…Pero no había dicho nada sobre Max consiguiéndole una.

¿Qué había dicho? Que no tomaba en serio a las ordinarias, pero no había dicho nada sobre las chicas transgénicas. Max sonrió mientras comenzaba a planear, seguramente habría alguien por ahí lo suficientemente buena y decente para Alec, y más le valía a Alec no enfadarse con sus decisiones, por que, demonios, Alec a veces podía ser un verdadero energúmeno, tantos meses sin nada de acción le estaban haciendo daño, con más razón para buscarle a alguien.

El problema era ¿quién? No era que Max menospreciara a las chicas de ese lugar, para nada, pero dudaba en poder encontrar a alguna que comprendiera a Alec por completo y le tolerara, por que, había que admitirlo, el hombre tenía grandes defectos, se distraía fácilmente, era medio libertino, y había que repetirle las cosas varias veces para que las entendiera. Así que la persona que estuviera con él tendría que tenerle paciencia infinita para poder tolerar el tener que decir lo mismo 30 veces antes de que él hiciera caso.

Esta bien, decir lo mismo 4 cuatro veces, que tampoco era tan cabezota. Pero si se tomaba en cuenta que Max no tenía nada de paciencia, para ella esas cuatro valían 40. Además, Alec rezongaba por todo, jamás acataba sus ideas a la primera, siempre le preguntaba si estaba convencida de que era la mejor solución, le preguntaba si estaba segura, y una vez que Max decía que sí, era hasta cuando Alec hacía caso. El problema era que Max muchas veces no estaba segura de sus propias decisiones, y tenerle que darle el sí era difícil. Así que ha veces, solo a veces, terminaba tomando en cuenta la palabra de Alec, así que además de paciente la chica con la que saliera tendría que ser poco orgullosa y aceptar cuando Alec tuviera la razón.

Así que necesitaba a alguien paciente y no muy orgullosa, alguien como…

-Max, termine de pasar las cartas que escribiste a la maquina ¿quieres que haga algo más?

La voz de la pequeña rubia sacó a Max de sus pensamientos -¿Todas las cartas? -Preguntó sorprendida.

-Gobernador, Alcalde, los senadores y también las que escribiste para los medios -Le respondió Ava sonriendo.

-No, entonces eso es todo chica, ve a descansar que es tarde -Le dijo Max con una sonrisa a lo que la rubia asintió.

¡Ava! ¡Claro! ¿Cómo no lo había pensado antes? La x5 que le ayudaba como una especie de asistente durante las tardes podría ser una buena candidata. Es decir, era bastante paciente -la soportaba a ella y sus mil ordenes-, acomedida, y debía de ser poco orgullosa si siempre sonreía así y le daba la razón en todo. Si, eso era lo que se necesitaba, además era alegre, bonita -de una manera tierna que a Max no le agradaba del todo ¿pero no se podía ser perfecto, o si?- y tenía esa voz chillona y desquiciante. Bueno, que ella no tendría que escucharla, nada más Alec.

Definitivamente la paciencia de Ava sería algo bueno, por que así Alec podría explayarse, hablar durante horas y la chica le escucharía y prestaría atención mientras él decía sus ideas y hablaba sobre si mismo. De pronto Max torció la cara, eso no sería tan bueno, Alec necesitaba ser callado, por que sino terminaría con un ego más grande del que ya tenía si su pareja andaba por ahí escuchándolo siempre como si las cosas que él dijera fueran la pura verdad. Así que la paciencia de pronto ya había dejado de ser una cualidad en Ava. Bueno, aun estaba su poco orgullo que… era bueno, si se tomaba en cuenta que con él de Alec llenarían la habitación. Pero también tenía su punto en contra: ¿Y sí la chica andaba por ahí dándole siempre la razón? Eso si que sería malo, por que el orgullo de Alec crecería demasiado y no habría nadie capaz de bajarlo de las nubes.

Además Ava era medio remilgosa, y Alec en definitiva necesitaba a una persona que no fuera remilgosa. El sujeto era un verdadero puerco, y Max lo decía en el buen sentido de la palabra, por que ella era igual que él y lo ultimo que quería era ofenderse a si misma. Esta bien, ella era peor que él, hablaba de más tonterías, se bebía la cerveza de un trago y era más desorganizada, comía cualquier cosa que se viera comible y era medio bruta en eso de los modales. Alec sabía modales, pero no era de los que los aplicaran mucho, aunque al menos tenía más tacto para decir las cosas y se bebía la cerveza con más calma, además de que le hacía el feo a las cosas que Max se comía aunque ya tuvieran varios días en el refrigerador. Pero no tenía tacto para hablar de cosas como desperdicios, basura, y, ultimadamente, de sexo, hablaba de sexo sin ninguna pena y eso de seguro incomodaría a Ava y no durarían mucho debido a ello y a su gran paciencia y a su poco orgullo de decir las cosas, que al final terminaría por cansar a Alec, que el tipo era masoquista y le gustaba que lo trataran mal, así que no, Ava quedaba descartada.

Además, paciencia, entendimiento y no ser remilgosa eran tan solo una de las cuantas características que Max necesitaría en tal mujer, por que no estaba hablando de una relación de dos días por parte de Alec, no, quería algo más serio, y si quería algo así, necesitaría a una persona que se riera de sus chistes.

No de todos obviamente, por que sino el hombre se la pasaría bromeando todo el tiempo y eso haría que a Max le diera dolor de cabeza. Pero sí que se riera de los buenos, esos en los que ella decía "Eres la maldad Alec" como respuesta, y el contestaba "Ese es el rumor." Esos en los que ponía a prueba su gran agilidad de respuesta y su sentido del humor.

Y además del sentido del humor, tendría que ser una persona bastante relajada, alguien que fuera capaz de soportar y respetar todas esas mañas que el hombre tenía, los pequeños detalles que lo hacían Alec. Las sonrisas sarcásticas cuando se quería hablar de algo serio, el comerse la pizza al revés, quitarle la cáscara a las manzanas antes de comerla -¿quien en su sano juicio hace eso?-, tomarse el jugo sin un vaso de por medio, acabarse el azúcar en su café -En serio ¿podía con el whisky pero no con un café cargado?-, tener un tarro de cerveza y un par de caballos y estar bebiendo y revolviendo al mismo tiempo, ser un ególatra que se la pasa apostando contra todo y todos en el pool para enseñar lo bueno que es en el juego, y también el hecho de que sabe lavar y cocer su ropa. Por que eso, en un hombre, es extraño. Cierto que en Terminal City nadie podía darse el lujo de una lavadora, mucho menos una maquina de cocer pero Alec en verdad sabía lavar y cocer la ropa, todas esas cosas de separarla, utilizar la cantidad exacta de jabón, ensartar agujas, etc. Max lo había descubierto un día en el que una broma de Dalton había arruinado su playera favorita -aquella de mangas cortas que dejaba ver sus hombros color negro- y cuando ella estaba a punto de tirarla, Alec le había dicho que aun tenía solución, y él ¡lo había arreglado!, la había zurcido y se la había entregado lavada. Max dio las gracias y no quiso decir nada más, pero bueno, era penoso… ella jamás había usado una aguja en su vida. Es decir, penoso para él por que esas son cosas que hacen mujeres nada más.

Alegre, relajada y simpática… alguien que le siguiera el juego con sus bromas y chistes. Alguien como…

La risa de Milla sacó a Max de su oficina para ir a asomarse, Dalton y ella estaban en medio de la sala de control mientras Luke no estaba, Max estaba a punto de correrlos del lugar y darles un buen regaño cuando observó a Milla con más detenimiento. Sí, era una X6, pero tampoco se llevaban tantos años, además la chica era de lo más graciosa, ya vería a Alec intentando alcanzarla en cuanto a chistes y bromas, y su cabello castaño era muy bonito. Eso le tenía que dar puntos extra.

Max les sonrió a Dalton y a Milla, que aterrorizados salieron de ahí, hay por favor, ni que ella fuera la bruja mala del cuento. Bueno, si lo era, pero de verdad había querido hablar con la niña… ¿niña? Esta bien, tal vez había cometido un error en ello. Desconocía los estándares de edad que tenía Alec para sus parejas -en realidad eran puras chicas jóvenes con las que se iba, pero normalmente no se veían menores que él- Sin embargo pensó que a Alec tal vez no le gustaría salir con alguien tan joven y tan ¡inmadura!, le corría a ella, ¡a ella!, que no pensaba hacerle nada malo.

Además si Alec saliera con Milla, eso sería contraproducente para Max, por que si la chica era así de inmadura, seguramente arrastraría a Alec a hacer bromas y travesuras, o peor aun, Alec tendría que cuidarla de que no hiciera bromas ni travesuras. Y fuera cual fuera la opción, Max terminaría con dolor de cabeza yendo detrás de Alec para decirle que no estaba bien la forma en la que se estaba comportando él o Milla. Y pensandolo bien, la risa de Milla era espantosa, y se reía por todo, seguramente era medio tonta.

No, Milla descartada. Que lo último que quería era que Alec volviera a las andadas de niño inmaduro de 7 años, o se convirtiera en padre adoptivo de una adolescente boba e inmadura.

Además eso le hizo recordar otra cosa. Alec tendía a hacer estupideces más seguido que una persona normal. Era como un imán para los problemas, por lo tanto tendría que ser una chica fuerte para poder soportar los dolores de cabeza y las ganas de vomitar cada vez que él encontrara la forma de ser capturado, golpeado o meterse en algún problema bastante creativo, de esos que solo le pasan a él, como tener una bomba en el cerebro.

Además de fuerte, tendría que ser alguien que fuera capaz de cuidarle. Darle consejos de vez en cuando y asegurarse de que no se metiera en problemas -al menos dentro de la medida posible- alguien que le regañara por que no se estaba cuidando tal o cual herida, que se asegurara de que cerrara la puerta de su departamento -que al tipo como le gustaba dormir con la puerta sin seguro- y que le llenara la despensa de vez en cuando. ¿Y luego Alec se quejaba de su forma de comer? Pero si era él el que tenía la despensa llena de frituras de puerco y galletas de chispitas de colores. Por eso de vez en cuando Max se veía en la necesidad de ir a dejar algo de comida saludable a ese lugar, por que si fuera por Alec, él viviría de galletas.

Y también que fuera dedicada en su trabajo, de preferencia, que le gustara su trabajo, porque Alec era demasiado dedicado en el suyo y ponía atención al detalle, como cuando le llevó esa silla especial que dijo era ortopédica, por que veía como ella se arremolinaba en la incomoda silla que tenía antes. O cuando se enteró de que la razón por la cual comían macarrones con queso cuatro noches a la semana era por que Alec le había dicho a Gem que los preparara para ellos. Para Alec eran un platillo más, pero para Max eran la mejor comida del mundo, chica sencilla al final de cuentas.

Todo ello, Alec lo hacía por que una de sus prioridades eran los negocios de Terminal City, ya que -a pesar de que seguía con negocios fuera, Max estaba segura de ello- Terminal City era una prioridad para Alec tanto como lo era para ella. Además, Alec era muy práctico, Max jamás lo había visto hacer nada romántico o sentimentaloide por alguna chica, no, él todo lo que hacía lo hacía más bien como un negocio, algo de lo cual sacaría algo de provecho. Bueno, al menos así era antes, ya que desde hacía algún tiempo, Max había visto a Alec hacer cosas por el simple hecho de hacerlas y ayudar.

Ayudar. De pronto Max recordó a Cera, la enfermera de cabello negro que había atendido a Alec de una herida de brazo hace poco, se notaba que a la mujer Alec le había gustado, y ella fue bastante especifica en cuanto a las reglas que Alec tendría que seguir para recuperar la movilidad pronto, además de ser dedicada y sonriente, era un X5 que trabajaba con ellos, y alguien en quien se podía confiar. Quizá ella sería la chica adecuada, es decir, Alec torció un poco la cara cuando escuchó a Cera dándole tantas órdenes, pero, por favor, Max siempre le daba órdenes y eso no le molestaba en lo más mínimo ¿Por qué se molestaría con otra chica?

El problema era que cuando Max vio a Cera en ese plan, ella si se había molestado, le había dicho que no era necesario que le dijera de cosas a Alec, que ella se haría cargo y había salido de ahí tomando del brazo a Alec un tanto… enfadada. Por lo mandona que era Cera por supuesto ¿quién no se enfadaría con ello?

Así que ahora dudaba mucho que la chica le prestara algo de atención si iba al consultorio a decirle que tal vez Alec estaría interesado en… Max torció la cara de nuevo, por supuesto que no estaba interesado en ella. Ahora que lo pensaba bien la enfermera se veía como una mujer completamente frígida e incapaz de demostrar sentimientos, además de ser una mandona, y una rezongona. Y ese cabello ¿negro azabache? ¡Por favor! Nadie podía tener el cabello tan negro, seguramente era peliteñida, ¿cómo podía serlo cuando en TC no tenían ni agua, mucho menos tintes? Eso era algo que a Max no le interesaba averiguar de momento, tan solo sabía que lo era.

Y así como había pensado en otra chica, esta se le había ido… ¿Por qué le era tan difícil encontrar una mujer medio decente para Alec?

Porque también estaba el hecho de que, sin importar que cualidades cubriera y cuales no, la chica tendría que ser bonita y femenina. Por que no había forma de que ella fuera a dejar al chico bonito andar por ahí con una mujer desaliñada y deslucida. No, la chica con la que saliera tendría que ser femenina, arreglarse las uñas, peinarse, utilizar ropa de niñas, y en general esa clase de cosas que ella desde hacía más de un año no hacía.

Dios, que eso de ser líder ocupaba todo su tiempo libre ¿hacía cuanto no utilizaba delineador? ¿Hacía cuanto no se ponía una falta, se hacía una coleta y salía a bailar? Peor aún ¿hacía cuanto no utilizaba lápiz labial? Max aceptaba que nunca había sido una de esas mujeres que corrían por ahí queriéndose ver como supermodelos, pero antes, de vez en cuando tenía tiempo para ella, para poderse ver en el espejo, sonreírse y decirse que los bucles que acababa de peinar eran hermosos, ahora ¿ha donde demonios se habían ido sus bucles?

La realidad era que en estos últimos tiempos ya ni siquiera escuchaba cumplidos de los hombres -que no era que los quisiera, no, para nada- pero cuando es algo que escuchas casi a diario alguna vez en tu vida pues… cuando se van notas su ausencia. No, pero ahora ya no estaban ahí, y de vez en cuanto lo único que la hacía sentir medio niña de nuevo era el golpe amigable que le daba Alec en la espalda cuando le decía que no estaba tan fea, que estaba medio decente, lo cual -si lo pensaba bien- era extremadamente patético de su parte. Comenzando por el hecho de que, Alec solamente lo hacía para molestarla, y se suponía que los cumplidos de Alec deberían de causar en ella algo parecido al asco -así como antes- no ganas de sonreír. Lo cual demostraba que los meses encerrada en Terminal City al fin le estaban carcomiendo el cerebro.

-¿Qué no hay mujeres decentes en este lugar? -Preguntó de lo más molesta una vez que hubo descartado en sus pensamientos a Molly, la transgénica que cuidaba la entrada y había llevado a Logan hasta su oficina a hablar con ella.

-¿Disculpa? -Preguntó Logan levantando la vista, había estado bastante metido en el plano del Museo explicándole a Max que ni siquiera se había detenido a observar que la chica tenía la mirada perdida en otro lado, fuera de la oficina. Estaba viendo a Alec y Joshua platicar de lo más animados sobre, solo ellos, sabe que cosas.

-Mujeres, ya sabes. En realidad no pido mucho, paciencia, inteligencia, simpática, que sea decente, ya sabes -Continuó Max pérdida en sus pensamientos.

-¿Max estas siguiéndome?

-¿Qué? Si claro. La guardia de las siete. Sí -Respondió Max levantándose de pronto de sus hombros y observando el mapa.

-Max -Logan la miró con paciencia, intentando hacerla entrar en razón primero por los buenos argumentos -Asha trabajo mucho para conseguir estos planos para esta misión, así que te agradeceria que me escucharas.

Max rodó los ojos. "Asha" la salvadora del mundo, inteligente, y femenina Asha. Ahora también se dedicaba a trabajar duro al parecer, nada más que Logan no dijera que tenía buen trasero por que entonces lo golpearía. Max pensó que si tan solo Logan supiera que durante el tiempo que anduvo rogándole -no esperen que Asha aun le rogaba a Logan- también anduvo detrás de Alec y hasta estuvo a punto de tener sexo con él, entonces Logan no la consideraría tan trabajadora y perfecta, y salvadora y blah blah. Por suerte Alec la había mandado al diablo, por que lo último que quería era tener visitas de la rubia en ese lugar mientras iba a ver a su segundo al mando.

-Asha es algo llevada. -Dijo al fin observando el mapa.

-Max… -Comenzó Logan en ese tono, ese que le advertía a Max que se estaba pasando con sus palabras.

-Solo digo -Se disculpó ella recargándose en su silla -Además ¿exactamente que hizo? ¿Cocinarle pasta al guardia que tenía los planos hasta que se los dio? -Se burló y de pronto recordó algo. Cocinar.

-Max, ya hemos hablado sobre esto, necesito ayuda en las misiones, no todas tienen que ver con ustedes, Asha y yo trabajamos juntos, además pensé que habías dicho que querías tiempo, que necesitabas estar sola, pensar en ti…

Cocinar. Claro, ¿cómo no lo había pensado antes? La respuesta estaba ahí frente a sus ojos, tan solo que por alguna razón ella jamás la había visto. Después de todo, la chica no era nada fea, tenía una sonrisa encantadora, a Max le caía muy bien, era bastante servicial, atenta, ¡sabía cocinar!, era una mujer centrada, sabía como poner mano dura cuando era necesario, era muy fuerte. Es decir, para dar a luz en el Sitio de Jam Pony… ¿y en cuanto a Eva? Bueno, Alec adoraba a Eva, ella le había visto cargando a la pequeña y sonriendo como idiota. Así que Eva tan solo era un punto a favor.

-Gem -Dijo Max poniéndose de pie. Al fin había encontrado a su candidata.

-¿Qué? -Preguntó Logan intrigado.

-Luego te explico Logan, y los planos tendrán que esperar. Después de todo, el estampado no llegara hasta dentro de varias semanas.

-Es Art Stop Max, la muestra se llama Art Stop.

-Si eso -Le dijo ella saliendo de la oficina con paso rapido, dejando a Logan bastante intrigado. Logan creía que después del incidente de Manticore Max había cambiado, para bien, convirtiéndose en una persona más madura y responsable, pero conforme más tiempo pasaba en ese lugar, la vieja Max, la sarcástica, fría y de poca conciencia social Max, poco a poco estaba empezando a salir de nuevo… o quizá simplemente jamás se había ido, no del todo.