores.
- Entiendo – susurró observando a Hermione dormir, aunque pudo notar que su respiración era muy normal tanto que era imposible que estuviera dormida – no se preocupe, seré su sombra y cuidaré de ella.
- De acuerdo – sonrió la enfermera para luego dejarlos solos.
- Habló en serio, señorita Granger – le susurró en el oído provocando una sonrisa en la castaña que para Harry fue casi imposible no derretirse - ¿Quieres levantarte?
- Sí – dijo – ya es tarde
- Bromeas, es temprano y es mejor así… aprovechas el desayuno de buena manera.
Y aprovechando que los pasillos se encontraban desiertos producto de la hora, caminaron abrazados hacia el gran comedor, sintiéndose por una vez libres de las miradas mal intencionadas que los acosaban a diario. Reían como nunca antes lo habían hecho, sin miedo a encontrarse con algún compañero a sabiendas de que era muy temprano y que la afluencia comenzaría por lo menos en media hora, lo suficiente para la pareja quienes ingresaron a un vacío comedor donde se dispusieron a desayunar con tranquilidad.
- Resfrío simple – habló Harry pensativo al recordar lo dicho por la enferma Pomfrey – no recuerdo que ayer te hayas sentido mal.
- Tal vez porque me quede hasta tarde leyendo – afirmó comiendo su tostada – o cambios de temperatura, quien sabe.
- Lo importante es que estás bien – argumentó el moreno con una sonrisa – y que seré tu sombra para evitar cualquier recaída como sabiamente dijo la enfermera.
- No es necesario, si me cuido no habrá problemas
- En la seguridad esta el peligro – dijo apuntándole con una cuchara – y nada de eso que Ron podría sospechar porque se trata de su salud, señorita Granger.
- Tengo otra opción, señor Potter – preguntó a lo que este negó enérgicamente – de acuerdo pero sin excederse
- Prometido – levantando su mano derecha, tuvo intenciones de besar a la castaña pero justo cuando iba a acercarse, las puertas del gran comedor se abrieron para dejar pasar a algunos alumnos que apenas si repararon en la presencia de la pareja por lo que Harry aprovechó para robarle un beso de los labios – te amo
- Y yo a ti – susurró ella con una sonrisa en los labios - ¿Quieres? – ofreciéndole una tostada que el ojiverde recibió con gusto.
Y entre miradas cómplices continuaron con su desayuno, mientras el comedor se llenaba poco a poco de alumnos en un nuevo día para todos lo habitantes de Hogwarts; sobre todo para Eric Miller que con gusto observaba a la pareja conversar y reír distendidamente, cualquiera que no les conociera diría que eran novios y una muy bonito por cierto.
Pero a quien no le había gustado para nada la imagen, era a Ron Weasley que aún permanecía de pie a la entrada del comedor, observando a su novia y amigo a la mar de contentos. Se sintió un idiota al momento de entrar a la enfermería y no ver a la castaña, y enterarse que su mejor amigo se la había llevado, en vez de esperarlo.
Tomo aire y se acercó a la mesa de Gryffindor, dispuesto a enfrentar a su amigo y novia quienes aún no se había percatado de su presencia y solo lo hicieron cuando el pelirrojo se quedo parado frente a ambos, con un semblante más que molesto o eso es por lo menos que observó el moreno al ver a su amigo, pese a eso, le saludo.
- Hola Ron – saludo Harry bebiendo el último sorbo de jugo de calabaza
- Hola – respondió este con una inusual frialdad mientras observaba el sector donde ya habían desayunado – hace mucho que están aquí – indagó – porque la enfermera Pomfrey me dijo que habías ido muy temprano en la mañana – dirigiéndose hacia el ojiverde que le sostuvo la mirada sin temor.
- Así es – afirmó este recibiendo un pequeño golpecito por debajo de la mesa, cortesía de Hermione – estaba preocupado por Hermione, me levante temprano y fui a verla – explicó sin dar muestras de nerviosismo pese a sentirlo – sino te esperamos fue porque la enfermera Pomfrey dijo que Hermione debía recuperar fuerzas debido a su resfrío de ante noche, es por eso que desayunamos antes, Ron.
- Bien – susurró el pelirrojo no muy convencido y hasta cierto punto no era eso por lo cual se encontraba molesto sino por la imagen que presencio cuando entro al comedor; su mejor amigo y novia, juntos, riendo como una pareja de verdad – entonces, ya te encuentras mejor, Hermione.
- Mucho mejor – afirmó en una débil sonrisa que solo intranquilizo aún más al joven Weasleys – gracias a los dos por haberme llevado a la enfermería.
- No tienes porque darlas – negó Harry a su lado – lo haríamos mil veces más porque te queremos.
- Harry – le llamaron desviando la atención hacia esa persona – es posible hablar contigo, ahora.
- No lo sé, pronto comenzarán las clases, Ginny – dijo este observando su reloj – que te parece después de clases
- De acuerdo – asintió para luego irse junto a sus demás compañeros de curso.
Acto que el trío imito por lo que tomaron sus cosas y se dirigieron a su primera clase del día, que para molestia de Ron era encantamientos con el profesor Miller. Imitando la clase anterior se sentaron en los últimos pupitres de la sala esperando a que el profesor apareciera por la puerta. Acción que no demoró ni cinco minutos en concretarse. Camino por el aula hasta quedar frente a sus alumnos que le observaban con atención y cierta curiosidad, pese a ello se aclaro la garganta y comenzó con la clase.
- Buenos días – saludó este para comenzar – sé que hoy, tenía planificado una serie de duelos con el objetivo de formar las parejas pero debo decir que para ello necesitaremos de un tiempo excesivamente largo y que no poseemos, por tanto, las parejas serán formadas al azar – concluyó, formando una serie de murmullos que fueron opacados por el profesor – me tome la libertad de colocar pedazos de pergaminos con un sus nombres en este sombrero – explicó, mostrando el oscuro sombrero, moviéndolo ligeramente para entre mezclarlos al tiempo que se paseaba por el salón – recuerden que las parejas no se podrán cambiar sin excepción, señor Finnigan – incitándole a tomar un pedazo de pergamino del sombrero; este así lo hizo y lo leyó en voz baja – léalo para la clase, su pareja debe saberlo.
- Parvati – se aclaró, haciendo que unos ruiditos se escucharan a los lejos.
- Silencio – ordeno Eric manteniendo la compostura – es el azar, señores – comentó siguiendo con su paseo por la sala – aunque muchos cosas ocurren por medio del destino aunque muchos no lo crean y lo atribuyan a coincidencias, déjenme decirles que eso no existe – colocándose frente a Ron – adelante, sin miedo – habló por lo que el pelirrojo solo asintió y en cuanto saco el pergamino rogó porque su pareja fuera Hermione – léelo
- Lavander – dijo no creyendo lo que leía.
- Bien – susurró el profesor Miller, continuando – como bien he dicho, este será un trabajo intenso por lo que no se sorprendan si algún día se encuentran practicando un hechizo un sábado por la mañana, más que el logro del hechizo, evaluaré algo más transversal; complicidad, confianza y unidad – acercándose hacia Harry quien no pudo evitar tragar saliva – estoy seguro que en todos estos años juntos habrán vivido por lo menos una vez, una suerte de complicidad plena, solo deben recordar – parándose frente a Harry – señor Potter, su turno.
Trato que su mano no temblará al momento de introducirla al sombrero, sintió el tacto de varios pergaminos pero no se atrevió a tomar ninguno y por un cruel segundo se vio formando equipo con Draco Malfoy o algún Slytherin, movió ligeramente la cabeza concentrándose en lo que hacía, movió su mano hacia la derecha y tomo el primer papel que hizo contacto, lo sacó del sombrero con lentitud para luego leerlo en voz alta, tal y como el profesor Miller lo estaba pidiendo.
- Hermione – soltó provocando diversos ruiditos que molestaron al pelirrojo y que sonrojo a la recién formada pareja de encantamientos. El moreno por ningún motivo se giró para mirar al pelirrojo, no tenía porque pedir disculpas y mucho menos sentirse culpable, después de todo solo había sido el azar que los unió pese a que el destino ya lo había hecho antes. Observó a Hermione que le sonreía débilmente, gesto que el "niño que vivió" correspondió sin tapujos ni preocupación, apretó con fuerza aquel pergamino como agradeciéndole por contener el nombre de la mujer que amaba.
Por otro lado Eric Miller sonreía internamente porque su plan había resultado satisfactoriamente y que gracias a un ligero encantamiento puedo unir a la pareja, esperando que los resultados pronto salieran a la luz. De eso, él mismo se encargaría.
Continuará…
Nuevamente muchas gracias por los comentarios, espero que las dudas con respecto al capitulo anterior sean resueltas a través de los capitulos.
Con respecto a que porque esa decisión de borrar la memoria de Harry y Hermione por una suerte de protección básicamente es por la idea de que generalmente en toda guerra "no se ataca al hombre… sino a las personas cercanas a él", en este caso los amigos pero entre ellos y un hijo, este último es por quien la razón no funciona y que a la larga nos hacen tomar decisiones muchas veces suicidas, un factor que nuestro anciano mago Dumbledore no quiere exponerse. Además de que he desarrollado mi pensamiento que la comunidad mágica en si no quería "cuidar y proteger" al niño que vivió, sino más bien, querían cuidarse y protegerse a si mismos, después de todo si el moreno moría todo se iría al infierno.
Otra cosilla… el personaje de Eric Miller está representando ciertos pensamientos e ideales que por cuestiones de vida me ha tocado vivir, en el transcurso de la historia le irán conociendo más, no se preocupen por ello.
Ya se me hace tarde, no se olviden dejarme algún comentario o critica que siempre es importante.
Cuidense mucho y que hayan pasado una linda Navidad y dentro de poco un BUEN AÑO NUEVO, espero que se cumplan todos sus sueños con pasos firmes.
"Golpeen todo lo que quieran, me levantaré tantas veces, que se cansarán de golpear."
