He aquí el primer capítulo de Revenge: Armed With Wings. Me Ya comienzan a asentarse los papeles y a girar los engranes.

Como el libro de Alejandro Dumas, el fic estará dividido en partes. La primera es esta: Traición. Como por interés propio, venganza, furia y miedo, se puso en marcha la tragedia.


Muchas gracias a Haoyoh Asakura, Alisse, masg, y lightfire por comentar la historia (light, si puedes mandame un correo tuyo, para poder mandarte la espuesta a tu review)


La serie "Teen Titans" y el libro "El Conde de Montecristo" no me pertenece. Al decir esto no violo ninguna ley de derechos de autor. Este fic está escrito sin fines de lucro.


Los temores, las sospechas, la frialdad, la reserva, el odio, la traición, se esconden frecuentemente bajo ese velo uniforme y pérfido de la cortesía.

Jean Jacques Rousseau (1712-1778) Filósofo francés.


REVENGE: ARMED WITH WINGS

PARTE I: TRAICIÓN

CAPITULO I:

UNA PEQUEÑA CONSPIRACIÓN

— ¡Más! —grito Bárbara arqueándose del placer cuando sintió a Robin entrar en ella.

El gimió y no pudo evitar quedarse quieto por un segundo, estaba embriagado de Bárbara, de su sudor, de estar dentro de ella, de ser suyo, la nueva sensación era demasiado excitante como para poder moverse. Pero luego ella abrazo su cintura con sus piernas, haciendo más profunda la penetración, y la sensación se hizo insuficiente. Él continuo entrando rítmicamente en Bárbara mientras ella gemía su nombre, y cada vez más rápido y más fuerte. Entonces ella se volteo mientras Robin se aferro a ella, con una mano en su espalda y la otra en su cadera, y fue ella quien tomo el control, enloqueciendo a Robin.

Jadeando, gimiendo y gritando, ambos siguieron hasta que llegaron juntos al clímax, ella en un grito y él en un suspiro. Se abrazaron temblando, todavía excitados por la demoledora experiencia.

Richard, jadeando, le susurro al oído a Bárbara:

—No puedo creer… donde fue… mi primera vez…

Y tenía razón. ¡La primera vez de Dick en una enfermería! Ambos estallaron en risas.

—Eres increíble—le dijo el abrazándola-Contigo a mi lado mi vida jamás va a ser aburrida.

—Definitivamente—dijo ella guiñándole un ojo, y ambos de nuevo se echaron a reír. El busco en la mesita de noche la cajita roja, saco el anillo de compromiso que Bruce le había comprado, y temblando de la emoción puso el hermoso anillo en el fino dedo de su primer amor.

— ¿A eso se refería Bruce con "la fiesta que se acerca"?

—Le conté de mi decisión dos horas antes, y quería esperar a estar en Gotham, pero él me dijo que cuanto antes mejor. Se fue y no tardo en regresar con esta joya.

—Se nota que te quiere mucho—pensó Barbara mas para ella misma que para él. Richard solo asintió. Ella beso brevemente sus labios, y sin separarse de ellos susurro-Vamos a ser muy felices. Te amo y siempre te amaré.

Se vieron a los ojos. Él le dio un prolongado beso, lleno de alegría y esperanza, y luego se acomodo en el pecho de Barbara. Estuvieron quietos y en paz por unos momentos, sonriendo, hasta que ella vio como Richard la volteo a ver asustado.

—No... No hicimos nada para evitar…

—Tranquilo—dijo ella sonriendo—Tomo la píldora, no te preocupes Dick.

Richard sonrió, pero luego sintió sus parpados muy pesados. Los abrió rápidamente, no quería cometer la torpeza de quedarse dormido justo después de su primera vez. Al verlo cabecear Bárbara soltó una pequeña risa.

—Yo… lo siento.

—No lo hagas. Es que todavía estabas débil. Tú duerme, yo te cuido.

Richard aspiro el suave aroma de Bárbara, un aroma a canela que lo hechizaba tanto como sus movimientos habían hechizado a su cuerpo que ahora le pertenecía. Robin se abandono al sueño en los brazos de su amada. Bárbara al verlo dormido en su pecho, desnudo, suspiro contenta y satisfecha de sí misma. ¡Más de un año de relación, y apenas habían dado ese paso! Aunque la situación no había sido planeada, era mucho mejor de lo que había esperado.

Su cuerpo se tenso de repente. ¡Con el susto del envenenamiento de Robin, se le había olvidado tomarse la pastilla! Pero luego se tranquilizo, seguro por un día no pasaba nada, además, ¿Qué no estaba a punto de casarse? Sonrió encantada con ese pensamiento de la boda y se quedo dormida ella también en los brazos de Richard, soñando con vestidos de novia, damas de honor, pasteles, regalos, fotógrafos, miles de rosas y una luna de miel por Europa.


Febrero llegaba con todo su esplendor. Parecía que la primavera que se había adelantado ese año en Gotham. La mansión Wayne estaba convulsionada con los preparativos de la boda de Richard, Bruce Wayne y el comisario Gordon eran amigos muy cercanos, así que la boda les había hecho ilusión (aunque el último fuera más reservado con sus sentimientos).

La futura novia estaba en Star City, a petición de Batman, para buscar una pista o algo contra Queen y encontrar la manera de deslindar completamente a Industrias Wayne. Pero ya llevaba dos semanas de continua vigilancia y no encontraba nada malo en Oliver, de hecho, parecía que eran otros los que estaban lucrando a sus espaldas. Había descubierto que mientras las cuentas de Queen disminuían, las de dos gerentes aumentaban, al parecer sus ingresos eran demasiado altos como para ser justificados por su sueldo. Y sus dudas aumentaron tras un incidente en un evento del alcalde de la ciudad para abrir un centro comunitario. Había sido construido con muy bajos fondos, sin mencionar que todas las luces estaban encendidas, por lo que hubo un corto circuito que derivó en incendio. Barbara estaba allí como invitada de honor del alcalde por ser hija del comisario de policía de Gotham, así que no pudo ponerse su traje de superhéroe, pero aún como una civil pudo sacar a toda la gente del piso inferior y de los patios y salones. El problema fue sacar a la del superior, de hecho, casi pierde la vida.

Ya había sacado a quince personas, la mayoría eran niños, por lo que le dio miedo que uno pudiera haberse quedado atrás. Volvió y al no encontrar a nadie quiso volver a las escaleras, pero el suelo de madera cedió y grito de terror mientras comenzó a caer al piso inferior que estaba en llamas.

Era el final. Iba a morir. Cerró los ojos fuertemente para no ver el fuego…

…Y Justo antes de caer sintió alguien abrazándola por la espalda, y la caída se detuvo. Volteó a ver a su salvador y miró impactada a Green Arrow, que con una flecha clavada en el techo y atada a una cuerda había podido saltar y rescatarla. Cuando emergieron del agujero Barbara estaba temblando, pero él la cargó en brazos hasta llevarla con los demás supervivientes. Al salir descubrieron que el fuego se había extendido a todo el vecindario, y el la dejó con uno de los rescatistas, para ayudar a apagar el incendio. Cuando el fuego fue aplacado, el regreso a donde Barbara y los demás. Los lamentos se escuchaban, todos a mil voces, muy distintos y a la vez compartiendo la misma angustia, clamando al cielo y estremeciendo a Star City. El alcalde, temiendo que la turba intentara agredirlo, se marchó con toda la discreción posible.

— ¿Muertos?-se había acercado Green Arrow preguntando a un policía.

—No, aún no.

— ¿A qué se refiere con aún no? —Preguntó Green Arrow, y Barbara que estaba cerca juró escuchar preocupación en su voz — ¿hay heridos?

—No, pero hay tres vecindarios destruidos y docenas de familias sin un lugar donde pasar la noche, dudo que muchos resistan.

— ¿Dónde viviremos?—pregunto una mujer histérica, al pensar en sus tres hijos sin techo.

— ¡Nuestro patrimonio! ¡Nuestra vida! —lloraba un hombre sentado en el pavimento con ambas manos en la cabeza.

— ¡Estoy embarazada! ¿Dónde vivirá mi bebe cuando nazca?

— ¡Y qué hay de mi madre! Ella está demasiado enferma, si se queda a la intemperie… ¡puede morir!

— ¡¿Qué haremos?-preguntaban todos casi a una voz.

—Reconstruir—dijo Green Arrow con voz de mando-Conozco un par de albergues a varias calles de aquí. Arreglare que les den refugio, y mientras dedíquense a la reconstrucción de sus hogares.

— ¡Necesitaremos millones!

—Los gastos correrán por parte mía, no se preocupen.

Ante esa declaración, los rostros antes angustiados se iluminaron de alegría. Todos comenzaron a vitorear a Green Arrow, y muchos se le acercaron para abrazarlo efusivamente y para saltar a su alrededor. Ahora, las miles de voces habían dejado los lamentos para aclamar al superhéroe.

— ¡Nos ha salvado! —Gritó un hombre abrazándolo— ¡TRES HURRAS POR NUESTRO HÉROE!

Barbara lo miraba sorprendida mientras la gente eufórica gritaba "hurra". Alguien que, aún en tiempos de crisis, era capaz de ayudar a otros no podía ser tan mala persona. La gente comenzó a dispersarse, y Green Arrow también decidió irse. Mientras el caminaba, la volteo a ver, y luego le sonrió. Barbara se sorprendió a sí misma al notar que se había ruborizado. Lo vio alejarse hasta perderse de vista, y luego, ella también partió en dirección al hotel donde se hospedaba.

A lo lejos, mientras caminaba, Oliver no pudo evitar comenzar a reflexionar en su vida de los últimos meses. El accidente de Black Canary, tras una discusión, lo había afectado mucho. La forma en que su compañía se estaba hundiendo era humillante. Se sentía terrible, porque sabía que no debía de haberse involucrado con Black Mask, pero por fortuna su sucesor parecía interesado en continuar con los pedidos y eso podría salvarlo. Y esta vez iba a ser más cuidadoso: por debajo del agua le estaba pagando el triple a dos gerentes de su empresa para que ellos se hicieran cargo de los pedidos de su nuevo cliente. Reconocía que eran buenos en lo que hacían, pero no habían sido lo suficientemente listos como para engañar a Batgirl, iba a tener que tomar medidas. No pensaba en eliminarla como habrían hecho algunos refinados del bajo mundo, ya que no era un asesino como ellos, había otras opciones; conocía a otros tres que no le robarían y serian más cuidadosos, los podría poner a las órdenes de los criminales mientras Batgirl detenía a los anteriores y los demás tratarían en negocios más honrados. Estaba decidido a dejarse de moralidades y recuperar su fortuna como fuera.

Pero para que todo funcionara necesitaba clientes, y la mayoría estaba con Industrias Wayne. Aunque pensándolo bien, ¿Qué Bruce Wayne no era un aliado en los negocios? Sintió esperanza al pensar en hacer un trato con él para compartir clientela. También sería mejor que tuviera varias cuentas a nombres de otros, para que si en una volvía a tener pérdidas, las demás las solventaran sin tener que atravesar de nuevo por esa penosa situación. Recordó que había un grupo criminal al que le habían confiscado un cargamento de plutonio, de eso también podía sacar provecho, conocía un distribuidor en Jump City que podía abastecerlo y venderles para sacar de allí el dinero que había prometido a las familias damnificadas por el incendio. Amaba y apreciaba su reputación de héroe, debía de mantenerla. Además, eso ayudaba un poco a calmar su conciencia y a sentirse bien consigo mismo. Desde que había perdido su fortuna, se sentía más cercano a la gente.

Luego pensó en Barbara Gordon. Ya antes le parecía que ella destacaba entre todas las damas de sociedad, en muchos eventos a los que se había presentado en sus tiempos de prosperidad ella le había parecido atractiva. Y cuando llegaron los malos tiempos, tras la muerte de su esposa, él había notado que ella se le acercaba en las fiestas: le mandaba algo de tomar y a veces le dirigía unas cuantas palabras amables o le presentaba alguien interesado en los negocios.

Y ese día, en ese día, sus ojos asustados lo habían hipnotizado por un momento. Aún recordaba como se había sentido el alzarla del talle para luego estrecharla hacia su pecho para salir de aquella trampa de fuego. Como al bajarla cuando llegaron a un lugar seguro la parte desnuda de su brazo había rozado una pierna de la joven. Y su rostro ruborizado se había visto aun más hermoso de lo que ya era. Además, para hacer lo que hizo, subir al fuego para rescatar a esos niños, debía de ser muy valiente, cualidad que el siempre apreciaba.

¿Acaso no se sentía dispuesto a rehacer su vida?

Por primera vez en semanas sintió que podía volver a empezar. Si, levantaría de nuevo su empresa, y si esta chica le estaba empezando a gustar se acercaría a ella.

—Quizá. Un motivo más para viajar a Gotham.

Queen se permitió sentir que su vida volvería a su cauce, y que todo saldría bien a partir de allí.

Barbara también pensaba. Se había ruborizado, pero no de admiración, sino de vergüenza. Sin saberlo, había entrado en el juego de Oliver Queen.

—Es probable que intentaran inculparlo.

Recordó cuando Dinah le hablaba de su noviazgo con Queen. No lo conocía realmente, ni siquiera se animaba a acercársele cuando se encontraban en la Atalaya, pero los relatos de su amiga le habían dado una imagen de un hombre bueno, interesante, de mundo, y preocupado por los demás.


Al mismo tiempo que Barbara Gordon se convencía de la inocencia de Oliver Queen, Richard Grayson salió del ascensor. Caminaba con paso agitado por el pasillo hasta llegar a su oficina de Industrias Wayne. Respiraba irregularmente, como si algo lo preocupara. Debía de ser grave para que a mitad de la noche, cuando apenas había personal, llegara así a la empresa. Apenas llego, cruzo la enorme oficina y hecho una bolsa de cuero al escritorio. Su contenido era muy inquietante, tanto que Richard no atino más que a sacar los papeles que contenía la misteriosa bolsa y guardarlos en un cajón de doble fondo de su escritorio.

— ¡No puedo decirle a nadie, pero es muy grave, si se escapa nos puede matar a todos! ¿Qué hago? —se preguntaba desesperado.

Hasta hacia unas horas estaba muy entusiasmado: había diseñando una modalidad de invisibilidad para los trajes de superhéroes, todo un invento que revolucionaria la forma de operar de los héroes. Deseaba probarla en su traje y luego en el de Batman y Batgirl, sin duda sería muy útil. Había hallado un químico, xenothium, el cual aunque muy inestable era lo suficientemente poderoso para que en pequeñas cantidades fueran una fuente de poder para el traje, y a la vez lo suficientemente noble como para poderlo combinar con otros y evitar que la tela reflejara la luz. Conocía a un proveedor de sustancias químicas raras en Jump City, así que empaco el traje, tomo su motocicleta, y en dos horas llego a Jump City.

Esta ciudad rara vez la había visitado, pero tenía una memoria fotográfica así que apenas llego fue directo al observatorio de astronomía donde operaba el proveedor, Chang, un extranjero que había participado (y se rumoreaba que todavía participaba) en experimentos para gobiernos de distintas potencias. Desde Rusia hasta América. Tenía también muy mala reputación, Batman no lo aprobaría, pero valía la pena tener el xenothium. Se había llevado muy bien con Chang y la venta salió tal cual la planeaba, pero al salir vio a un hombre en una capa dorada recibiendo una bolsa de uno de los trabajadores de Chang. En esa década, las capas doradas eran muy temidas, porque eran las que usaban los seguidores de un antiguo héroe, llamado Magog, el cual enloqueció y trato de dominar al mundo para crear una dictadura. Después lo encerraron en una prisión para supervillanos, llamada Gulag, pero aun la gente tenía miedo, porque en su búsqueda del poder había sido capaz de destruir todo el estado de Kansas, matando a millones. Robin espero a que quedara solo el tipo de la capa dorada, y lo ataco, pero el logro huir dejando la bolsa atrás. Cuando Robin reviso el contenido, el corazón le dio un vuelco.

De inmediato volvió rumbo a la carretera de Gotham, y a toda velocidad paso por la costa, donde se podía apreciar la famosa isleta de Jump City.

Miércoles, 06 de octubre del 2010

Nightwing llego a su habitación.

Las paredes eran negras. Miles de recortes de periódicos, papeles, y fotografías, colgaban de las paredes y estaban pegados a ellas.

Camino hasta llegar al cartel del acto de trapecistas de su familia, "Los voladores Grayson". Su imagen más joven e infantil de él le sonreía, apenas y tenia doce años cuando les tomaron la fotografía, aun sonreía al recordar como su madre cerró los ojos tras el flash, como luego le dio un amoroso beso en la mejilla, y después su padre le había revuelto el cabello. En prisión había deseado tanto volver a esos días…

Descolgó el cuadro con suma delicadeza, revelando una pantalla táctil del tamaño de una libreta escolar. Introdujo un código, y al hacerlo la pantalla se apago. También la desprendió y apareció un compartimiento poco profundo, pero con papeles muy importantes para sus planes.

Miro al frasco que tenía en la mano. Un líquido rojo resplandecía con luz propia.

—Más vale tarde que nunca.

Metió el frasco de xenothium, pero al sacar la mano un sobre cayó al suelo, y él se inclinó a recogerlo. Suspiró con tristeza al ver cuál sobre era. Extrajo un papel con el logotipo que Industrias Wayne usaba en los noventas. Algo estaba escrito a mano, con letra inclinada y tinta que había sido negra pero que el tiempo había enrojecido. En apariencia era el más insignificante, pero en realidad todo, los últimos dieciséis años de su vida, y al parecer los que le seguirán, todo giro alrededor de aquel papel.

Leyó en voz alta la fecha: 5 de febrero.

No tenía la fecha completa, ¡pero vaya que si sabía en qué año la infame carta había sido enviada!

Domingo 05 de febrero, 1994

Barbara y Richard se encontraron en el aeropuerto de Gotham. Se abrazaron y besaron llenos de alegría por el reencuentro, y luego caminaron tomados de la mano hasta una cafetería cercana para hablar de todo lo que les había pasado. Detrás de ellos llego Azrael.

— ¿Qué quieres? —le pregunto cortante Richard, haciendo a Barbara voltear sorprendida.

—Quería disculparme. Actué como un tonto el otro día…

—Más que un tonto. —le recrimino el—Empujaste a Bruce y luego me golpeaste.

—Tú casi me das una paliza. Pero no vengo a pelear, vengo a hacer las paces. No pude explicártelo, pero me enoje porque me pareció indigno de Bruce que dejara el traje solo para descansar.

— ¿Qué cosa? —exclamo Barbara.

—No te preocupes, tú serás la esposa del nuevo Batman. Admito que me puse un poco celoso Richard, pero también admito que tú eres un mejor héroe que yo, solo que demasiado joven. En fin, es Bruce y debe de saber lo que hace. —Suspiró— ¿Amigos de nuevo?

Azrael alzo la mano, como él solía hacer cuando cerraba un trato en Industrias Wayne, donde también trabajaba para Bruce. Richard se convenció de sus buenas intenciones y apretó su mano, a lo que Jean le dirigió una sonrisa que, aunque en apariencia conciliadora, hizo que un terrible presentimiento le llegara a Barbara. Sintió el escalofrío recorrerle la espalda mientras él se iba. Le contó su impresión a Richard.

—No te preocupes, creo que lo que pasa es que todavía está enojado conmigo.

— ¿Y por qué iba a estar enojado contigo amor? Además, ¿Qué es todo eso de que Bruce se retira?

Él le confirmo, para la enorme sorpresa de ella, que Bruce había decidido dejar la capa, y de cómo ahora Richard iba a ser Batman. Bárbara comenzó a felicitarlo, pero la sonrisa se congelo cuando le conto de la escena que había hecho Azrael.


Jean-Paul Valley y Richard Grayson estaban cenando en la mansión Wayne. Bruce los había mandado llamar. Al llegar les sorprendió ver que además de la cena estaba la máscara y capa de Batman en la mesa. Bruce acariciaba la tela con las manos, con aire reflexivo, y aun continuo un rato hasta que con una seña les indico a los jóvenes que se sentaran a comer. Tras un cuarto de hora, al fin hablo.

— La compañía necesita que le dedique mi tiempo completo, y mi cuerpo ya no es tan fuerte y ágil como antes. Siento que es hora de dejar el manto.

Los cubiertos de los dos chicos cayeron a los platos, haciendo eco en el corazón fuerte de Bruce Wayne.

— ¿Pero, quien va a ser Batman? —pregunto Richard, y los ojos de Azrael brillaron con una secreta alegría. Ya sospechaba que Bruce tomara esa decisión, y esperaba que lo eligiera a él para ser el nuevo Batman.

La respuesta fue totalmente inesperada.

—Tú—dijo Bruce mirando a Richard.

Richard y Azrael enmudecieron por la noticia, aunque por razones totalmente distintas.

—Eres la persona más digna que conozco de portar el traje. Necesito saber si después de tu boda con Barbara tú puedes hacerte cargo y ser mi sucesor.

Richard no podía creerlo, y miró impresionado la máscara por unos momentos. Él siempre había soñado con un día suceder a Batman, casi desde que comenzó a golpear a los criminales de Gotham cuando apenas tenía trece años. No le gustaba pensar en eso porque creía que para que Bruce dejara la capa tendría que pasar algo terrible, quizás hasta su muerte. Fue un alivio interno que solo deseara retirarse para levantar Industrias Wayne.

Pero otra persona sintió como la furia le cerraba la garganta. Aún así, su expresión expresaba lo que quería gritar: la ira enrojeció su rostro, sus ojos lanzaron fuego y sus labios se apretaron haciendo una línea blanca. El extraño berrinche no paso desapercibido. Cuando noto que lo volteaban a ver se levanto.

— ¡No puedes hacer eso! —gritó levantándose de golpe y dándole un empujón a Bruce por el pecho, haciéndolo caer.

Richard, casi ciego de ira por lo que Jean se había atrevido a hacer, le dio un puñetazo que lo hizo caer contra una silla, la cual se rompió por el impacto. Muy adolorido, Jean trató de incorporarse. Richard se acercó a él con un aire amenazador que le inspiró miedo.

— ¡Basta! —gritó Bruce Wayne con la voz del trueno.

Jean aprovecho para incorporarse y salir a tropezones, de la sala. Mientras, Richard se calmaba.


El relato fue dramático. Sin embargo no le contó de lo que ocurrió en Jump City y la extraña carpeta. En cambio ella le habló de su experiencia en Star City.

—Estuve investigando, ¿sabes? dudo que el haya sido culpable.

—¿Estás segura?

—Hubieras visto lo que yo vi. No creo que Bruce pudiera equivocarse así, pero voy a darle un voto de confianza.

Ambos estuvieron unos momentos en silencio. Richard pensó en sacar el tema de los papeles, pero no estaba seguro todavía de lo que había leído. Meditó unos segundos más sobre el asunto de Star City.

—¿Y exactamente que viste Babs? —Preguntó para conocer más detalles pero ella no respondió, estaba mirando distraídamente a las demás mesas. Barbara de pronto de ponía así, ausente. ¿Qué la estaría preocupando?

Después su rostro se altero, y perdió el equilibrio. Richard apenas alcanzo a sostenerla, y vio que ella estaba muy pálida y mareada, al parecer también iba a darle nauseas si no se sentaba. La recostó en una silla de la mesa más cercana y la sostuvo contra su pecho por unos minutos, hasta que ella se recuperó.

Después apareció por la puerta Chang. Richard no evitó el fijarse en él y verlo llegar hasta una mesa donde, para su sorpresa, estaba Oliver Queen, quien llevaba una maleta negra. Barbara aun estaba demasiado desorientada para notar eso. Richard vio como les llevaron una botella de vino y Chang entre risas comenzaba a beber. Aún así la reunión parecía sospechosa. ¿Acaso Oliver iba a pedirle a Chang más material para criminales? Volvió a dudar de la inocencia de Green Arrow. Le hizo una seña a Jean-Paul y el asintió y se sentó junto a los otros dos, que parecieron contrariados hasta que Jean pidió más vino. Ellos conocían la identidad de Green Arrow, pero el solo conocía la de Azrael, así que quizás podría sacarle su verdadero plan. Confiando en que su compañero los vigilaría, volvió a concentrarse en Barbara.

A varias mesas de allí, Chang se puso a dormir en la mesa, en pleno restaurante, el vino se le había subido demasiado rápido. Parecía que eso era lo que esperaba Jean-Paul, porque apenas vio a Chang dormir su fisionomía cambio de una alegre y despreocupada a una calculadora y burlona.

— ¿Sabes algo, Ollie? Tu situación va a empeorar.

— ¿De qué hablas?

—Bruce Wayne va a ordenar que Industrias Wayne rompa todo trato y apoyo comercial contigo. Tu compañía va a quebrar y pronto estarás en la calle.

Oliver Queen estuvo unos momentos en shock, pero luego sintió un escalofrío recorrerle la medula, mientras le costaba trabajo meter aire a sus pulmones. Si eso ocurría el nuevo Black Mask iba a dudar de la inversión y se iba a retirar. Su compañía era lo único que le quedaba, sin eso ya solo le faltaba morir. ¡No, Bruce no podía hacerle eso!

— ¿Por qué? —pregunto él, primero con su voz hecha un hilo, pero después con desesperación— ¿Por qué va a hacerme eso?

Se levanto y golpeo con furia la mesa, haciendo que varias personas voltearan a verlo, entre ellas Richard. Pensó en intervenir, pero Barbara se repuso y el prefirió estar cerca de ella, pensando en preguntar después.

—Baja la voz y trata de mantener un bajo perfil, que lo que te voy a decir es un gran secreto.—dijo Jean exasperado.

Oliver se tranquilizo y miro a Azrael.

—Batman es Bruce Wayne.

— ¿De qué me estás hablando?

— ¿Recuerdas la fiesta de año nuevo de la Atalaya, cuando saliste de la enfermería?

—Sí, estaban actuando como imbéciles.

—Batman estaba también extraño cuando te vio. Salí pero me quede a un lado de la puerta porque sabía que les iba a decir que le pasaba a sus adorados pupilos, y escuche que te descubrieron.

— ¿Qué dijiste?

—Lo escuché decirles que iba a dejar tu compañía hundirse porque te atrapó en negocios sucios con Black Mask.

Ahora Queen sintió como se mareaba, al grado de tener que sostenerse del borde de la mesa. Estaba acabado. Ya no tenía salvación, sería solo cuestión de tiempo antes de que quedara en la miseria.

— ¿Por qué me lo dices hasta ahora? —preguntó, aparentemente preocupado pero con un aire ausente.

—Batman se va a retirar, y le va a dar el manto a Robin, a ese imbécil que ni para defenderse sirve. Yo lo quiero. Así que vamos a hacer negocios.

— ¿Cómo?

—Mira a tu izquierda.

Oliver Queen miró, y vio en otra mesa, casi al fondo, a Barbara Gordon y a Richard Grayson.

—Te presento a Robin y a Batgirl, quienes se casan el 23 de en marzo. —dijo Azrael con una sonrisa maliciosa, disfrutando de la ansiedad de Queen.

Y lo peor de todo era el cuadro que tenía enfrente: ella tomo con cariño el rostro de su amante, y al hacerlo pudo ver su anillo. Ambos se sonrieron, con la típica sonrisa tonta de los enamorados, mientras que Oliver tembló de la ira. Quiso levantarse, pero Azrael lo impidió.

—Guarda tu furia para mejor ocasión.

— ¿A qué te refieres con "una mejor ocasión"?—pregunto Ollie haciendo comillas con los dedos.

—Tengo un plan para hundirlos. Un plan donde nosotros recogemos los pedazos. Yo hundo a Bruce Wayne y tengo su capa, tú hundes Industrias Wayne y te quedas con los clientes. Antes de un mes yo seré Batman y tú volverás a ser un millonario.

Queen lo miro impresionado. Ese no era el Azrael que todos conocían, y no le inspiraba confianza

— ¿Y cuál es ese magnífico plan? —pregunto el acercando su silla y preparándose para lo que iba a oír, porque sabía que no sería bueno.

—Robin está investigando una conspiración para sacar a Magog del Gulag y luego atacar la comisaría. Pero en lugar de guardar las pistas en la Baticueva, las guardó en su oficina de Industrias Wayne, y esas pistas son nada más, y nada menos que mapas del Gulag, de la comisaria, detalles del futuro ataque, y nombres de los apoyadores de Magog. Yo redacto una denuncia culpándolo del ataque, tú la envías, después yo me aprovecho de Bruce, y los dos nos comemos su compañía.

— ¿Y porque no la envías tú? Es más, ¿Por qué me involucras en tu plan?

—Porque una vez haya hecho a un lado a Batman, necesito a alguien que me ayude a vigilar a los criminales de cerca, a la vez que tratar con ellos, alguien que me ayude a hacer la situación de Wayne tan difícil que no pueda oponer resistencia a que tome el control.

Pero por dentro pensaba en que necesitaba a quien culpar si todo salía mal. Si el plan fallaba no se iba a hundir con él.

—Podemos recuperar lo que nos pertenece. Y puedes quedarte con la chica.

Alzó su mano hacia Queen.

—¿Socios?

El dudo por un segundo. Su conciencia le pidió que no confiara, que Bruce había sido su amigo. Pero la imagen de Richard con Barbara, y de la mirada admirada que ella le había dirigido cuando la salvo del incendio, ocuparon su mente. Para un hombre furioso contra un rival, sintiéndose ultrajado en todas las formas posibles, y desesperado, esa clase de oportunidades parecen caídas del cielo, por más turbias que fueran. Estrechó la mano de Jean con firmeza.

—Ahora, la denuncia. ¿Eres zurdo o diestro?

—Diestro.

— ¿Y sabes escribir con la izquierda?

—Sí, lo aprendí cuando estaba en la universidad.

— ¿Tienes papel?

Oliver buscó entre los papeles de la maleta y encontró una hoja para oficios de Industrias Wayne. Nada mejor para la ocasión. Saco la hoja y una pluma negra.

—Ahora, escribe lo que te voy a dictar


Nightwing leyó la denuncia como ya lo había hecho muchas veces antes.

Un amigo de la ley y la justicia advierte al fiscal de distrito que Richard John Grayson, hijo adoptivo de Bruce Wayne, planea un ataque a la alcaldía de Metrópolis para apoyar al ex superhéroe Magog a retomar el control de las calles. Encontrarán la prueba en una carpeta que guarda en su oficina de Industrias Wayne, rotulada "Golpe", en su escritorio, segundo cajón a la derecha, escondida en un doble fondo.

Metió la carta al sobre, con un ademan furioso.


—¿Eso, no ez, sufidie..ente para que… lo encarce…len? —pregunto Chang.

Ambos voltearon a verlo sorprendido, temiendo que lo hubiera oído todo. Pero estaba tan borracho que dudaban que Chang recordara algo de lo que se habían dicho para el día siguiente. En cualquier forma, Jean-Paul decidió no arriesgarse.

—Tranquilo, solo es una broma, una pequeña conspiración para hacer a todos reír el día de la boda por un pequeño susto. Aunque mejor que no genere problemas, voy a tirarla.—Y hecho el papel al suelo con un rápido movimiento por encima de su hombro.

—bu… bue… buena… eza…-Chang se rio de la broma y de no poder hablar, y luego se volvió a dormir sobre la mesa.

—Pero como la broma es demasiado buena, es aún mejor que la conspiración llegue a término.

Cuando verifico que estuviera dormido, Jean alargo la mano y recuperó la hoja.

—Nosotros tumbaremos a Bruce Wayne.—Declaro Queen.

—Así es amigo. Lo haremos caer a lo más bajo. Y lo haremos por medio de su adorado hijo.

A tres mesas de allí, Richard y Barbara reían, mientras que Oliver Queen y Jean-Paul Valley se miraron con una sonrisa siniestra.